Archivo para enero, 2009

Yoani Sanchez: La hija de Prisa ( y II)

Posted in cuba on enero 22, 2009 by el taburete

Enrique Ubieta Gómez


¿Cómo escribir un artículo serio sobre un asunto que no lo parece?, ¿o que lo es, por las implicaciones que adquiere en la guerra mediática contra Cuba, aún cuando no lo sea por naturaleza propia? El terreno ha sido previamente minado. Como toda mercancía, hecha para ser vendida, Yoani Sánchez es fotografiada con intencionalidad: frente al lente, muestra su iracunda delgadez, con el aplomo de una huérfana que reta a los posibles padres sustitutos. El invisible cintillo del anuncio dice: “Una mujer moderna, frente a su laptop, en un apartamento de la ciudad hostil, expone libremente sus opiniones”. Las fotos recorren el ciberespacio. ¿Quién se atreve a ofender a una indefensa mujer? Todo ha sido bien pensado, porque en una cultura machista como la hispana, una mujer no debe ser desmentida por un hombre. Cualquiera que ose cuestionar el paquete que se expone en la vitrina de la tienda mediática será atacado por los defensores del arca perdida. Pero, ¿es realmente importante Yoani? Tratemos, pese a todo, de avanzar, hurgando por aquí y por allá en Internet.

En el empeño por construir una oposición mediáticamente creíble que justifique los ataques a la Revolución cubana, los financistas habían pasado por alto un hecho: los repentinos “líderes” de los grupúsculos contrarrevolucionarios pueden ser recibidos por presidentes o embajadores, y ser aceptados como legítimos por los idiotizados lectores de la prensa internacional, pero no por los cubanos. Un detalle lo echa todo a perder: ¿cómo es posible que se reúnan en la residencia del representante de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba para participar en un simulacro de elección, como si fuesen estadounidenses, y que –ya en el colmo del desparpajo—, “elijan” mayoritariamente a Mc Cain, como cuatro años atrás hicieran con Bush, los candidatos que ciertamente habían prometido los pagos más jugosos? Esos “líderes” sirven, eso sí, para decir una palabras o caminar unas cuadras frente a las cámaras de los corresponsales extranjeros que han recibido la instrucción de divulgar sus actos, como aquel dibujante (no existía la fotografía aún) que fue instruido por el magnate de la prensa William Randolph Hearst en La Habana de 1898: “haga usted los dibujos, que yo pongo la guerra”. Una de sus máximas era esa: “yo hago las noticias”, y con ello quería decir que las inventaba, y después, si acaso resultaba imprescindible, las hacía suceder.

El proyecto Yoani es una acción que explora otros caminos. ¿Quién es ella? Una filóloga graduada en la Universidad de La Habana, esposa de uno de los publicitados (y ya demasiado “quemados”) “disidentes” de antaño, Reinaldo Escobar. Se fue de Cuba y anduvo por algunos países europeos. Dicen que en España conoció a Carlos Alberto Montaner –que a pesar de haber puesto algunas bombas en cines de La Habana, de ser oficial de marines y de pertenecer a la CIA, quiere ser intelectual y pretende regresar a Cuba como candidato a la presidencia. Pero Yoani regresó. Mauricio Vicent, que tuvo la misión de darla a conocer en El País, la cara madrileña –sin dudas más culta— de El Nuevo Herad miamense, ambos propiedad del Grupo PRISA, lo cuenta así: Yoani y Teo (su hijo) también emigraron a Suiza, pero decidieron regresar. La vida fuera de Cuba fue más dura de lo que creían, y la reunificación con su esposo resultó imposible. (…) En un viaje familiar, hace tres años, rompió el pasaporte y se presentó en Inmigración. “Tremenda sorpresa cuando me dijeron: ’Pida el último en la cola de los que regresan’”.

Traía un nuevo proyecto de vida: ser bloguera. Existen más de 700 blogs (cada día aparece uno nuevo, dentro y fuera) sobre Cuba en Internet, poco o nada conocidos, ¿por qué este sería diferente? Yoani contaría, en lenguaje coloquial, cuan “desgraciados” somos los cubanos, cuan “oscuras” son nuestras vidas cotidianas. Pero de entrada advertía: no soy política, afirmación que se aferra al hecho de que no pertenece (al menos públicamente) a ningún grupúsculo. Y ¿para qué tendría que pertenecer si ninguno realmente es tomado en serio por la población? Veamos lo que en otra entrevista le pregunta Vicent y ella responde:

P. Hasta ahora no se consideraba disidente, sino un “electrón suelto”. R. Sigo sin considerarme disidente.

P. Pero por diferentes motivos su caso se ha politizado. ¿No teme dejar de ser la bloguera fresca Yoani Sánchez para convertirse en una opositora más?

R. No tengo ese temor. (…)

P. ¿Cambio de sistema o cambios en el sistema?

R. De sistema

P. ¿Y hacia qué modelo?

R. Uno de los grandes argumentos que se utiliza para defender la revolución cubana es que hemos logrado hacer un socialismo sui géneris. ¿Por qué no podríamos hacer un capitalismo sui géneris? Lo que necesita este país es una inyección de creatividad y de libertad para producir, y el socialismo es una camisa de fuerza a todo eso.

