Archivo para Amaury Pérez Vidal

Calviño: No soy cubano por accidente, soy cubano por decisión…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on diciembre 9, 2010 by el taburete

con 2 que se quieran… tomado de cubadebate

Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran. Ahora aquí, en 5ta Avenida y calle 32, en Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy nos acompaña, otro querido amigo mío, el doctor en  Ciencias Psicológicas y músico, un gran músico que después va a explicar por qué no siguió siendo el gran músico que siempre fue. Mi hermanito, Manolo Calviño.

Muy buenas noches, oye qué alegría, cómo se va a poner la gente feliz de tenerte en el programa. Lo han pedido, me dicen, ¿por qué no llevas a científicos, a deportistas? Me lo dicen mucho. Y claro, yo siempre digo que el perfil del programa está vinculado a ese mundo artístico-intelectual, ¿no?, pero es que tú reúnes esas dos condiciones, así que los que querían científicos, te tienen a ti aquí y los que querían músicos, también.

Yo quería empezar a hablar por tus padres, por tu niñez, cuando te conocí, ya eras un joven. ¿Cómo transcurrió eso?

Calviño. Pues la verdad que funcionó muy bien. Yo tuve una niñez absolutamente feliz -en mis recuerdos y en los hechos objetivos que puedo estructurar para tratar de separar el recuerdo de lo que realmente pasó, cosa que es casi imposible-, pero fue una niñez muy linda, muy feliz. Yo nací en Cayo Hueso, sigo viviendo en Cayo Hueso, aunque vivo ahora en el Vedado, pero mi estilo de vida quedó marcado por Cayo Hueso, el concepto del barrio, de la gente, de llegar a las 3 de la mañana, de las puertas abiertas, y todo el mundo ahí. En Cayo Hueso trasncurrió mi infancia, una infancia llena de juegos, de desentendidos con los padres, como es de suponer. Mi padre siempre fue un hombre con un pensamiento muy avanzado. Mi madre a la usanza de la época, muy dedicada a ensalzar a mi padre y a sus hijos.

Amaury. ¿A qué se dedicaban?

Calviño. Mi madre era ama de casa. Se dedicaba a los hijos, tenía la profesión más difícil de todas las profesiones, y mi padre era médico, era cardiólogo y en gran medida mi padre es una de las causas fundamentales de por qué yo estudio psicología. Sigue leyendo

Broselianda Hernández: “Soy una mujer que lo quiere todo”…

Posted in américa, arte, arte digital, cine, cine cubano, cortos, cuba, debate, espejos, LaHabana, literaura, música, Memorias, noticias, Opinión with tags , , , , on agosto 25, 2010 by el taburete

tomado de Cubadebate.cu /foto : Petí

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, aquí en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, en el barrio de Lezama Lima, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy, esta noche, nos acompaña la gran actriz de teatro, de cine, de televisión y una mujer bellísima, mi amiga Broselianda Hernández. ¿Qué tal mi cielo, cómo tú estás? Gracias por venir.

Broselianda. Muy bien, gracias.

Amaury. Mi primera pregunta es: ¿Por qué tú has dicho en alguna entrevista que si fueras hombre quisieras ser como Carlos Díaz?

Broselianda. Bueno, yo creo que es al revés. Carlos Díaz un día me dijo: “Si yo fuera mujer quisiera ser Broselianda”

Amaury. A lo que tú respondiste…

Broselianda. …A lo que yo respondí: Si yo fuera hombre quisiera ser Carlos Díaz. Bueno, porque Carlos Díaz para mí es un ser entrañable, es un ser que vive a lo grande, que tiene miedos, angustias y que nos conectamos mucho en esta cosa del sentido del humor y de las ideas, de cómo pensamos. Yo digo que hemos envejecido juntos, porque nos une una amistad de mucho tiempo y de trabajo, pero más que el trabajo ha sido esa cosa entrañable que une a dos seres humanos, que es la empatía… Tenemos que ver, somos personas que tenemos mucho que ver.

Amaury. Uno puede trabajar con muchos amigos, pero Carlos Díaz es uno de los principales directores de teatro que tiene Cuba; esa amistad, ¿la llevan también a la hora de trabajar o tú ocupas tu sitio y Carlos Díaz ocupa el suyo?

Broselianda. Creo que la llevamos porque cuando te hablo de la empatía es eso, Amaury, es que sin decirnos nada, yo he podido llegar a un ensayo y decirle: “Espérate un momentico, Carlos, tengo que llorar allá afuera”, y él salir, quedarse serio, darme un cigarro -tipo película-, así, en silencio, él coge otro cigarro, termino de llorar y no hay nada más que hablar.

Amaury. Es que contigo todo es muy fácil porque tú eres una mujer muy inteligente, pero eso me lleva a mi siguiente pregunta porque tu abuela Adalguisa decía que la carrera de actriz no era una carrera para personas inteligentes. ¿Cómo te dijo eso tu abuela querida, a una mujer como tú, que eres brillante, además?

