Archivos para diciembre, 2009

Posted in el Taburete on diciembre 31, 2009 by el taburete

de Buena Fe en la otra orilla…

Posted in américa, arte, cuba, danza, LaHabana, música, Memorias with tags , , , , , , , on diciembre 29, 2009 by el taburete

de Belén Gopegui… el Deseo de ser Punk

Posted in américa, arte, cuba, espejos, LaHabana, literaura, Memorias with tags , , , , , , , , , , on diciembre 29, 2009 by el taburete

Muere el jefe indio Toro Sentado, y el poeta español Leopoldo María Panero escribe: “No hay tambores que anuncien su llegada a las grandes praderas. Deseo de ser piel roja”. Este hermoso verso sirve de epígrafe y referencia en Deseo de ser punk, el último libro de Belén Gopegui (Madrid, 1963). La novela habla sobre la difícil juventud y toma la forma de una larga carta escrita por Martina, una joven de 16 años. Ella se enfrenta de golpe a la necesidad de superar la soledad, el sin sentido de vivir y de morir.

Considerada en España una autora ineludible y la mejor de su generación, Gopegui es autora de Lo real, que ahora llega en edición de bolsillo y que el 2001 fue finalista en el premio Rómulo Gallegos. Aquí también hay una narradora que se enfrenta al mundo, esta vez para forjar una ética que desarticule la falsedad personal en la aún más falsa esfera pública: se trata de periodistas y gente de televisión.

Más interesada en hablar de lo actual que en reconstruir la historia, Gopegui escribió en El lado frío de la almohada sobre otro tema candente: la vida política en la Cuba, en una intriga de diplomáticos y agentes que polemizó por su vindicación a la para muchos decrépita Revolución Cubana. En El padre de blancanieves, en tanto, se hizo cargo de la difusa relación entre lo privado y lo público de la mano de una profesora que perjudica seriamente a un inmigrante ecuatoriano.

Desde Madrid, Belén Gopegui se refiere  a Deseo de ser punk, donde el inconformismo se sostiene en el rock  como lo único inviolablemente cierto. El relato le debe a El guardián en el centeno de J.D. Sallinger y a las canciones de Iggy Pop, y transcurre entre la incomprensión de leer El extranjero de Camus a los 15  años y la falta de espacios íntimos y compañía real…. leer más…

del 2010… música vs bloqueo

Posted in américa, arte, cuba, danza, hip hop, Jazz, LaHabana, música, noticias, poprock with tags , , , , , , , , , , on diciembre 28, 2009 by el taburete

El Instituto Cubano de la Música, en la representación de su presidente Abel Acosta, expresó recientemente sobre el magnífico intercambio de la Banda Kool and The Gang con el público cubano. Más de 100 000 personas asistieron a la tribuna antiimperialista a disfrutar de la música y la actuación de este importante grupo norteamericano.

“Este es un grupo muy conocido, muy famoso que llevaba muchos años queriendo venir a Cuba y no habían podido lograrlo. Este es el intercambio que debiera ser natural, pero no lo es por las razones que sabemos: por las presiones del gobierno de Estados Unidos”. “Creo que también ellos (Kool and The Gang) sienten como punta de lanza, como una vanguardia que va abriendo otras posibilidades para los músicos norteamericanos“, afirmó Acosta.

Ha sido trascendental la visita de Kool and The Gang a la Habana. Se realizaron varios intercambios con músicas cubanos y estudiante de las artes en Cuba, y se le otorgó el Premio de Honor Cubadisco 2009.

Se espera a Calle 13 en la Habana…

Desde hace varias semanas René Pérez, el Residente del multipremiado dúo puertorriqueño Calle 13 ha informado a varios medios de prensa sobre su posible visita a Cuba, y lo ha comunicado también a través de la red social Twitter.

Incluso estuvieron listos para llegar a Cuba en el marco del festival internacional de cine realizado en la Habana, en el que se proyectó el documental “Sin Mapa” sobre sus viajes por América Latina; pero el viaje no pudo efectuarse pues no contaron a tiempo con el permiso del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Recientemente en México, René Pérez dijo que su viaje será en marzo y que su proyecto en la isla no es un concierto por la paz como el del colombiano Juanes, simplemente una fiesta para la que van a invitar a algunos músicos.

