Castro y Hemingway: un encuentro con misterios…

Las fotos de aquel encuentro público, el 15 de mayo de 1960, recorrieron el mundo mostrando la empatía entre el novelista y el joven revolucionario, y se convirtieron en el testimonio más trascendente con el que cuentan los biógrafos y expertos a la hora de hablar de la relación entre ambos.

Castro, que en aquel momento era el primer ministro de Cuba, se inscribió en el Torneo Internacional de Pesca de la Aguja Ernest Hemingway, nombrado así en 1950 en honor al escritor, quien desde 1939 vivía durante largos periodos en la isla. Vestido de uniforme verde olivo, con el pelo rizado y trofeo en mano tras su victoria en la categoría individual de la competencia, Castro conversa con cierta intimidad con Hemingway en las imágenes que tomaron ese día algunos de los grandes de la fotografía cubana, como Alberto Korda y Raúl Corrales.

“Ese fue el encuentro conocido”, dijo la directora del Museo Ernest Hemingway en Cuba, Ada Rosa Alfonso, cuya teoría sobre la relación entre los dos hombres varió en cierta medida después de la publicación en 2006 del libro “Cien horas con Fidel”, del periodista franco-español Ignacio Ramonet.

En ese texto, que recoge las largas conversaciones que Castro sostuvo con Ramonet entre enero del 2003 y diciembre del 2005, el líder cubano afirma que le hubiera gustado “conocer más a Hemingway”, a la vez que menciona que en el primer año de la revolución habló con él en dos ocasiones. Las especulaciones también se disparan cuando, al describir el despacho del ahora ex presidente, Ramonet detalla que entre los pocos marcos de su oficina había una foto de Hemingway cuya dedicatoria incluye la palabra “amistad”…

La dedicatoria de Hemingway

“Al Dr. Fidel Castro, que clave uno como este en el pozo de Cojímar. Con la amistad de Ernest Hemingway”, reza la nota del novelista en el retrato en el que exhibe un enorme pez espada. “Un periodista, un escritor, busca la palabra adecuada, no pone una palabra vacía de significados”, comenta Alfonso, quien en los últimos años se ha dedicado a rastrear todo lo posible sobre el vínculo entre Hemingway y el líder de la Revolución cubana.

La especialista tiene a su cargo el patrimonio de “Finca Vigía”, ubicada en las afueras de La Habana y donde se encuentra el museo Hemingway desde 1962, con más de 22.000 piezas, entre libros, fotos, filmes, trofeos de caza, armas, y otros objetos personales del escritor.

¿Cómo llegó esta foto a Fidel?

En su opinión, esa dedicatoria del autor de “El viejo y del mar” y “Por quien doblan las campanas” expresa “una admiración profunda” que, sin embargo, no surgió del “intercambio cotidiano” ni de una amistad de “conversaciones sistemáticas”. “¿Cómo llegó esa foto a manos de Fidel, cuándo, con quién se la hizo llegar Hemingway? Habría que preguntarle a Fidel cómo le llega esa foto”, subraya Alfonso.

Aunque la vía más fácil para resolver todas las dudas sería, efectivamente, preguntarle al propio líder cubano, al parecer es una opción que los investigadores han descartado. Castro, de 83 años, se mantiene apartado de la vida pública desde 2006, cuando una enfermedad le obligó a ceder el poder a su hermano Raúl, y solo recibe a algunas personalidades, al tiempo que escribe artículos y continúa siendo el primer secretario del gobernante Partido Comunista.

“Nosotros estamos en coordinación con la oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado para conseguir una copia facsimilar (de la fotografía)”, señala Alfonso, y apunta que Fidel Castro nunca se encargó de “dar publicidad” a los acontecimientos relacionados con él y Hemingway. De acuerdo con la investigadora, tras la muerte del escritor (el 2 de julio de 1961 en Estados Unidos donde se suicidó), Castro se presentó de inmediato en “Finca Vigía” para mostrar su preocupación.

Después regresó en agosto para recibir de manos de Mary Welsh, viuda de Hemingway, la casa y los bienes que éste había legado a Cuba en su acto de última voluntad. “No llevó fotoreporteros en ninguna de las dos ocasiones. Pudo haberlos llevado”, destaca Alfonso.

Una amistad truncada

En “Cien horas con Fidel”, los recuerdos de Castro sobre Hemingway apuntan a una amistad incipiente que se truncó por la muerte del novelista. El líder cubano no sólo confiesa su admiración por los monólogos literarios de Hemingway, y sus varias lecturas de “Por quien doblan las campanas”“Adiós a las armas”, sino que afirma que le habría gustado “intimar” y “conversar mucho más” con él.

“Me hubiera gustado conocer más a Hemingway. Le gustaba Cuba. Amó esta isla. Vivió aquí, nos dejó muchas cosas”, dice el ex mandatario. “El primer año de la revolución pude hablar con él en dos ocasiones, bastante brevemente”, asevera Castro a Ramonet. De esa afirmación nacen las dudas sobre la teoría de un único e histórico encuentro.

Hasta el momento no se conoce si esa otra reunión aconteció antes o después del Torneo de la Aguja, ni en qué circunstancias, aunque, en todo caso, tampoco se sabe de qué hablaron los dos hombres en Marina Barlovento. Pero Alfonso resalta como indudable que existía una “admiración” mutua. “Fidel participa como pescador en el torneo. Y Fidel no era exactamente un pescador. Era una forma de manifestar a Hemingway su buena voluntad, de que estaba bien todo para él en Cuba” tras la revolución que había triunfado en 1959, explica la experta.

Hemingway no quería dejar Cuba

Según la hipótesis de Alfonso, la “trascendencia” de ese momento de “conversación afable, sonrientes ambos” fue el gesto de Castro, pero al mismo tiempo significó “el toque final” para que el Gobierno de Estados Unidos presionara a Hemingway para que abandonara la isla. La directora del Museo Hemingway de La Habana asegura que el embajador de Estados Unidos en Cuba en aquella época, Philip Wilson Bonsal, obligó al Nobel de Literatura de 1954 a dejar la isla, aduciendo que si no lo hacía sería considerado un “traidor”.

Además, Alfonso asevera que Wilson Bonsal pidió al escritor “cambiar” sus declaraciones a favor de la revolución cubana, lo que en su opinión descarta la versión de varios biógrafos de que el novelista salió de Cuba por sentirse incómodo con el rumbo del gobierno instaurado por Castro en enero de 1959. Aunque parezca un detalle lleno de “subjetividad”, la hipótesis cubana resalta que, tras salir definitivamente de Cuba el 25 de julio de 1960 hacia Nueva York, Hemingway decidió no permanecer en Estados Unidos, sino que pocos días después partió rumbo a España.

“La salida de Hemingway de ‘Finca Vigía’, de su casa, donde tenía sus gatos, sus perros, sus libros, sus hábitos, sus costumbres, indudablemente fue un golpe fuerte para él, aunque por supuesto transita por lo subjetivo”, indica Alfonso. La experta ha recordado en varias ocasiones que en enero de 1959 Hemingway hizo en su país unas declaraciones a favor de la revolución, en las que expresó esperanza por lo que sucedía en la isla y, a su regreso a Cuba, dijo que era “cubano y que los cubanos iban a ganar”. Terra.

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