la noche del debate… ( I )

… esa noche Fernand tenía decidido suicidarse desde lo alto de la torre Eiffel. En el televisor el debate entre los candidatos a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Los dos son de derechas. Gaullismo rancio en las ondas. La calle es para la izquierda. La calle es para la policía. Los media siempre al servicio de la gente bien. No es un debate. Es una coalición de gobierno. Fernand se asoma a la ventana. Una columna de humo asciende entre los edificios. La calle está caliente. Inmigrantes de tercera generación. Amigos de la gasolina. ¡Comunistas!. Los candidatos discuten de integración. Una cortina de humo. La gente no puede oírles. La gente está gritando ahí abajo. La gente quema varios contenedores ante la mirada indiferente de Fernand. Tiene que ser esta tarde. No va a ser fácil llegar al centro. No sin ser confundido con el resto de la gente. No sin ser golpeado. Fernand podría lanzarse desde ahí, pero no tendría nada de especial. Fernand siempre quiso subir a la torre Eiffel. Va a ser difícil, pero Fernand está decidido a hacerlo. Tic-tac-tic-tac. El reloj sigue corriendo para los candidatos. Los dos reaccionarios. Pero los candidatos bromean con el presentador. Todo está preparado. No se han dejado ni un solo detalle. Tic-tac-tic-tac-tic-tac… en la calle todo es improvisado. Menos las sirenas. Las sirenas tienen un protocolo. Fernand echa un último vistazo a su alrededor. Todo se queda en orden. Fernand no ha planeado el momento. Fernand ha decidido que hoy es el día. Tiene que ser esta tarde. El televisor se queda encendido. Fernand sale y cierra la puerta del apartamento. En el interior los candidatos a presidente discuten. Es como un matrimonio. Acabarán haciendo el amor. Abajo la calle está encendida. Hay carreras. Hay prisas. Fernand baja las escaleras hasta el portal. Un grupo de policías retiene a dos niños contra la puerta de cristal. Fernand se oculta en la oscuridad. Fernand no quiere morir a manos de la policía. No tendría nada de especial. Fernand siempre quiso subir a la torre Eiffel. Para él hoy nada tiene sentido. Permanece quieto en la oscuridad mientras uno de los policías cachea a uno de los niños. Son niños. ¡Seguramente comunistas! . La cara apretada contra el cristal dibuja un cerco de vaho. Por el hueco de la escalera resuena la voz de los candidatos que discuten en el interior de todos los apartamentos. Harán el amor cuando los focos se hayan apagado. Como la gente bien. Una furgoneta de la policía aparca frente al portal y se lleva a los dos niños. Empujones. Va a ser difícil llegar al centro sin ser confundido con el resto de la gente. Tiene que ser esta tarde. Fernand sale de la oscuridad y abre la puerta. La calle está caliente. La calle huele a quemado. La calle es de la policía. Fernand camina en dirección a la boca de metro. Un pequeño camión de bomberos trata de apagar un coche del que ya no queda nada. La calle está tomada. Nada de improvisación. Controlan el territorio. Ellos tienen un protocolo. La boca del metro es un filtro. Las impurezas no pasan. La gente bien tiene derecho a desplazarse a sus casas calientes sin problemas. Un policía que masca chicle sigue con la mirada a Fernand hasta que este entra en la estación. Parece gente bien. Es blanco. No se han detectado impurezas. Mascar chicle no tiene un protocolo. Al policía se le supone suficiente inteligencia. El andén está casi vacio. Las pocas personas que esperan el tren miran hacia la pantalla de televisión. Siguen atentos el debate. Eso no es un debate. La lívido está por las nubes. El presentador tendrá que masturbarse cuando se apaguen los focos. Un tren se acerca por el túnel. Fernand se aparta de las vías. Fernand no quiere morir arrollado por un tren. Eso no tendría nada de especial. Fernand siempre quiso subir a la torre Eiffel. El tren se detiene y las puertas se abren. Dentro todo está tranquilo. Toda impureza ha sido filtrada para que la gente bien pueda viajar cómodamente. Un hombre negro lee una novela rosa. Fernand observa el mapa de parís. 9 estaciones. Hoy es el día. Fernand no lo ha planeado. Sencillamente, lo ha decidido….

… la gente bien tiene que poder desplazarse a sus casas donde les espera la sopa caliente. Una señora blanca lee un periódico amarillo. Din-din-din-din… 8 estaciones para La Muette. Tiene que ser esta tarde. Algunas personas que se han subido al vagón comentan lo mal que está la calle. ¡no hay derecho!. ¡La gente se ha vuelto loca!. ¡son los comunistas!. Fernand sabe que algo gordo está pasando ahí arriba. Pero fernand solo quiere llegar a la torre Eiffel. Fernand sabe que la torre está ahí arriba. Fernand sabe que no va a ser fácil llegar hasta allí. No sin ser confundido con la gente. Ahí arriba la cosa está caliente. Hay carreras. Hay disparos. Hay barricadas. Las barricadas son improvisadas. Los disparos no. Los disparos tienen un protocolo. Fernand observa como el hombre negro que lee la novela rosa mira las piernas de la señora blanca que lee un periódico amarillo. La cosa está caliente… .

din-din-din-din… las puertas se vuelven a abrir. En el anden varios militares armados hasta los dientes. Tensos. Estoicos. El estoicismo está en el protocolo. P.D.A. “Presencia De Autoridad”. Hay que hacerse notar. Hay que estar sereno. Hay que hacer creer que uno controla la situación. Hay que parecer superior. Estos lo confunden todo. Estos quieren ser superiores. Estos se creen superiores. A Fernand le bastaría con hacer un gesto extraño. A Fernand le bastaría con apuntar con el dedo a los soldados PUM PUM!, y ellos, llenarían a Fernand de plomo en un segundo. Pero fernand no quiere morir acribillado. No tendría nada de especial. Fernand quiere llegar a la torre Eiffel. Lo ha decidido. Al fondo del anden, en una pantalla gigante, los dos presidenciables. No tiene voz. Se escuchan dos fuertes explosiones y los soldados salen corriendo hacia la entrada. Todo el mundo sobrecogido en el vagón. Los dos candidatos no han escuchado nada. Solo se escuchan a si mismos. Es un dialogo con sordos. La gente no puede oírlos. La gente está gritando. La gente está quemando la ciudad…

El hombre negro que lee una novela rosa se baja en Victor Hugo. Fernand piensa en bajarse en La Muette. Fernand piensa cruzar el sena a pié hasta Champ de Mars. Fernand vuelve a revisar el mapa de la ciudad junto a la ventana del tren. Avenue Paul Doumer hasta el Trocadero. Mejor por rue de Passy hasta la place de Varsovie. No va a ser fácil. Ahí arriba hay una revolución en marcha. Los candidatos ya deben de ser conscientes. Los candidatos no han interrumpido su debate. Los candidatos confían en la policía. Estado de derecho. Ley. Orden. Jet privado. Los candidatos tienen su protocolo. Las encuestas deben estar en llamas. Din-din-din-din…. La Muette. La puerta se abre delante de Fernand y este se resiste un momento a bajarse del vagón. Fernand se dice tiene que ser esta tarde. Fernand se dice: lo he decidido…  continuará…

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