Archivo para septiembre 7, 2009

Oliver Stone defiende en Venecia el “gran fenómeno” que es Chávez

Posted in américa, arte, cine, Cine Documental, cuba, debate, LaHabana, Memorias, noticias, Opinión, televisión with tags , , , , , , , , , , , , on septiembre 7, 2009 by el taburete

0294264BOliver Stone mostró en una rueda de prensa su total admiración por Chávez, a quien se espera esta tarde en el pase del documental ‘South of the border’, en la sala grande del Palacio de Festivales, precedida del habitual paseo por la alfombra roja de Venecia.
Un acontecimiento que ha aumentado la de ya por sí gran expectación por la proyección de un documental para el que Stone ha tenido que viajar a siete países diferentes para entrevistar a otros tantos presidentes. Porque Chávez es el protagonista absoluto de la historia pero como el máximo exponente de una nueva política y de unos nuevos gobernantes, según explicó el coguionista (con Stone) del documental, Tariq Ali. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y sus colegas de Bolivia, Evo Morales; Brasil, Luis Inácio Lula da Silva; Paraguay, Fernando Lugo; Ecuador, Rafael Correa, y Cuba, Raúl Castro, aparecen en el documental mostrando su apoyo a Chávez pero sobre todo su rechazo a las políticas de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“El FMI no es muy popular en los siete países a los que viajé”, explicó Stone, que resaltó que las políticas seguidas por el Fondo han sido rechazadas tanto por el Banco Mundial como por muchos economistas de prestigio.
Es, agregó, “una organización neoliberal de Washington” que perjudicó el desarrollo de muchos países sudamericanos hasta que el ex presidente argentino Néstor Kirchner se convirtió en “un héroe al ser el primero en Sudamérica en desafiar al FMI”. Y al argentino le siguieron los demás, en especial Chávez, señaló Stone, que opinó que desde su llegada a la presidencia de Venezuela la situación de los pobres ha mejorado y se ha producido “un maravilloso cambio”.

El realizador explicó que aunque en el documental aparecen los ataques de la prensa estadounidense a Chávez, ha querido hacer una historia que fuera más allá de esas críticas, porque el presidente de Venezuela es mucho más.
Al respecto, Tariq Ali calificó de “incomprensible” la hostilidad que los medios de comunicación han mostrado a Hugo Chávez cuando ha sido elegido por su pueblo en elecciones justas y limpias y cuando Venezuela tiene “probablemente la Constitución más democrática del mundo”.
Ali, a quien Stone pasó la palabra una y otra vez durante la rueda de prensa, explicó que Chávez se ha convertido en el líder de un movimiento en Sudamérica que ha generado nuevas organizaciones políticas que cumplen lo que habían prometido en las campañas electorales. “Y eso sorprende en Latinoamérica, donde no están acostumbrados a que sus dirigentes mantengan su palabra. Es algo inusual”, dijo Ali.

Al respecto, explicó que “Chávez, Morales, Correa, Lugo, Lula de otra forma o (Michelle) Bachelet en Chile tiene un objetivo simple: hablar con una sola voz cuando tienen que tratar con Estados Unidos y fortalecer la situación de Latinoamérica”.

“Ese fue el sueño de Bolívar” y eso es lo que muestra el documental, que está impregnado en todo momento del espíritu bolivariano de Chávez.

fuente: Heraldo.es

Leo Brouwer: lo cubano hondo ha sido violado por la visión turística

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ELISA SILIÓ 05/09/2009  tomado de http://www.uneac.org.cu/

leobrouwerLeo Brouwer (La Habana, 1939) se define como un “romántico del siglo XXI”. “Lo que equivale a continuar como un posmoderno que no escinde sino que unifica. Soy un hombre de mi entorno. He pasado más de cincuenta años trabajando con el arte sonoro: iniciando proyectos, tocando, dirigiendo. Conduje investigaciones, planes de creación, grupos sonoros. Soy dado a hacer cosas nuevas y en mis ratos libres compongo música, ahora como quehacer fundamental”, se presenta Brouwer, que a los setenta años anda grabando sus últimas obras en Londres.

