Entre ilusiones y dudas…

Por Elsa Claro, tomado de progreso-semanal

Si algo ha sobrado siempre en Cuba son opiniones, y como era de esperar ante cambios tan amplios como los propuestos por el gobierno que preside Raúl Castro, se están expresando los consabidos y universales teóricos de café o los ciudadanos habituados a exponer sus criterios en cualquier esquina, aunque por ahí insistan en que viven coaccionados.

Un breve muestrario de las apreciaciones ante los anuncios de la apertura al trabajo por cuenta propia y la aparición de Pymes, si algo revela es que falta información. Muchos se quejan de que no existen suficientes datos sobre las posibilidades de incorporarse a las novedosas empresas. Igual sucede con el posible arribo a la legalidad de labores practicadas a la sombra, aún con el incentivo añadido ahora de que el cuentapropista recibe garantías de jubilación como cualquier asalariado.

Se planteó que el impuesto sobre ingresos personales oscilará entre 10 y 40%, según sea el tipo de actividad, pero el detalle queda semioculto entre noticias y circunloquios. ¿Cuándo será 15 o 30? Luego es cierto que faltan pormenores para los interesados. Falta incluso en las oficinas donde expiden los permisos a obtener por unas 250 mil personas en los próximos meses. La cifra predicha es un estimado que, de confirmarse, digamos de paso, permitiría un sensible incremento de los ingresos tributarios tasados en cerca de mil millones al término del  2011…si acopla para entonces la lista con el billete, por supuesto.

De cumplirse, no será una bagatela, porque un ingreso fiscal superior, junto con el ahorro en salarios, supone sumas estimables hacia las arcas estatales, urgidas de esos ingresos para seguir suministrando servicios gratuitos y establecer un grupo de factores de orden material que permitan el buen desempeño de cooperativas citadinas o agrícolas, o el ejercicio individual de diferentes oficios.

Existe temor a que no hayan los enseres necesarios para darle vida o mantener esas pequeñas empresas o prácticas. También se han quedado en suspenso un par de asuntos: la mora en saber cuándo y en qué monto el Banco Nacional otorgará créditos y la no existencia de almacenes con precios mayoristas. La ausencia de ambos puede dificultar ese primer impulso requerido por todo negocio, por pequeño que sea.

En lo referido a créditos no son imposibles que se abran algunas ventanas. Bajo el título China puede ayudar en las reformas de Cuba y beneficiarse de ellas, firmado por Heiko Khoo, de la agencia Xinhua, el autor plantea la capacidad del gigante asiático “para satisfacer sin problemas todas las necesidades de productos de consumo del pueblo cubano y hacerlo a bajo costo”. Según Khoo, “no debería existir ningún límite para asumir con audacia la colaboración, la inversión y la cooperación con Cuba”.

En igual sentido “Existe una disposición de la Comisión Europea, para acompañar o facilitar el proceso de reformas económicas, si así lo desea el gobierno, y en las modalidades que definan conjuntamente y que podrían ser muy variadas”, dijo Javier Niño-Pérez quien representa a la UE en Cuba y, según datos de prensa, baraja hacer entrega de unos 2,8 millones de dólares en créditos. España, en particular, ofreció unos 5,5 millones de dólares en condiciones favorables y con similar fin.

Las autoridades cubanas, hasta adonde se sabe, son cautas respecto a esos  ofrecimientos, aunque se muestran abiertos a  los realizados por países  del área, como Brasil, cuyo canciller, Celso Amorim, prometió asesoramiento del gigante sudamericano para el desarrollo de pequeñas y medianas empresas

Algunos economistas cubanos (Pavel Vidal  y Omar Everleny Pérez) consideran que si los insumos a comercializar por el estado corren el riesgo de ser insuficientes, promover el microcrédito con  colaboración internacional, sería ventajoso, pues “ello significaría una entrada de divisas al  país que posibilitarían abrir la importación para los cuentapropistas”.

Este capítulo tiene muchos potenciales caminos y se espera que a corto, mediano o largo plazos, propuestas como las citadas tengan eco. Quienes aconsejan implementarlas se remiten a los déficit creados por la sucesión de problemas en los dos últimos años: elevadísimos gastos para restaurar los daños y resarcir a los ciudadanos afectados por los tres fuertes huracanes del 2008, el descenso brutal del níquel en los mercados internacionales y otros fuertes impactos de la crisis global. Todo ello obligó a disminuir las importaciones y provocaron una situación financiera delicada que, por fortuna, lentamente se restablece. Claro que no se descartan sorpresas salidas de la manga oficial, desde donde pueden llegar providencias tanto semejantes o mejores a las sugeridas por los académicos.

