Archivo para octubre 17, 2011

Trovada poética en el Parque Fe del Valle…

Posted in el Taburete with tags , , , , , on octubre 17, 2011 by el taburete

Invitación a nueva Trovada poética en el Parque Fe del Valle El Centro Provincial del Libro de La Habana nos propone tomar nuevamente el parque Fe del Valle el próximo sábado 22 de Octubre para una gran trovada poética desde las 2 hasta las 6 de la tarde. Ya a fines de agosto tuvimos una primera experiencia cerrando la llamada noche de los libros o fin de verano en ese mismo rincón del boulevard de San Rafael, y fue muy gozado ese encuentro. Habrá venta de libros, presentación de varios títulos y, como en la vez anterior, los poetas dirán sus versos entre canciones de trovadores de varias generaciones a al sombra de los árboles y ante un público (nos consta) que se conecta al pasar y ver el suceso artístico.

A los amigos poetas y trovadores que deseen asistir a esta descarga abierta— aunque saben que en las peñas nuestras se abre espacio al que llega, sin protocolo—, sería prudente, para la mejor organización, contactar con  la tropa de El Caimán Barbudo (Fidelito, Bladimir Zamora o Joaquin Borges Triana) o por teléfono 8629263, 8 665496 o respondiendo el correo por esta misma dirección o a
trovacaiman@gamil.com.
Un abrazo, Fidelito

Anuncios

a sonar la cuerda joven en el Centro Pablo…

Posted in el Taburete with tags , , , , , on octubre 17, 2011 by el taburete

El nuevo espacio Cuerda joven, convocado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau,  se inaugurará el próximo 21 de octubre, a las 5 de la tarde, en la Sala Majadahonda, como continuidad de la labor que desarrolla la institución en la promoción de las más jóvenes generaciones de trovadores.

Los protagonistas de esa tarde serán los trovadores Omar Pérez, Andrés Barrero, Carlos David Dragoni y José Iván Martí, todos de la oriental ciudad de Las Tunas, quienes estarán acompañados por el percusionista Nelson Javier Infante. Ese proyecto tunero fue ganador el pasado año de la Beca de creación Sindo Garay, que otorga el Centro para contribuir a la labor de quienes comienzan.

Con Cuerda joven se da continuidad a otro espacio similar nombrado Puntal alto, que durante años se llevó a cabo en la sede del CentroPablo con idéntico objetivo de promociónAhora se trata, además, de que los trovadores más jóvenes del interior de la Isla encuentren un escenario en la capital, que sirva de medidor de su calidad y de posible antesala a un futuro concierto en el ya emblemático A guitarra limpia.

CUERDA JOVEN

Como en Cuba las oleadas de trovadores se producen una tras otra –porque no es cuestión de moda la aparición de personas interesadas en defender una poética desde la guitarra y actuar como cronista de su tiempo u opinión pública que no desiste del empeño de reflejar el medio circundante–, desde hace rato se dejan escuchar voces y cuerdas de creadores nacidos en la segunda mitad de la década de los 80 (y hasta a inicios de los 90) del pasado siglo. Estos muchachos y muchachas encuentran la inspiración para componer en los mismos temas a los que siempre la trova le ha cantado en Cuba, es decir, el amor a la pareja, los problemas sociales y el mundo en su conjunto.

La peculiaridad de su discurso ideoestético viene dada porque al abordar tales asuntos lo hacen desde la perspectiva de quienes vinieron al mundo en el decenio de los 80 y ahora constituyen una generación que pide la palabra para decirnos sus puntos de vista. De ahí que el Centro Pablo haya tenido la iniciativa de abrir este espacio, suerte de continuidad de lo que en un momento fuese el proyecto Puntal alto, para dar voz a los jóvenes que empiezan a darse a conocer entre nosotros. Como en un ya lejano concierto titulado Cuerda joven, protagonizado entonces por bisoños trovadores, dispongámonos hoy a disfrutar del decir de los nuevos que vienen llegando.