Si obviamos la tontería de hablar de un capitalismo sui géneris, todo queda claro. Entonces, ¿qué de especial tiene esa intención de narrar críticamente la realidad cotidiana en un país donde todas las personas siempre han hablado y criticado en voz alta las imperfecciones de su entorno? Una sola diferencia: mi vecino, mi casual compañero de viaje en la atestada guagua de las mañanas, o de la cola de cualquier establecimiento, increpa y maldice con naturalidad, para después hablarme de su hijo en la escuela y finalmente, algún día, encontrarlo en su taller, lleno de grasa y de espíritu, inventando las piezas que no puede adquirir el país, para que el ómnibus que maneja pueda seguir sirviéndonos. La diferencia, aunque sutil, es precisamente política: las personas que suelen expresar con pasión sus criterios en la calle no necesariamente quieren cambiar el sistema, reimplantar el capitalismo en Cuba. Yoani sí. Ese es el sentido de su blog, como ella declara. Por eso sonreí cuando encontré en el blog de Elaine Díaz Rodríguez (La Polémica Digital), una cubana muy joven (mucho más que Yoani), este comentario: ¿Por qué no escribo de Yoani? Hace días me preguntaba esto una y otra vez. Ayer, después de lidiar nuevamente con ‘la maldita circunstancia del agua por todas partes’ me respondía: ¿por qué escribir de ella? Sencillamente prefiero escuchar lo que comentan en las guaguas, ver la expresión del rostro de aquel viejo recostado en el piso que se ha convertido ya en parte del cine Riviera, oír los gritos en la cola del Yara por ver una película latinoamericana. Prefiero construirme mi propia Cuba, un espacio donde no solamente hay puntos negros, todos perfectamente dibujados en el espacio de Yoani. Quiero creer que mi país va a estar mejor. Me niego a pensar en Cuba desde una tercera persona, como decía Alejandro alguna que otra vez. Cuba no es perfecta, no es la isla de maravillas que han pintado nuestros medios, pero tampoco es el inhóspito lugar que me presenta Yoani, o al menos, me rehuso a verlo así.

Por cierto, ese Alejandro, al que la autora se refiere, joven ingeniero (mucho más joven que Yoani) y profesor de la Universidad de Ciencias Técnicas de La Habana conocida como CUJAE, según sus viejas siglas, también tiene un blog llamado Artilugios.cu al que acompaña un lema: “Otro blog desde Cuba, pero no de catarsis”.

Claro que ese comentario de Elaine –a quien no conozco personalmente, y con la que espero no coincidir en todo (sería muy aburrido), pero a quien leo con placer—, es cuanto menos calificado de “sospechoso” por esos extraños “defensores” de la libertad de pensamiento que apoyan con frenesí a Yoani. Ellos manejan un ridículo concepto de independencia: solo se es independiente si se disiente de la Revolución. Todo el que exponga un criterio que la favorezca, aún mínimamente (decir por ejemplo, que se prefiere construir antes que destruir), es un portavoz oficial, un “privilegiado”. Hace ya algunas semanas mi amigo Bladimir Zamora, poeta y periodista fundador de El Caimán Barbudo, fue acusado en varios sitios de Internet –como venganza, por su desaprobación de un acto de irrespeto público a la bandera cubana de un joven escritor contrarrevolucionario—, de vivir de “las prebendas del régimen”. Bladimir vive desde 1979 en un pequeñísimo cuarto que sus amigos llaman “la gaveta”, en un edificio solariego con baño colectivo de la Habana Vieja.

La libertad de expresión tiene para ellos un límite que no puede franquearse: el apoyo a la Revolución. Son cazadores obsesivos de cualquier frase o adjetivo que matice o valore la obra de la Revolución, para de inmediato descartar o desacreditar al expositor como “oficialista”. Pero vuelvo a la pregunta inicial: ¿por qué el blog de Yoani, que tuvo la pretensión de querer representar a toda una generación, adquirió visibilidad? No por su excelencia. Si todavía discutimos este punto es porque a los promotores de esta guerra como la llama el contrarrevolucionario Manuel Sosa (dejémonos de eufemismos, y no me refiero por supuesto a su obra literaria, sino a su pensamiento), no les interesa la verdad. Y la verdad es sencilla: apenas unos meses después de abierto, El País y El Nuevo Herald, y enseguida EFE, la agencia española de noticias, se ocuparon de lanzarla. ¿Porque era acaso un blog muy exitoso? Los sucesivos artículos sobre Yoani inventaban la leyenda como quería Hearst, para que se hiciera realidad. Desde el principio mentían de manera deliberada: “El blog más leído de Cuba”. Periódicos asociados de países latinoamericanos reproducían la “noticia”. Los corresponsales extranjeros en La Habana, sin pistas aún, estaban atónitos. Pero supongo que al fin terminó por ser el más visitado: todo el que leyera esas apologías terminaba por buscar el sitio para ver de qué se trataba.

Unos meses después no pareció demasiado extraño el otorgamiento del Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital (15 000 euros) al blog de Yoani, aunque los especialistas sonrieran incrédulos: una “limpia” manera de pagar los servicios y de otorgar legitimidad internacional. Algunos blogueros de más trayectoria e igual énfasis contrarrevolucionario se sintieron traicionados. La “perreta” de Hernández Busto debió haber sido colosal para que a última hora sustituyeran a Raúl Rivero, sin dudas mejor escritor, y lo designaran a él para recibir el Premio en Madrid a nombre de Yoani Sánchez. Aún así, debió de sentirse frustrado: los cintillos de prensa lo ignoraban. Pero le explicaron, seguro que le explicaron, porque a partir de entonces incorporó los textos de Yoani a su blog y se esforzó por ser su portavoz en el ciberespacio.

