Fuster… un todo terreno del Arte cubano


EG:¿Tú tienes una formación académica, Fúster?

JF: Mira, mi formación académica es un poco endeble. Yo estudié en una escuela para Instructores de Arte, pero como he sido tan pedante, tan autosuficiente, un día me creí artista y salí para la calle con el machete en la mano, el cuchillo en la boca, el ojo tapado, el pirata, a buscarme la vida y tuve suerte, la prensa empezó decirme “el joven Fúster”, empecé a salir en los programas que no te puedes imaginar, hasta en La Gran Escena, en Cuba. Fui muy bien acogido, he tenido suerte, he convertido en un poco show lo que yo hago y eso me ha facilitado todo lo que soy hasta este momento.

EG: ¿Tú eres de los que cree que un artista siempre tiene que llamar la atención?

JF: Creo que un artista debe llamar la atención con lo que hace.

EG: Bueno, no sólo por su obra, sino también por ponerse unos espejuelos rojos y negros, ¿no? (Risas)

JF: Ya se por donde tú vienes, pero si, creo que si. Primero uno debe sentirse feliz. Yo soy feliz, entonces soy feliz así, poniéndome, de acuerdo a como esté el día, hay días que tengo espejuelos azules, tengo espejuelos verdes, tengo
espejuelos que he pintado, tengo espejuelos con la bandera cubana, tengo espejuelos de todo tipo y entonces. Mi objetivo es hacerle la vida a la gente feliz. Te voy a hacer una anécdota, si me lo permites, aquí estuvo Patch Adams, el famoso médico de la risa y un día me regaló un traje de payaso y me dijo: “cuando te sientas feliz, has feliz a tus amigos y vístete de payaso y tú verás que te vas a sentir bien”. Esa es la vida.

EG: Fúster, has desarrollado una carrera que ha ido a lo largo de la vida creciendo y sobre todo en reconocimiento. ¿En algún momento te sentiste como artista venido a menos? ¿Sentiste en algún momento que no te daban el
reconocimiento que hoy tienes?

JF: Yo nunca me preocupé por eso.

EG: ¿Pero pasó?

JF: Nunca pasó ni pasa actualmente.

EG: Bueno, ya se que hoy no pasa, pero a muchos le pasó, por eso te hago la pregunta, si a ti te pasó.

JF: No, no. Yo he sido siempre una persona muy seguro de mi mismo, muy confiado de donde estoy parado, creo que siempre he estado en el lugar que tengo que estar. Si ahora tengo algo desde el punto de vista de mi status social, desde el punto de vista de mi propia fama, pienso que ha sido el resultado que me lo he ganado y no soy de esos falsos que dicen, cuando le hacen un homenaje, “no, que no lo merezco”, si lo merezco y pal’caraj. (Risas). Esa es la filosofía mía.

EG: Es muy impresionante la voluntad o la vocación social del desarrollo de tú obra, para las personas que lean o que escuchen esta entrevista y que no conozcan el entorno de Fúster es muy difícil poderlo describir. Algunos decían
anoche, cuando vine a tu casa, es una especie de Fústerlandia. Eso me parece reductivo, americanizante e innecesario, con todo el acervo de nuestra cultura, la cultura cubana. Es un monumento extraordinario, y éstas son opiniones mías, a la ternura, es una obra de creación muy, muy auténtica, muy original y además que no se queda en Fúster, en su taller, en su entorno, sino que se expande como un proyecto social, como un proyecto comunitario, es el artista que recibe de la comunidad y devuelve y devuelve de una forma altruista.

Yo en las entrevista no suelo dar estas opiniones pero no puedo sustraerme de hacerlo, porque realmente es impresionante lo que tu consigues en tu entorno.
Háblame de este barrio, que es el barrio Fúster, que yo creo que será tu legado. Háblame de este barrio, en el que tú has construido no solamente una casa, un estudio, un taller, un entorno, sino que le has construido casas a las personas, que has convertido el mundo tuyo en el de la gente y el de la gente en el tuyo. Háblame de esto que rodea a Fúster, que son los vecinos, las calles aledañas, el
barrio pobre, la casa de pescadores. ¿De dónde viene ese altruismo y de dónde sale esa vocación?