Joaquín Borges-Triana

poesía y música: la casa abierta…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on octubre 17, 2011 by el taburete

glásnost…

Posted in el Taburete with tags , , , , , on octubre 17, 2011 by el taburete

Por: Eduardo del llano

Transparencia. Fue una de las banderas de la renovación en la antigua Unión Soviética, tan poco responsable de su caída como la libertad de prensa: no hay que confundir enfermedad y cura. Se refiere a la claridad en el funcionamiento de las instituciones: a que el ciudadano pueda, en cada momento, estar informado acerca de lo que se propone el gobierno, cómo piensa hacerlo y cómo lo está haciendo, y fiscalizarlo a través de mecanismos reguladores. En algunas áreas –seguridad y defensa nacional, macroeconomía- es obvio que, más allá de cierto punto, la transparencia es un contrasentido: no vas a publicar las listas de tus agentes secretos mientras aún lo son, o poner a disposición de todos datos acerca de fusiones empresariales que sacudirán la Bolsa mañana por la mañana. En casi cualquier otro ámbito resulta una necesidad.

En Cuba, la transparencia es rara avis. Con la filosofía de plaza sitiada en el ADN, los funcionarios se han acostumbrado a llevar sus orientaciones al límite y no revelar ni la cantidad de servilletas de que dispone el restaurante. No se puede dar información al enemigo, así que la manera más rápida es no dar información a nadie. El síndrome de “quienes tienen que estar enterados del asunto, ya lo están” es propio de un estado de guerra, no de una sociedad democrática. Quiero leer en la prensa, no sólo la opinión oficial sobre el discurso del malo, sino, íntegro, el discurso del malo. Pero la mayor parte del tiempo la prensa, o lo que en Cuba tenemos por tal, es tan audaz e invasiva como una ostra hemipléjica.

El gobierno de Raúl ha aseverado que se avecinan cambios, que todo lo que haya que transformar será transformado; eso sí, a su debido tiempo. Perfecto, pero yo quiero saber cuándo y en cuántos pasos prevé, por ejemplo, rehacer nuestra lamentable Ley migratoria, y no esperar meses y años a que un día aparezca en el Granma. Quiero saber cuándo ocurrirán las cosas, opinar sobre el ritmo que lleva un proceso, criticar u ofrecer soluciones. Quiero información al día sobre el cable de fibra óptica y nuestro derecho a Internet (el gobierno ha reiterado la intención de jerarquizar su uso social por encima del privado, disyuntiva cuyo mero planteo ya me parece discutible); proporcionármela, por demás, no es un favor que me haría el gobierno, sino su obligación y buena parte de su razón de ser.

Y es que si la oscuridad favorece la corrupción, el control de la información acentúa dos importantes brechas: entre dirigentes y dirigidos, entre un país y el resto del mundo. Ilustra la primera el hecho de que, a estas alturas, el cubano siente tanto alivio y alegría como suspicacia ante el otorgamiento de un permiso que no debió serle negado en primer lugar (algún truco tiene que haber, razona). Da fe de la segunda verificar que, cuando se levantó la prohibición sobre la tenencia de celulares y, más recientemente, sobre la compra y traspaso de automóviles, mucha gente en el mundo se preguntó con perplejidad: “Ah, pero es que ¿hasta ahora no podían comprarse un móvil o vender un carro? ¿Cómo se las arreglaron durante todos estos años?”

El individuo debe tener el derecho de emplazar al gobierno si, al cotejar cifras, descubre algo que no encaja. Y el gobierno debe responder, no a regañadientes ni cagándose en el entrometido, sino bien enterado de que su ascendencia y credibilidad están en juego. Ahora que tiene muy claro que hay que moverse, no basta con que nos pida al principio que enumeremos los males, para luego darnos palmaditas en el hombro y decirnos “bueno, tranquilos, ya ustedes hablaron, ahora dejen esto en manos de profesionales, ya se enterarán cuando todo esté arreglado”. Tenemos que involucrarnos, manos negras y manos blancas. En definitiva, no se trata de reparar un reactor atómico, sino de empujar un carro con el motor jadeante.