Archivo para enero, 2011

Posponen concierto de Juanes en Miami por 50 aniversario de Playa Girón…

Posted in el Taburete with tags , , , , , on enero 31, 2011 by el taburete

vía cambios en cuba >> Juanes ha decidido cancelar su concierto del 15 de abril en el American Airlines Arena de Miami ante quejas de exiliados cubanos que le hicieron notar que era el 50o aniversario de la invasión a la Bahía de Cochinos.
Representantes del superastro colombiano dijeron el lunes que cuando se programó el concierto de Miami no se percataron que coincidía con el aniversario y que era la única fecha entonces disponible.
La fecha resulta traumática para los cubanos de Miami no solo porque la misma marcó el inicio del socialismo en Cuba sino porque además a muchos en Miami les recuerda la derrota que les propinó, en solo 72 horas, el pueblo cubano a los mercenarios entrenados por la CIA.
“Exiliados cubanos están presionándonos a nosotros y los sponsors (patrocinadores) para que no se haga … No es esa precisamente una fecha de celebración en Miami”, declaró  un vocero de Juanes que prefirió no ser identificado. “La presión es grande”.
Una nueva fecha se anunciará en los próximos días. Los boletos para el 15 de abril ya estaban a la venta.
Juanes estuvo en el ojo del huracán en el 2009 cuando anunció que llevaría el espectáculo “Paz sin fronteras” a la Plaza de la Revolución de La Habana.

planeando La Habana…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on enero 31, 2011 by el taburete

el Rock´n Roll es una enfermedad que sana…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , on enero 31, 2011 by el taburete

Irina Pino Rodríguez para El Taburete

Los domingos, para huir de el sabroso letargo que nos envuelve, nos vestimos de oscuro, basta una camisa o una chaqueta; un sencillo emblema de color negro, para hacernos de la etiqueta del rock and roll; o sea, rockear por cuatro horas en el Café Cantante del Teatro Nacional.

Allí parece no haber restricciones de edad o sexo. Los cuerpos se agitan con el ritmo trepidante de la música. Está la función de “Los Kents”, como grupo permanente, aquella copia en carbón de los “Beatles”, en los felices años sesenta; y también algunos invitados especiales hacen memorables actuaciones.

Los viejos rockeros han resurgido de las inquietantes cenizas del olvido para iniciar una propuesta tentadora para los fans de un género tan vapuleado otrora; mal llamado incitador de la violencia, el sexo y la droga (como algunos sordos, y miopes catalogaron a la legendaria

banda Led Zeppelín, y otras bandas exitosas), en una época donde la explosión de aquella corriente musical era una mezcla endiablada de otros géneros musicales, como el punk, el funky, el blues, el country, etc.

Ahora la historia se escribe de una forma más alentadora: hay un espacio para la gente que gusta de esa especie de hipnosis; entonces los chicos y los que pasan de los cuarenta, forman una marejada de brazos, piernas y cabezas, dejándose llevar como hermanados por una causa común que los conforta y los alimenta, en unos tiempos del cólera, y de otras guerras y muertes cotidianas.

Puede haber un acto tan simple como el conversar sobre la dolorosa muerte de Freddy Mercury, o la ruptura arbitraria de los muchachos de Liverpool…, en medio del humo de un cigarro, y un trago de ron.

Aquella legión sonríe como el flash de una cámara; tienen esa esencia

desconocida para descontrolarse en el buen sentido de la acción: bailar hasta que las piernas se vuelvan tan pesadas, y los cabellos húmedos pierdan el molde; y el perfume que nos abrace, solo sea el tibio sudor de los cuerpos enardecidos.

Y es así como la noche van entrando en cada uno de nosotros; y vuelve a ser deslumbrante, como las chapas del estribo que colocamos encima de un “pura sangre”. Somos los servidores, los esclavos, los amos del rock and roll. Los únicos dinosaurios sobrevivientes.

 

 

Sofocan incendio en “El Palenque”, popular restaurante de La Habana…

Posted in el Taburete with tags , , , , on enero 30, 2011 by el taburete

Este domingo se registró un incendio en el restaurant “El Palenque” en La Habana. Cubadebate confirmó que no se reportaron heridos, aunque se afectó el 40 por ciento del área del local. Situado en el centro de la ciudad, al lado del centro de exposiciones “Pabexpo”, es un sitio muy concurrido y de gran capacidad de servicio.

