Felicidades…

…tengo que reconocer que nunca pensé en escribirte. No al menos estando cuerdo. Ya otros cuerdos y locos te hablaron, te escribieron loas tan bellas que no se qué adjetivos nuevos pudiera inventar yo sin plagiar siquiera a alguno de ellos. Hoy los recuerdos se vuelven nítidos al tiempo que se entremezclan como las fotos desordenadas de un album familiar. La calle L completamente a oscuras y los dedos de mi compañera clavados en mi biceps… Damian y nuestras conversaciones en la azotea del Colina a donde acudía a afeitarme con mi máquina eléctrica enchufada a un transformador… Carlos, jinetero, nos llevó a una paladar y nos dió una  lección de humildad, de ética… aún lo veo por La Habana y me sonrío… Cuántos prejuicios eliminados y cuánto he aprendido de tí… de ti y de los tuyos… paso la página y se me empañan los ojos cuando recuerdo aquellos momentos con Mara, enferma de muerte, revivía de risa con aquellas historias kafkianas que me ocurrían cuando recorría tus calles… después se nos fué en un suspiro, a ti y a nosotros que no llegamos a tiempo con el alivio para ese trance… y tuvimos que acostumbrarnos, y fueron días de silencios entrecortados, de recorrer tus restaurantes, tus calles, tus rincones que eran también los de ella… y los de Hermes, ese hermano mayor que nos diste… vivimos momentos duros, momentos que nos unieron y nos unieron más a ti y poco a poco nos fuiste adoptando…también momentos especiales, aquellos espaguetti con jureles, los cafés de madrugada en la calle Obispo, las pesca en la playa de chivo… y tu, viéndonos pasar la vida… aquel apartamento de la calle Campanario. El ruido. El bullicio de Neptuno. Los kilómetros de tienda en tienda en busca de algún imposible necesario… o aquel día que casi me cago en los pantalones para comprar un par de entradas donde no debía para ver un concierto de Pablo Milanés en el Karl Marx… siempre tenías algo nuevo que descubrirme, que enseñarme… he rozado tus fachadas con las yemas de mis dedos… he recorrido cada metro de tu malecón un día y otro para reencontrarme contigo y cada despedida me ha desgarrado el alma de pensar que, te debes tanto a los tuyos, que apenas notas mi ausencia… pero vuelvo a tí…y un buen día mi pequeño aprendió a andar en tu Plaza Vieja y los paseos se tornaron más cortos pero igualmente intensos… Subir al Cristo, cruzar la lancha desde Regla, comer una pizza de la Rosalía sentados sobre las piedras llenas de historia de la plaza de armas… cúantas anécdotas entrañas… te he descrito, te he contado, te he dibujado, te he cantado y siempre creo que me he quedado corto…Se nos fué Esperanza de la Caridad, que te dió hijos, vecinos, criados en el compromiso militante, en el trabajo voluntario, en la ley de ser buena gente… Los mejores ratos los pasé con ella y con sus más de 80 abriles peleando por su familia y por la Revolución, con sus cuadernos de crónica social del barrio. Se fue Esperanza y nos dejó a su familia como nuestra, y aquella gorra de miliciana que llevó el día que acudió a la llamada tras el atentado de la Coubre y que hoy cuelga en mi rincón más preciado enmarcada sobre la bandera cubana. Llegó Luisito, como una bola y sus ojos achinados y lo sostuve en una suerte de contención de respeto, que no de creencia, mientras caía el agua por su cabeza… y compartimos bajo tu auspicio paseos por el cerro y  tardes en el Latino, aguaceros  o jornadas de calor intenso imposibles de apaciguar por la falta de electricidad… y la música… la música que hemos compartido en todos estos años… Discursos. Manifestaciones. Conciertos. Teatros. Silvio y Pablo, Pablo y Silvio…. y de vuelta a las ganas de caminarte, de recorrer cada uno de tus ocultos lugares, de sacar a la luz tu lado más oscuro…y luego, el malecón… siempre el malecón…  LLegué con un cuaderno de notas y lo llené con creces de ti, y entre apuntes y un programa de radio para hablar de tus bondades, me regalaste un nuevo Hermano. Nunca sabré cómo agradecerte tanto… Adrian entró en mi vida, en nuestras vidas, para quedarse como hace rato tú misma hicieras, combativa, y renové las ganas de amarte, y abrí horizontes y de nuevo comencé a soñar contigo, conmigo, tú y nosotros… y el futuro. Y una buena tarde decidimos ir un poco más allá y sellar nuestro compromiso contigo, con los tuyos, con nosotros y con los que te han traído hasta aquí. Ese es nuestro taburete, que si nos es ciento por ciento cubano, te prometo que sí lo es habanero. Ciento por ciento. Y fiel.

Nunca pensé en escribirte, tengo que reconocerlo, pero qué alivio de felicidad en cada lágrima que he derramado. Gracias mi Habana, gracias por todo y felicidades… Te lo debía y me lo debía.

Gillen.ElTaburete.

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4 comentarios to “Felicidades…”

  1. Mi bella HABANA………………….de cumple………….la adoro

  2. Adrian fuentes Says:

    Todo lo que salga de un hermano es hermoso y si sale con la bomba de estos tiempos, con el amor incondicional a nuestra HABANA y nuestra CUBA, se hace eterno….
    Un abrazo eterno, de una pata de este Taburete a otra…
    Adrian

  3. Qué hermoso, Guillen, que tengas todas esas vivencias y que veas nuestra habana con los ojos de quien la ama, a pesar de su descascare y su carencia, a raíz de la belleza que solo pueden verle los que la aman desde el fondo mismo. Ayer, le cantamos, como siempre. Un beso grande de tu amiga.

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