Coppelia es Humanidad…

Los lectores que nos sigan un poco la pista pensarán que lo que ocurre es que somos masoquistas… que nos va la marcha vaya, que nos excitamos con el maltrato… y nada más lejos de la realidad, sencillamente, uno tiene deseos de comerse un helado estando en el vedado y a dónde si no a lo que otrora fuera la catedral del helado en nuestro país. Claro que uno se lo piensa después de las anteriores experiencias, pero entre que confías y te pica la curiosidad de comprobar cómo sigue la cosa, pues nos dejamos empujar por unos amigos … Lo dicho. Nos llegamos hasta allá y con la garantía e información del custodio de turno que con certeza nos aseguró que acababan de surtir la cancha más próxima a nuestro alcance en lista de espera, y con la imagen proyectada de un helado de chocolate en nuestra mesa, fuimos invitados a tomar helado por un grupo de amig@s de la emisora habanera Radio Metropolitana. Ahí, y por no romper la armonía del grupo, tuvimos que romper la promesa que nos hicimos la última vez que pisamos una de aquellas canchas un año atrás. Entremos pues y demos un voto de confianza a esta catedral del maltrato en los servicios gastronómicos de La Habana, que sostiene todos los males de la gastronomía en nuestra sociedad incorporados como estrategia del trabajo.

Entramos, luego de un tiempo prudente de espera y la primera sorpresa fueron los vasos de agua que nos brindaron… sucios, salpicados por el churre de varios días con restos, huellas, que ninguno de nosotros se llevó a la boca… Si bien nosotros estábamos ya presdispuestos, al girarnos pudimos observar como en varias mesas de alrededor reflexionaban sobre el mismo tema. Mal rollo.

“Por favor caballeros, venimos a pasarla bien, no se pongan bravos ahora…”.

Así que nada, apartamos los vasos de agua como que no iban con nosotos y sonreimos… pero que va, solo era el comienzo de la aventura, cuando al llegar la camarera nos percatamos de que estaríamos inmersos en otra película de surrealismo cubano.

Sin un muy económico y cortés “buenas tardes”  siquiera, la gastronómica se plantó junto a la mesa con cara de no tener ninguna gana de servirnos y un silencio cortante y maleducado interrumpió nuestra conversación. Silencio. La camarera que es quien debe atender ni siquiera se esfuerza en decirnos la variedad que nos espera…

– ¿VARIEDAD?….

– Bueno, al menos nos habían afirmado que estaba recién surtida la cancha y que podríamos tomar chocolate.

– “Hay helado de chocolate pero poco, así que la única oferta que tenemos para ustedes es ensalada de vainilla y chocolate mezclado, con más chocolate si quieren”.

Era la única oportunidad de tomar helado sin galleticas (los particulares las venden afuera por cinco pesos ) y decidimos volver a sonreír por el bien del grupo y procurar aceptar el mal rato que ya estábamos pasando.

Suerte que no somos los únicos cubanos que nos indignamos ante las inmoralidades que suceden en la gastronomía y el comercio de este país. Justo en la mesa adyacente, un cliente expresó muy disgustado su inconformidad por esa “exclusividad” de mezclarle los helados sin consulta previa. Nuestro vecino de la mesa, desató su irá y enojo, con todo derecho. Demandaba y pretendía ensalada de chocolate ya que no le gustaba la vainilla. Cómo era posible que existieran los dos sabores a la venta y no le dieran la oportunidad de consumir su preferencia!

Pero queridos amiguitos, estamos equivocados y juzgamos prematuramente… el empleado de turno superó cualquier respuesta imaginada y en una magistral y didáctica exposición, un poco sobreactuada eso sí,  relató que había entrado poco chocolate y por una cuestión de “Humanidad” habían decidido que todo el pueblo tenía derecho a tomar su poquito de chocolate, aunque fuera en una mezcla preparada por ellos mismos…

¿CÓMO?… muy lógico, así todo el mundo tomaba chocolate Sí o Sí, aunque pidiera vainilla… la humanidad es lo que tiene…

Para qué decir que el episodio derivó en carcajadas del personal y estas derivaron en bronca del respetable por tamaña sin-razón de los servicios y tanta desidia e irresponsabilidad de la cual somos testigos todos los habaneros en la heladería más famosa de Cuba.