“La ley de Estados Unidos no nos permite viajar a este lugar tan fácilmente, si no hacemos las cosas con protocolo, nos arrestan los gringos. Necesitamos más tiempo para organizar el evento y que todo salga bien”, expresó Residente Calle 13 en el Distrito Federal de México.

Por su parte, el Instituto Cubano de la Música manifestó que cuando Calle 13 viaje a la Habana se realizarán varios recitales. El grupo está listo para cantarle a los cubanos, solo falta que Estados Unidos otorgue los permisos para viajar a la Isla Caribeña.

Filarmónica de Nueva York…

Abel Acosta también ha declarado sobre la presentación en Cuba de la Filarmónica de Nueva York, cuya gestión para viajar la Habana en octubre pasado quedó frustrada por la negativa de visado a varios de sus integrantes y patrocinadores.

“Todavía no hay una definición por parte del gobierno de EU de las licencias de los contribuyente y de los patrocinadores, esperemos que en 2010 se las den“.

Todas estas prohibiciones son motivadas por el embargo que aplica los Estados Unidos hacia a Cuba, desde hace más de cuatro décadas. Es un bloqueo que trasciende de lo económico, y limita a su vez el intercambio de las culturas, la música y el arte en general.

“El bloqueo no lo van a tumbar por voluntad propia, lo van a tumbar porque no tienen opción. Esa política no tiene futuro”, precisó el presidente del Instituto Cubano de la Música.

Fuente: Cubadebate

de Roberto Fonseca y la espiritualidad musical…

Posted in américa, arte, el Taburete, Jazz, LaHabana, música, Memorias, Opinión with tags , , , , , , , , , , , on diciembre 27, 2009 by el taburete

Una noche con la mejor música, invitados y emociones fuertes, fue la que nos regaló Roberto Fonseca y su grupo “Temperamento” este pasado sábado  en el patio interior del Museo Nacional de Bellas Artes donde, el numeroso público que allí nos reunimos, pudimos deleitarnos con un conciertazo del mejor Jazz de vanguardia.

Cerraba así el año por todo lo alto, con invitados de lujo de la talla de la primerísima Omara Portuondo, el maestro de guitarra Chicoy, Andrés Cuallo “el hombre de los colores en la percusión” como lo catalogaría el propio Fonseca, además de los bailadores de Santa Amalia.

Para quien no entienda lo que es música cubana y Latin Jazz fusionado con otros ritmos del mundo, como influencias árabes,  tiene en “Temperamento” lo mejor de esta fusión en el patio. El concierto dio muestras de la dimensión que ha alcanzado el grupo durante todos estos años y su versatilidad; a veces parece que todo escenario queda pequeño ante estos monstruos de la música y, desde un bolero a lo Buena Vista Social Club, hasta lo más vanguardista de los nuevos fenómenos del jazz en Cuba, conforman el repertorio de Fonseca y su grupo.

Temas como “Setenta” o “Sama, sama, su” (inspirado en su sobrina) son sin dudas éxitos que el público en cada presentación exige y agradece. Momento especial del concierto fue la presentación a Omara Portuondo y el pequeño homenaje a Ibrahím Ferrer con el tema “Dos Gardenias”; “Tal Vez”, canción de Juan Formell del disco de Omara y María Betania, provocaron efervescencia en todo el público presente. De igual manera el estreno de “Mi negra Ave María” de Roberto Fonseca provocó una mística tremenda dentro del público que bajo La Luna nos vimos cubiertos de espiritualidad y salvaguarda de los Orichas.

Fue un impresionante regalo de cierre de año este que nos concedió Robertico y su grupo, que sin duda alguna se ubican dentro de lo más selecto del Jazz cubano.