Claro que lo mejor estaba por venir. Nunca digas que lo viste todo: la revista Time seleccionó a Yoani entre las cien personalidades más influyentes del mundo, en el acápite de héroes y pioneros. Su blog había nacido en abril de 2007 –restemos los meses iniciales, en los que necesariamente nadie podría conocerla—, y la selección que se publica en abril de 2008, corresponde al año transcurrido. ¿Qué absurda situación me obliga a explicar que la ubicación de una persona que es absolutamente desconocida en su país y fuera de él, al menos para la inmensa mayoría de las personas, no puede ser considerada entre las cien más influyentes del mundo? ¿Será que son las cien personas más influidas? Pero las cosas no son como son, sino como la (gran) prensa dice que son. Yoani Sánchez compartía su lugar de honor con figuras del espectáculo como Brat Pitt, Angelina Jolie, Oprah Winfrey y Mia Farrow, entre otros, y con políticos como George W.

Bush, Evo Morales, Hu Jintao y el Dalai Lama. Un titular de prensa argentino en Internet afirmaba: “Una cubana más influyente que Fidel”. ¿Alguien puede creerlo? La propia galardonada diría en una entrevista: Junto a noventa y nueve famosos me ha puesto la revista Time en su lista de personas influyentes del 2008. A mí, que nunca me he subido a un escenario, ni a una tribuna y que mis propios vecinos no saben si “Yoani” se escribe con “h” intermedia o con “s” final. (…) Ahora la vanidad solo me alcanza para imaginar que los otros inscritos se estarán preguntando ‘¿quién es esa desconocida blogger cubana que nos acompaña?’.

Sin complejos, El País la seleccionó nuevamente a fines de 2008 entre las cien personalidades de Iberoamérica. Solo dos cubanos aparecen en la lista: Bebo Valdés –excelente músico octogenario, que por supuesto reside en Europa—, y Yoani.

Otros premios han sido y serán, sin duda, otorgados a la bloguera, algunos solo para legitimarla y darle visibilidad, otros además para “blanquear” su salario.

¿Pero hablamos de una bloguera o de una activista política contrarrevolucionaria? ¿Quién politiza su blog, que sin la maquinaria publicitaria de PRISA hubiese pasado sin penas ni glorias? La revista Time justifica su elección con un lenguaje político: “en las narices de un régimen que jamás ha tolerado el disenso, Sánchez ha practicado lo que los periodistas de su país no han podido en papel: libertad de expresión”. Invito a los lectores desprejuiciados de Time, cuyo criterio de libertad de expresión no esté constreñido al enfoque contrarrevolucionario (también se ejerce libertad de expresión a favor de la Revolución), a hurgar en la blogosfera cubana, y encontrarán sorpresas. Y también los invito a adentrarse en la literatura cubana actual editada en Cuba y en el cine producido por la Revolución, no solo el más reciente. Claro que para autores como Zoé Valdés que viven del panfleto contrarrevolucionario, por ejemplo, y para los que han optado por una militancia contrarrevolucionaria, los escritores cubanos que no declaran su oposición a la Revolución son “cobardes” o “viven de sus prebendas”.

Por eso cada artista –sea músico, escritor, cineasta o bailarín—, cuando viaja es acosado con preguntas que intentan definirlo políticamente. Los que dan respuestas diáfanas de respaldo al proceso en el que se formaron y viven, son injuriados –como recientemente le sucediera a Paulito FG en Miami, un salsero muy popular, que sorprendió a su entrevistadora al declarar su fe en Fidel—, los que se tornan ambiguos en sus respuestas (un recurso de sobrevivencia que no practico) son atacados por unos y elogiados con reservas por otros, pero solo los que asumen la “militancia de la industria anticastrista” son considerados libres. Cuba es un tema político, en el que los puntos intermedios no cuentan. Las opciones son “claras”: o se es “libre”, y se asume el libreto ya previamente elaborado por las trasnacionales del poder; o se es “esclavo” y se apoya a la “decadente” “dictadura” comunista. ¿Acaso existe libertad en la repetición del discurso que los grandes medios imponen?, ¿alguien ha sacado la cuenta de que quienes defendemos a la Revolución somos los ciudadanos más libres y originales de este mundo unipolar, carente de pensamiento propio?, ¿que el poder revolucionario es un minúsculo contrapoder en el totalitario y bien remunerado espacio de la contrarrevolución global? Vuelvo a mi pregunta: ¿es Yoani una simple bloguera o es una activista política? No es necesario hacer referencia en la respuesta a su esposo, bien definido en este sentido. Presumamos que una cosa es él, y otra ella (aunque aquel participa en la coordinación de su blog y en sus actividades “colaterales”). Simplemente, observemos su comportamiento público. Fabricada para parecer una joven inconforme de su cotidianidad, y no una política, Yoani ha entrado en puntillas por la puerta de la cocina para intentar sorprender a los inquilinos que están alertas en la sala de la casa. Organiza reuniones de blogueros “libres”, es decir, políticamente definidos en contra de la Revolución, y desestima cualquier otro foro de blogueros cubanos que no siga sus pautas.

Leamos algunos de los comentarios que recoge el blog de Hernández Busto sobre este tema –el lector debe saber que en el blog “libre” de Hernández Busto no puede comentar cualquier lector; como pudo comprobarse en marzo de 2008, las opiniones que disentían de su posición contrarrevolucionaria de inmediato fueron censuradas, y sus emisarios vetados de forma policíaca: “la brigada internética que está entrando desde Cuba (escribió entonces) con comentarios fidelistas: pierden el tiempo. Todas esas IP están baneadas en Penúltimos días, y las que no lo estaban las acabo de sumar ahora. Vayan a trabajar a otro sitio”—, que arrojan mucha luz sobre el carácter y el sentido de la labor de Yoani, junto a la de dos o tres bitácoras más:

[Un tal Gabriel dice]: Sin embargo, sería una idea malísima que la disidencia —empezando por la propia Yoani— boicotease ese evento. Creo que los blogueros cubanos independientes [léase, contrarrevolucionarios] tienen que estar presentes.