Decir que las bolas llegaron a la mesa en ensalada mezclada por humanidad, y con una cuchara que, ahí está la imagen, era difícil de agarrar… y como habíamos pedido con más chocolate que vainilla pues nos pusieron dos de chocolate y tres de vainilla, queremos pensar que dentro de la jodedera… por lo que pedimos la cuenta…

Salimos  y como por acuerdo de asamblea improvisada decidimos todos no regresar hasta que ese recinto eliminé de raíz sus problemas… sabemos que demoraremos en volver…

No somos ajenos a los problemas que atraviesa el país, la economía, a los ajustes que se han de efectuar… sabemos que La Habana, que el vedado Habanero acoge muchísimos potenciales clientes, que la demanda es grande y que también se cometen errores en otros estadios de la cadena que no conciernen solo al establecimiento… Pero lo que no se puede entender es el maltrato, la indisciplina, la falta de profesionalidad, el desconocimiento de lo que significa atender al cliente, la suciedad y falta de higiene, la falta de educación de trabajadores disconformes y la incompetencia manifiesta de gestores que o no saben lo que allá pasa o no quieren saberlo…

Han llegado al término de prostituir el lenguaje, y donde antes decía pésima gestión ahora dice Humanidad.

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6 comentarios to “Coppelia es Humanidad…”

  1. Mis amigos. Qué pena. ¿¿¿Cómo han tardado tanto en hacer huelga de asistencia a la emblemática catedral??? Creo que alguna de mis volcánicas, eléctricas, ciclónicas conversaciones con Adrián le conté que mi helado preferido es el de MANGO. Y sí lo pongo con mayúscula, porque todo el mundo me dice, qué qué cosa es eso, que el chocolate, que no sé qué, bueno es así, a mi me gusta el MANGO, que le voy a hacer todos tenemos algún defecto. JAJAJAJA. El caso, es que mi última incursión al “centro humanitario” situado en L y 23 se debió justamente a que la “variedad” aquella tarde me favorecía. Entré con muchísima emoción y después de que me trataran con reiterados, ptssss, ptsss, en esta mesa no, en aquella, que me sentaran con dos desconocidos en la misma mesa que a mi pareja y a mi (a quien tal vez tenía deseos de hablarle de el marqués de Sade), me dieran un vaso de agua sucia, no solo el vaso, sino el agua también…(yo no la pedía químicamente pura, pero…)y para rematar limpiaran la mesa con un aqueroso trapo que apestaba a una mezcla indescriptible, no tuve el valor de pedir mi helado de MANGO, me levanté e hice huelga de asistencia, hasta el día de hoy, no sé lo que es socializar en esa laaaaaaaarga cola, y no lo haré hasta que podamos ir todos juntos, la gente de la emisora, del taburete, todos los amigos felices de tomar helado de MANGO, de chocolate y hasta de “humanidad”, si queda.

  2. Confieso que no puedo dejar de reirme cada vez que me viene a la mente esa insólita mezcla de humanidad con helado. Yo me hubiera ca…ado de la risa ahí mismo.
    Pero el asunto tiene también su lado trágico. Y es que esto, que se cuenta aquí como un chiste, ya ha pasado a formar parte de un paisaje demasiado lamentable, y que no hace sino ilustrar lo bajo que hemos caído en materia de respeto hacia nosotros mismos.
    El artículo _o la crónica_ en cuestión alude a una serie de posibles causales para este tipo de situaciones. Pero pasa por alto una muy importante: la actitud propia. No aparece un nombre, una fecha, una hora, nada que pueda conducir a una investigación seria sobre estos lamentables hechos. Y yo creo que ya es hora de que los que ostentamos el privilegio de lanzar nuestros comentarios a la web, pasemos de la anécdota a una acción ciudadana responsable.
    Bueno, es decir, si es que verdaderamente nos importa Cuba, al menos para los que vienen detrás. No se pueden pedir cambios a un sistema si los que vivimos en éste no estamos dispuestos a cambiar. Si seguimos “tirando a bonche” este tipo de incidentes, y esperando tranquilamente a que Coppelia “elimine de raiz sus problemas”, vamos a seguir comiendo helado con humanidad durante siglos. Y con las mismas cucharas. O con las manos. Qué más da, no es cierto?