El Taburete

Jorge García… La verdad aunque duela

Posted in américa, arte, cuba, espejos, jorge garcia, LaHabana, literaura, música, Memorias, Opinión, Trova with tags , , , , , , on diciembre 27, 2009 by el taburete

Por Dalia Acosta

LA HABANA, dic (IPS) – Para el trovador cubano Jorge García sólo podía haber algo en esta vida tan importante como la libertad: “decir lo que se siente, aunque hiera”. Así, con la verdad en los labios y en cada canción, vivió con honestidad y una coherencia admirable los 50 años de su vida.
“No veo la canción como un tema que tratar, la veo como una realidad que contar, como una sensación que decir. Se trata de filosofar un poco sin pretensiones de sabio… Lo que sí hago, siempre, es la canción desde la honestidad. Puedo estar equivocado, pero es mi verdad”, dijo en una entrevista para el semanario uruguayo Brecha.
Con esa misma integridad y total lucidez, García vivió este mes de diciembre los momentos difíciles que sucedieron a un diagnóstico de linfoma no Hodking. Consciente en toda su magnitud del momento que estaba viviendo, murió sin conformarse pero sereno, la madrugada del pasado domingo 20 de diciembre.
Las cenizas del trovador fueron esparcidas al otro día, justo en el horario del atardecer que tanto amaba, desde un sitio en el malecón habanero conocido como la explanada del castillo de La Punta, donde el año pasado había planificado grabar un “concierto callejero”.
“Este sitio fue el único de la ciudad que le enseñé a Jorge”, atinó a decir Marta María Ramírez, su “novia”, como a él le gustaba llamarle hacía casi 15 años. Justo a ella le tocará seguir de cerca “Trovadamente”, un disco-DVD en proceso de producción y en el que García recreó su obra valiéndose de instrumentos antiguos.
“Sus canciones encontraron en las sonoridades renacentistas un reposo, un ‘a gusto’, como si hubieran sido creadas en esas épocas, cuando el laúd y el arpa eran poesía”, dijo a IPS Teresa Paz, directora del Conjunto de Música Antigua Ars Longa. “Era como los antiguos trovadores: noble, culto, de una sencillez y especial sensibilidad”, afirmó.
A mediados de este año, García, que estudió música desde los ocho años y era graduado del Conservatorio Alejandro García Caturla, de Cuba, escribió a mano en noches y madrugadas interminables cada uno de los arreglos para los instrumentos que usaría de Ars Longa y para el percusionista Ruy Adrián López Nussa.
“Por su expresa voluntad (el concierto) fue grabado en una iglesia en plena avenida del puerto, sin condiciones acústicas, pero él veía lo hermoso en eso, en los sonidos de la ciudad contaminando sus canciones”, contó a IPS el realizador Pavel Giroud, quien tenía a su cargo la dirección del DVD “Trovadamente”.
“Dejar un legado como éste antes de la partida es privilegio que sólo se permiten no los mejores artistas sino los auténticos, los que aún silenciados en vida, saben que poseen algo propio a lo que alguien, necesitado de recibirlo, acudirá en algún momento”, añadió el director de cine.
En tiempos en que cada vez con mayor frecuencia bajo los influjos del mercado y la moda se sustituye la palabra trovador por cantautor, Jorge García defendía su filiación a una única trova cubana, a una trova que se remonta a los tiempos de Sindo Garay y, que a su juicio, se resistía a dividirse en vieja, nueva o novísima.
Ser trovador era para él mucho más que cantar acompañado de una guitarra. “Es una actitud ante el mundo. Es soportar que te digan loco desde la más elemental cordura. Es no temer decir lo que se siente aunque hiera. Es vivir la utilidad de una canción sin ponerle precio y etiqueta. Es una entrega incondicional”, confesó a la prensa.
“Trabajar es lo único que he hecho en mi vida”, dijo una vez recordando los años 90, cuando, bajo la amenaza de los apagones diarios que asechaban a Cuba en plena crisis económica, se inventó la peña El fandango del candil, un espacio cultural único en La Habana de entonces, que funcionaba sin audio y con velas.
“En bicicleta, con la guitarra en ristre y mucha pero muchas ganas, un montón de velas y otro tanto de canciones, es la imagen que guardo de Jorge, el amigo”, recordó Rey Guerra, uno de los más importantes guitarristas cubanos, radicado desde 2003 en Estados Unidos, y el único músico al que Jorge le dedicó una canción.