¿Será que ese tal Gabriel –nombre auténtico o falso, quién sabe—, es un tipo totalmente despistado?, ¿por qué incluye a Yoani en la “disidencia”? Pero si hay alguien a quien ese detalle no se le escapa es a Zoé Valdés, aunque suene raro que defienda a alguien que no esté metido hasta el cuello en la contrarrevolución. Y casi en un susurro virtual rectifica al inoportuno comentarista:

Están persiguiendo oficializar el bloguerío para convertir justamente a Yoani en disidente, algo que ella siempre ha negado, Gabriel. Pero a Gabriel nadie le explicó bien las cosas, porque el pobre muchacho sigue metiendo la pata, y responde:

Querida Zoé: Sé perfectamente que a Yoani no le gusta nada que la etiqueten como disidente; y respeto profundamente su punto de vista. Sin embargo, ese respeto mío no es lo tan grande como para negar lo evidente. Ella es una disidente en el sentido literal de que disiente de las tesis oficiales.

La conversación se torna todavía más interesante cuando entra Roger, el organizador de la reunión de blogueros cubanos que no fue divulgada ni elogiada por El País, ni por su par miamense (a Roger lo acusaron de ser “seguroso”), porque no la lideraba Yoani, ni perseguía los fines políticos de esta. Cabe apuntar que Roger había invitado también a Yoani –incluso la felicitó cuando recibió el Premio Ortega y Gasset— pero ella no quiso asistir. Imagínense, la bloguera Yoani, considerada por Time entre las cien personalidades más influyentes del mundo, no ejercía la menor influencia entre sus pares habaneros (no ya del país). Es el momento en que Hernández Busto entra al ruedo con espíritu paternal, disculpa a Yoani por esconderse (“sé que Yoani quería pasar, pero estuvo en Pinar del Río este fin de semana”, asegura muy al tanto de sus asuntos) y –así, medio de lado, como si fuese un comentario ingenuo—, aconseja al muchacho que acoja temas políticos. Roger le contesta Yo estoy registrado en la mayor comunidad de toda Iberoamérica que se dedica al desarrollo web y allí tenemos un sub-foro que es sobre actualidad informática, veo allí muchos anuncios de encuentros y eventos de este tipo que se hacen en todo el mundo, y sobre todo en Latinoamérica y España y nunca he visto un evento de estos que trate sobre la política…¿por qué nosotros lo vamos a hacer diferente?

Pero H.B. insiste, pedagógico. Uno de los asistentes al encuentro de blogueros efectuado en el Palacio de la Computación de La Habana, ripostó entonces:

Que si hablamos de política… lo necesario. Reconocimos que es casi inevitable tocar el tema “Cuba” sin que haya algún matiz político. Ok, en eso estamos de acuerdo. Pero de lo que se conversó allí, el 99,99 por ciento del tiempo fue cómo hacer mejores nuestros blogs (…) Pienso que reunirse y tratar de armar una comunidad cubana de blogueros dentro de la isla es una excelente idea (gracias Roger y David), sobre todo para compartir experiencias y aprender. Si a alguien se le ocurre armar un partido político desde una plataforma de blogs, en La Habana o en Kuala Lumpur, ese es su negocio, no el mío ni el de quienes fuimos el sábado al Palacio de la Computación. Y seguro que dentro de tres meses seremos más, sea en el Palacio de la Computación, en el Morro o en Bejucal, me da igual. Una comunidad de blogueros no es un sindicato, ni una sociedad ornitológica… así que eso de los “pájaros enjaulados” me parece absurdo.

Yoani no solo habla de política, hace política. Pero ¿es la bloguera Yoani verdaderamente independiente?, ¿toda esa propaganda de PRISA en sus diferentes medios, sea El Nuevo Herald de Miami o El País de España es desinteresada?, ¿son desinteresados o apolíticos los sucesivos premios que ha recibido y que por descontado recibirá?, ¿quién es Dagoberto Valdés, la persona con la que Yoani intentó realizar el encuentro de blogueros contrarrevolucionarios –que el internauta Gabriel dice que son apenas tres—, en Pinar del Río?, ¿carece Yoani de vínculos y apoyos de ciertas embajadas europeas en La Habana?, ¿tiene o no tiene vínculos con la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba? Dejo estas interrogantes abiertas. Aunque no sepa todas las respuestas, estoy seguro de que existen. Y le dirijo otras a ella: ¿qué opina de Luis Posada Carriles y de Orlando Bosh, autores intelectuales de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo y de la muerte de todos sus pasajeros y tripulantes, que gracias al gobierno de Bush, supuestamente enemigo del terrorismo, viven en libertad?, ¿qué opina del bloqueo económico a Cuba, condenado –con esa palabra, no con la de embargo—, por la casi totalidad de los países del mundo? El caso Yoani –o si se prefiere, la operación Yoani—seguramente se estudiará en el futuro como ejemplo de manipulación mediática y de injerencia en los asuntos internos de una nación soberana, a pesar del poco éxito que ha tenido su traje de cordero, en un mundo acostumbrado a distinguir a cada lobezno disfrazado por sus peludas orejas.