Y coincidiendo con este 70º cumpleaños redondo -los 35 años dobles que dice él- se suceden los homenajes. En São Paulo se ha institucionalizado un festival con su nombre; y entre Madrid y Córdoba la SGAE celebrará seis conciertos gratuitos de guitarra, cámara, coro y sinfónico, este último con la Orquesta de Extremadura dirigida por el maestro. Además, la entidad ha editado y presenta un libro -Leo Brouwer. Caminos de la creación, de las musicólogas Marta Rodríguez Cuervo y Victoria Eli- y dos discos: un integral para piano-trío, Leo Brouwer. Pictures At another Exhibition, interpretado por el B3 Brouwer Trío, y Leo Brouwer: Integral para Cuarteto de Cuerdas, de un grupo de La Habana. 

Dice componer para comunicarse con los demás de una manera integradora. “Considero la vida como una composición completa; el paisaje, la arquitectura, incluso el ritmo de la gente cuando camina y habla. Y esto lo transfiero en música. Ésta es una de mis obsesiones: la forma como complejidad universal. La guitarra será siempre mi gran pasión, dirijo orquestas y me reconforta, pero componer es la esencia que revelo y que me identifica. Es una extensión de mí”.

En 1978, en la Cinemateca de Cuba, el intérprete rompió todos los esquemas con su recital De Bach a los Beatles. “Fue un reto llenar cada noche dos mil lunetas con una guitarra sola”, cuenta ahora. Un solista que tocaba como toda una orquesta y sin prejuicios para llevar al escenario composiciones del genio alemán junto a temas pop. Y en esa línea ecléctica sigue este amante del flamenco, convencido de que, de tanto repetirse, las ideas estereotipadas se han convertido en “mentiras-verdades”. “Al igual que se habla de la ‘España de pandereta y castañuelas’, nos referimos a la ‘Cuba de maracas y bongo’. Lo cubano hondo ha sido violado por la visión turística”, sostiene Brouwer, que ha dirigido un centenar de orquestas, entre ellas la de Córdoba (1992-2001). Sobre ésta y el régimen castrista no ha querido pronunciarse en esta entrevista cibernética. 

Calcula que el 90% de las programaciones de las cámaras, sinfónicas y conciertos para piano o guitarra resulta tedioso porque el esfuerzo es nulo. “Los monográficos son para especialistas o para un homenaje que se justifica por el concepto. El programa cronológico -Renacimiento, Barroco, luego un gran clásico o romántico para finalizar con la obra moderna o de gran envergadura- es ya muy aburrido”, confiesa el pedagogo y promotor cultural. 

“Siempre he realizado programas donde el público escuchase algo nuevo y la gran tradición con enfoques distintos. Por ejemplo, las variaciones a través de la historia, los países y su música”, cuenta orgulloso Brouwer, ex director de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba (1981-2003). También mezcla cuando es él quien compone. Su obra La tradición se rompe… pero cuesta trabajo (1967) hace honor a su título. “Es una visión del universo sonoro de todos los tiempos, de las grandes tradiciones y las modernidades. Incluso los grandes clásicos, al simultanear sus voces, se transforman en un magma sonoro contemporáneo. Termina con un acorde medieval en reposo. No supieron cómo clasificarla”, rememora. 

Ya en 1955 Brouwer incluyó sus primeros guitarreos en los programas diseñados de manera cronológica por su profesor Isaac Nicola. El oído lo heredó de su madre, Mercedes, que de niño le hacía ritmos y melodías que derivaron en conciertos familiares con cuatro años, y de su padre, Juan, científico y guitarrista aficionado. “Pero siempre me atrajo una sonoridad anterior que relaciono con una cierta memoria ancestral”, puntualiza. “Mi padre me enseñó lo primero en la guitarra, desde cómo se colocan las manos hasta la interpretación de oído de repertorio de concierto, como las Danzas españolas de Granados, o las mazurcas y preludios de Tárrega. Las aprendió de oído y las tocaba sin un error”, se asombra. 

En unos días Brouwer ya tocaba farrucas y tanguillos, “lo que me apasionaba y me apasiona: el flamenco”. Hasta que se cruzó en su vida su maestro, Nicola, que le dio una clase a través de la historia de la música. “Fue del Renacimiento hasta el siglo XX y yo comprendí de inmediato que ése era mi mundo. Desde la segunda pavana de Luis de Milán mi mentalidad cambió. Era el universo sonoro que me apasionaba. Significó método, disciplina, calidad y rigor”, recuerda. Triunfó la revolución y becado marchó a estudiar composición en la Juilliard School of Music de Nueva York, y música antigua con el laudista Joseph Iadone. Después fue a Hartford, Connecticut, donde enseñó guitarra a cambio de estudios. “Me relacioné con todo un ambiente musical, acceso a información: grandes bibliotecas, partituras, conciertos y conferencias”. 

