Archivo para mayo 14, 2011

Van Morrison…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on mayo 14, 2011 by el taburete

por Humberto Manduley,                                            para Matxitxa…

tomado del Caimán Barbudo

No siempre ha vivido en su Irlanda natal, pero Van Morrison (Belfast, agosto de 1945) es algo así como el epítome de esa tierra. Cantante y compositor de largo historial, siempre se las arregla para volver una y otra vez sobre las tradiciones musicales y narrativas de su país. Los sonidos celtas y cierta fascinación por la mística nacional han ido jalonando su obra, sin caer —por suerte— en un folclorismo estéril. Sucede que Van es también fruto de otras culturas entremezcladas, que aprendió a degustar desde edad temprana, y que hoy forman parte integral de su cancionero. A estas alturas es todo un veterano, pero su capacidad de investigación y reelaboración de influencias es el cimiento vital de un devenir que se aprecia en constante actualización.

Después de escaramuzas juveniles tocando saxo en bandas de tercera categoría, pasó al frente de Them, el primer gran aporte irlandés al rock internacional. El éxito fulminante de un tema de su autoría, “Gloria”, en 1964, lo acompaña desde entonces. Con eso no hay dudas: se trata de uno de los clásicos del género, tres acordes básicos, un texto de solapada —o explícita, según cada cual— sensualidad, y un estribillo fácil de memorizar, tocado y retocado por múltiples entusiastas hasta hoy. La sencillez del tema ganaba con un juego de tensiones manejado por los cambios de tiempo; los pocos minutos originales se transformaban en descargas de media hora, según el ánimo de su creador cuando subía a un escenario. The Doors, Shadows of Knight y Patti Smith sentaron cátedra con sus versiones, pero incontables músicos se la han apropiado, desde los cabecillas punk hasta Pachy Hanks y la mayoría de los combos cubanos de los años 60 y 70. También con aquel grupo Morrison comenzó su excursión por estilos variados, algo que consolidaría en su carrera posterior. No obstante, aprendió muy rápido algunas de las desventajas de trabajar en una formación estable, y antes que terminara esa década ya estaba debutando como solista.

Si obviamos por un momento sus álbumes con Them, se puede decir que la proyección de Van Morrison es más discernible a través de su discografía en solitario. Lejos de las exigencias contractuales y lógicas ataduras sonoras de una banda fija, su música adoptó aires más libres y hasta a veces insospechados. Su segundo disco, por ejemplo,Astral weeks (1968), es una obra de arte que ha resistido el paso del tiempo. Ubicado en algún punto donde coexistían la canción de autor, el rock y las formas tradicionales, con una instrumentación ecléctica —la guitarra acústica y el contrabajo dominando— dejaba claro que Van se labraba su propio camino, sin concesiones. Saludable actitud posible en momentos en que el rock, como lenguaje sonoro, estaba construyendo su identidad, desembarazándose de los grilletes de las modas. En ese sentido toda la trayectoria de Morrison ha sido como un zigzag, tan impredecible como el eventual éxito comercial o de crítica para algunos de sus trabajos.

Su discografía es de trazos bien logrados, temprana madurez que le permitió definir un estilo, cante lo que cante. Sin dudas, la década del 70 fue la más productiva, con álbumes de notable fuerza interior como Moondances (1970),Veedon fleece (1974), Wavelength (1978), Into the mystic (1979) y el doble en vivo It’s too late to stop now, también de 1974, que por la calidad del repertorio, los arreglos y la misma grabación, es señalado como buen punto de partida para los interesados. Esos títulos pavimentaron una trayectoria que se diversificaría en años siguientes, con puntos climáticos en No guru, no method, no teacher (1986), The healing game (1997), What’s wrong with this picture? (2003) y Pay the devil (2006), entre alrededor de cuarenta discos. A los ya citados yo agregaría colaboraciones con crédito compartido, como Irish heartbeat (1988) junto al colectivo The Chieftains, con un magnífico rescate de piezas tradicionales, How long has this been going on (1996) con el pianista Georgie Fame, donde el hálito jazzístico domina toda la producción, y, desde luego, The skiffle sessions (2000) junto a Lonnie Donnegan y Chris Barber, pioneros de ese estilo en Gran Bretaña y mentores de los airados chicos que como Van, se lanzaron a hacer música desde fines de los 50. Sigue leyendo