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SI NO CREYERA EN LA ESPERANZA ( y II )

Posted in debate on enero 3, 2009 by el taburete

De las ideas y los medios de difusión

Alexis Castañeda Pérez de Alejo

Decir lo que a todos conviene. Y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir. Que todos encuentren en los diarios lo que puedan necesitar saber

José Martí

La libertad de prensa es la confesión abierta del pueblo hacia si mismo y el reconocimiento limpio y sincero, como es conocido es salvador. Ella es el espejo espiritual en el cual el pueblo se ve a si mismo y el autoconocimiento es la primera condición de la sabiduría

Carlos Marx

La verdad nunca daña una causa que es justa.

Mahatma Gandhi

Sabido es que la salud espiritual de un país se mide por la riqueza y actividad del pensamiento que mueve su ideal social, que su decursar es cada vez más efectivo en la medida en que sea mayor la coincidencia entre el movimiento de estas ideas y el proyecto político en función, sin esta cohabitación el tratado social puede derivar en un proceso de hibernación y decadencia fatal.

Desde esta consideración llamo la atención sobre un problema de suma importancia, de preocupación extrema, y que tal vez sea la matriz o el mayor contribuyente de situaciones planteadas por varios colegas y amigos trabajadores de los medios en los debates de las distintas comisiones previas al VII Congreso de la UNEAC, que luego afloraron en las sesiones del evento. Es la alarmante brecha que se extiende cada vez más entre las ideas que corren y crecen dentro de nuestra sociedad y las que oficialmente se admiten, sobre todo a través de estos medios, que permanecen varados en una abúlica medianía, generadora de esa mala fama y del descrédito que acompaña internamente a la prensa cubana.

Sin dudas el ejemplo más contundente, y a mano ahora mismo, es la llamada guerra de los e-mails o destape del pavonato, situación que permitió la floración y exposición de ideas y criterios muy importantes, verdaderos análisis y hasta propuestas desde el pensamiento de la realidad cubana actual, emitidos por parte de la real vanguardia de la intelectualidad del país. Sin embargo, los medios, los discursos triunfalistas y los espacios de debates, si es que podemos llamar así a los que existen bajo este calificativo, lo ignoraron grosera e irrespetuosamente, propiciando el rumor entre la población de que solo fue un “brete” entre artistas, ni siquiera la revista de la UNEAC, La Gaceta de Cuba se atrevió -o fue autorizada- a publicar o al menos comentar el suceso. De triste y no representativo podemos calificar entonces la declaración emitida a nombre de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Es conocido cómo la Unión Soviética y el resto del llamado campo socialista se habían convertido en sociedades descreídas de toda información oficial, hasta la más simple noticia cultural resultaba sospechosa, parecía rendir culto a Descartes con aquello de dudar de todo, menos de la existencia de la duda. El escritor de Ciego de Ávila, Félix Sánchez, que se encontraba en la URSS estudiando en la Escuela Superior del PCUS, testigo excepcional -y pesaroso, aclara él siempre-, del derrumbe soviético, afirma que esta actitud fue un gran aporte al desmoronamiento del aquel intento de socialismo. En un ensayo presentado en una mesa redonda organizada por la revista Temas en el 2004, Félix Sánchez expuso: “Yo no creo que al socialismo europeo lo tumbó su precaria economía, lo tumbó la acumulación demasiado grande de misterios e incongruencias. Creo que el hombre está más preparado para soportar la miseria material que la espiritual”.

Mucho se insiste en que la construcción social en Cuba es diferente, que no ha arrastrado esos catastróficos errores, sin embargo en este ámbito en que actuamos día a día, cada vez aparecen más evidencias de esos errores, también anida aquí el misterio y la mutilación de la verdad, la división entre lo que debe saber y no debe saber nuestro pueblo, una cofradía divina en un “más allá” decide esto, el nivel de la sospecha raya en el irrespeto a la autoridad intelectual. En la citada “guerrita de los e-mails” el escritor Arturo Arango1[1] respondía a la guionista y directora del programa Diálogo abierto, Loly Estévez, lo siguiente: “Lo que sí no pude dejar de decirle personalmente al Presidente del ICRT es que no creo en el descontrol como explicación de los tres incidentes, pues tengo más de una experiencia personal para saberlo: como recordarás, cuando me invitaste amablemente a participar en el programa Diálogo abierto en una discusión sobre la cultura masiva -tema sobre el que tanto he escrito y hablado-, se te puso como condición que yo no participara en el programa en vivo, sino que mi intervención fuera grabada tres días antes para que fuera revisada, eventualmente aprobada por instancias de dirección y sólo después yuxtapuesta mecánicamente al diálogo en vivo de los otros tres participantes (Julio García Espinosa, entre ellos), a lo cual, por supuesto, me negué, indignado”.

1[1] Realmente, fue Desiderio Navarro, quien lo escribió por e-mail a Loly Estevez, en ese entonces en España.

Se sospechaba y maltrataba así hasta el oprobio una de las más relevantes personalidades de la literatura y el pensamiento cubanos, poseedor de la Distinción por la Cultura Nacional y otros reconocimientos importantes que solo se entregan a intelectuales revolucionarios.