En un artículo para Espacio Laical de la Archidiócesis de La Habana, los especialistas mencionados, refiriéndose a la lentitud de los transformaciones que se venían haciendo y solo recién cobran envergadura, consideran que: “El empeoramiento macroeconómico y financiero que ocurrió desde 2008 obligó a pasar a primer  plano el ajuste ante la crisis, y relegar a un segundo plano los cambios  estructurales. Otro elemento es lo complejo que efectivamente resulta desentrañar y diseñar acciones para desatar las fuerzas productivas en una   economía hecha a mano, donde ha primado la discrecionalidad por sobre las reglas, la institucionalidad y el respeto a las regulaciones” .

Consideran además que “(…) se vienen estudiando y experimentando  varias reformas, pero parece que esto ha terminado siendo más complejo que lo que inicialmente se pensaba”. Puede ser, y no solo porque subsistan, como alertó Raúl Castro, quienes dentro de las estructuras  se oponen a cambios que implican incluso formas de propiedad no estatal, sino debido  a que  se opta por no calcar las experiencias de otros países y ni siquiera a escala teórica existen alternativas que sirvan de faro o aporte previo de ciertas garantías.

José Ramón Vidal, coordinador del Programa de Comunicación Popular del Centro Martin Luther King en la capital cubana, también ofreció declaraciones planteando que si los cambios se ejecutan “(…) desde posiciones tecnocráticas, sin lograr un consenso real que tenga en cuenta, en todo lo posible, los intereses legítimos de los diversos sectores sociales, pueden ser letales para el proyecto socialista”.

Existe el derecho a la reclamación si el afectado considera inadecuado el proceso por el cual quedó sin empleo, y no faltan temores de que se generalicen experiencias mecanicistas aplicadas por funcionarios que utilizan porcentajes a priori sobre cuántos deben salir de una empresa o sector, sin análisis a fondo, y actos así provoquen demasiadas demandas jurídicas que ralenticen cuanto se ha concebido para todo lo contrario.

Resumiendo. Las mayores expectaciones siguen girando en torno a la escasa información, a si existirán o no los suficientes suministros necesarios para iniciar actividades recién legalizadas y en cuanto al monto de los préstamos para que cualquiera que lo desee o necesite pueda darle inicio a un emprendimiento. No pocos temen que de no recibir ese primer empuje, su única posibilidad sea subordinarse a quienes acumularon verdaderas fortunas, casi siempre mal habidas.

Otra interrogante se mueve en el terreno de la calificación. En un país que tiene la mayor tasa de graduados universitarios y técnicos medios del continente, resulta natural que se desee la apertura de esferas de actividad hasta ahora no contempladas. Es decir, se pide una ampliación de las opciones de auto-empleo, comentó a Progreso Semanal, el profesor Everleny. Nada sencillo a resolver, entre muchos factores, debido a que la mayoría de la fuerza técnica y profesional del país está formado por mujeres. De cualquier modo, el asunto es que las 178 posibilidades actuales no incluyen algunas habilidades y varias existentes están enmarcadas en una confusa descripción.

Todo cambio implica rechazos y adaptaciones, a veces fuertes, y para Cuba, que apenas el año pasado tenía la tasa de desempleo más baja del mundo (1,7%) y que solo en dos renglones, salud y educación, emplea el 46,7% del presupuesto estatal, lograr los reacomodos para actualizar el proyecto social al cual no renuncia, puede ser duro. Los milagros, hasta donde se sabe, no existen o son caprichosos. Pese a todo, hasta los peores críticos de los pasos emprendidos, consideran imprescindible el remozamiento que vemos transitar por complejísimos senderos.

Entre las noticias alentadoras en circulación está la visita de Ricardo Cabrisas, vicepresidente del Consejo de Ministros, primero a China, provocando comentarios periodísticos como el destacado párrafos arriba, así como la posterior visita a Rusia del alto funcionario, donde analizó con el vicejefe de Gobierno ruso, Igor Sechin asuntos referidos a los  programas para restablecer las capacidades de transporte ferroviario y marítimo y los concernientes al desarrollo de la aviación civil de Cuba y –muy importante a los efectos que nos ocupan- con énfasis en cuanto a materiales y equipamiento para la industria electro-energética y automotriz, incluidas piezas de repuesto, así como de apoyo a programas agrícolas y de la construcción en la Isla.

Los citados hoy o antes, bueno es advertirlo, no son los únicos proyectos, incluyendo los inversionistas, que se trasuntan en y para la Isla. Pero ese debe ser motivo para otro comentario y después que se conozcan las concreciones informativas sobre los cambios en curso. Detalles por los que espera la gente para proyectar buenamente sus perspectivas.

 

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