Archive for the dibujo Category

sonrisa de vanguardia…

Posted in américa, arte, arte digital, cuba, debate, dibujo, el Taburete, espejos, Foto, LaHabana, Memorias, Opinión with tags , , , , , on octubre 28, 2011 by el taburete

camilo50Caminantes de la justicia, portadores del fuego sagrado,

¡abracadabra, compañeros!

cartel: Gillen. Texto : Eduardo Galeano

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el jit pareid (playero) del taburete…

Posted in américa, arte, arte digital, cuba, debate, dibujo, el Taburete on septiembre 27, 2010 by el taburete

by adrian/gillen.

Los hermanos Fanjul…

Posted in américa, arte, arte digital, cuba, danza, dibujo, el Taburete, espejos, LaHabana with tags , , , , , , , on septiembre 23, 2010 by el taburete

Por Varela

Hace años, entrevistados por la revista Vanity Fair, los hermanos Fanjul, grandes negociadores, aprovecharon para justificar la forma en que compran los gobiernos.
Aseguraron que llegaron a Estados Unidos con una lección bien aprendida: “Decidimos involucrarnos en la política porque no quisimos que nos ocurriera lo que en Cuba donde al no interferir en la política de Batista nos fue muy mal”.

Y los hermanos Fanjul saben negociar.

Apoyan con ríos de dinero a los principales candidatos de los dos partidos norteamericanos: Alfonso a los demócratas y Pepe a los republicanos.

Entonces los hermanos Fanjul hacen y deshacen contra la flora, la fauna y los seres humanos en la Florida.

Destruyen los pantanos de los Everglades porque expanden los cañaverales hacia allá y el fertilizante que le echan a las plantaciones consume el oxígeno del agua matando la vida acuática de los mismos.

Los conservadores de la naturaleza protestan pero las autoridades obvian este crimen porque los hermanos Fanjul — los reyes cañeros floridanos, y proveedores de dos de cada tres cucharadas de azúcar que consume el norteamericano — con sus contribuciones millonarias a Washington compran la ley y la imponen a su antojo, incluyendo la manera de explotar a sus empleados.

Acabo de leer en la prensa uno de sus últimos abusos: la vejación y humillación a Ángel Pérez, un cubanoamericano que por 15 años trabajó en un ingenio azucarero de los hermanos Fanjul; considerado un empleado modelo hasta que salió electo como representante sindical y empezó a presentar quejas sobre las condiciones de trabajo de los empleados. Lo expulsaron del central con un sheriff presente, obligado a quedarse sin vehículo a 50 millas de su hogar, ya que iba a su trabajo en un carro de la empresa.

Pero el desmadre de los hermanos Fanjul no se limita a Estados Unidos sino también a República Dominicana donde a mediados de los ochenta compraron cañaverales y centrales porque según ellos era “el lugar más parecido a su añorada Cuba”.

Y allí en esa isla tan igualita a la anhelada isla de los Fanjul, Christian Pablo, de 71 años — la mitad de ellos cortando caña para los hermanos Fanjul — está inmovilizado en su cama en el batey del Central Romana, sin atención médica.

Christian tuvo una trombosis que le paralizó medio cuerpo. Sabe que nació en Haití de donde le trajeron para una zafra y nunca más volvió. Es analfabeto tanto en creole como en español. Firmaba con una X la planilla que el central le entregaba para registrar la caña cortada y el sueldo por cada tonelada. Siempre se conformó con lo que le daban. Nunca protestó. Sus amos eran tan poderosos que eran los dueños hasta de las piedras de los caminos.

Ojo aquí: los hermanos Fanjul registran sus propiedades, sus ganancias, sus donaciones y sus negocios pero no registran a los emigrantes que ellos importan para cortar caña y hoy Christian no cobra pensión. Vive de la caridad de sus vecinos del batey, macheteros como él.

El pago a los macheteros es a destajo. Una media de 90 pesos — $2.46 — por cada tonelada de caña cortada. Un buen machetero, joven, fuerte y sano puede cortar hasta cuatro toneladas diarias ($9.84 al día). Pero de eso, todavía sufren descuentos.