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nuestra mejor manera de hacer Revolución…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , , , on enero 30, 2011 by el taburete

“Esto es Latinoamérica unida… sencillamente fabuloso” Amig@s del taburete.

Han sido días ajetreados estos de enero en el Taburete tras reencontrarnos nuevamente en La Habana. Muchos amigos, y amigas causas, se han sumado a nuestras prioridades y por estos días nuestro Taburete ha andado La Habana, quemando suela  junto a varios de estos amigos de diferentes países de nuestra Patria Grande, o como decía el apóstol, de “Nuestra América”, que han confluido en nuestra capital por diferentes motivos.

LLegamos al final de Enero y recordamos como el año pasado, para conmemorar el aniversario del Natalicio de nuestro José Martí, nos lanzamos a colaborar con una donación de material escolar y medicinas que ayudamos a entregar en Los Palacios, en la provincia de Pinar del Río… Este 2011 cambiamos la tónica y fuimos en busca de más Cultura, de esa que alimenta el alma y sustenta los deseos de continuar, y las ganas de impulsar las ideas en esta larga marcha de la historia, de esa que se muestra certera ante los incrédulos que no creen posible ese mundo mejor que muchos soñamos… y en esta ocasión acompañados de un aliento amigo latinoamericano, de un sentimiento de hermandad real, casi tangible, nos fundimos con el pueblo para celebrar un natalicio más de este padre de ideas y de acciones, José Martí… y así, con fuego en las manos y el corazón casi también llegábamos a una escalinata universitaria invadida por un mar de gente que sacudía sus emociones en esa noche de frío tropical y provocaba que se elevara la temperatura hasta lograr quitarnos los abrigos que llevábamos encima. Portamos nuestras antorchas, descendimos la Colina Universitaria y por una calle liberada, como siempre la soñara el prócer, transitamos varios kilómetros de pasiones y alegría bulliciosa compartiendo otro histórico 27 de enero… y entonces decidimos desandar un poco de camino e ir al encuentro de la mejor trova del momento, de la poética de un trovador que nos recuerda a través de su ternura, aquellos Versos Libres de nuestro apóstol y nos dejamos llevar por la guitarra de Leonardo García  en un espacio como “Fresa y Chocolate” en el Vedado habanero.

Allá gracias a nuestra amiga Maricela, productora del espacio, pudimos conversar con Leonardo a quien convidamos a sumarse a nuestro grupo de locos que recién comenzaban la noche… y sin perder de vista nuestro horizonte buscamos la ruta de la calle Paula, para continuar nuestra noche de celebración… “Buena Fé” se interpuso sabiamente en nuestro trayecto hacia La Habana Vieja, en un “Parque Central” repleto de seguidores y admiradores de la agrupación brincando y coreando las canciones de su último trabajo, en el que este par de guantanameros han tratado de llevar los pensamientos martianos a cada una de las melodías… algo impresionante… “π 3,14” se ha convertido en su mejor producción, por mucho…

Se nos hacía tarde, debíamos apurarnos, nuestro objetivo era llegar a las doce menos diez para soplar la velita… y llegamos y sonando los acordes del “Himno Nacional” el fuego de la vela conmemorativa se vio apagado, y Amig@s, hermanos, vecinos de pueblo, del “Caimán Barbudo”, de la AHS, de las Utopías de los sábados nos hallábamos junto a Pepe, en la casa que le viera nacer, en una conmemoración más de tan glorioso día para Cuba y para la Humanidad… y Martí volvió a surgir, entre las canciones de Silvio cantadas por Fide y otros, entre la poesía, entre la hermandad y la unidad de cubanos que allí se respiraba… y allí estábamos nosotros… y era nuestra mejor manera de hacer Revolución… El taburete. 

Caín viendo llover en La Habana…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , on enero 29, 2011 by el taburete