Creo que se debería dar luz a estas ideas y quien quiera rebatirlas que también tenga la oportunidad. Sería una muestra de confianza y fortaleza, una verdadera rectificación, que daría vigor a una batalla de ideas hacia el interior con contendientes precisos y sobre los problemas que se omiten. Sobre esto opinó en aquellos momento el conocido crítico Enrique Colina: “Mesas redondas o cuadradas o rectangulares verdaderamente polémicas que miraran hacia dentro con el mismo rigor crítico con el que se analizan los problemas del mundo imperfecto y torcido fuera de Cuba: con puntos de vista discrepantes y discusiones animadas por la voluntad de llamar las cosas por su nombre, frente a dirigentes que respondan públicamente ante periodistas que les hagan preguntas incómodas sobre esos temas acuciantes cuya solución no sólo depende del bloqueo imperialista ni de la buena fe, sino de decisiones acertadas que demuestren su eficiencia no sólo en el plano ideológico sino en la solución práctica de los problemas y en el mejoramiento del nivel, la calidad de vida y en el reconocimiento del derecho ciudadano inalienable de exigir cuentas de sus representantes”.

Recuerdo, como una de las acciones más ofensivas a la inteligencia nuestra, el ocultamiento del careo entre el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, una de las figuras más prestigiosas y creídas de nuestra Revolución dentro y fuera de Cuba, con uno de los enemigos más taimados del proceso social cubano, el capo Mas Canosa; el mundo entero lo vio o lo escuchó, solo los cubanos de aquí estuvimos vetados de hacerlo.

Tal vez fuimos los cubanos, considerados cultos, informados y con gran instrucción política, unos de los pocos del planeta que se sorprendieron con la caída de la URSS y el “desmerengamiento” del llamado campo socialista. Nada en nuestra prensa y nuestros discursos daba entonces señales de la caída de esos “pétreos muros del este” donde la felicidad, se decía, había encontrado su definitivo asiento. ¿Quién dijo que fue Fukuyama el primero en afirmar lo del fin de la historia?

Todavía nos deben disculpas por el ocultamiento de esos errores en la construcción socialista que derribaron a aquellos gobiernos supuestamente queridos y apoyados por sus pueblos. Cómo olvidar el gesto furibundo del poeta y crítico cubano Eduardo López Morales acusando en el programa Tanda del domingo al documental ¿Es fácil ser joven? de tendencioso y parcial el cual presentaba a jóvenes soviéticos integrándose a raros cultos o vendiendo las medallas ganadas en Afganistán; luego “la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos”.

¿Entonces dónde queda ese recurso tan cansón y desacreditado de que no podemos dar armas al enemigo? Como el careo de Alarcón y Mas Canosa y la guerra de los e-mails, muchas otras cosas más ocultadas siempre llegan a la gran prensa enemiga, que sí leen en todo el mundo, cabe entonces preguntar aquí ¿Cuál es ese enemigo al que no se le quiere dar armas? ¿A quién se le teme realmente? El enemigo ya no necesita entonces de mentiras para combatirnos, a él le dejamos la verdad de nuestros errores e inconsistencias que después nos tira a la cara como prueba de nuestro miedo.

En diciembre de 1989, durante varios días los medios nos mantuvieron atiborrados de informaciones laudatorias del General Noriega, que se batía “patriota y valientemente” contra las tropas yanquis que habían invadido su patria. Cientos de estudiantes y trabajadores fuimos acarreados hacia tribunas abiertas en esquinas de todas las ciudades cubanas, un día amanecimos sin tribunas y sin acarreos, los medios se callaron el asunto y hasta los días de hoy. También nos deben esa aclaración, pues mientras se ponderaba al general panameño y el país se paralizaba en solidaridad este suplicaba a las puertas de la nunciatura apostólica de Ciudad de Panamá, luego supimos -por otros medios- que habíamos dejado otra verdad en boca del enemigo.

El caso UMAP aún espera por su develación, avergonzados muchos jóvenes tienen que admitir ante extranjeros que no saben de qué le están hablando cuando le preguntan sobre estos hechos, licenciados en historia y en derecho -puedo nombrar ejemplos- se enteraron consternados de aquellas grises páginas en las alusiones que se hicieron en algunos de los célebres e-mails citados antes, en conversaciones de pasillos, o simplemente a través de la “propaganda enemiga”.

¿Qué fue de Edith Reinoso Estévez, aquella emigrada que conmovió al país con su testimonio después de un misterioso regreso a la patria en plenos años setenta? ¿Seguirá en Cuba o tendrá ahora otro testimonio? ¿Qué del niño Ranses del Pino, reclamado por un Comité de la Asamblea Nacional con el querido Dr. Ordaz al frente cuando su padre, el general de Girón, se lo llevó a EE.UU.? ¿Desmintió el niño nuestros esfuerzos? Las relaciones y recuentos echológicos borran de un plumazo páginas y nombres, como aquel personaje orweliano de “1984”, es penosamente admirable -valga la paradoja- como puede contarse el transcurrir socio histórico por entre vericuetos de omisiones y empataduras temporales que hacen más endebles los argumentos.

No existe el seguimiento noticioso en la prensa cubana, algo que fue -o nos pareció- bueno en determinado momento deja de serlo, pero no se informa, queda entonces el engaño, o la duda. Se inauguran centros importantes con “bombo y platillo”, se ponen en marcha planes que insisten en ser la panacea y soluciones de grandes dificultades, se jerarquizan hasta el cansancio informaciones sobre determinados hechos, poco tiempo después el resultado no es el esperado, el curso de los acontecimientos es otro, en escasas ocasiones esto es reconocido por la prensa y siempre sin profundidad analítica e investigativa de las causas, no hay vocación de haraquiri, se convierte el hecho en un “problema político” que no puede saber el enemigo y errores similares siguen proliferando.