A los macheteros se les descuenta por un “seguro médico” que no tienen. Por agua que no reciben en el cañaveral. Por luz que no tienen en sus barracas. Por el machete, las botas y los guantes. Hasta le descuentan el consumo de azúcar, cortando caña de sol a sol.

Y sin papeles ni contratos. Los emigrantes macheteros jamaiquinos y haitianos no firman nada. Su único sistema de supervivencia es aguantar y no tener un accidente: no llevarse un dedo ni el tendón de una mano. Porque si no trabajan no comen.

Claro, como son buenos negociantes, los hermanos Fanjul, para elevar el nivel de producción en sus cañaverales usan esos emigrantes tanto en República Dominicana como la Florida.

Pero en la Florida algo les salió mal cuando trajeron a miles de jamaiquinos (de manera solapada) para trabajar en esas condiciones inhumanas.

Publicaciones alternativas locales como NewTimes acusaron a la empresa de los Fanjul, Florida Crystals, y denunciaron “la esclavitud de los barones del azúcar en la Florida”.

Y se armó escándalo cuando, en noviembre de 1986, medio millar de jamaiquinos de un asentamiento conocido como Vietnam hicieron una huelga para protestar por los maltratos.

Los hermanos Fanjul llamaron a la policía y agentes especiales metieron a los jamaiquinos a punta de fusil en autobuses y los deportaron.

Este incidente incitó a sindicatos, abogados laborales y organizaciones de derechos humanos, y fue convertido en guión cinematográfico por la actriz Jodie Foster, que vendió los derechos a la productora de Robert De Niro, Tribeca Films.

La propia Foster dirigió la película y la protagonizó como la abogada defensora de los jamaiquinos — que en la realidad los defendió el abogado Edward Tuddenham — mientras que De Niro interpretó el papel de Alfonso Fanjul.

El título de la película fue Sugarland, distribuída por los estudios Universal. Pero el billete y la influencia de los hermanos Fanjul evitó que el filme se proyectase (presionaron o pagaron a las cadenas de teatros) y la película se engavetó en el 2007.

Es decir, una película sobre un drama social real, con dos estrellas del cine mundial (Foster y De Niro) ganadores de Oscars, no fue exhibida en este país porque los hermanos Fanjul, que supuestamente se fueron de Cuba por la falta de libertad, no lo permitieron.

Por otra parte el gobierno de Bush el Ñame le devolvió a los hermanos Fanjul los favores financieros que éstos le hicieron durante su campaña del 2000 en la Florida y en el 2002 confirmó la continuidad de las subvenciones que reciben como “cultivadores de azúcar norteamericanos” con el objetivo de ahogar económicamente las exportaciones cubanas (y un intento de eliminar esa subvención en el Congreso en 1996 terminó con los congresistas que votaron a favor recibiendo $11,000 de donaciones de la industria azucarera doméstica).

Los Fanjul reciben del gobierno norteamericano 65 millones de dólares al año. Y en República Dominicana son jerarcas. Un pastor que se les encaró por los abusos en los cañaverales, el misionero español Cristopher Hartley Sartorius, fue expulsado del país, quitado su pasaporte y devuelto a España.

Hoy controlan el 50% de la producción de azúcar en la Florida donde poseen 728 kilómetros cuadrados de cañaverales a nombre de la empresa Florida Crystals. Su patrimonio supera el billón de dólares.

Los Fanjul también fueron inversionistas y miembros de la junta de directores del Southeast Bank de Miami hasta que fue liquidado en 1991 por el FDIC. Y en 1995 cerraron la firma FAIC Securities mientras estaba siendo investigada por la agencia federal S.E.C. por violación de regulaciones.

