Con 2 que se quieran… Ángel García, “Antolín”…

Con 2 que se quieran. tomado de cubadebate

Amaury. Muy buenas noches, estamos en “Con 2 que se quieran”, como siempre me gusta decir, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, en el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy nos acompaña un amigo entrañable, uno de los humoristas más populares y extraordinarios que yo he conocido, Ángel García, bienvenido.

Ángel. Y gracias.

Amaury. Bueno, la primera pregunta es muy sencilla ¿Dónde nació Ángel García y dónde nació Antolín?

Ángel. Yo creo que nacieron en Manacas. Ángel García es de Manacas, Antolín es de Manacas. Antolín es lo que era Ángel antes. Este que está aquí, que me parezco mucho por el tono de la voz, etc., es Antolín y mi papá es Antolín.

Antolín sale de Manacas, de esa zona del centro del país, ahí hay muchos Antolines, muchos, para llenar 10 camiones; en Cuba hay muchos Antolines con toda esta onda que tiene… Cuando estoy mucho tiempo sin ir a Manacas, un poco que me pierdo.

A cada rato voy a Manacas y es como ir a la universidad. Yo no fui a la universidad, la universidad mía está en Manacas para la onda del personaje.

Amaury. Ese es el caso de Antolín, pero en el caso de Angelito, cómo fue su nacimiento, tu mamá, tu papá, ¿cuántos hermanos son ustedes?

Ángel. Somos tres hermanos y una hermana, es decir, que somos cuatro (risas), disculpa porque quise ser culto.

Amaury. No, sé tú.

Ángel. Sí, claro. De ahí, de Manacas, criado ahí. No fui muy inteligente en la escuela, primero llegué hasta noveno grado nada más, pero noveno grado con 19 años. No, no, no, estamos hablando de verdad aunque a la gente le dé risa lo que digo.

Después terminé el 12 grado, con la onda esta, después que pasé el Servicio, porque vaya en 9no tuvieron que llevarme para el servicio por la edad que tenía, ya era recluta en 9no.

Y ya después terminé la Facultad y ahí empezó Ángel García lo de la Pía, así, a disfrazarme de mujer en el Manaquense y así.

Amaury. Pero tú tenías un grupo al principio.

Ángel. Sí, Los Píos.

Amaury. Los Píos.

Ángel. Empecé con Los Píos en Santa Clara, que la audición me la hizo Chaflán. Yo he tenido suerte que los que han chocado conmigo para darme un voto de confianza, no sé: Enrique Núñez, Chaflán, Alberto Luberta… He chocado con los duros en el género mío, para bien de mi trabajo.

Y en Santa Clara, en el año 86, 87, no recuerdo bien, Chaflán me hizo una audición. Yo era soldador de día y tractorista y por la noche trabajaba en el cabaret de Santa Clara, en el Cubanacán, de martes a domingo. 138 pesos al mes, era tractorista, pero tenia dos chamacos, no podía dejar aquello.

Ya después vino el divorcio, porque tú caes en esto y no es que te pierdas, sino que imagínate tú, empezaba a ver otras cosas y…

Amaury. Porque te casaste ¿con qué edad?

Ángel. No, yo me casé como de veinte años por ahí, pero ya empecé en esto con veinte y pico largo, empecé ya purito, ya después me enamoré, porque yo me enamoro, yo me he casado cuatro veces.

Yo soy un tipo que soy machista por un lado, pero no soy tan machista. Yo mientras esté enamorado estoy bien, ya cuando no, ya me pierdo.

Amaury. Y Angelito, ven acá, y de niño, ¿tú eras tan simpático?

Ángel. Sí, siempre. Eso viene de mi papá. Mi papá se pone al lado mío y a mí me quitan, porque es una gente muy, muy ocurrente para este tipo de humor de poco público, es muy ocurrente.

Yo cuando hago un programa, yo llamo a mi papá siempre. ¿Cómo quedó? Quedó mata’o, y es verdad que quedó mata’o

Amaury. ¿Y tu mamá?

Ángel. También, pero el viejo mío para el humor es muy, muy… no te lo dice con las palabras, quizás que si estuvo bien actuado, que si sobre actuado, pero te dice…, al grano.

Bueno, para seguir la historia, empecé ahí en Santa Clara, llega un momento en que no podía seguir con aquello, y entonces Enrique Valladares, un mulato que era antes director de Tropicana, me hizo una audición para pertenecer al Centro Provincial de la Música en Santa Clara. Y ahí empecé en los centros nocturnos.

Amaury: ¿Pero con Los Píos?

Ángel. Con Los Píos, hasta el año, bueno, como en el 91 decidimos venir a La Habana.

Amaury. Ese fue el tránsito para La Habana.

Ángel. Y ya, empezamos en La Habana. Yo empecé en el Capri con Nelson Peña, después ahí me quedé en el Capri. Después vino aquello de Ajiaco.

Amaury. ¿Tú no tenías casa aquí, o sí tenias casa?

Ángel. No, alquilado, yo estuve 10 años alquilado. Sí, si, yo me la vi dura, la gente cree que esto es jamón. Yo estando en Sabadazo ganaba 138 pesos al mes porque no era evaluado. Estaba en la onda esta de la entrada al sector y, ahora repito, estuve 10 años alquilado.

En el Capri hago Ajiaco y entonces (Pedraza) Ginori que dirigía “En la viva”, donde estaba Consuelo también y que se trasmitía los jueves…

Amaury. Creo que eran los jueves, sí.

Ángel. Los jueves, se trasmitía “En la viva” y entonces empecé e hice una gira nacional después.

Amaury. Eso era televisión en vivo, ¿no?