    • el taburete Says:

      El Lado trágico asoma por donde lo mires, de chiste no tiene nada, y más trágico se supone si aun encima, debiéramos ser los propios ciudadanos los que nos dediquemos a investigar, a tomar datos, lugares, nombres fechas y testigos, para publicarlos y esperar por si algún responsable lo lee y se decide a actuar en consecuencia. Es bastante demagógico apelar a la propia responsabilidad del cliente en esta situación mientras las autoridades laborales, gastronómicas, de la salud pública, de la defensa del consumidor hacen mutis por el foro y no son capaces de controlar lo que sucede en los servicios de la Ciudad.
      Entonces, que los que tienen que hacer su trabajo lo hagan, y que miren por los derechos de los consumidores. Lo nuestro es comer un helado y contar lo bien que nos lo hemos pasado… el blog está lleno de crónicas bellas de lugares que hacen todo lo que pueden y más…

      Seguiremos contando este tipo de incidentes, como incidentes que nos suceden a nosotros, anécdotas, como quieras llamarlo pero de los que se puede hacer una segunda lectura. Lo de recopilar nombres, lugares, fechas y denuncias es cosa de los que cobran por ello. Si lo que quieres es hacer una denuncia responsable, no tienes más que llegarte a probar la humanidad.

      Por cierto, no veo en el comentario nombres y apellidos. ¿ que es, un comentario tirando a bonche ?

      Un saludo. Adrian y Gillen

    • el taburete Says:

      anadiré a lo anterior ( no me dio tiempo antes ) que las denuncias, como tu dices, con fechas nombres y apellidos han de presentarse en las instancias correspondientes para ello. Desde luego, no creo que sea de recibo dedicarse a “linchar” o a denunciar aquí a trabajadores que tienen que dar la cara por la, a todas luces, pésima gestión de los gerentes y responsables de la actividad.
      Pero bien, si nosotros hubiésemos querido denunciar ” en condiciones” usted cree que nos hubieran dejado entrar al almacen? revisar la cocina?… nos hubieran dejado como clientes adentrarnos en donde hay que adentrarse?…

      dejemos la demagogia por favor…

      y no mezclemos churras con merinas… Cuba, el amor a Cuba, no tien nada que ver con un tema de gestión de un servicio concreto en un lugar donde te cobran por maltratarte…
      a veces nos pasamos cuatro pueblos…

      saludos

  3. el taburete Says:

    El tavo no puede con su propia Guerra… tomado de elmicrowave ( 26 de julio de 2011 )

    https://eltaburete.wordpress.com/2011/07/26/el-tavo-no-puede-con-su-propia-guerra/

    Hablando claro de la capitaal del Helado… ( 18 de sep de 2010 )

    https://eltaburete.wordpress.com/2010/09/18/hablando-claro-de-la-capital-del-helado/

  4. Como testigo precencial de los hechos “humanitarios” ocurridos en el mencionado centro no puedo dejar de pronunciarme, porque claro está estaba allí y siento ese cuento tan mio como de Adrián. Vastas son las anecdotas, hechos, situaciones o como quieran llamarlo que hemos vivido todos en Coppelia, ya hasta me cuesta decir ese nombre, porque da hasta verguenza, de tal modo que no vale la pena seguirles contando porque sería seguir lloviendo sobre lo mojado. Pero bueno mi comentario aquí les dejo mi comentario (para nada pretender el gran trabajo periodístico, para los que viven esas nimiedades). En primer lugar lo que vivimos ese día es una imagen repetida de todo lo que ocurre en nuestra ciudad. La indolencia con todo, el maltrato de cualquier índole, incluidos la falta de respeto constante por todo y por todos es el clima usual que se respira en la mayoría, para no generalizar, de los lugares que ofrecen un servicio en nuestra capital, si, la de todos los cubanos como además pretenden llamarle, cosa que yo creo que no defiende mucha gente. Mi pregunta cosntante y aun ingenua es entonces ¿será que los cubanos no tenemos derecho a disfrutar de cualquier lugar en la Habana el que nos traten como “personas”? o ¿será que hay que pasarse la vida amargados como si uno hubiese estudiado criminalística para que quienes en un momento determinado tomen el sartén por el mango y acaben con todo este desparpajo? Y la otra cuestión es la de la actitud de quienes somos los que recibimos los servicios, que mientras nos quedamos callados y ocultamos toda la pudredumbre en la que estamos viviendo seguimos nadando en la misma m… y nos convertimos en cómplices de tódo lo que aquí sucede. Por eso, por ser una habanera más que sufre como la primera el deterioro y el abandono que sufre nuestra Habana, la misma Habana del tema de Varela inluso peor por los años de diferencia, pienso que todo gesto de pronunciarnos en favor de salvarla, y que por HUMANIDAD, la de verdad, todos podamos vivir nuestro pedacito con felicidad y de paso podernos tomar el helado que nos venga en ganas sin que nadie nos haga la vida un martirio por eso.

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