Broselianda. Bueno, mi bisabuela era la que se llamaba Adalgisa, y mi abuela se llama Ana María.

Amaury. ¿Quién fue la que te lo dijo, tu bisabuela o tu abuela?

Broselianda. Mi abuela. Mi abuela era médico, una médico genial.

Amaury. ¿Mamá de tu papá o de tu mamá?

Broselianda. De mi mamá. Fue la que me crió y no quiso ni que mi mamá fuera actriz ni yo tampoco. Decía eso, que la actuación no era una carrera para personas inteligentes. Eso me ha martillado toda la vida, esa sentencia, porque viniendo de ella, una mujer tan inteligente, intelectual también… y con el tiempo he tenido que demostrarme a mí misma que no, al contrario, no existe nada que se pueda hacer sin inteligencia. La inteligencia yo creo que lo es todo en un actor. Chaplin hablaba de las tres “i”: Intelecto, Imaginación e Intuición, pero la inteligencia tú te das cuenta cuando un actor es inteligente o no. Sigue leyendo

Un micrófono no es pasarela ni trozo de palo…

Posted in américa, arte, arte digital, cuba, debate, espejos, LaHabana, música, Memorias, Opinión, radio cubana, televisión with tags , , , , , , , , , on junio 10, 2010 by el taburete

por Paquita Armas Fonseca tomado de El caimán barbudo

En su blog La isla y la espina, el colega santiaguero Reinaldo Cedeño Pineda publicó el excelente comentario Un micrófono no es una pasarela, que una vez más se adentra en los problemas de la locución en Cuba. Resultó interesante la rica polémica suscitada por este texto tanto entre profesionales del giro como en consumidores de la televisión y la radio.
“Tomar un micrófono entraña responsabilidad. No sólo para el locutor, en cualquiera de sus facetas, sino para el hablante: periodista, colaborador, animador de una sección…”
“Cualquiera no puede hablar por radio o televisión. Miles (y hasta millones) de ojos, ven; y los oídos, escuchan. En Cuba, por suerte, hay ejemplos notables de brillantez en el sector. De antes y de ahora… PERO desafortunadamente existe un relajamiento en el acceso y evaluación de los hablantes en nuestra televisión”, señala el autor de un blog donde sistemáticamente publica textos sobe la televisión y la radio.
Y ahí está la síntesis del problema: la responsabilidad de quien accede y de quien permite el acceso a un micrófono, porque Usted puede hablar lo que le venga en gana en su casa, pero no tiene el derecho de hacerlo mal en la televisión y la radio para millones de potenciales receptores del mensaje.
En otra parte de su trabajo Cedeño ejemplifica: “Para saber mañana es una excelente idea para comunicar a los más pequeños las efemérides y los personajes de la historia cubana y universal. Los conductores son niños. Es un esfuerzo loable, pero tal condición no justifica los problemas que hemos visto. Para mi asombro, en fechas recientes, el programa Entre tú y yo, entrevistó a una de las niñas con problemas serios de dicción. Cuesta trabajo entender lo que dice (ella y otros). La pequeña contó, en cambio, cómo fue seleccionada y hasta invitada… ¿Por quién? ¿Sobre qué criterios se basó semejante selección? ¿Dónde están los círculos de interés de televisión que formaron a tanta gente valiosa? Los paternalismos se convierten en un boomerangque acaba afectando al mismo apadrinado, y al resto. Lo más triste es que cada uno de esos espacios tiene un director y un asesor. Y por encima de ellos, un jefe de la redacción…”
Tan triste es ese caso, como los otros en que los niños son plantados ante la cámara a hablar como los adultos y parecen más robots que menores. Si una imagen se debe cuidar en la radio y la televisión es la de los pequeños, mucho más cuando en la calle suele decirse, con cierta razón, que es el parentesco con algún actor, actriz u otro trabajador del ICRT, lo que los ha llevado a usar el micrófono y no un casting riguroso.
En los meses recientes, la gente se ha preguntado de quién es familia Osdalgia, como para tener un programa semanal para sí —Tu música en mí— en el que además de cantar todos los géneros, fue su conductora. Vulgaridad en los gestos, pobreza en el lenguaje, mal decir, pésima pronunciación fueron los rasgos distintivos de la intervención de esta cantante en un área que le es ajena. Aquello era abusivo con los telespectadores; pero también perjudicó a Osdalgia, al haberle permitido que intentara animar ese programa sin tener ninguna condición para trabajo tan delicado. Perdió el público pero, sobre todo, perdió ella, que ha sido juzgada no como cantante sino como lo que no es: una conductora.
¿Es que no se le hicieron pruebas antes? ¿Quién decidió que ese espacio fuera al aire? Si por esta puesta es responsable su realizador Víctor Torres —por cierto, un excelente director de musicales—, también tienen culpa los ejecutivos de esa área en la televisión… seguir leyendo…