Ángel. En vivo, en vivo. A mí Pedraza Ginori no me dejaba decir ni la R en los coros. Porque yo me pongo ahora a hacer el que canto, yo no canto ni nada de eso, porque es el personaje que se pone a hacer esas cosas… pero Ginori mantenía  el micrófono mío cerrado, ni coro ni nada. Decía: si tú abres la boca, te vas. Ginori ha sido el director que más me ha exigido a mí. Ginori decía: si tú dices una S por una R, la puerta es aquella.

Amaury. Pero tú se lo agradeces.

Ángel. ¡Claro! cómo que no. Ginori te daba el guión y dos minutos antes de tú salir al aire que era en vivo, te quitaba el guión y tenías que decirle todo el guión de memoria.

Amaury. ¿Y se ensayaba? ¿Cómo se ensaya el humor por ejemplo?

Ángel. A mí no me gusta ensayar mucho. Cuando hay un buen guión sí, pero es que hay muy pocos guionistas en Cuba de humor; hay mucho facilismo en el guión del humor.

Yo soy una gente que a mí me escriben, pero yo ya me imagino lo que viene, si no tiene bomba yo no, yo le digo, mira, no me lo aprendí, para no decirle que no sirve. Ya no, ya a esta altura uno está viejito ya, te digo, no, eso no, eso no va conmigo.

Pero el humor sí, lleva ensayo y de ahí viene la espontaneidad y ahí tú puedes improvisar.

Amaury. Lo que llaman “morcillas”, ¿no?

Ángel. Anjá. Mira, ese es el fuerte mío, la morcilla, sí, sí, sí. Yo en eso de batirme a hablar de vasos de agua, vamos a hablar de vasos de agua. Es como el que improvisa en las décimas y estas cosas. En esta onda del humor, yo soy bueno en eso.

Amaury. ¿Por qué tú dices que tú no cantas, que el que canta es Antolín?

Ángel. Porque yo así, como estoy hablando ahora, como Ángel, yo no me atrevería a cantar. Yo soy desafinado, quizás tenga la medida, pero el personaje Antolín -esto viene ya de los grandes comediantes que había en este país que utilizaban el personaje- Antolín es una gente que él dice que es gerente y es gerente. Él dice que es cantante y es cantante. Porque el personaje me da la cobertura  para poder meterme en ese mundo. En serio nunca lo haría.

Y sin embargo, he tenido buenas propuestas. Hace como 8 ó 9 años, Chucho Valdés una vez se me acercó y me dijo que él quería hacer un disco conmigo. Yo pensé que era bonche de Chucho Valdés: maestro, yo no canto. Me dijo: si yo voy a buscar uno que cante, busco a Plácido Domingo, yo quiero explotar a Antolín. Entonces él me hablaba de Leopoldo Fernández, que hacía cosas con la Aragón, etc., etc. Y yo he ido a todas las disqueras aquí, a todas les dejé un disco mío, miren, esta es una idea de Chucho.

Inclusive una vez estuve en la EGREM y ahí no me creían que Chucho quería grabar un disco conmigo. Llamaron a Chucho y Chucho les dijo: sí, yo estoy dispuesto a hacerlo, pero todo se ha quedado así, es una cosa que yo la tengo. Ojala un día lo pueda hacer.

Amaury. Bueno, pero de la mano de Chucho cantan hasta los que no cantan.

Ángel. Chucho me dijo, me voy a poner en función de Antolín, con Pancho Amat en el tres; Luberta iba a escribir el guión, una cosa que me parece que iba a funcionar, porque el hecho ese nada más de Chucho-Antolín, la gente dirá ¿y esto qué cosa es?

Amaury. ¿Y por qué La Pía se te ha quedado un poquito relegada?

Ángel. Porque llevo ya casi cinco años en Palmas y Cañas y la Pía no es para Palmas y Cañas. Ahora en el verano en el programa este que…

Amaury. ¿Y por qué no una guajira? La Pía puede ser una guajira también.

Ángel. Sí, yo tengo un personaje de guajira que se llama Lela.

Amaury. Ah, esa yo no la conozco.

Ángel. No, en teatro sí, es un palo, está dura, sí, sí, sí. Pero no me he puesto para eso. Pudiera funcionar la Pía en Palmas y Cañas o la guajira en Palmas y Cañas. Como que es tan poco tiempo y la gente es fan a Antolín, dejo la Pía para otros espacios, para teatro o si algún día hago otra cosa en televisión, que se preste la onda, porque la Pía es muy salsosa…

Amaury. Es preocupante la Pía muchas veces. Por lo menos cuando la Pía se ha metido conmigo…

Ángel. La Pía es la que cree que es fina con la brutalidad de Antolín, porque es lo mismo, la brutalidad de toda esa gente, soy yo mismo. Y yo exploto eso en la escena.

Amaury. Pero tú no eres bruto.

Ángel. Yo no, pero los personajes sí.

Amaury. Tú eres bien listo y Antolín también.

Ángel. Es bueno que tú digas eso. (Risas)

Amaury. Muy listo, peligrosamente listo, a tí hay que cogerte miedo. Oye, tú eres muy, muy popular. Y no sólo popular, mi mamá, Consuelito, decía que cualquiera puede llegar a la popularidad, pero no cualquiera puede llegar a ser querido, tú eres una persona que eres muy popular y que eres muy querido.

Ángel. Tú me quieres mucho.

Amaury. ¿Cómo tú manejas esa popularidad? ¿Cómo la puedes manejar a la hora de hacer un trámite burocrático, cuando estás en una cola? ¿Cómo se maneja eso?

Ángel. Es difícil y soy la persona más tímida que hay. Los que me han visto a mí en las colas de las Cadecas y en las colas de cualquier lugar, yo soy incapaz de entrar así, no, no puedo, me muero, yo me muero, yo soy la persona más penosa que hay, eso de entra, muchacho, tú eres Antolín, no, no… Mira, si a mí me hacen pis, yo me desmayo. Es muy difícil.