Hace muy poco tiempo seguimos con ansiedad, paso a paso, gota a gota, la construcción de una conductora de agua desde un afluente del Cauto hasta la seca ciudad de Holguín, el día de la inauguración la tubería reventó, al parecer hubo grandes errores en la concepción de la colosal, costosa y necesaria obra de ingeniería; tampoco sabemos si los holguineros ya tienen acceso al agua o todavía la reciben en tanques tirados por locomotoras, y algo no menos importante, ¿quiénes fueron los culpables, qué pasó con ellos? Al parecer el marabú en Cuba creció pocos días antes del 26 de julio de 2007, las noticias anteriores a esta fecha presentaban una campiña como las de aquellas dulces canciones donde una guajirita feliz nos decía adiós con “una manita blanca”.

Fresa y chocolate no se pasaba en la televisión de dentro, aunque por Cubavisión Internacional sí se proyectaba sistemáticamente. Alguien decidió que el televidente cubano (el de dentro) tiene minoría de edad intelectual, y que a pesar de tanta instrucción y nivel de escolaridad, no es competente para ver un filme así. Es algo corriente la existencia de una prensa cubana para el exterior y otra para consumo interno. ¿Conoce el habitante sencillo de este pueblo, ese sin Internet y otros alcances informativos, en que consisten los Protocolos Sobre Derechos Humanos firmados por Cuba a principios de este año, cuál es su contenido? Los de afuera, por supuesto que sí lo saben. ¿Está informado el pueblo sobre la colaboración de CARITAS CUBA, la mayor organización caritativa de la iglesia católica, de sus grandes aportaciones en medicamentos y otras obras sociales en los difíciles días de los noventa, de los comedores parroquiales -con desayunos y almuerzos- que mantiene abiertos, de la atención a niños con desventajas sociales y el programa de apoyo a enfermos con el síndrome de Down y sus familiares que practica esta institución religiosa, de la ayuda a damnificados en las pasadas inundaciones de amplias zonas de la región oriental, entre otras tareas humanitarias que se le ha permitido ejercitar? Tengo derecho a pensar que muchos de los que hoy deben la vida al eficiente y abnegado trabajo del cardiocentro villaclareño no sepan que en su salvación intervino también el esfuerzo de esta congregación religiosa pues uno de los más importantes equipos del hospital fue donado por esta iglesia.

Recientemente visitó Cuba el Canciller español, los medios de prensa hablaron de conversaciones en un ambiente constructivo y de fraternidad, de la disposición de España de ser portavoz e intermediario comprometido en el entendimiento y el diálogo entre nuestro país y la Unión Europea, pero a los “de aquí” no se nos dijo que con Moratinos se fueron también seis disidentes excarcelados por el gobierno cubano, personas juzgadas públicamente por leyes que nosotros mismos aprobamos, similares decisiones se han producido tras la visita de Jesse Jackson, Michele Miterrand y otros ilustres visitantes ¿Acaso es esto una operación secreta o clandestina a espaldas del pueblo cubano?

“El ciudadano necesita saber y hay muchas cosas que impiden a los ciudadanos enterarse de lo que se cocina a sus espaldas y que repercute sin embargo en sus vidas. El “síndrome del misterio” que se cuestionaba en un Congreso de Periodistas hace 20 años, ¿seguirá activado?”, se preguntaba otra vez Enrique Colina.

Hugo Rius, periodista de la Agencia Informativa Prensa Latina alertaba en la asamblea del VIII Congreso de la UPEC de la estructura ramal de la prensa escrita, reunida el pasado 26 de mayo en la Sala Universal de la FAR: “Los medios de prensa cubanos podrían perder credibilidad si ofrecemos informaciones incompletas, si dejamos vacíos ostensibles que luego vayan a ser cubiertos por las fuerzas hostiles a la Revolución o por la turbia especulación callejera. Nos exponemos a ello si hacemos divulgaciones apologéticas de algo que luego la población no palpa con sus manos”.

“Al enemigo le exigimos datos, les viramos al revés sus estadísticas, especulamos con sus destinos -aporta Felix Sánchez. Pero esa inteligencia se torna canto y loa si se trata de echar una mirada sobre la obra que construimos (…) La apologética demostró que no era pariente solo de la teología”.

Sobre los medios de difusión cubanos y la cultura e ideas que a través de ellos puede salir, otra puntera cita. Dijo Leonardo Acosta, musicólogo, ensayista y Premio Nacional de Literatura 2005 en el mensaje de adhesión a la crítica al pavonato: “Desde 1959 a nuestra fecha, el ICRT se ha caracterizado por ser el organismo mediático y cultural (????) que ha gozado, o más bien que ha sufrido el castigo de tener los dirigentes más mediocres y/o más descarnadamente abusivos e irresponsables del país, casi siempre ajenos al periodismo y la cultura, o indiferentes hacia ambas profesiones”.

Estos problemas no solo son debatidos por las esquinas del país, también han sido motivo de análisis en asambleas, talleres, eventos, congresos, etc. Pero los medios siguen allí, en las estancias fortificadas de su conservatismo, altaneros e indiferentes, no sintiéndose aludidos, o considerándose protegidos en la distancia en que elucubran sus políticas informativas, siempre mirando primero hacia arriba, en el posible regaño, o la aprobación, que desde allí pueda venir, antes de pensar en los receptores, los supuestos dueños y sus verdaderos intereses, y sobre todo en sus posibilidades como opinantes activos de la sociedad. Al borde de la incredulidad y hasta del escepticismo hemos escuchado a directivos u otro personal determinante de lo que sale por la radio, la prensa escrita y la televisión dar cifras de críticas, como el cumplimiento de un plan previsto, estas casi siempre no pasan de algunos asuntos de moda, como la burocracia, desajustes en la gastronomía o eso que ahora llaman “indisciplinas sociales”, nunca van más allá, a las causas verdaderas de las actitudes, a los móviles psicosociales de las conductas, al verdadero ámbito de las ideas, develamiento que propiciaría “cambiar lo que debe ser cambiado” y establecer todo lo que “fortalezca éticamente a la revolución”.