Criados dentro de la exclusiva aristocracia de La Habana, Alfonso y Pepe Fanjul vivían en una mansión de dos pisos en el Vedado en la calle 17 entre D y E, con balcones neoclásicos, habitaciones estilo Luis XV, estatuas de Sèvres, kioskos chinos, cuadros de Sorolla, Goya, Murillo, Caravaggio, Boucher y Lebrun que hoy es el Museo Nacional de Artes Decorativas tras su expropiación por la revolución cubana.

En la década dorada de los años 50, la familia Fanjul-Gómez Mena daba fiestas a los duques de Windsor, jugaba golf con Loel Guinness y paseaba a Errol Flynn en su yate.

Mientras, en los cañaverales cubanos se sufría lo mismo que se sufre ahora en la Florida y República Dominicana: desalojo, explotación, abuso, analfabetismo, falta de atención médica.

Los hermanos Fanjul estaban ajenos a ese infierno en su mundo de glamour caribeño hasta que llegó Fidel…

En 1959 entraron unos barbudos vestidos de verde a la mansión de los hermanos Fanjul, que por entonces Alfono tenía 23 años y se acababa de graduar de la Universidad de Fordham, Nueva York. Su hermano Pepe tenía 14.

Los castristas sentaron a una mesa a la familia completica, pusieron las armas debajo y extendieron sobre la mesa los mapas con las propiedades de la familia: cañaverales, centrales, bateyes, mansiones, un puerto. Y les dijeron: “Desde hoy, todo esto es del pueblo… ¡Todo!”.

No hubo nada que negociar.

duelo en funajima…

Posted in américa, arte, arte digital, cortos, cuba, debate, dibujo, LaHabana with tags , , , , , , , on septiembre 12, 2010 by el taburete

VarelaBlog presents…

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invitación…

Posted in américa, arte, cuba, debate, dibujo, el Taburete, espejos, LaHabana, literaura, música, Memorias, noticias, Opinión, silvio with tags , , , , , on septiembre 10, 2010 by el taburete

por Silvio Rodriguez en su blog Segunda Cita

Creo que la Revolución Cubana dignificó a nuestro país y a los cubanos. Y que el Gobierno Revolucionario ha sido el mejor gobierno de nuestra Historia.

Sí: antes de la Revolución La Habana estaba mucho más pintada, los baches eran raros y uno caminaba calles y calles de tiendas llenas e iluminadas. Pero ¿quiénes compraban en aquellas tiendas? ¿Quiénes podían caminar con verdadera libertad por aquellas calles? Por supuesto, los que “tenían con qué” en sus bolsillos. Los demás, a ver vidrieras y a soñar, como mi madre, como nuestra familia, como la mayoría de las familias cubanas. Por aquellas avenidas fabulosas sólo se paseaban los “ciudadanos respetables”, bien considerados en primer lugar por su aspecto. Los harapientos, los mendigos, casi todos negros, tenían que hacer rodeos, porque cuando un policía los veía en alguna calle “decente”, a palos los sacaban de allí.

Esto lo vi con mis propios ojos de niño de 7 u 8 años y lo estuve viendo hasta que cumplí 12, cuando triunfó la Revolución.

En la esquina de mi casa había dos bares, en uno de ellos, a veces, en vez de cenar, nos tomábamos un batido. En varias ocasiones pasaron marines, cayéndose de borrachos, buscando prostitutas y metiéndose con las mujeres del barrio. A un joven vecino nuestro, que salió a defender a su hermana, lo tiraron al suelo, y cuando llegó la policía ¿con quién creen que cargaron? ¿Con los abusadores? Pues no. A patadas por los fondillos se llevaron a aquel joven universitario que, lógicamente, después se destacaba en las tánganas estudiantiles.

Ahí están las fotos de un marine meando, sentado en la cabeza de la estatua de Martí, en el Parque Central de nuestra Capital.

Eso era Cuba, antes del 59. Al menos así eran las calles de la Centrohabana que yo viví a diario, las del barrio de San Leopoldo, colindante con Dragones y Cayo Hueso. Ahora están destruidas, me desgarra pasar por allí porque es como ver las ruinas de mi propia infancia. Lo canto en “Trovador antiguo”. ¿Cómo pudimos llegar a semejante deterioro? Por muchas razones. Mucha culpa nuestra por no haber visto los árboles, embelesados con el bosque, pero culpa también de los que quieren que regresen los marines a vejar la cabeza de Martí.