JF: Me encanta lo que me has preguntado, te lo voy a responder de mil amores. A partir de un momento determinado, y con los pies bien puestos sobre la tierra,
pensando dónde vivo, quién soy, dónde he llegado y por qué he llegado, un buen día, que ya era artista y ya ganaba dinero, me dije: “ven acá, y ¿qué hago yo con este dinero?, yo no puedo irme por encima de las posibilidades de mis
propios vecinos, yo creo que lo que debo hacer es tratar de mejorar la vida a todas estas personas que me rodean”. Te estoy hablando que Jaimanitas, el barrio en el que nos encontramos, que está a quince kilómetros del Capitolio Nacional, por la costa hacia el oeste, es un lugar muy bonito, lleno de gente pintoresca, ¿quiénes son mis vecinos?, mis vecinos son médicos, arquitectos, ciudadanos de este país, de Cuba, no tienen dinero pero son ricos espiritualmente; mis vecinos, ya lo dije en una entrevista hace poco, se pueden operar del corazón,
del hígado, de los riñones, hasta una operación transexual se pueden hacer, ¿qué no tienen mis vecinos?, dinero. Entonces si yo he podido conseguir un poquito de dinero, decidí, bueno, si ellos son tan agradecidos, por qué yo no empiezo a arreglar los frentes de sus casas, incluso puedo intervenir sus techos, puedo tratar de llevar el arte, esa cosa que se llama arte -no se si será arte lo que yo hago-, a toda la vecindad, a que todo el mundo tenga mi mundo y sea compartido por ellos y empecé así en una gran complicidad, a hacer los frentes de las casas, una que se llamaba Villa Iris, Casa de María Bonita, Casa del Mexicano, incluso a una vecina le voy a preguntar ¿qué quiere que le ponga a la entrada de su casa?, “el nombre de mi hija, mi hija es una princesa” , ¿y cómo se llama su hija?, y me responde: Diana, entonces Princesa Diana. Tal es así, que un día vinieron unos ingleses y lo asociaron a Lady Di, y yo dije: “perfecto, esa mujer se lo merece, es todo un personaje”. Eso es lo que he hecho, tratar de insertarme, tratar de hacer feliz a los demás. Volviendo a
Silvio, ese gran cantante del mundo, porque Silvio es universal, quien decía un día, en Cita con Ángeles qué cómo resolver los problemas si los ángeles no lo pueden resolver, y dice en esa canción que ser menos egoísta, para ser un tilín mejor. Yo creo que ahí está la filosofía de la vida y eso es lo que me he propuesto.

Yo creo que por encima de ese Fúster del que tu hablaste, ceramista, pintor, quizás un poco ahora urbanista, con una preocupación constante con eso que se llama comunidad que existan personas que sean capaces de ayudar a los viejitos, arreglarle una pila de agua, ir a cambiarle un tomacorriente, todo ese tipo de cosas es lo que hace que ser humano que no se sienta solo, comprender al que sexualmente no es igual que tu, lo que yo creo que está dentro de un complejo que se llama comunidad. Ese es mi trabajo como artista, ¿te das cuenta?

EG: Esto que vemos alrededor de tu entorno, en estas cuadras y calles que están restauradas por ti y están decoradas por ti ¿todo esto lo pagas tú o el gobierno subvenciona una parte, cómo es?, ¿cómo se consigue? Porque yo creo que aquí hay una inversión muy alta de recursos, porque es todo un barrio que lleva tu sello. ¿Esta es una fundación, el gobierno lo sufraga, cómo es?

JF: El gobierno a mí no me da nada, esto yo lo hago a partir de lo que yo gano como artista, yo tampoco le pido nada al Estado. Yo soy una persona consciente, en el país donde yo vivo se que el Estado no tiene nada que darme, porque el Estado tiene una carga pesada que se llama educación, salud pública, con todo el paternalismo que conlleva, entonces yo no puedo pedirle nada al Estado, porque el Estado no puede dar nada, entonces por lo tanto, como te decía, no soy egoísta y pienso que si tengo la facilidad de que viajo a Estados Unidos, a Nueva York, tengo grandes clientes norteamericanos, tengo clientes en París, en Alemania, en todos lados y el arte que yo hago les gusta, me lo pagan y ¿qué hacer con mi dinero?, ¿ponerlo en una cuenta de ahorro?, ¿ser más rico?, ¿irme a un crucero por el mundo y gastarme el dinero?. ¿Por qué no pensar que los que están al lado mío se lo merecen y entonces por qué no ayudarlos y hacer de todos una gran familia?

EG: ¿Tú eres comunista Fúster?