por Juan Forn

Guillermo Cabrera InfanteLeyendo al pasar descubro que Cabrera Infante tuvo en 1971 un colapso emocional, trabajando de guionista en Los Angeles. Parece que su plan, cuando fundió biela, era insertarse en Hollywood y quedarse allá con su formidable compañera de toda la vida, la escultural Myriam Gómez. Por un instante pude verlos a ambos vestidos de fiesta, montados en un convertible que se perdía por una carretera paralela al mar, con el viento en la cara y el sol poniéndose en el horizonte, hasta que me acordé de que todo cocktail-party hollywoodense no sólo empieza sino que muchas veces termina cuando aún es de día, y al instante la imagen se me hizo humo entre los dedos: sin noche, no hay CabreraInfante; cualquiera que haya leído Tres tristes tigres lo sabe. Es cierto que Cabrera (llamémoslo Caín, como le gustaba firmar a él) pertenecía mucho más al sol que al cielo encapotado londinense (lo decía él mismo, cuando alguien le elogiaba su vestuario y su porte impecablemente british: “Si me quito toda mi ropa inglesa, no se ve nada”). Es cierto que por sus venas corría celuloide líquido y nadie sabía más que él de la Fábrica de Sueños (y Myriam Gómez era mucho más Hollywood que Swinging London, aunque las minifaldas de Mary Quant le quedaban como si se las hubiesen inventado especialmente). Pero Los Angeles no era para Caín. Esa es la gran paradoja: que en un oscuro departamento de Londres pudiera convocar mejor la noche habanera que a la sombra tibia de las palmeras de Carmel.

Es cierto que la noche que visitaba Caín era la noche de su alma: la de su Ciudad Perdida. La vieja Habana Vieja se había perdido para entonces en la noche de los tiempos y Caín necesitaba un culpable, y ese culpable era Fidel. Pero no fue Fidel sino Hollywood el que lo quebró. Aquel colapso emocional desembocó en internación, y durante la internación lo sometieron a dieciocho sesiones de electroshock, que le quedaron grabadas para siempre. El miedo a volverse loco se posó como una sombra negra sobre el paisaje de su Ciudad Perdida, y Caín pasó a hablar más de la nube negra (su némesis, Fidel) que de su amada Ciudad Perdida. Los puristas dirán que lo que digo no es cierto, que Caín publicó en 1979 su última gran novela, La Habana para un infante difunto. Pero a mí nadie me quita la sospecha de que ese libro ya estaba escrito cuando le sobrevino el crack-up en Hollywood, y Caín se pasó los ocho años siguientes viviendo en esas páginas, simulando que las corregía, hasta que ya no quedó savia en esos papeles que justificara seguir postergando su publicación.

No por nada, cuando el libro apareció en inglés, traducido por él mismo, lo retituló Infante’s Inferno: ya no hay Habana sino Infierno, y el infante difunto está en él. Miren, si no, Mea Cuba, el ladrillo que reúne toda su “prosa política”, sus escritos anticastristas (empezando por aquel reportaje tristemente célebre que le hizo Tomás Eloy en Primera Plana, donde Caín anunció al mundo desde Londres que se ponía en la vereda de enfrente de la revolución). Todo ese libro habla de la nube negra; a duras penas se ve Cuba detrás. Siempre me ha llamado la atención que los disidentes soviéticos (desde Ajmatova y Pasternak hasta Vasili Grossman y Josef Brodsky) produjeran una literatura tan potente desde la disidencia y que a los disidentes castristas les pase exactamente lo contrario: pierden su potencia literaria cuando se hacen anticastristas, sean cubanos o extranjeros.

Quizás exagere, quizá generalice al pedo movido por la pena. Pero pocas cosas me han dado tanta tristeza en mi vida de lector como los libros de Caín posteriores a La Habana para un infante difunto. Pocos libros del boom amé tanto como Tres tristes tigres. Hasta la famosa declaración de Caín al respecto (“¿Del boom? Inclúyanme afuera”) me jodía. Cuando los juegos de palabras están realmente vivos, cuando un tipo que es brillante verbalmente logra apresar verdadera sustancia en esos juegos de palabras, hace que en nuestro oído nos funcionen los cinco sentidos. Y difícil estar más adentro de un texto que cuando nos abarca de esa manera. Eso fue Caín para mí, y para muchísimos otros, sospecho, hasta que se lo comió la nube negra.

Cuando le preguntaban a Virgilio Piñera por qué no se iba de la isla, él contestaba: “Quién puede renunciar a su más querida costumbre”. Cuando se lo preguntaban a Lezama Lima,él decía: “El extranjero mata” (porque su padre murió en el único viaje que hizo al extranjero). Caín, en cambio, escribió: “Nada mata tanto a un escritor como dejar de escribir bien”. Era un dardo envenenado, en alusión a la frase de Jacques Vaché queCortázar puso como epígrafe de Rayuela (“Nada mata tanto a un escritor como tener que representar a un país”) que le volvió como un boomerang y soltó su carga tóxica por partida doble: Caín murió por dejar de escribir bien, por tener que representar no a un país sino a un pedazo de país, o a algo peor: un odio.