Amaury.  Pero es que todo el mundo se mete contigo, todo el mundo está esperando siempre una respuesta ingeniosa.

Ángel. Sí, pero yo no soy de los de estar en la calle, ji, ji, ji. Eso es para el escenario. A veces meto tres o cuatro chistes de carretilla, pero no me nace hacerlo. Cuando voy a resolver este tipo de cosas, pido permiso,  ¿usted cree que me pueda atender? A veces te molestas con los mediocres, con los “mikis” -porque estamos llenos de “mikis”- y tú a veces vas a ver a un ministro y te atiende con tremendo cariño, con tremendo respeto, no sé… y vas a ver a cualquiera y parece que vas a ver a un presidente, ahí sí ya cojo el monte; ahí sí me acuerdo que soy Antolín y no sé, pero eso me pone mal.

Amaury. Pero cuanto tú te sientes mal, me imagino que algún día te sientes mal, vas a un hospital o vas a un hospital con algunos de tus hijos. Por cierto, ¿cuántos hijos tienes?

Ángel. Tengo tres. Uno grandón que ya tiene 26; uno que tiene 24, que es al que le gusta la música, que he tenido líos con mi familia porque a él le gusta cantar. Yo vuelvo al tema que estaba de las colas y eso, no vayas a pensar que yo soy tan brutico.

Amaury. No, no, chico, yo no pienso que tú eres bruto. (Risas)

Ángel. Y en medio del programa te digo que, gracias por invitarme a este espacio tuyo. Y al chama mío, al segundo, le gusta mucho la música, le gusta hacer reguetón. Y yo le dije un día: mira, el reguetón cualquiera lo hace, no cualquiera lo hace bien. Eso que tú estás haciendo lo puede hacer cualquiera. Porque mi familia, que tuhijo, porque el hijo de fulano es cantante y no canta nada y está ahí. No, pero yo no soy así.

Si tú tienes calidad, cuando tú creas que ya tú estás preparado, yo te voy a conseguir quién te haga una audición, pero porque tú seas el hijo de Antolín yo no te puedo invitar a un programa porque… prepárate, lucha, porque eso viene solo. Tú eres jovencito, las cosas buenas vienen solas, no porque yo te lleve a un programa va y lo que hago es desgraciarte. Y dicen; ¿Y Antolín de dónde sacó a este? Es mejor que esté bien preparado, que luche, digo, me parece a mí que…

Amaury. Tú eres entonces un padre muy riguroso con tus hijos.

Ángel. Sí, sí, sí.

Amaury. ¿No eres complaciente?

Ángel. No, no, yo soy muy bueno con los hijos míos, parece que,… bueno. Pero no soy tan…

Amaury. ¿Y eres cariñoso?

Ángel. Soy normal, hola, hola, pero les doy mis besos. Me llaman y para lo que sea, pero no puedo decir ahora aquí que soy un tipo cariñoso, que hago un poema, que regalo una flor. No, no, yo no soy así.

Amaury. Yo estaba siendo específico con los muchachos.

Ángel. No, yo soy estelar con ellos, lo que no soy ese hombre cariñoso, quizás ese padre que todos los días llama: Papito un besito, mi, mi, mi. No soy así. Yo soy machista, yo no puedo decir ahora aquí porque este es un programa.

Yo soy machista. Yo si me divorcié contigo, me divorcié contigo ya, lo mío son los muchachos.

Amaury. Pero no eres como aquel amigo nuestro…

Ángel. No, eso de salir a comer los cuatro juntos y eso. No, yo, conmigo no va eso. De que mira, la esposa, que te invita el marido de la madre de tus hijos. No, yo no estoy preparado para eso. (Risas) Va y me hago el enfermo. No, yo hoy no puedo. Ahí viene la tocadera de zapatos por abajo, no, no. (Risas)

Amaury. Cuándo tú te sientes mal, por ejemplo, vas a un hospital; me duele aquí o me duele allá. Y la enfermera o el doctor que está de guardia, ¿lo que quieren es atender a Antolín?

Ángel. Sí, es muy difícil. No sé, no sé, no sé pasar esa frontera de je, je. Me siento mal y me siento mal, porque soy yo, no puedo ser de otra forma. Y así me han aceptado, soy natural así. Es muy difícil, porque la gente no sabe nada y esperan de ti…

Amaury. No, llegaste enfermo y no tienes ganas de hacer un chiste y la gente está esperando que tú, enfermo incluso, sintiéndote mal, hagas un chiste.

Bueno, hablemos de los libretos. Hay una persona que es muy importante en tu vida, hablemos un poquito de Alberto Luberta.

Ángel. Bueno, Alberto Luberta para Antolín es todo. Alberto Luberta fue el que bautizó a Antolín como Antolín. Eso fue hace muchos años, en el portal de Radio Progreso. Yo cuando aquello estaba pegado con la Pía hasta el techo. Y yo le dije: Luberta, quiero hacer un guajiro. Me dijo, no se puede parecer a Miravalles. Si se parece a Miravalles no pierdas el tiempo; ni me hagas los guajiros pinareños que hace todo el mundo. “Oye, no me digas”… eso ya no, eso es Miravalles y muchos guajiros se hacen aquí así.

Y yo le dije: no, es así y le hablé un pedacito como Antolín. Me dijo, bueno, ven mañana a verme. Al otro día ya me tenía un monólogo con el Nombre de Antolín el Pichón y por qué se llamaba Antolín el Pichón. Y Luberta, yo hablo mucho de él, y yo siempre digo: hablar con Luberta 10 minutos es agarrar un background de horas de trabajo.

