de la tv cubana… mucho con bastante con demasiao”

Reinaldo Cedeño Pineda en la isla y la espina

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Pena. No se me ocurre otra palabra. Me sentí apenado con la intervención de la jefa de la programación dramatizada de la televisión cubana en Mediodía en TV, este sábado 26 de septiembre.

Me prometí no hablar más del tema, pero no pude sustraerme de la pedrada.

Cuando se retransmitió la interminable telenovela Las Huérfanas de la Obrapía, que motivó chistes de todos colores, incluso en el propio Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT)…

Cuando tras el desierto de estrenos, acaba de terminar la breve serie Diana, rica en el reflejo de una Cuba sin afeites (¡bravo!), pero por momentos abrumadora en su imagen experimental…

Cuando este lunes comienza la reposición del policíaco Día y Noche que parece haber convertido a Jorge Villazón, so pretexto del homenaje, en el pitcher tapón preferido de nuestra pantalla…

Cuando se aproxima otra repetición por el estilo con Su propia guerra y el Tabo…

Cuando todo eso la precede… es como recibir una pedrada, escuchar a la directiva decir que las telenovelas son muy costosas y largo su proceso de producción…

A semejante perogrullada, se le dice en buen cubano… descubrir el agua tibia.

Cuando veo o escucho cosas como esta, doy gracias por no estar en esa piel. Las justificaciones ―tomadas como paraguas a las soluciones— vacían su sentido y pierden cualquier asidero.

Ni siquiera ella pudo decir, a ciencia cierta, cuando será la próxima telenovela cubana. Al menos sabemos el nombre. “Aquí estamos”. Será en alguna fecha del próximo año…

Querría haberle escuchado decir, en cambio, cuál es la estrategia para que eso no ocurra más. A ella, o a quien corresponda. (…)

(…) Un viejo trabajador de la televisión cubana me dijo un día en una entrevista. “Cada vez que pretendemos engañar a los televidentes o le faltamos el respeto; los únicos engañados somos nosotros mismos. Y el irrespeto te socava”.

En el 7. Congreso de la UNEAC, el cantautor Amaury Pérez Vidal preguntó en manos de quien estaba la televisión cubana. Algunos, tal vez, le malinterpretaron. Yo creo que sabía muy bien lo que decía.

Y no es que la televisión sea una telenovela. Por suerte, la nuestra no es sinónimo de enajenación, sino un vehículo cultural de excepción; pero no hay que olvidarlo: la televisión es hoy en Cuba el más barato, asequible y masivo de nuestros medios de entretenimiento. No hay menoscabo ni delito en ello. Y este pueblo, se lo merece.

Un abrazo vale tanto como un discurso.

El tema de la telenovela en Cuba y de las reposiciones en horarios estelares, son como el cuento de la buena pipa, que ya se sabe, se repite y se repite sin encontrar el fin.

Reinaldo Cedeño Pineda es Licenciado en Periodismo por la Universidad de Oriente y Máster en Comunicación Social. Premio Nacional de Periodsmo Cultural. Fue redactor jefe de la página cultural del periódico Sierra Maestra. Se ha desempeñado como guionista, director de programas y reportero en los medios radiales…

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