JF: Mira, yo no soy comunista porque el comunismo no existe, nunca ha existido. Lo que aprendimos en la escuela en Cuba, que tuvimos que estudiar Ciencias Políticas y esas cosas, hemos llegado a la conclusión que eso no existe, nunca existió. Decirle a la gente comunista es una aberración, es una ignorancia, el que dice eso es un ignorante. En Cuba existe un Partido Comunista, pero yo no pienso que existan comunistas, porque ser comunista es algo muy difícil, que no existe, entonces yo no lo puedo ser. Yo simpatizo, te digo la verdad, con la idea de esa sociedad utópica, que la humanidad no ha visto, las humanidad ha visto otras sociedades, injustas, pero la sociedad que puede ser distinta, en la que hay grandes cambios, que el hombre es amigo del hombre, que no existe el egoísmo, ¡esa no ha existido jamás!

Te voy a hacer una anécdota, un día estaba en París, íbamos un grupo de cubanos y un personaje, que no voy a decir el nombre, nos gritó: ¡Comunistas!, y yo le dije: ¡Tu madre, más comunista eres tú!, porque yo particularmente entiendo que el comunismo no ha existido nunca. Es una abstracción, es lo que yo veo.

EG: ¿Nunca has podido o podrías vivir fuera de Cuba?

JF: Yo no resisto vivir fuera de Cuba más de una semana. Yo voy a todos los lugares, a los lugares más lindos, me vuelvo loco con el Museo del Louvre, veo a mis amigos, les doy cariño y enseguida vengo corriendo para acá porque tengo tanto trabajo aquí, me aburre un crucero y todas esas cosas. La paso bien con amigos que son valiosos, que me hacen sentir como en Cuba, pero yo creo que mi entorno es éste, yo pertenezco a este entorno, soy como un león en una selva y cuando me quitan de esa selva me siento extraño, no critico a mis amigos, tengo una mesa hecha aquí que dice: “Los cubanos somos de Cuba aún viviendo en el otro mundo”. El que ha llegado a donde ha llegado y ha progresado, ¡bárbaro!, aquí nosotros los queremos, los amamos, todo el mundo los quiere, sin distinción.
Aquí todo el mundo se ríe de los chistes que se hacen de allá, de acá. Me parece que fue maravilloso el concierto que dio Juanes aquí, fue capaz que se entendieran algunas cosas; mira que lindo Juanito Formell que dijo: ¡Está bueno
ya de abuso! ¡Hasta cuando esa estupidez! Anoche como le decía a Aruca, eso del bloqueo ¡es una mariconá de Estado, una hija pu…! ¿Hasta cuándo? ¡Es hora ya que los cubanos vengan acá y nosotros vayamos allá!, ¡que no que te tengan veinte hora ahí en Emigración!, lo mismo critico a los de aquí que a los de allá, no estoy a favor de unos ni de otros. ¡Está bueno ya, que sea quien sea el Presidente de Estados Unidos debe mejorar esa situación!. A nosotros no nos importa que sea de derecha, de izquierda, de centro, el problema está en resolver los problemas del pueblo de Cuba, ¡está bueno ya de abuso!

EG: La pasada administración tuvo una muy lamentable actitud con relación a la presencia de artistas y creadores cubanos en Estados Unidos, para darles visa. Actualmente se está viendo un cambio en eso. ¿La presencia de artistas cubanos, de intelectuales cubanos en Estados Unidos a ti te parece un hecho positivo para el intercambio cultural? ¿Tienes alguna opinión sobre el intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos?

JF: Efectivamente se está viendo con la presencia ahora de los Van Van en Estados Unidos, de Carlos Varela, de otros artistas que han podido ir, que han podido intercambiar y cualquier presencia de artistas norteamericanos aquí en
Cuba es súper bien mirada, la gente adora esa cultura, nosotros nunca nos hemos divorciado de la cultura de los Estados Unidos, me parece que ha habido un tenue, tenue intercambio que antes no existía apenas. Creo que con esta administración se ha mejorado algo. Nosotros, los artistas, le dimos un gran pie, ellos nos invitaron a una recepción a la que fuimos casi todos, y salimos por todos los medios, incluso hablaron de mí, a mí me preguntaron y yo di opiniones, y creo que fue la respuesta de agradecimiento de nosotros hacia esa apertura. El propio gobierno norteamericano debe seguir mostrando hechos, porque el lado de acá está más herido, nosotros hemos sido los que hemos perdido más, hemos sido los agredidos. Nosotros queremos ir a cantar a todos los norteamericanos, sean cubano-americanos, mexicano-americanos, chicano-americanos, indios americanos, nosotros somos buenos, nosotros los cubanos no somos terroristas, ¿a quien se le ha ocurrido esa estupidez de ponernos ahora en eso?, que tengan que registrar a la pobre gente nuestra que va allá, hasta los blúmers, los ajustadores, ¡qué falta de respeto es esa!, ¡eso es indignante!, ¡que se acabe el abuso!, ¿para qué?, para que haya fluidez, para que aquí las personas puedan vivir mejor, puedan vender, puedan hacer cosas, mientras más tiranía haya de este lado también la va a haber, entonces
cuando de un lado se ceda, vamos a progresar todos. Esa es mi opinión.