Porque tú le dices; maestro que tú crees de esto, ya tú le llevas la idea y él te dice: esto debe ser así, así. Es un clásico del humor vernáculo. Es una gente a quien yo le agradezco mucho. A él y a Chaflán. Chaflán era una gente… Chaflán no se reía con nada, cuando Chaflán me hizo la audición a mí que yo terminé de trabajar, dije: no le gusté al hombre. Y le dije, maestro, qué, qué le pareció. Y me dijo: no, muy bien, muy bien. No, yo no vine aquí para reírme. Así, ta, ta. Pero eso es muy bueno, eso es lo bueno.

Amaury. Pero después, ¿alguien te evaluó? Aquella cosa que se usaba de evaluar.

Ángel. Sí, cómo que no.

Amaury. ¿Quién era el jurado de esa evaluación?

Ángel. El primero mío fue Chaflán que me recomendó Pedro de la Hoz.

Amaury. Ah, mira.

Ángel. Sí, Pedro de la Hoz me echó tierra a mí, una vez me hizo polvo, sí, yo me berreé con él, pero después con el tiempo, sí, si yo aquel día si lo agarraba lo pelaba. Pero después con el tiempo…

Amaury. Pero Pedro es buena gente.

Ángel. Sí, sí, somos amigos. Pero en aquel momento yo no entendía eso. Imagínate desde un tractor, llegar a La Habana a una crítica dura, me metí una semana sin salir, si yo lo agarraba… (risas) pero tenía razón en todo lo que decía, porque no fue una crítica…, para mí era hiriente, pero la verdad era que yo lo estaba haciendo todo mal.

Es mi amigo, pero me puse mal, me puse mal. Sí, yo pasé por todas esas evaluaciones, audiciones, artículo 25, toda la onda esa que pasó todo el mundo.

Amaury. Oye, tú dices que te has divorciado ¿cuántas veces, tres o cuatro?

Ángel. No, yo me he casado cuatro veces.

Amaury. Oye, tú dices que te has divorciado ¿cuántas veces, tres o cuatro? ¿Estás casado ahora mismo?

Ángel. No, yo me he casado 4 veces. Ahora estoy casado, me va muy bien y estoy enamorado. Porque yo sí me enamoro, ¡oh!, yo me pierdo. Me da hasta por hacer poemas, puedo llevarte diez o doce para que hagas algún numerito.

Amaury. Un disco, con diez o doce hago un disco. (risas) Oye Angelito, ¿cómo fue la anécdota del primer divorcio?

Ángel. Oh, fue dura. Imagínate que yo era tractorista en Manacas, y ya tenía dos chamacos y en aquella época yo tenía que decirle a mi papá: me voy a divorciar. ¿Y por qué te vas a divorciar? Y cuando aquello estaba de moda una canción de Rocío Jurado, aquella que decía: Se nos rompió el amor… (risas)

Amaury. …De tanto usarlo. (risas)

Ángel. (risas) Yo le digo al viejo mío, yo me preparé una semana para darle la noticia de por qué me iba a divorciar. No, porque ya no me gusta, me enamoré, esto que lo otro, lo de uno, pero había que decírselo al puro, que venía todos los días con una cantina llena de leche para los muchachos. Bueno, mi mamá se fue para casa de mi hermano, “ay, yo me voy de aquí”, con ataque, porque en el campo es ataque y pal piso. Eso es perreta y tiradera para arriba de la cama. (risas)

Oye, cuando yo le dije a mi papá: papi, ¿tú no has oído la canción esa de Rocío Jurado?, Se nos rompió el amor… a mí me pasó eso, porque ya yo estoy… mira muchacho, lo que me dijo ese guajiro, vaya pal c… Se me rompió el amor. (risas)

Se me rompió el amor, era lo que estaba de moda, yo era loco a toda esa gente. Lupita de Alessio, yo tenía todos los casetes de Lupita de Alessio. (risas)

Amaury. ¿Y tu papá era cariñoso contigo?

Ángel. Sí, sí, sí, pero en la misma onda. Yo soy cariñoso, pero lo que no soy es pegajoso. La gente le dice a la mujer: oye, qué pesado es tu esposo, pero es que yo soy así, no me nace ser de otra forma.

Amaury. No, pero el día que tú me contaste que tu papá te daba unos cocotazos cuando se ponía bravo.

Ángel. Sí, sí, sí, no, muchacho, pero cuando bajaba la mano, Pío, piérdete.

Amaury. Oye, tú sabes que hay una cantidad de cosas, de clasificaciones, debo de concentrarme en esto: del humor verde, el humor negro, el humor blanco, etc. ¿tú compartes todo eso o…?

Ángel. Sí están todos esos tipos de humor. El humor que hago yo es el vernáculo, el transparente. Yo trato de no meterme con nadie. Hay gente que utiliza el público y le queda bien, a mí no me lo aceptan.

A mí en Cuba no me aceptan que yo me meta con la gente. A mí en Cuba no me aceptan la mala palabra; a mí en Cuba no me aceptan muchas cosas por la imagen tan fuerte de Antolín. Aparte, a mí no me hace falta ir a ningún recurso de esos para hacer reir, yo hago reir con mi onda.

Amaury. ¿Qué diferencia hay cuando vas al interior a hacer humor, cuando lo haces en la capital y cuando lo haces en el extranjero?

Ángel. Yo hago el mismo. ¿Qué pasa?, en el extranjero quién va a ver a Antolín en el extranjero, lo mismo en Canadá, que en México, no sé, que en España, son los cubanos que conocen a Antolín. Son los 300, 400 cubanos esos que están ahí, que te van a ver.

Ya cuando es música, que es otra onda, es otro lenguaje, la gente del sonido, la música, van otras gentes, pero a mí me van a ver los cubanos, son los mismos cubanos que están aquí. Y sí, te quieren ver por nostalgia, porque quieren ver cosas de Cuba, ya uno lleva tiempo en esto. Yo hago lo mismo en el Heredia, en el teatro, que en la televisión. Como que es transparente lo puede ver cualquiera, no es ofensivo ni nada. Quizás en el cabaret suba un poquito la parada.