Esta práctica crea la costumbre de la doble moral, la utilidad de la mentira -que no de la virtud martiana. Más allá de los obstáculos económicos conocidos, las dificultades pueden ser también consecuencias de malas políticas ministeriales -lo del Ministerio de Educación era vox populi menos en los medios-, de concepciones económicas triunfalistas, del detenimiento en teorías y prácticas manualizadas, en la no apertura a la colectividad de propuestas y de sugerencias que pueden salir de los señalamientos de lo mal hecho. El sistema de salud cubano urge de una intromisión crítica, sin embargo se mantiene envanecido en una imagen que cada día se desdibuja más, así también el sistema de Casas de Cultura, la política de cuadros -problema agudizado sobre todo en el ámbito cultural-, el plan de construcciones de viviendas, etc. Vivimos continua y activamente dentro del pueblo y sabemos que esa Federación de Mujeres Cubanas, Unión de Jóvenes Comunistas y Comités de Defensa de la Revolución, por ejemplo, que describe la prensa, no existen, no los encontramos, al menos en esa dimensión edulcorada e idílica que se publica, que es solo una estadística rutinaria, una ficción mediática. Bueno sería aplicar y dar luz a una encuesta sobre el conocimiento y real interés que tiene el ciudadano, sobre todo los jóvenes por estas organizaciones y sus dirigentes, hasta donde los unen y representan. Tímidamente escribía el colega Ricardo Ronquillo Bello -aunque saludo la excepción- en la edición dominical de Juventud Rebelde del 25 de noviembre de pasado año que entre otras cosas, al Poder Popular en la base se le había “escapado el respeto”

Precisamente en el VII Congreso de la UNEAC uno de los blancos más asaeteados por la crítica fue la llaneza insoportable de los medios, su triunfalismo y mediocridad, en primer lugar el ICRT, organismo que solo estuvo representado por su Vicepresidente (Tal vez no estaba programado un pase de cuenta público, con bochorno incluido, al estilo del sufrido por el Ministerio de Educación). Vale citar la intervención del popular cantautor y escritor Amaury Pérez Vidal, intervención también silenciada por la prensa en su resúmenes y reportes como ha denunciado el propio Amaury: “Del 50 al 59 yo sabía en manos de quien estaba la televisión y la radio, era en las de Goar Mestre, porque era el dueño, pero en los últimos años, ¿en manos de quién ha estado la Televisión? porque en las manos del pueblo no ha estado, en las manos del Ministerio de Cultura no ha estado y por lo que escucho, tampoco en las manos de la UNEAC (…) ¿Se han fijado ustedes que en los medios impresos y electrónicos que constantemente atacan a las instituciones culturales criollas, a nuestros dirigentes, a los artistas de prestigio comprometidos con la Revolución, digo Cubaencuentro y sus sucedáneos, el Nuevo Herald y todos los referentes electrónicos de pacotilla que circulan por la red jamás se cuestionan a nuestra televisión y a nuestra radio? ¿No será que consideran que el ICRT les está haciendo internamente el trabajo a ellos, al enemigo, y por eso debe ser intocable?”.

Aclaro que extraje de entre tantas buenas citas exactamente estos fragmentos porque precisamente coincidían con mis opiniones, con mis conjeturas acerca del tema, del cual soy testigo de causa como creador y periodista. Suscribo absolutamente esta manera de pensar y estos criterios. Y para ser fiel al estilo reincido con otra opinión que he compartido en múltiples ocasiones con el escritor de Ciego de Ávila: “Nuestra sociedad hoy día, merece un sondeo visceral. Un sondeo crudo, valiente, audaz, inaplazable. Sobre todo inaplazable, porque postergar el debate será arriesgar irresponsablemente la salud de la Revolución misma”. “De las más profundas divergencias saldrán las mejores soluciones”, sentenció el Presidente del Consejo de Estado, Raúl Castro en el congreso de la UNEAC.

Pero acudo a las citas sobre todo, porque son una muestra de la existencia de ese pensamiento revolucionario de que hablaba al principio. La propia historia cubana tiene el contundente ejemplo de que cuando los grupos portadores de las supuestas ideas más avanzadas se debatían en tontas dilucidaciones y teorizaciones filosóficas oteando faros mesiánicos, un grupo con ideas verdaderamente revolucionarias, con conocimiento práctico de la realidad inmediata -verdadera corrección del materialismo histórico- les pasó por el lado y concluyó la revolución liberadora. La historia reciente de las prácticas socialistas fracasadas nos alertan que la sujeción de estas ideas por tanto tiempo puede perder ese chance llamado “situación revolucionaria” y luego quedar esa desoladora nada ideológica, ese páramo gris que se extiende ahora hacia el este de Europa.

Perder esta posibilidad, concluyo, nos dejaría solos, recordando aquellos versos del preterido Delfín Prats “La realidad disipó lo irreparable de nuestros actos (…) nos sorprendió buscando en medio de los salones encerados, interrogando a los manteles, releyendo tarjetas donde ya no figurarían nuestros nombres”.