EG: Hay un sector mayoritario de cubanos, las nuevas generaciones de cubanos nacidos en Estados Unidos y otros que son cubano-americanos, que tienen una gran vocación por ese intercambio, por ese contacto y buscar una normalización. Hay sectores, pequeños, minoritarios que practican el extremismo, un día fueron invasores, después fueron terroristas, después fueron injerencistas y ahora dicen que son defensores de los derechos humanos, de todas maneras ese mismo grupo se opone a ese intercambio cultural. Tú como artista, como cubano, como ser humano, ¿qué opinión te merece un grupo social que trate de asociar el valor de la cultura cubana a agendas políticas estrechas?

JF: Pienso que se debe acabar ese mundo estrecho que niega el intercambio cultural, porque a la larga ese intercambio cultural va a fluir, esas personas van a ir cada día más a la cloaca, al cementerio de los mal intencionados, a quienes la historia nunca los va a recordar, pero si es indudable que están haciendo mucho daño, porque están privando al pueblo de Estados Unidos, un gran pueblo, un gran público, al que le gusta nuestro arte, nuestra música, todo, y es un gran crimen, yo creo que todos esos sectores, que como tu dices son minoría, a la larga, tienen que ser barridos, ¿por quién?, por los hijos de ellos mismos, que en un momento determinado comprenderán, tendrán que ser cultos. Yo cada vez que pienso la cantidad de cubanos que han partido de Cuba por problemas económicos, que un día fueron pioneros, que un día aprendieron aquí cosas de humanidad, cosas bonitas, yo creo que ahí es donde va a estar la respuesta a toda esta falacia, a todos esos estúpidos que se concentran en esas cosas. Yo para esas personas, mal intencionadas, no tengo ni rencor, porque nosotros, tú sabes bien, porque has estado con nosotros toda la vida aquí, aunque vivas allá, no sentimos rencor. Mira el 11 de septiembre, por ejemplo, aquí en mi comunidad, la gente lloró, por lo de las torres gemelas. Fidel Castro se paró a hablar ese día y ofreció a los Estados Unidos de Norteamérica, que ahora nos acusa de terroristas, todos sus aeropuertos y nadie se puso a pensar que nos iban a invadir, aquí la gente salió a donar sangre.
Cuando el huracán Katrina hubo mil médicos que se dispusieron a ayudar, se creó una Brigada a la que le pusieron el nombre de Henry Reed, el famoso norteamericano que luchó en la Guerra de Independencia, todo el mundo estábamos preparados, queríamos ayudar. ¡Pienso que fue una estupidez tan grande no aceptarlo!

¿Siempre vamos a estar encasillados por culpa de gobernantes, de aquí o de allá? Yo creo que no debe ser, yo creo que debe fluir el amor entre nosotros, no hay diferencias, unos viven del lado de allá, brincando el charco, es tan cerquita la distancia? ¡y cobran tan caro los boletos de avión! (Risas) Un boleto de avión, para ir a Nueva York, cerca de tres horas, ochocientos dólares, ¡señores!, un boleto para ir a Miami cuatrocientos y pico de dólares, ¡qué barbaridad!, ¿hasta cuándo? La familia cubana tiene que verse, tiene que ir y ver los familiares y venir y hacer fiestas aquí. Antes venían los ricos, los que tenían dinero, venían al Capri, volaban en sus avionetas y estaban en media hora aquí. Cuando los Juegos Panamericanos los peloteros norteamericanos tenían su base de entrenamiento en La Florida y venían a jugar aquí a La Habana en una avioneta, ¡qué cerquita estamos! ¿Por qué los equipos nuestros de baseball también, ¿por qué no pasa?, todo esto tenemos . Cuando se den los primeros pasos yo sé que va a ser una oleada contestaria, de este lado les van a responder. Mira si tú empiezas a tirar bombas te van a tirar bombas, pero si tú empiezas a tirar flores la invasión de claveles para allá va a ser tremenda.

EG: ¿Qué sientes tú por Fidel Castro?