Amaury. Y la diferencia entre La Habana y el interior.

Ángel. No, pa’ mí es la misma, es lo mismo. ¿Qué habanero no tiene un pariente en el campo, como dice Adalberto?

Amaury. Sí, claro.

Ángel. Es así y son épocas de la onda esa de la manhatan, esas cosas que la vivieron todos los cubanos.

Amaury. Pero yo pensaba en la trascendencia de tu arte a nivel internacional pensando en Cantinflas. O sea, Cantinflas es el prototipo del mexicano disparatero.

Ángel. No, pero cuando van a verme, un ejemplo, cuando los mexicanos van a verme, disfrutan mi trabajo, yo te digo que mayormente son cubanos… cuando hay un cubano que te recomienda, como casi siempre la promoción es pobre, cuando uno va, que uno es de pocos recursos, la promoción es por celulares, mensajito y cosas de esas.

Ya con una promoción seria sí. Ah, en Venezuela me han visto miles de venezolanos y funciona, y es cuando más cubano soy, fíjate, cuando hago más cosas de aquí, cuando más estoy en el surco, es cuando más funciona. Todo este lío de las guarachas y todo eso, cambio algunos códigos, algunas palabritas.

Amaury. ¿Las combinas cuando estás en los espectáculos por ahí, combinas las canciones? Yo recuerdo un chiste que tú hacías que vinculabas una canción mía con una de Pablo…

Ángel. Sí, sí, ese era un poema que hacía la Pía.

Amaury. Sí, de la Pía era algo con Rabo de nube; Hacerte venir, y Como un rayo en mi interior, ¿no?

Ángel. Sí, pero ya yo tengo muchas guarachas de esas y ya sé lo que funciona. Un ejemplo, la guaracha entre marido y mujer, todo el mundo sabe que entre marido y mujer nadie se debe meter, todas esas cosas funcionan, por lo menos en la lengua hispana funciona fácil.

Amaury. Ahora, alguien ¿tú crees que las personas que te conozcan, tus amigos, te pueden tomar en serio? ¿O siempre están esperando el chiste?

Ángel. Sí, el que me conoce bien sabe que yo soy serio, el que no…,  mucha gente no, el que no me ha conocido, dirá, este es un barco, este tipo debe ser un loco, por la imagen que tengo, es una imagen muy fuerte de…, Gracias a la vida que tengo esa imagen y que la gente me quiere como tú dices. A mí me quieren, es muy difícil que me vean en una cosa seria. Compadre, no cojas lucha, tú eres un tipo que haces reír a este país, tranquilízate, eso se resuelve.

Amaury. Además tú das una imagen de mucha fortaleza, de mucho rigor. ¿Qué pone triste a Ángel García? ¿Qué te hace llorar?

Ángel. Las acciones, cuando tú quieres a una gente, que tienes un amigo que tú lo quieres, a veces acciones de la misma familia, que tú tienes un amigo que tú lo llevas de verdad y tú sabes, este tipo no puede ser tu amigo. Por qué es tan “miki”, por qué me hace esto y no sé perdonar, yo quisiera tener la cultura esa, que tú me haces un desaire por gusto, una mala acción…, que a mí sí no se me olvida mañana. Yo no estoy preparado para eso, ya. Yo nunca te voy a hacer eso a ti. Me lo hiciste a mí, ya.

Amaury. Y se acabó.

Ángel. Sí, si, sí, se acabó, se acabó.

Amaury. ¿Tú no eres religioso?

Ángel. No, no. Creo un poquito en Dios, creo en Dios. A veces, Ay, Dios, ayúdame, pero yo no soy…

Amaury. …pero tú no eres de vasitos de agua.

Ángel. No, no.

Amaury. De espiritismo.

Ángel. No, ni tampoco de lo otro. Yo respeto un poco eso. Una vez me dieron un fuetazo en un ojo en un despojo, que por poco lo pierdo y más nunca fui.

Amaury. ¿Has pensado alguna vez hacer un papel que haga llorar?

Ángel. Chico, yo creo que el primero que se va a reír soy yo. Yo no. Quisiera que un día que me dieran el chance… A Roly Peña que siempre está haciendo Tras la huellaDía y noche. Le digo: oye, Roly, dame un chance para hacer un guajiro delincuente. Quisiera, le he dicho, no es por un problema económico, prueba y si no funciona… Quisiera hacer una cosa algún día que me…, va y lo puedo hacer, pero como que nunca, no sé.

Amaury. Pero fíjate, uno de esos personajes de las telenovelas que están diseñados para hacer llorar al televidente.

Ángel. Agáchate que ahí viene la galleta, yo no sé, va y lo puedo hacer, porque condiciones para eso tengo, pero el lío es que convenza, va y lo hago y yo dando gritos y la gente riéndose en la casa. Yo con perreta y la gente muerta de risa.

Amaury. Tú no sientes, a ver, ¿cuántos personajes tiene Angelito muy bien diseñados?

Ángel. Mira, tengo que funcionan bien: la Pía, la Guajira y Antolín. Yo hago un gay, que supuestamente es un hermano gemelo de Antolín, pero me es muy difícil, porque la Pía es muy fuerte y ambos se me van por la cuerda de lo femenino.

Quizás el día que haga ese personaje, no debo hacer la Pía, o no debo hacer la Guajira. Porque no es la misma cuerda, pero están en la onda de lo femenino.

Amaury. ¿Y tienes pensado crear más personajes?

Ángel. Yo no sé.

Amaury. No sientes que te encasillas en esos personajes.

Ángel. No, no me voy a encasillar en nada. Mira, Bernabé nunca se encasilló.

Amaury. Nunca en la vida.