Los musicólogos dividen su obra en tres etapas. En su primera, desde 1955 hasta Elogio de la danza (1964), usó las formas musicales tradicionales y elementos del folclore. “Después dicen que me adscribí a la vanguardia, y en una etapa que llega a nuestros días, una de nueva simplicidad”. Brouwer evolucionó hacia la vanguardia cuando la descomposición de las estructuras en su música, en su opinión, “se atomizó y rompió”. “Cada vez me hacía más abstracto y hermético. No podía comunicarme, y como esto para mí es fundamental, fue como una vuelta a casa, suavicé un poco mi estilo, quizás con algo de simplicidad”. Pero se niega a hablar de minimalismo: “No le haría justicia. Algunos compositores hicieron esta música antes de que el término se inventara. La base está en los países del Tercer Mundo, en Japón y en las Américas, fuera de la Europa occidental. De cualquier forma, el concepto de música minimalista es demasiado estrecho para explicar este movimiento. Mi nueva manera es parte de un movimiento general hacia la simplicidad, basada en la música de nuestros países”. 

Compone “pensando en la guitarra como una orquesta y en la orquesta como si fuera una guitarra”. Música incluso cuando ha estado delicado de salud y no podía abrir los ojos: “Componía aun sin escribir ni una nota”. Proporciona la receta mágica: “La composición contemporánea para el instrumento debería acometerse con miras a las obras capitales de los maestros de hoy que ya son clásicos -Ligeti, Lutoslawski, Dutilleux, Adams, Lindberg, Torgue, Mac Millan…-, en vez de seguir los criterios comerciales del mercado, que se basan en música descafeinada del repertorio cinematográfico, de las canciones de amor o de los ritmos excitantes”. Y Brouwer, premio Nacional de Cine 2009 en Cuba, de este repertorio cinematográfico sabe un rato. Es autor de unas setenta bandas sonoras, la más conocida Como agua para chocolate (Alfonso Arau, 1992). “Si he visto las imágenes de dos o tres filmes antes de componer es mucho. Algunas hasta por teléfono, como el documental Hanoi Martes 13, de Santiago Álvarez”. La mejor música para el cine es para él “la que no se escucha, la que se integra al todo de la cinta”. “Un músico que no es mi favorito, pero efectivo para el cine, es Michael Nyman”, reconoce, y halaga a “Newman, de American Beauty, Gabriel Yared o desconocidos eslavos y de Oriente Próximo”. 

Sus planes son inagotables. Conciertos en La Habana, Holanda, París, Brasil… Y siempre sobrevolando desde hace veinte años la composición de una ópera. “Podría ser un homenaje al kitsch o en otro momento ser un homenaje a la historia, o hablar con mi propio lenguaje”, deshoja la margarita. “Continúo trabajando en obras corales, una pieza para flauta sola que dedicaré a Niurka González, una de percusión, otra para arpa… Espero descansar en los aviones porque tengo que componer y mucho”.

abrazos de Puerto Rico… pa´ Cuba

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flyer-580x896Por la paz, abrazo musical de Puerto Rico pa’ Cuba”, el concierto que está organizando un grupo de boricuas, tendrá también lugar el próximo 20 de septiembre, pero la ciudad de Juana Díaz y estará dedicado a Jorge González Riera (Jorgito), vicepresidente del Instituto de la Música de Cuba, fallecido recientemente.
Participarán Andy Montañez, Así Somos, Atabal, Edwin Colón Zayas, José Antonio López, Mapeyé, Miguel Zenón y su grupo, Plenibom, Roy Brown, Tito Auger, Wilkins y, como invitada especial, la actriz cubana Deysi Granados.
La presentación tendrá lugar en el Centro de Bellas Artes Ada Mage Zayas, de la ciudad de Juana Díaz, al sureste de Puerto Rico, el próximo 20 de septiembre, a las 4:00 pm.

del cine en Venecia…

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El realizador estadounidense Michael Moore volvió a mostrar hoy en Venecia su lado más ácido y efectista con “Capitalism: a love story”, su nuevo documental en el que arremete, en un momento fácil de crisis económica, contra los bancos y las multinacionales.