JF: Yo lo vi con doce años, encaramado en un tanque. Un día que vi la película “La vida es bella”, a mí me pasó lo mismo, era mi premio, haber visto un tanque y ver a ese hombre maravilloso arriba de un tanque. Yo siempre he estado observando su vida, pienso que un hombre que hizo la Revolución, que si la historia se contara ahora de otra manera fuera distinto, pero la historia no se cuenta así, si Fidel Castro, que su primer viaje fue a Estados Unidos y fue a entrevistarse con Eisenhower, que no lo recibió, el que lo recibió fue Nixon, si cuando ese joven apasionado, que lo dejó todo, una linda mujer, que intervino a su propia familia para hacer la Reforma Agraria, que no tuvo escrúpulos por tratar de dignificar a Cuba, en lugar de haber sido recibido por Nixon hubiera sido recibido por Eisenhower, si Nixon, en lugar de haberlo mandado a matar, lo hubiera recibido, lo hubiera oído, quizás la historia hubiera cambiado. La historia no puede ser así, de querer imponer todas las cosas. Todas las culturas no son iguales, nosotros por ser cubanos no somos más que nadie, pero nosotros los cubanos no sólo hemos dado un Fidel Castro, por el que yo siento, te respondo, admiración por haber hecho un país distinto, por haber producido cambios, que nadie ha producido; el único que ha cambiado un sistema social por otro es Fidel Castro, el único que hizo una verdadera Reforma Agraria es Fidel Castro, el único que intervino las empresas extranjeras, que acabó con todo lo que había aquí, con la prostitución, fue Fidel Castro, la droga, todo, entonces lo menos que debo sentir es admiración; en Cuba los niveles de violencia son relativamente incomparables con los que hay en Estados Unidos. Estados Unidos debiera estar agradecido a Cuba que el 90% de la droga no entre por Cuba, sino que entre por otros lugares, entonces ¿cuál es el problema?, ¿quién es el hombre bueno? Ha sido él. ¿Quién es el que se merece el Premio Nobel? Fidel Castro, más que nadie. No quiero decir que otros que se lo han ganado no se lo merezcan, pero yo estoy diciendo que el de aquí se lo merece también.

EG: ¿Qué sientes por Raúl Castro?

JF: Raúl es simpático. Yo conozco a los hijos de Fidel, conozco a los hijos de Raúl. Son gentes que no tienen nada; Mariela, por ejemplo, a la que todo el mundo conoce por esos programas de educación sexual, que se ha enfrentado a todo el inmovilismo. El Estado cubano, como el de todos los países subdesarrollados, en el que el hombre cubano hay cantidad de cosas que no acepta, por ejemplo el homosexualismo en una época determinada y yo pienso que Raúl ha creado una linda familia con su esposa, Vilma, que es una persona maravillosa, un hombre que está tratando ahora de arreglar esta historia, esta historia tan complicada, hacer un país no es fácil, un país que hizo una Revolución, entonces yo por Raúl, al igual que por Fidel, siento mucha simpatía y tengo mucha fe y estoy convencido que va a arreglar esta historia.

EG: Fúster, ¿en qué momento tú ves en general la joven plástica cubana?

JF: Cuba es un país en el que tú vas a cualquier provincia, tú vas a Guantánamo y te encuentras artistas en Guantánamo con una calidad como si fuera en Ciudad de La Habana; vas a Ciego de Ávila y te encuentras escritores, poetas, artistas increíbles; igual que si vas a Pinar del Río. Esto se refleja en los últimos premios nacionales de artes plásticas que han habido, desde Pedro Pablo Oliva, Nelson Domínguez, el mismo Fabelo, casi todos son de provincias. La masividad en la cultura cubana ha dado un resultado y ha dado una explosión igual que en el juego ciencia, mientras en América Latina casi no hay Grandes Maestros de Ajedrez, Cuba tiene, por ejemplo, en un pueblo que se llama Güines, tres Grandes Maestros, ¿cómo puedes imaginarlo?, en un pueblecito pequeñito.

EG: ¿Siguen siendo los artistas de la plástica, dentro de la cultura cubana, de alguna forma, a quienes se les ha considerado como los más contestatarios siempre al entorno social?

JF: Nosotros somos contestatarios siempre, por ejemplo, cuando el Congreso de la UNEAC estuvimos presentes en casi todos los debates, cuestionamos ministros, hemos estado presentes en todas las cosas, siempre hemos tenido una gran complicidad. El mismo Raúl nos incitaba a ser contestatarios, Fidel fue contestatario, Abel Prieto, que es el Ministro de Cultura, es contestatario, está contra el inmovilismo, contra el igualitarismo. Yo creo que los artistas de la plástica, dentro de la UNEAC, no hemos convertido en eso, porque creemos que podemos arreglar este país.