Estoy de acuerdo en revertir los errores, en desterrar el autoritarismo y en construir una democracia socialista sólida, eficiente, con un funcionamiento siempre perfectible, que se garantice a sí misma. Me niego a renunciar a los derechos fundamentales que la Revolución conquistó para el pueblo. Antes que nada, dignidad y soberanía, y asimismo salud, educación, cultura y una vejez honorable para todos. Quisiera no tener que enterarme de lo que pasa en mi país por la prensa de afuera, cuyos enfoques aportan no poca confusión. Quisiera que mejoraran muchas cosas que he dicho y otras que no.

Pero, por encima de todo, no quiero que regrese aquella ignominia, aquella miseria, aquella falsedad de partidos políticos que cuando tomaban el poder le entregaban el país al mejor postor. Todo aquello sucedía al tibio amparo de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Constitución de 1940. La experiencia pre-revolucionaria cubana y la de muchos otros países demuestra lo que importan los derechos humanos en las democracias representativas.

Muchos de los que hoy atacan la Revolución, fueron educados por ella. Profesionales emigrados, que comparan forzadamente las condiciones ideales de “la culta Europa”, con la hostigada Cuba. Otros, más viejos, quizá algúna vez llegaron a “ser algo” gracias a la Revolución y hoy se pavonean como ideólogos pro capitalistas, estudiosos de Leyes e Historia, disfrazados de humildes obreros. Personalmente, no soporto a los “cambiacasacas” fervorosos; esos arrepentidos, con sus cursitos de marxismo y todo, que eran más papistas que el Papa y ahora son su propio reverso. No les deseo mal, a nadie se lo deseo, pero tanta inconsistencia me revuelve.

La Revolución, como Prometeo (le debo una canción con ese nombre), iluminó a los olvidados. Porque en vez de decirle al pueblo: cree, le dijo: lee. Por eso, como al héroe mitológico, quieren hacerle pagar su osadía, atándola a una remota cumbre donde un buitre (o un águila imperial) le devore eternamente las entrañas. Yo no niego los errores y los voluntarismos, pero no sé olvidar la vocación de pueblo de la Revolución, frente a agresiones que han usado todas las armas para herir y matar, así como los más poderosos y sofisticados medios de difusión (y distorsión) de ideas.

Jamás he dicho que el bloqueo tiene toda la culpa de nuestras desgracias. Pero la existencia del bloqueo no nos ha dado nunca la oportunidad de medirnos a nosotros mismos.

A mí me gustaría morir con las responsabilidades de nuestras desdichas bien claritas.

Por eso invito a todos los que aman a Cuba y desean la dignidad de los cubanos, a gritar conmigo ahora, mañana, en todas partes: ¡Abajo el bloqueo!

texto Silvio Rodriguez./ la ilustración es de Gillen.

al este del eden…

Posted in américa, arte, arte digital, cuba, debate, dibujo, el Taburete, espejos, fidel, internet, Memorias, Opinión with tags , , , , , , , , on septiembre 9, 2010 by el taburete

La teoría que se ha pasado décadas repitiendo Montaner el Bueno (escrita por la CIA) resulta ser que parece correcta. Fidel y Raúl no se llevan. Eso sucede entre hermanos. Es natural.

