Archivo para febrero 27, 2009

hay temporal esta noche en la tierra

Posted in Foto, petisme, poesia on febrero 27, 2009 by el taburete

Fotos de Ángel Trotter y Poema de Ángel Petisme “hay temporal esta noche en la tierra” del libro Demolición del Arco Iris. Relización Andrés Lopez.

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Te espero en la eternidad…

Posted in cine cubano, LaHabana with tags , on febrero 27, 2009 by el taburete

eterni5Nunca un mejor título para una espera tan larga. Al menos a mí me lo está pareciendo. Desconozco por supuesto las razones que llevan a dilatar tanto el estreno de una película. No quiero especular sobre ello. Desde que pude leer con fecha Noviembre de 2006 una entrevista en el portal digital La ventana, y posteriormente otros artículos en los que se hablaba de los proyectos de Enrique Pineda Barnet, me interesé por este filme que el director cubano rodaba en la Isla tantos años después.

Decía Pineda Barnet en esta entrevista, a la pregunta de porqué volvía a rodar en Cuba después de tantos años, que “ no hay nada más importante que hacer lo necesario en el momento oportuno” y es que, el modesto guión de Te espero en la eternidad parecía haberse colado oportunamente en el momento necesario para mostrar a más de un artista de las cifras que, si se quiere, se puede, pero parece ser, y aquí si estoy especulando, que la película haya encontrado en el final del proyecto los obstáculos que para comenzar fue capaz de sortear el propio director.

Alguien terco y con mala intención me dijo que el ICAIC no tenía transporte para hacer una película; esto fue hace como seis años, y salí al jardín de este edificio (23 entre 8 y 10) y empecé a apuntar para la acera del frente y dije «sin transporte tiene que ser aquí en la cuadra», señalé para el edificio 23 y 12, y determiné que sería en el último edificio del Vedado, en el ultimo piso, en el último apartamento, así que no necesitaré transporte…”

Así que la película fue tomando forma entorno a este modesto guión, este edificio del Vedado y a un elenco compuesto por Verónica Lynn, Héctor Noas, Broselianda Hernández, Ismael Diego y el niño Robertico Díaz.

Rodeado por un buen staff, como él dice, en el que se mezclan juventud, experiencia y buenos amigos, Pineda Barnet se adentra en esta historia sobre la separación familiar, “Esta historia es exactamente la historia del fenómeno más dramático que sufre la familia cubana”, por lo que veo sin miedo a recurrir en los tópicos, y nos propone una nueva visión, según sus propias palabras, en la que “estoy mirando este núcleo familiar tan apretado en una sola localización y lo estoy tirando contra la calle, está la calle 23 toda documental y la casa toda ficción”…

Y así, cuenta el propio Pineda que fue sorteando uno a uno todos los inconvenientes que le iban sugiriendo, la falta de madera, el poco presupuesto para actores, la falta de vestuario, etc, etc…

En diciembre de 2008 tuve la oportunidad de ver en cuba visión internacional un reportaje tipo making off sobre la película en el que el propio director explicaba todas las claves de la misma y se hacia un extenso repaso a todo el elenco, tanto de actores y actrices como de técnicos que lo acompañaban en esta nueva aventura. Ese documental creó en mi mayor curiosidad por ver la película. Cuando llegué a La Habana en Enero de este año y comencé a preguntar por el filme a algunas personas conocidas y relacionadas con las artes, nadie sabía de qué les estaba hablando. Al regresar he podido ver en la web de Cubacine que ni siquiera aparece en la sección de estrenos para el 2009, dónde si están otras como la valorada Los dioses rotos, El cuerno de la abundancia, Omertá… .

No lo se, pero a mi me esta pereciendo una eternidad.

Gillen Garcia.

Te espero en la eternidad o Anunciación
Sinopsis
Una familia separada, un testamento, una ciudad mágica. Lo que más los diferencia es lo que los une.
La Habana, 2006: Amalia, anciana espiritista, acaba de enviudar. Vive en el apartamento más reducido, del último piso del más viejo edificio, de la históricamente más vieja esquina del barrio del Vedado, con Cristóbal, su nieto de 10 años, y su hijo menor, el joven Mayito. Amalia convoca a la familia dividida para leerles el Testamento Moral de su recientemente difunto esposo, Octavio.
Sus hijos: Ricardo, ingeniero revolucionario, que trabaja y vive en un humilde y recóndito pueblito de provincia. Margarita, arquitecta, residente en USA, donde ha constituido familia. Y Mayito, bohemio, músico y poeta.
Viven mundos separados.
El reencuentro familiar sirve para dirimir cuentas de sus vidas. Amalia, fiel creyente, esta vez adultera el legado paterno como elemento unificador. Pero, al convocar al espíritu del esposo muerto, éste habla por medio del nieto, revela la existencia del documento legítimo, y es el niño quien descubre su verdad.