EG: ¿Las cosas que se plantearon en ese Congreso de la UNEAC, al que tú haces referencia, que fue el último, han llegado a puerto?

JF: Si, claro, llegan a puerto constantemente, constantemente hay grandes cambios. Mira, hacer un país. Si un país ya está establecido, como Estados Unidos, que tiene más de doscientos cincuenta años.

EG: Doscientos treinta y tres.

JF: Doscientos treinta y tres, gracias. ¿Qué tiene Cuba?, Cincuenta y un años, ¿te das cuenta?, ¿cuántos años tendrá que pagar de errores, de novatadas, de inexactitudes. Entonces no se puede hacer un verdadero cuestionamiento cuando te planteas cambiar leyes, es muy difícil. Quizás nosotros, de por qué los artistas, los intelectuales, somos más contestatarios, quizás médicos,
científicos, otro tipo de intelectuales, tengan los pies puestos en otro lugar, pero nosotros estamos con los pies sobre la tierra, montamos la guagua, algunos tenemos carros, pero no por eso somos privilegiados, pero sabemos donde está lo qué le duele a la gente. Yo he estado con Molina, que es tremendo contestatario, se ha parado frente a un ministro y le ha dicho: ¿dónde está la comida, chico?, y cosas así. Somos así, y eso que se dice “y al otro día
desapareció”, mentira, lo hemos hecho y aquí estamos, y la gente a la que se lo hemos dicho nos acoge más como amigos que como enemigos, ahora, ¿a quienes son a los que más desprecian?, a los “guatacones”.

Mira, yo tengo una frase que te voy a decir: “Todo lo que hay que hacer para que triunfe el mal es que los hombres de bien no hagan nada” ¿De qué manera puedes ayudar al mundo?, tratando.

EG: ¿De qué artistas de la plástica cubana tú eres más deudor?

JF: De Carlos Enrique, de Portocarrero, de la amistad de él, me quiso mucho, llegó a ir a mi casa, a Milian lo quise mucho también. De Carlos Enrique de la forma, de las locuras de Carlos Enrique, de esa cosa campesina, la tragedia de Carlos Enrique traté de convertirla en alegría, a Carlos Enrique lo pasé por un tamiz, lo pasé por Picasso, lo bajé, me metí en la escultura de Gaudí , de Abela. Le debo un poco a todo el mundo.

EG: Hay un poco de Gaudí en estas esculturas que rodean tu casa, Se siente el espíritu de Gaudí.

JF: La obra de Gaudí yo la conocí cuando era alumno de la escuela de arte, había un profesor que un día me regaló un libro de Gaudí y a partir de ahí.

EG: En tu obra se reflejan un poco esos mundos, de ese gran catalán, de ese gran barcelonés que era Gaudí, hay un poco Picasso también, ¿hay en ello un poco de
búsqueda?

JF: Yo digo en un documental: “Picasso es mi padre espiritual y mi tío favotrito es Gaudí”, pero te hablaba también de los deudores de la cultura universal, estos que me llegan, que están constantemente en la sangre de uno, esta cosa hispana, que uno lleva adentro, de Picasso, de Gaudí, todos esos grandes encuentros como decía Picasso, que uno va teniendo y que cuando es joven, sin querer le van llegado todas esas formas que va acariciando, que va haciendo de uno, que le va poniendo un pedacito por aquí, y cuando vienes a ver ya te crees que es tu estilo, ya empiezas a pensar a la manera de Picasso, a la manera de Gaudí. Todo eso, por etapas, yo lo fui asumiendo, creo que siempre he sido picassiano, el pensamiento contestatario de Picasso, como le dijo un día a los nazis: “.este horror lo hicieron ustedes, no lo hice yo”, cuando ellos lo acusaron cuando Guernica, y eso lo lleva uno dentro; y también esta cosa de Gaudí, magnífica, grandiosa, de tratar de hacer grandes pueblos.

A mí me han hecho entrevistas y me han hablado sobre Gaudí, y quiero contarte una anécdota, el Gaudí y el parque Güell, en Barcelona. El dinero con que se hizo el parque Güell era de un cubano, allí hay sangre cubana, en el parque Güell, capital cubano, porque los españoles vinieron aquí a hacer billetes. A mí me han hecho aquí miles de entrevistas, y como te decía que éste es un proyecto de que yo pago, la gente buscaba entre Gaudí y yo similitudes, y a un documentalista muy importante, Enrique Colina, le decía yo un día: “mira Enrique, la diferencia es que Gaudí era judío y yo soy jodío, porque yo sí no tengo nada, yo tengo que luchar el dinero para poder hacer todas estas cosas”

EG: Hay un ceramista y pintor que tal vez tú y él hacen la pintura y la cerámica prácticamente por igual, Alfredo Sosabravo.