Analicen. Fidel le deja el poder porque se va a operar. Raúl lo coge y se apresura a decir que la leche no es como dice Fidel, hasta los 7 años nadamás sino para todas las edades y para todo el mundo. Entonces no puede cumplir la promesa. Fidel, para joderlo, debió mandar a matar 30 mil cabezas de ganado lechero porque de pronto las vacas se desaparecieron de la isla.
Luego Raúl promete cambios pero Fidel se las arregla para hacerle una guerra mediática usando como punta de lanza a Yoani (por eso no la deja salir de Cuba, que si fuera por Raúl, ya Yoani estuviese en Suiza de nuevo porque Raúl deja salir a todo el mundo, miren los Presos Pedigüeños y al hijo de Almeida, que con dos carticas que le hizo y una dieta de un mes lo sacó hasta por Cancún).
Fidel, pa fastidiarle el gobierno a Raúl, empieza a salir en fotos con cuanto visitante importante llega a Cuba. Los visitantes llegaban a Cuba a ver a Raúl pero Fidel pedía que los llevaran a su casa y se retrataba con ellos y Raúl se quedaba en Palacio esperando: “¿Y la argentina?… ¿Y el chino?” – “Nada, en casa e Fidel, restratándose”, le respondían. Eso martiriza a cualquier hermano así sea hasta jimagua o siamés.
Vean cómo Raúl ya luce medio picao cuando va Lula, que también se debió prestar pa la intriga esa. Y eso que Raúl – de manera inteligente – decide comenzar a ir también a la casa de Fidel para salir en la fotos. Entonces Fidel se da cuenta, se inyecta esteroides y empieza a salir en vivo a la calle.
Y Fidel hasta le jode el 26 de julio a Raúl (no digo yo, si el 26 fue creado por Fidel) que estaba preparado en Santa Clara para que Chávez hablase y se cogiese el show pero Fidel (que toda la vida ha estado de parte de Colombia no de Venezuela, recuerden que Fidel fue quien armó el Bogotazo) le busca la forma de formarle una bronca a Chávez con los colombianos y el mandatario venezolano no puede ir a hablar a Santa Clara y Raúl, que no tenía discurso preparado, llama a Machado Ventura y le dice que diga algo, por decir. ¿Qué iba a hacer Machado Ventura, cantar? Si no tenía nada que decir, no dice nada, o sea, dice que habrá más cambios, que no hay vacas y que hay una guerra mediática.
Y ahí contra-ataca Fidel saliendo por toda la Habana, poniendo el puesto de mando en el Acuario, conspirando con los españoles y hablando no de guerra mediática sino nuclear, o sea, para subirles la parada a Raúl y a Machado Ventura.
Y ahora, ya sale y dice que el modelo cubano no funciona. Una de las cosas que se rumora en Miami es que a Fidel no le gustó eso de la división de Mayabeque y Artemisa. Además, Fidel toda la vida ha sido del equipo de Villaclara y se dice que Raú hizo fiesta cuando ganaron los Industriales. Eso a Fidel le cayó como una bomba y por eso mandó a suspender la Serie Selectiva.
Así las cosas, Raúl está en candela porque fue quien jodió el modelo cubano, no Fidel. Su hermano se lo entregó intacto y Raúl empezó a hablar con curas, a sacar gente pa’fuera, a secuestrar a Yoani, a pegarle incluso en las nalgas. Y finalmente, para colmo, me deja entrar a mí de visita, cosa que Fidel no le perdonará jamás. Porque si hay una cosa que a Fidel no le gusta es que le hagan caricaturas.
Lo siento, el viaje que tenía programado para diciembre lo postpongo porque yo no sé cómo va a terminar este lío entre hermanos. Si es que Raúl va a deportar a Fidel para un hostal de Galicia o Fidel le va pedir de vuelta el poder y va a empezar a dar leche en polvo para todo el mundo.
Miren. Yo siempre pensé que Fidel le había dado una embajada muy bonita a los americanos, allí frente al malecón, en lugar de darle un casón viejo en Marianao (que si hubiera sido Raúl les hubiera dado una cuartería en Centro Habana). Pero nada, Fidel le da a los yanquis un tronco de edificio. Para mí – y no me interpreten mal – Fidel tiene negocios con la SINA o el USAID.
¡Viva Raúl! (uno tiene que serle fiel a alguien).

el Jit Pareid del taburete !!

Posted in américa, arte, arte digital, cuba, dibujo, el Taburete, espejos, hip hop, Jazz, Memorias, Opinión with tags , , , , , , , , on septiembre 7, 2010 by el taburete