Con la misma “magia” de aquellas noches de “fandango”, Guerra llegó a ser parte de un disco del trovador. “No pude aguantarme y sin querer me vi con mi guitarra tocando con él y aprendiendo sus canciones, sus sentencias agudas y directas, sin adornos ni ornamentaciones manieristas al acto de decir una verdad”, dijo a IPS vía correo electrónico.
Fue con ese mismo sentido tan suyo de la humildad en que, en 1999, invitó a un grupo de trovadores a grabar ”Vamos todos a cantar”, un homenaje de la Nueva Trova a Teresita Fernández, la más importante autora cubana de canciones infantiles que durante años había sido prácticamente olvidada por los medios de comunicación y la oficialidad.
”El hecho de que él (García) esté haciendo este proyecto, me dice que es muy experimentado en solidaridad, en humanidad y en trova, que son palabras y argumentos que a mi siempre me han interesado mucho”, opinó en aquel momento el trovador Silvio Rodríguez, uno de los participantes en el proyecto.
Y asimismo dedicó varios meses de 2000 a una sui géneris gira por Cuba. En lugar de privilegiar los grandes escenarios de las capitales provinciales, García favoreció los pequeños espacios, las comunidades perdidas en la ciénaga, en la montaña y hasta en el tiempo, los sitios a donde nunca había llegado un trovador.
Cinco años después, cuando la vida lo llevó de vuelta a la oriental ciudad de Gibara como invitado en el Festival Internacional de Cine Pobre de Humberto Solás, sin planificaciones ni acuerdos previos con las autoridades de patrimonio, le bastó decir: “me gustaría hacer un concierto en el teatro viejo”.
Cerrado desde 1972, la edificación construida en 1889 se abrió para acoger a García y a un público fiel que lo acompañó, nuevamente, a la luz de las velas. “Abrimos el teatro por la sinceridad con que Jorge siempre lo hizo todo”, explicó a IPS el arquitecto Alberto Mora, quien entonces dirigía la Oficina de Conservación de Monumentos de Gibara.
Volver a Gibara fue uno de los tantos sueños no cumplidos. Tampoco logró realizar una nueva gira por sitios de difícil acceso, cantar en los asilos de ancianos de la capital cubana o reunir en un disco aquellas canciones de Sindo Garay (1867-1968), Rafael Gómez, Teofilito (1989-19719) o María Teresa Vera (1895-1965), a las que solía retornar concierto tras concierto.
A su inauguración discográfica con “Jorge García” (1991), le siguieron “Más Allá” (1996), “Cambios” y “Vamos todos a cantar. Homenaje de la Nueva Trova a Teresita Fernández” (1998), “Hay de todo en la Viña del Señor” (2003), “Jorge García en vivo” (2005) y el CD-DVD “1, 2, 3 trovando” (2008).
Con presentaciones en importantes escenarios de Uruguay, Argentina, Venezuela, Nicaragua y Alemania y una labor sistemática en Cuba, García solía estar ausente de los grandes medios cubanos, principalmente la televisión, aunque sus canciones sí mantenían una frecuencia importante en la radio y en espacios alternativos.
Para quienes siguieron su obra y pasaron sus grabaciones de mano en mano, sus amigos más cercanos y para él mismo, se trataba de la consecuencia directa de haber sido siempre fiel a sí mismo, de no hacer concesiones ni aceptar prebendas, de defender su independencia artística y el derecho a decir, libremente, lo que pensaba.
“He tenido la oportunidad de vivir y trabajar fuera de Cuba. Pero para mí, hasta ahora, no ha sido una opción. Me dolería mucho dejar detrás a los amigos, el mar y el embrujo de la brisa de esta isla”, reconoció en la entrevista concedida a Brecha, en 2005, en ocasión de una gira de conciertos por ese país suramericano.
Fueron los tiempos en que el escritor cubano Leonardo Padura debió escuchar varias veces las 14 canciones que integrarían un nuevo álbum y notó que “Jorge vivía sus días y hacía su arte con una coherencia desafiante, como si solo de sus obsesiones, sus rebeldías y amores brotara la inspiración de su trabajo y de su andar por el mundo”.
Es la coherencia que se respira cuando el trovador canta “sólo por ti será que no me vaya/tu cuerpo tiene forma de país”, cuando denuncia el deambular por las calles de su ciudad de los mendigos nuevos o rechaza a los militares que se adueñan de la tierra, cuando le asegura al amor que le debe “muchos siglos de esperanza”.
Con sus canciones, “me di cuenta de que Jorge García, hombre y artista, no podía ser de otra manera porque él era una representación inmejorable de la fidelidad: ante todo a sí mismo y a su responsabilidad artística. Jorge fue, siempre, un empecinado y pagó con gusto, diría que alegremente, las cuotas que exige ser íntegro y cabal”, aseguró Padura a IPS.(FIN/2009)