JF: Alfredo Sosabravo es mi hermano, es mi amigo, puedo decir que mi maestro también, fue la primera persona que conocí cuando empecé en el mundo del arte, lo encontré en una guagua, en una ruta 32 cuando yo iba para la Escuela de Instructores de Arte, yo iba a inscribirme allí, él iba a ser profesor, él venía de un pasado muy triste del capitalismo cubano, había trabajado en hoteles limpiando pisos. Ya él había incursionado con Acosta León pintando cuadros, haciendo cosas, pero todavía no era el Sosabravo que tenemos hoy, el gran maestro de los artistas de la plástica cubana. Con mi querido y amado Sosabravo tuve el honor, después que me gradué en esa escuela de arte, de empezar en el mundo de la cerámica, y somos parte viva de lo que es el tronco de la nueva cerámica cubana, somos como fundadores de un movimiento que hizo historia en los años sesenta, en que todo el mundo decía que la cerámica era el plato fuerte de la plástica cubana. Me correspondió en esos momentos estar con Sosabravo en ese pedacito de trono, en esos años, del sesenta al setenta estuve ahí, en ese pequeño pelotón de vanguardia.

EG: Tengo tres oyentes que para mi revisten una importancia especial, de los miles que lo escucha diariamente en vivo -otros lo escuchan a través de
Internet-, he estado en la misma sala donde los han resentenciado recientemente, hace poco tiempo, en la ciudad de Miami, que escuchan todas las tardes este programa, a las cinco, desde sus celdas: Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Lavañino. Van a estar escuchando esta entrevista, si quieres hacerle algún mensaje personal. Gerardo y René no están en Miami, leen las entrevistas, leen las transcripciones. Se que has esculpido, dentro de tu casa una obra dedicada a los cinco luchadores antiterroristas cubanos. Como te dije, hay tres de ellos, escuchando esta entrevista, desde su celda.

JF: Estoy muy emocionado, tendría que decir otra vez ¡mis amados y queridos hermanos, héroes de la Patria!, te lo digo así, de todo corazón. A todo el que viene aquí, que ve mi proyecto, mi homenaje a los Cinco, que se inauguró el 12 de septiembre del año 2008, siempre les recuerdo que, gracias a ellos, muchas madres panameñas no tienen que llorar a sus hijos, muchas mujeres no tienen que llorar a sus esposos, a sus novios, porque si los terroristas hubieran volado la Universidad, con toda la carga explosiva que tenían, no sólo hubiera muerto nuestro querido Fidel y todos los que estaban con él, sino todas esas personas. Ellos han ahorrado el luto y es triste que estén en esa situación, es doloroso. Cada minuto que están ahí ellos los sienten físicamente, pero cada día es una bofetada en mi rostro. Ahora, cuando estuve en Estados Unidos, en Nueva York, me tuvieron como tres horas y me preguntaban lo mismo y después tomé conciencia y como si me tenían veinte horas, porque pensaba que ellos han soportado más que yo. Para ellos toda mi admiración, mi cariño, mi amor.

Cuando vienen los familiares aquí, la mamá de Tony, la mujer de Ramón, yo los abrazo. He leído las cartas que me han mandado, las he leído, las tengo casi de cabecera, se las he leído a mis amigos, ¡es muy emocionante de verdad! Es muy triste porque a veces uno piensa que no hay justicia en el mundo, pero un día los hombres malos lo pagarán todo. Los quiero.

EG: ¿Qué tú crees de lo que piensa ese sector minoritario, extremista, de la comunidad cubana amparado por los sectores de la derecha norteamericana o aupados por los sectores de la derecha norteamericana, que con la muerte de Raúl y de Fidel, la Revolución terminará?

JF: Que no se hagan ilusiones. Se ilusionaron con el concierto de Juanes, pensaron que iban a salir miles de disidentes por todos lados, porque ellos se fabrican la idea que tienen y ¿qué es lo que salieron?, miles de jóvenes, como lo había pedido Juanes, como cuando el Papa. Cuando el Papa ellos pensaron que iba a ser como un ángel exterminador de la Revolución y aquí todo el mundo empezó a aplaudir al Papa, que habló contra las políticas neoliberales, y todo eso.