Ángel. Ni Chaplin, ni Cantinflas, esas son palabritas modernas, que si se encasilla. Igual que los actores de novelas que: no, me tienen encasillado. No la hagas. Sí, sí, igual que tú digas: a mí me tienen encasillado en la Trova. No la hagas ¿es verdad, figura?

No, porque tú haces lo que tú entiendas. Sí, sí, nadie encasilla a nadie. Yo hago Antolín porque Antolín funciona. Va y un día, ojalá que para mí, yo, a mí nunca me ha dirigido un director. Yo quisiera que un espectáculo mío lo dirigiera un director de teatro.

Un  buen director que me diga a mí; mira, esto está mal hecho, está sobreactuado, sin perder la onda mía, como dice Ginori, tú no puedes perder el surco. Porque si te vas a los códigos del teatro exacto, va y deja de ser Antolín, ¿no?

Pero a mí los personajes. Mira, Antolín es mi papá; tú ves a mi papá aquí, y es Antolín, eso vino solo. Y la guajira Lela, esa que hago yo que habla, “oye, oye,” es una hermana de mi mamá.

Amaury. ¿Cómo habla? (risas)

Ángel. Así, como hablan los guajiros en el campo: “Oye, bello, bello, bellísimo”. Esa gente que habla, “tienes el pelo bello, bello, bellísimo”. Hablan así. Y la Pía, la Pía es la otra onda, que fue lo primero que hice yo. Los personajes vienen solos. A mí me vienen solos.

Amaury. Has hecho pequeño personajes en el cine…

Ángel. Sí, tan pequeños que ni se ve en los créditos.

Amaury. ¿Te gustaría hacer cine?

Ángel. Sí, yo sí, claro que sí. Yo no sé qué espera el ICAIC para explotar esto. No, no es muela.

Amaury. Aquí están los productores del ICAIC.

Ángel. Sí, ya yo se lo dije al vicepresidente del ICAIC que me saludó, no me saludes, ponme una cámara alante. No, no, pero esas cosas son así, esas cosas vienen cuando tienen que llegar.

Amaury. Angelito, tuviste hace poco un programa de televisión muy exitoso, ¿cómo se llamaba?

Ángel. “No quiero llanto”. Funcionó, a la gente le gustó mucho, era un programa muy sabroso.

Amaury. ¿Cuántos programas hicieron?

Ángel. Hicimos nueve.

Amaury. ¿Nueve nada más?

Ángel. Y debemos hacer para el verano ahora más, creo que la televisión tiene interés en hacer diez o doce más, por etapas.

Amaury. ¿Y por qué no dejarlo como un programa fijo durante un año, año y medio, dos?

Ángel. No, no, porque me quemo, ya la gente si te agarra todas las semanas, dice: Ah, lo veo la semana que viene. No, no, que sufran para ver al figurín. Y, mira, hace muchos años tú dijiste que a ti te gustaba estar en el pelotón.

Te preguntaron si te preocupaba mucho la popularidad y tú dijiste que no. Es bueno estar en el pelotón, ahí, que la gente te siga. Ya me conoce toda Cuba, no es para estar todos los días en la televisión, con cosas así que me aporten, que tenga deseos de hacer.  No hacer por hacer televisión.

Amaury. ¿Pero quieres hacerlo así, por temporadas como…

Ángel. Sí, “prison brik” ¿se pronuncia así? (risas)

Amaury. Sí, bueno, más o menos, así lo pronuncias tú. (risas)

Ángel. Yo tengo mi perreta con en el labio. (risas)

Amaury. Oye, ese sombrero.

Ángel. No, ni me hables de eso. Ahí dónde tú lo ves, me tuvo como 15 días con anemia al lado de un restaurante. Yo lo miraba y le decía: mañana te agarro.

Amaury. ¿Pero tiene algo especial?

Ángel. No, no, esos sombreros son caros.

Amaury. Bueno, no se deforma, por lo menos.

Ángel. No, yo lo que es sombreros y botas… Yo tengo botas de todos los animales, todos. Chipojos, curieles, lagartijas. En el cuarto tú sientes, cuac, por lo que se arma en el closet, el otro día me iba a poner las de chipojo y fueron pa´l techo, cri, cri. (risas)

Amaury. Hace un ratico me hiciste un pedacitico de la guajira Lela.

Ángel. La guajira Lela es la hermana de mi mamá y yo… ahora Iván me esta escribiendo un monólogo bueno para Lela y un horóscopo para la Pía que van a ser un palo. Tú sabes que a la gente le gusta mucho la onda del horóscopo.

Y Lela es la clásica guajira que yo hago como cuando  habla una guajira por teléfono. La verdad que las mujeres en la ciudad se echan el pelo para atrás con swing, las guajiras soplan así. (risas) Y ella por ejemplo en una llamada por teléfono, que suena el celular, que no sé qué y ella se pone más o menos así:

LELA: Oyeee, operadora, a ver, a ver, uhmm, Habana 8302014  Oye, ¿cómo anda? Antolín, tu hermana, un beso. Niño, Yunisleydi, bájate. Nada, Antolín, los niños tuyos jugando con los puercos aquí arriba de la cama. Y hablando de puercos ¿cómo tú andas? Ay, vas a tener que venir a Manacas, hay una puerca que parió un puerco que no tiene cuello que todo el pueblo dice que es tuyo. Y por ahí para allá sigue, sí, porque los guajiros son locos a la onda de los animales. (risas)

Amaury. Sí, a criarlos y a amarlos. ¿Y la Pía? (risas)

Ángel. Él me está buscando la lengua a mí (risas) Yo tuve una yegua que yo la sentaba en la peluquería, la más linda del municipio (risas) una vez Eduardo Antonio me regaló un par de pupilentes y se los puse.