Moore fue recibido entre aplausos en la sala de prensa -e incluso con una pancarta que decía “Michael, we love you”-, donde se mostró más comedido de lo en él habitual y en su corta comparecencia tan sólo criticó a “ese líder loco que hay en Italia” y alertó a los europeos del riesgo de imitar a Estados Unidos.

“Esta película es muy relevante para Europa. Vosotros estáis experimentando el resultado del colapso económico, que no es sólo en Estados Unidos”, dijo Moore.

Ya que, explicó, el documental es un ejemplo de los daños sufridos en Estados Unidos por el capitalismo salvaje, “cuanto más intentéis comportaros como nosotros, más difícil va a ser para vuestras sociedades”.

Unos efectos, los del capitalismo, que han llevado a la ruina a muchos hogares norteamericanos, como refleja Moore en su documental, en el que culpa de la situación actual a los ex presidentes de Estados Unidos George Bush y Ronald Reagan, a las multinacionales, a los bancos y a los que se han enriquecido a costa de los demás.

El documental es fiel al estilo de Moore, con una estructura narrativa casi inexistente y con golpes de efecto que cada vez se parecen más a los que preparan los programas de televisión de cámara oculta.

Voces que hacen decir cosas sin sentido a personajes como Bush o Reagan, imágenes infantiles que ridiculizan a estos ex presidentes de Estados Unidos o a responsables de multinacionales, todo parece valer para el realizador, que sigue sin profundizar en los debates que propone en sus documentales.

Moore se nutre de los testimonios de las personas que han caído en desgracia en su país para criticar el sistema capitalista, las que han perdido sus casas o que han visto cómo la muerte de sus seres queridos redundaba en beneficios para las empresas para las que trabajaban a través de pólizas de seguros irregulares.

Algo fácil de hacer en una situación como la actual y tras los escándalos financieros que han sacudido el mundo y que permite a Moore centrarse en bancos como Lehman Brothers o Citybank y empresas como General Motors, algunos de los nombres más unidos al desplome económico.

Todo ello con las tácticas habituales de sus documentales que dan lugar a situaciones bastante cómicas y un tanto repetitivas, cada vez que trata de entrar a un edificio o de entrevistarse con uno de los responsables bancarios o empresariales a los que critica.

A pesar de todo, el documental es ágil y se deja ver con facilidad y contiene un buen puñado de verdades que parecen amenazar el tan manido “sueño americano”.

Sin embargo, Moore señaló en la rueda de prensa que lo bueno del sueño americano es que los estadounidenses creen mucho en su país y tienen fe en la Justicia y en la Democracia.

“Aunque es difícil -reconoció- definir una democracia desde el momento en que es la economía la que guía la vida de los ciudadanos, que no pueden decidir cómo gestionar esa democracia”.

Por ello, alentó a todo el mundo a participar en la democracia, no sólo en el momento de las elecciones porque “todo es posible”.

“Hace tres ó cuatro años si alguien hubiera dicho que un afroamericano iba a ser presidente de Estados Unidos no lo hubiera creído”.

Y el hecho de Barack Obama esté en el poder, demuestra “la capacidad de los americanos, pero también de la gente de todo el mundo” para lograr cambiar las cosas.

Moore recordó la caída del muro de Berlín o la llegada al poder de Nelson Mandela en Sudáfrica como casos en los que la gente puede rebelarse de forma no violenta.

Pero, hizo hincapié en que “Obama no puede hacerlo todo solo. Debe ser la persona que la mayoría de los americanos han votado pero los ciudadanos también deben participar”.

Una participación que cada uno debe hacer desde su nivel. En su caso, desde el cine. Como fue el caso de su anterior trabajo, en el que ponía en tela de juicio el sistema sanitario estadounidense y que generó un debate del que se siente orgulloso.

Moore aseguró no tener aspiraciones políticas y dijo que “la política es ser un ciudadano y estar implicado”, por lo que aseguró que seguirá contribuyendo al proceso de cambio “de la mejor forma posible. Y lo único que sé hacer es escribir y hacer cine”.

fuente: Publico.es