Que no se ilusionen, Cuba puede pasar todos las necesidades que pueda pasar, pero ¡Cuba va!, y Cuba cada día va a seguir hacia adelante, el futuro nos pertenece. Ahora se pueden dar el gusto de masacrarnos con los Cinco, lo que es una cobardía, pero estamos convencidos que, a la larga, los vamos a aplastar. La cultura los va a vencer. Después que Fidel, que Raúl no estén van a estar otros, posiblemente mejor que ellos. Ellos son los líderes históricos, no son infalibles, han estado allí porque el pueblo cubano quiere que estén allí, son los que hicieron la Revolución y la Revolución es algo más que ellos. Un día me preguntaron ¿ que pasaría si un día.?

EG: ¿Qué fue lo que te preguntaron?

JF: ¿Qué pasaría si un día se muriera Fidel? Yo dije: “para mi sería un eclipse parcial de sol”, pero si tú me preguntas ¿qué pasaría si mañana no existiera la Revolución?, te diría que habría un eclipse total de sol.

Que no se ilusionen, juventud en Cuba hay, no la juventud con la que quizás ellos se alimentan, los marginados, los que siguiendo el mal ejemplo de sociedades consumistas se van al malecón, quizás se tomen su pastillita y por tolerancia del mismo Estado los deje o se les escape, pero hay cientos de miles de estudiantes maravillosos, de universitarios que están con la patria, de patriotas que están bien preparados. A nosotros nos pueden arrasar, nos pueden acabar, no se, podemos morir todos, pero lo más importante es que Cuba va a quedar en toda la gente, es como una semilla sembrada en miles.

Todo lo que le está pasando a nuestros Cinco es el fruto de la impotencia de todos ellos, porque saben que hay una idea demasiado sublime que Fidel sembró, que no la pueden quitar, entonces se han ensañado con ellos. Ellos -los Cinco- ¡como son tan fuertes!, han sabido interpretar el verdadero espíritu de Maceo, de Martí. Ese sacrificio de Martí, cuando existen esos hombres te das cuenta que no fue en vano. Yo soy artista, yo no soy político, yo no pertenezco a ninguna institución, ya te dije que el comunismo no existe.

EG: Pero tú si eres revolucionario.

JF: ¡Por supuesto!, pero yo creo que el revolucionario no es una categoría mediocre, de tecnócrata. Tú eres revolucionario por el solo hecho de estar parado aquí con este aparato y el que te oye allá, por el hecho nada más de
oírte lo es, y el enemigo que está oyéndote, también lo va a ser, ¡porque es muy fuerte hermano!. Yo creo que ser revolucionario en esta época es ser un individuo que esté consciente de todos los problemas que pasan en el mundo,
porque este gran techo que se llama planeta ¡hay que defenderlo! Y ¿de quién hay que defenderlo?, de los que no son revolucionarios; y ¿quiénes no son revolucionarios?, mira los que están a favor que el planeta se joda, ¡esos no son revolucionarios!, ¡son contrarrevolucionarios!, ¡yo estoy a favor que el planeta se salve!, ¡hay que salvar el planeta. hay que salvar la Tierra, tiene que acabarse la injusticia!

Todos esos jueces corruptos, ahora mismo en Nueva York, hablando con amigos míos jueces, el caso de los Cinco, ¡no se lo explican, no lo pueden entender!

EG: Fúster, para los cubanos de a pie, para los cubanos sencillos, para los cubanos que quieren a su patria, que viven en Estados Unidos o en cualquier lugar del mundo, pero que no viven en Cuba, ¿qué mensaje tú tienes?

JF: Mira, yo nunca he discriminado a nadie, en los momentos más críticos en que por todos los problemas que han habido, la gente se iba masivamente, yo iba a despedir a la gente que se iba y mis hijos se educaron de una manera que en épocas de mucho desacierto, en que le tiraban piedras a gente, mis hijos nunca hicieron eso. Un día me llamó un vecino para darme las gracias porque mi hijo lo había defendido de todos los oportunistas, porque después esos mismos oportunistas que terminaron tirando piedras se fueron, hay casos, de muchos que marcharon contra esa gente y después se fueron para Estados Unidos. ¿Qué yo le puedo mandar a decir a la gente que no vive en Cuba, que vive en otro lugar, lo que te dije, lo que tengo en la mesa: “Los cubanos somos de Cuba aún viviendo en el otro mundo”. Dondequiera que estén. Nosotros los cubanos lo transformamos todo.

EG: Fúster, gracias, gracias por esta entrevista para La Tarde se Mueve.

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