Amaury. No puede ser, no puede ser. (Risas)

Ángel. ¡Ay, trágame tierra! Oye, no, la Pía, bueno, para que la gente vea que hay condiciones histriónicas. Ahora voy a hacer la Pía. Imagínense a la Pía, rubia, no sé, tipo María Antonieta, una onda así, más o menos que habla así.

LA PÍA: Bueno, mi amor, para mí es un placer estar acá en tu “progam” y, acabo de regresar de un Festival muy importante, el Festival de Río. No de Río de Janeiro, sino del Río Sagua, que es un Festival que se hace para recuperar materia prima. (risas)

Deja explicarte, Amaury, porque bueno, yo sé que tú escuchas mis canciones para dormir. Ahora tengo una del murciélago Cu cú, que es la última canción que acabo de hacer. Y este Festival de materia prima consiste en que llevan a dos cantantes famosas, a mí, con una amiga mía siempre. Y nos llevan al río, y nos ponen del lado del río para recuperar materia prima. Y entonces los guajiros de la zona se sumergen y todo lo que encuentran te lo tiran. La mama que más leñazos aguante, es la que gana el Festival.

Yo fui con una amiga mía cantante que salió muy mal porque le tiraron un guardafangos de Zil 130, que por poco la matan. A mí me dieron con un motor de arranque YUN, pero bueno…,

Ángel. Y, por ahí para allá la Pía es así, la Pía es un vacilón.

Amaury. ¿Y Antolín, Antolín es la joya de la corona?

Ángel. Sí, Antolín es el tipo. A mí Ginori me dijo, cuando yo hacía la Pía, En la viva, y cuando Ginori vio a Antolín en el Carlos Marx, me dijo: a partir de ahora, todo lo que tú hagas son comodines de Antolín. Yo utilizo a la Pía y a Lela como comodines a Antolín. Antolín es el tipo que lleva el espectáculo, y ellas entran y salen, pero es bonito, es bonito.

Amaury. Has un poquito Antolín, pero con el cagua y el tabaco…

Ángel. …Con el cagua. A ver donde caigo… (risas)

ANTOLÍN: Aquí hay un actor, tú estás eriza’o. Llama a Robert de Niro y dile que no venga, Brat Pitt está con perreta. Oye, déjame decirte, Amaury, que tú tienes delante el talento interno bruto más importante de este país (risas), único caso en Cuba que en primaria conoció seis ministros de Educación. Yo estaba en sexto grado y el niño mío en preescolar.

Aquí donde me ven, yo he pasado un trabajo duro, duro. Yo tenía una colchoneta en La Habana que le chiflaba y me caía atrás. Sabía que había que darle hospedaje.

Tenía seis de hemoglobina, no hablaba de día para actuar de noche. Época dura que vivió el maestro, un desamparo textil que sólo Dios lo sabe.

Era cuando se cambiaba en Cuba oro por ropa, seis meses me pasé velando los dientes de mi abuelo. Yo miraba al viejo y decía: tú te vas pero el rodamiento es mío (risas).

Yo y mi hermano nos dimos una mano de piñazos por un colmillo, que de eso hace 30 años y todavía nos miramos de lado. Y tú sabes que tú dabas oro por ropa, y cuando aquello me dieron un Franco Puggy, que eran los jeans aquellos que vendían, y a la vieja mía le dieron un Toscani, que era el que tenía el floripondio, un día se le cayó un pétalo y quería matar a la gente. Y a aquellos jeans la gente le echaba vinagre con sal para que no perdiera el color. Yo tenía tanto vinagre son sal en mi cuerpo que tenía la espalda adob’á. Yo estaba, que veía un gato y me mandaba a correr. Y ya sigue por ahí pa´allá. (risas)

Amaury. Oye, yo quiero preguntarte una cosa que es pesada de hablar, pero, la rivalidad, cuando estás en un espectáculo con varios humoristas ¿hay rivalidad entre ustedes?

Ángel. Sí hay revalidad, pero a veces es una rivalidad sana porque, nos damos chucho, si no, hay un dicho muy popular entre los humoristas, hace muchos años aquí en La Habana, cuando un humorista no gustaba, la gente decía: llévatelo, Virulo, llévatelo, Virulo.

Entonces cuando tú estás mal, porque hay días que tú estás mal, cualquiera, Iván Camejo, Omar Franco, Doime, no sé empiezan a gritar: Llévatelo Virulo.

Hay una rivalidad pero es… hay rivalidad como en todas las cosas, como el que quiere hacer el equipo Cuba, como el que quiere estar en la pantalla, pero no, en el caso mío yo me alegro mucho que a la gente le vaya bien.

Amaury. Pero no llegas a tener enemigos.

Ángel. No, no, no.

Amaury. O sea, cuando has hablado de decepciones con amigos y eso, no te estás refiriendo a los compañeros que trabajan contigo.

Ángel. No, no, hasta ahora no.

Amaury. ¿Quiénes son los humoristas cubanos que más admiras? De antes y de ahora, esa es la parte más complicada.

Ángel. Mira, me gusta mucho Leopoldo Fernández, Mimí Cal era muy simpática, por lo que he oído, no la he visto, pero por lo que he oído de la radio. En México se pasan todos esos programas todos los días por la radio.

Amaury. Era muy simpática Mimí Cal.

Ángel. Ya más para acá, sí, en televisión, Bernabé, un clásico del vernáculo en Cuba, Miravalles, yo creo que era el mejor actor, como actor era de los grandes. Santiesteban, Montezuma, quizás se me quede alguien de los…

Amaury. Bueno, de los clásicos.

Ángel. De los de verdad. Bueno. Ya Bernabé te lo dije y ya para acá.

Amaury. Los que tú más has disfrutado. Cuando estás en tu casa, mirando le televisión.

Ángel. Mira, es que yo con uno de los que más me río es con Gustavito. Yo soy fan a Gustavito, a mí las cosas de Gustavito me tiran para el piso. A mí no me importa si él no se ríe conmigo; yo sí lo disfruto. Gustavito es muy simpático.