en contra de la Igualdad… (de las naranjas)

Posted in américa, arte, cuba, espejos, LaHabana, Opinión, relato with tags , , , , , on diciembre 26, 2009 by el taburete

Santiago Alba Rico

Especial para La Calle del Medio 20 tomado de la isla desconocida

La tierra no es esférica sino rugosa, ondulada, abollada, bulbosa, irregular como un boniato. Vista de lejos -desde el espacio, desde un avión, en un mapa-, con los pies en el aire, se nos antoja tan geométrica que no la podemos sentir amenazada, nos parece tan próxima que no puede darnos miedo. Pero en lo alto de la montaña más alta seguimos tocando el suelo y por eso allí nos sentimos inseguros; lo que llamamos vértigo o acrofobia es en realidad un horizóntigo o geofobia; el miedo, no a las alturas, no, sino a la extensión irregular de la Tierra, a su “bajura” temblorosa e inclinada desplegada ante los ojos desde la raíz de los zapatos. Desde el cielo, el planeta parece un juguete; desde la colina, parece una patata. Todo en él son arrugas, pliegues, inclinaciones; todo en él son bultos y hendiduras. Hasta la línea del horizonte se baja, no por catetos, hipotenusas y cosenos, sino por quebraduras, sinuosidades, levantamientos, aproximaciones. La Tierra es un terremoto provisionalmente endurecido, un oleaje momentáneamente sólido.

Como ya sólo imaginamos la Tierra -con sus mares, continentes y países- desde el aire y en los mapas, hemos acabado por considerarla un producto nuestro, artificial y controlado. Nos tranquiliza concebirla así, como un producto industrial y no como un azar natural, porque cada vez nos da más miedo aceptar la fragilidad, la inexactitud, la irregularidad, la irrepetibilidad de nuestra existencia. La oposición entre la industria y la naturaleza, y la superioridad de la primera, tiene que ver con el hecho de que, mientras que la naturaleza sólo produce jimaguas como excepción y anomalía, la industria puede producir en serie y de manera potencialmente ilimitada objetos idénticos. La naturaleza no sabe reproducirse sin producir diferencias: entre dos cuerpos, entre dos montañas, entre dos hierbas. La industria se reproduce, al contrario, produciendo identidades: la misma tuerca, la misma camisa, el mismo carro. Que la naturaleza produzca dos cosas iguales resulta inquietante; que una cadena de montaje produzca dos cosas distintas se considera un defecto. Los iguales naturales dan miedo; los distintos industriales van a parar al cubo de los desperdicios. Nos tranquiliza, sí, pensar en el planeta como salido de una fábrica, redondo, bien acabado, reproducible a voluntad. ¿No podremos hacer otro igual, otros iguales, cuando se nos acabe? ¿Llenar el universo de bolitas azules, ponerlas en fila, habitarlas eternamente?