Una sola vez logró volver a su Ciudad Perdida después de La Habana para un infante difunto. El libro se llama Vidas para leerlas. Hay que leer el título a la cubana (“Vida-pa-leélas”) para disfrutar más la alusión en clave habanera a las Vidas paralelas de Plutarco, el libro que en mi humilde opinión inventa toda la literatura (al menos la literatura que me gusta a mí). Cuando Plutarco supo que los griegos no veían en Heródoto al Padre de la Historia sino al Padre del Chisme, dijo: “Exclúyanme adentro”, que viene a ser lo mismo que terminó pasando con Caín y el boom. Plutarco, como sabemos, hablaba de nobles griegos y romanos como si los hubiera conocido. Lo mismo hace Caín en Vidas para leerlas: vuelve, por última vez antes de morir, a su Ciudad Perdida, con la excusa de hablar de los nobles que supo conocer allí. Difícil imaginar un libro más crepuscular: parafraseando otro título de Caín, es una larga, agónica vista del atardecer en el trópico. Luego vendrá la noche, y ya se sabe lo que pasa en las horas oscuras. El propio Caín nos lo dice: “¿Por qué uno siempre recibe las cartas con ilusión y en cambio teme el timbrazo del teléfono por la noche?”. Cada una de las semblanzas de Vidas para leerlas parece detonada por un timbrazo del teléfono en medio de la noche. En la frase más conmovedora del libro, Caín dice: “Detesto escribir necrológicas sobre mis amigos, pero es un poco como cerrarles los ojos”. Ni el propio Plutarco hubiera sabido decirlo mejor. (Tomado de Página 12, visto en http://lapupilainsomne.wordpress.com )

 

Presentará sello cubano “Unión” obras de Lezama y Padura…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on enero 28, 2011 by el taburete

El sello editorial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) presentará aquí en la próxima feria del libro 30 títulos, entre ellos dos dedicados al poeta y novelista Jose Lezama Lima y El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura.

Con la puesta en circulación de los libros José Lezama Lima, ese misterio que nos acompaña y Así hablaba Lezama, Unión cierra sus homenajes por el centenario del natalicio del autor de Paradiso, nacido el 19 de diciembre de 1910, y prolongados ahora en la feria.

Entre las propuestas para la venidera cita editorial -cuya etapa habanera se extenderá del 10 al 20 de febrero- figuran cuatro obras del escritor y periodista cubano Jaime Sarusky, Premio Nacional de Literatura 2004.

Estas son Los fantasmas de Omaja, Las dos caras del paraíso, El unicornio y otras invenciones y Glauber en La Habana: el amor y otras obsesiones, basado en la estancia del cineasta brasileño en la isla.

Olga Marta Pérez, directora del sello Unión, añadió que también se pondrán a la venta Café bajo sombrillas junto al Sena, de Emerio Medina, recién galardonado con el Premio Casa 2011 en el género de cuento, y El límite del tiempo abolido, de Alberto Marrero.

El director editorial de la casa impresora Gente nueva, Enrique Pérez Díaz, que aúna esfuerzos con Ediciones UNIÓN, precisó que habrá una abundante oferta pata niños y jóvenes con más de 100 títulos.

La Uneac abrirá varios stands durante la feria. Además de la sede habitual del Parque Morro-Cabaña, funcionarán otros en su sede, en la Sociedad Cultural José Martí y el Pabellón Cuba.

Por otra parte y según hemos leído en la prensa de hoy, el gobierno concedió la nacionalidad española al escritor cubano Leonardo Padura Fuentes, según acordó el viernes el gabinete a petición del Ministerio de Justicia.

Padura Fuentes, de 55 años, recibió la ciudadanía por “carta de naturaleza”, una figura que concede discrecionalmente el ejecutivo cuando concurren circunstancias excepcionales.

En el caso del autor cubano, el Ministerio de Justicia destacó sus vínculos con la cultura de España, donde pública casi todas sus novelas, y colabora habitualmente con diarios y revistas.

Padura Fuentes es uno de los novelistas cubanos de mayor repercusión internacional. De su extensa obra, destacan novelas como “La neblina del ayer”, “El hombre que amaba a los perros” y “La novela de mi vida”.

La ciudadanía española no obliga al escritor a renunciar a su nacionalidad cubana.