Vaya, hay muy buenos humoristas en Cuba. Yo una vez hice un equipo de pelota de humoristas y no caigo más en eso, candela lo que me busqué.

Doimeadiós es muy bueno. Hay otros que no son tan populares pero son muy buenos, como Omar Franco.

Amaury. Omar Franco es buenísimo, buenísimo.

Ángel. Iván escribe muy bien y hace muy buena contrafigura, que no son personas que la gente los tiene identificados como -yo te estoy hablando de mi gusto, no del gusto del televidente-, no sé, Ulises gusta mucho también.

Riquimbili es muy simpático, no sé, el habanero, Pantera. El habanero, el chiquito ese es la candela, un tipo muy simpático de estos de los más jóvenes así, Silva, me parece que va muy bien y otros que se me pueden quedar, que me disculpen.

Amaury. Pero fíjate, que me has dicho puro hombre, ¿no hay mujeres humoristas?

Ángel. La que queda así, que es dura, esta mujer…, cómo se llama, la esposa de Mario Limonta…

Amaury. Aurora Basnuevo.

Ángel. Sí, más ninguna me gusta.

Amaury. Pero ¿por qué tú crees que hay tan pocas humoristas mujeres?

Ángel. Yo no sé, no sé.

Amaury. Porque antes las había. No sé, digo, había.

Ángel. Sí, ella me gusta. Esta chiquita que está empezando a colarse, la que estaba en ¿Jura decir la verdad?… La Mora.

Amaury. Y algunas que pretenden hacer cosas serias y uno termina riéndose por lo mal que lo hacen. ¿Eso no te llama la atención?

Ángel. Ah, hay cada personajes de novelas, que cambian en las novelas los vestuarios porque es lo mismo. ¡Muchacho!

Amaury. ¿Cuánto tú piensas, Angelito, que pierde el humorista que emigra? Que se va a vivir fuera de Cuba, por las razones que sean.

Ángel. Mira, voy a hablar de mí. Lo pierde todo porque ¿qué vas a hacer? Supón que Antolín se vaya de Cuba, Antolín, o lo que sea, ¿qué voy a hacer? Yo sé que yo caigo en Miami, hablando en plata y voy a ganar dinero y me han ofrecido dinero y yo sé que voy a ganar dinero.

Voy a ganar dinero, un mes, dos meses, tres meses y quizás un año. Pero voy a dejar de ser yo y yo no voy a dejar de ser yo. Antolín es de Cuba, Antolín es… lo mismo Ángel que Antolín, yo.

Cuando tú emigras pierdes tus raíces, pierdes todo aunque no quieras, por lo menos lo que hago yo. Yo te digo la pregunta que tú me haces. Antolín es muy cubano. Sí tú sacas a Antolín de la caña, del surco, de la yegua, del caballo, lo matas.

Y no Antolín, yo mismo, yo no pudiera vivir en otro país, no, no, yo no puedo con eso. Yo creo que ese es el fuerte mío -eso me lo decía a mí una vez Formell. Formell hablando conmigo: Oye, compadre, mira que a ti la gente te quiere- y es porque es un personaje muy cubano, es de aquí, Antolín es un pedazo de este país. Yo lo veo así. A mí me da risa cuando me dicen: oye ¿y por qué tú no te vas para aquí? este está loco. Y a mí me da risa y a  mí me han tirado a llevarme, sí, sí.

Amaury. Sí, yo sé.

Ángel. No me he puesto blandito, pero, (risas) no, no es bonche, yo siempre me llevo prensa cubana para no perderme (risas). Me vienen para arriba y agarro la prensa, rácata, rácata (risas). Pero no, no me han ido así con agresividad. Ahora, si a mí me dicen: mira, Antolín, tienes un contrato, vas a ir a España 20 días, 30 días y vas a grabar, o vas a llevar esto que tú haces aquí a España. A España o a cualquier país del mundo, ¿no? Yo lo haría con tremendo cariño porque lo que voy a llevar  es lo que yo hago aquí, pero tienes que venir aquí a alimentarte.

Quizás tú si estuvieras en otro país, tú no pudieras hacer las canciones que tú haces.

Amaury. Es posible, claro, es seguro, además.

Ángel. Y Formell no pudiera hacer lo que hace, ni Adalberto, porque pierden su cubanía, me parece a mí, va y estoy equivocado, pero bueno.

Amaury. Bueno, yo creo que no estás equivocado. De todas maneras quisiera resumirlo, ya que estás hablando de cubanía, estás hablando de perder el pulso a la cubanía y estás hablando de los humoristas que emigran. ¿Qué es para ti?…

Ángel. …Va y a alguno le va bien.

Amaury. No, le puede ir bien económicamente.

Ángel. Eso sí.

Amaury. Pero ese es un asunto totalmente divorciado del talento. Ahora, resumiendo esta entrevista que te agradezco, porque los televidentes, igual que yo, queríamos conocer a Ángel, ya que conocemos a Antolín y conocemos a la Pía. Resumiendo ¿qué es para ti ser cubano  y qué significa Cuba para ti?

Ángel. Ah, para mí. Yo sí soy orgulloso de ser cubano, de ser guajiro, de ser, de haber nacido en este país. Yo a este país le… yo sí le estoy agradecido a mi país, no es que… y a mí Cuba no me puede faltar, no es muela, no es muela de… A mí Cuba sí no me puede faltar ni… Vaya, es que no tengo ni respuesta para una pregunta tan fuerte. Yo soy, yo no soy Cuba, pero soy parte de Cuba, no sé si…

Amaury. Bueno, yo creo que tú sí eres Cuba y que todos nosotros lo somos. Muchas gracias.

Ángel. No, gracias a ti.

Amaury. Te quiero mucho y felicidades.

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