El capitalismo, a través del mercado, ha impuesto una medida industrial para valorar la calidad no sólo de las tuercas y los accesorios eléctricos -necesariamente sometidos a estandarización o normalización- sino también los alimentos y los conocimientos. Así lo explica con ironía el veterinario y músico Antonio Calvache en un excelente artículo: “No hay comida de más calidad que la que puedes encontrar en un Macdonald’s. En efecto, pide una Macpollo en cualquier lugar del planeta, cualquier día del año y a cualquier hora y recibirás exactamente la misma masa, consistencia, sabor, olor de carne, la misma esponjosidad y diámetro del pan, el mismo color, grosor, textura de los trocitos de lechuga, idénticos granitos de sésamo, etc. Para conseguir esto, la multinacional se jacta de tener proveedores en los cinco continentes. Así, si plantamos la misma variedad de tomate en una tierra con similar composición y utilizamos los mismos abonos, se conseguirá que un tomate chileno en febrero sea igual que uno marroquí en abril o uno de Almería en junio”. Curiosamente, la asociación mental entre calidad e igualdad, inducida por las grandes multinacionales de la alimentación, ha acabado por acelerar la trágica pérdida de biodiversidad en el mundo. El planeta es una patata y las patatas son todas distintas entre sí, abolladas e irregulares; el planeta es un tomate y los tomates son todos distintos entre sí; el planeta es un tabaco y los tabacos, si son buenos, son todos distintos entre sí. Pero el planeta es un boliche y los boliches, reproducibles en serie, son todos lisos, brillantes, idénticos entre sí. También deben serlo las papas, los tomates, las manzanas; y así desconfiamos de todas las irregularidades que introduce la naturaleza, de todas las diferencias que introducen las manos. Queremos manejar siempre el mismo carro, lo que es bastante sensato; pero queremos comernos siempre la misma naranja y fumarnos siempre el mismo tabaco, lo que amenaza 10.000 años de enriquecimiento biológico y de placeres civilizados.

¿Resultado? La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que el 75% de la diversidad genética de los cultivos se ha perdido durante el último siglo. Históricamente, el ser humano ha utilizado para sus necesidades entre 7.000 y 10.000 especies; hoy, sólo se cultivan unas 150 y doce de ellas representan más del 70% del consumo humano. En Estados Unidos, por ejemplo, ha desaparecido de los campos el 93% de las variedades de frutas y productos hortícolas en los últimos cien años. En España, en los años setenta había 380 variedades de melón; en 2009 se encuentran en el mercado entre 10 y 12. En México en la actualidad sólo sobrevive el 20% de las variedades de maíz que se cultivaban en 1930.

¿Resultado? El buen gusto, el refinamiento, el know-how, el cuidado, la atención, la destreza, la belleza de cientos de generaciones se pierden al mismo tiempo que el respeto por las cosas, el sentido de la supervivencia y la capacidad de resistencia. Vivimos en el aire, sin vértigo ni angustia. El planeta tierra es un producto industrial; las papas y los tomates también. El planeta tierra es un boliche; las naranjas y los melones también. Lo mismo, por supuesto, que los hombres, las mujeres y los niños.

Imaginamos el mercado como una gran fiesta de la variedad, la multiplicación y la diferencia. Es, ya lo vemos, todo lo contrario. ¿Se puede decir al menos que, en una relación inversamente proporcional, el capitalismo sustituye la biodiversidad por logodiversidad y nos compensa de la riqueza natural de que nos priva, de los refinamientos que nos roba y de la vida que nos acorta multiplicando las marcas, ya que no los productos? Ni siquiera eso es cierto. De las miles de bebidas refrescantes registradas en todo el mundo, el 73% pertenecen a Coca-Cola o Pepsi-Cola. La cervecera Heineken, por su parte, es dueña de 130 marcas de cervezas en 65 países y la ominosa casa Nestlé es propietaria de 15 marcas de cafés, 12 de bebidas, 16 de productos no frescos, 30 de helados, 17 de comida infantil, 3 de alimentos para deportistas, 5 de condimentos, 5 de congelados, 4 de productos refrigerados, 51 de chocolates y galletas y 19 de alimentos para mascotas. Según la visión religiosa tradicional, un solo dios creó la pluralísima riqueza de la madre tierra; bajo el capitalismo, 4 o 5 dioses, al mismo tiempo que la destruyen, crean en su lugar, para ocultar la pérdida colectiva, para obtener beneficios privados, un alegre bullicio de nombres y logotipos.

Esto es malo. Pero peor aún es que nos sintamos tan contentos, tan civilizados, tan avanzados, con este empobrecimiento.