La luz, bróder, la luz…

398099_429907783748081_1971627773_nUN LIBRO PARA DESCUBRIR, REDESCUBRIR Y PENSAR
Por Leonardo Depestre Catony

Que un libro alcance una segunda edición, puede muy bien indicar al lector que tieneante sí un texto capaz de atraer y mantener la atención, verdadero privilegio en tiempos en que la lectura enfrenta adversarios resultantes del progreso tecnológico que no vale la pena citar… ni mucho menos censurar.

Pues bien, la colección A guitarra limpia, de Ediciones La Memoria (Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau) acaba de publicar La luz, bróder, la luz. Canción cubana contemporánea, de Joaquín Borges-Triana, que va por su segunda edición, esta ampliada respecto de la anterior y a la cual auguramos tan excelente recepción como a la primera.

En un país como Cuba, donde el movimiento trovadoresco se remonta al siglo XIX, el tema de la canción cubana de este tiempo, la contemporánea, viene a ser algo así como hablar del vástago más joven de una ceiba centenaria.

Pero al igual que el asunto es de general conocimiento, lo es de exigente para quien lo asume. Joaquín Borges-Triana sabe que su libro, más que para ser leído, está escrito para hacernos pensar, descubrir o redescubrir, concordar o disentir. Él posee las armas para conseguirlo: es periodista, tiene un doctorado en Ciencias sobre Arte, y tanto en el perfil de la prensa (he ahí su columna semanal “Los que soñamos por la oreja”, en el diario Juventud Rebelde) como en el de la literatura, acopia galardones.

Nos interesa compartir con el lector el párrafo con que Borges-Triana, luego de profundizar en las esencias de la canción cubana, exponer sus criterios, detenerse en letras y autores, cierra su obra. Se explican aquí las razones del título:

¿El mensaje? Una señal inequívoca de que los cultores de la Canción Cubana Contemporánea han logrado brindarnos una propuesta artística que algunos podrán odiar, pero que nadie, sin traicionarse a sí mismo, podrá desmentir, porque puede trascender el mero equilibrismo generacional a sabiendas de que como ha escrito Sigfredo Ariel (destacadísimo poeta perteneciente a mi generación) en un texto suyo incluido en el poemario Algunos pocos conocidos:

Se borrarán los nombres y las fechas
y nuestros destinos
y quedará la luz, bróder, la luz
y no otra cosa.

Una de las verdades que el libro nos confirma es la estrecha imbricación entre la música, la cultura en general y la vida misma. Esto confiere al volumen un alcance e interés adicionales, una trascendencia mayor. Las circunstancias históricas, sociales, políticas por las que la canción cubana contemporánea transita son, y existen, más allá del ámbito musical y reflejan preocupaciones que los compositores y trovadores han expresado en cada momento según las “armas” a su alcance –la canción para este caso–, pero que los artistas de la plástica, los escritores, los intelectuales en general han asumido y manifestado desde sus propias perspectivas y aspiraciones, comprometidos todos en el entramado de los avatares cotidianos..

Estructurado en cuatro bloques principales y tomando como punto de partida la llamada “generación de los topos” –“por la forma subterránea en que transcurría la vida artística de los creadores aunados bajo la expresión”, en palabras del autor– o segunda generación de la Nueva Trova, en los años 80, Borges-Triana se extiende hasta nuestros días. El conocimiento de los cantautores, su experiencia del asunto y enfoque personal, el análisis de los roles de la comercialización y los medios de difusión (ambos desde un punto de vista crítico), le permiten revelar confluencias y desavenencias de un proceso en el cual los eslabones se engarzan no sin asperezas a lo largo de una etapa de dificultades acrecentadas por el Período Especial.

Este libro lo protagonizan los creadores de la canción cubana contemporánea, unos más conocidos, otros menos y hasta olvidados, dentro y fuera de Cuba, artistas que con sus canciones y guitarras, sus letras y mensajes, polémicos y transgresores, quedan en la memoria de quienes los escuchan. Pero ojo, tampoco es lectura para “nostálgicos”: en él tienen cabida los que hoy, en estos precisos momentos en que usted nos lee, hacen la canción cubana, lo cual confiere a La luz, bróder, la luz el infrecuente mérito en los libros cubanos –las más de las veces por dificultades editoriales con la imprenta– de la actualización.

Llegada la última página, cada cual estará libre de emitir el juicio crítico que cada obra deja en el lector. Esta, que va por su segunda edición por cuanto la primera rápidamente se agotó, nos demuestra cuán pedregoso ha sido el camino transitado por la canción cubana contemporánea y cuán pertinaz la labor de sus creadores. Un motivo admiración más para quienes la disfrutan, y de satisfacción para quienes la hacen.

Ante un empeño tan necesario como este, quién sabe si de aquí a unos pocos años Joaquín Borges-Triana tenga necesidad de incorporar nuevos apuntes para una tercera edición de su tan metafórico título: La luz, bróder, la luz.

Miércoles 20 de febrero
10:00 am
Casa del ALBA
La luz, bróder, la luz

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