Archivos para Amaury Perez

Amaury, con dos que se quieran es bueno, pero no basta…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , on marzo 12, 2015 by el taburete

Por Fidel Díaz

Acabo de ver el programa de TV de Amaury Pérez entrevistando al trovador Carlos Varela. Debería alegrarme que Amaury haya traído a colación  el libro “Trovadores de la herejía: Frank Varela, Gerardo y Santiago”, recopilación que hicimos Bladimir Zamora y yo, con la Casa Editora Abril;  pero el manejo epidérmico-nebulósico  que hizo Amaury de él (ya sabemos que la TV –para muchos- tiene que venir cargadita de glamour, sensacionalismo…) me incita a aclarar algunas cosillas; no por lo que se refiere al Blado y a mí, que por gajes del oficio llevamos como 30 años (por lo bajo) promoviendo la trova cubana de todas las generaciones y vivan donde vivan sus exponentes; si no para que la mayor cantidad de personas pueda salir de los desvaríos conceptuales e informativos que dijo alrededor del libro (y de otros aspectos en los que no me voy a meter, como los “innombrados” trovadores de Habana Abierta -o conocidos así-, las más nuevas generaciones de trovadores –de la cual Amaury sabe bien poco pues nunca pasa por peña o evento trovadoresco por los que los muchachos peregrinan-, o de la misma crítica musical, o prensa cultural, a la que hizo referencias al vuelo, -lo que se conoce callejeramente como “puyitas”, con visos de irreverencia).

Lo primero a señalar es el tratamiento al libro, no solo a “Trovadores…”, al libro como objeto cultural;  los “libros” que llevó al programa, y a los que trata como postales de floripondios por San Valentín. Si supuestamente los iba a tomar como referentes, sea alabando o criticando (que son sus derechos) debió dar los datos elementales, sobre todo para que el televidente sepa a qué se refiere: autores, editorial, una línea al menos de la temática. Los nombres de los que hicimos “Trovadores…” corrimos mejor suerte porque nos mencionó Carlitos.

Lo segundo es el misterio gratuito que armó alrededor de la foto de cubierta del libro “Trovadores de la herejía”, haciendo un símil con una creo que de la revolución rusa (y ya que el chaval se la da de valiente pudo usar el ejemplo de la foto de Fidel hablando a la radio en   enero de 1959, en la que algún zocotroco borró de un segundo plano a Carlos Franki, porque había traicionado). Ahí Amaury trazó una parábola de los que borran a gente de la historia y por qué habían borrado de esa foto a Donato Poveda y a Alberto Tosca. Me parece, Amaury, que hay que prepararse más para hacer un programa de TV y al menos hojear el libro y preguntar (si hasta mis correos tienes) para no disparatar ante tanta gente (con tan buena teleaudiciencia que te has ganado). Se trata de una foto, hasta famosa ya, de ellos cuatro (Gerardo, Santiago, Frank y Varela) y muchos saben que específicamente esa es así, con ellos nada más. Basta pasar las páginas del libro para ver que hay otras fotos de ese día; una en la que no está el Santi, otra, en la que aparte de ellos cuatro está Enrique Carballea (y un brazo de alguien). Realmente no parecen tiradas por un profesional pues en una tienen cortadas las piernas, no hay un plano encuadrado con precisión.  Como dijo Carlos, esa foto (esas) se las tiraron en Lawton, frente a la casa de Santiago ante el muro de un inmenso colegio que al parecer fue antes un convento o algo así. Yo le pregunté a Gerardo y a Santiago quién las tiró y no recuerdan bien, quizás se la hicieron entre ellos con algún amigo, pues entonces eran unos muchachos con guitarra buscando canciones y no tenían a un Korda, o al Plátano siquiera allí, -que ya por ese tiempo cazaba con su lente a los trovadores.

No hay misterio ni censura, ni ganas de borrar a nadie, ni tiene que ver con la revolución rusa, ni de estrechar generaciones.

Tal pareciera que a Amaury le regalaron el libro entrando al estudio y no le dio tiempo siquiera a echarle un vistazo, pues precisamente la introducción al libro comienza por responder la pregunta ¿por qué ellos cuatro (Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Santiago Feliú y Frank Delgado)? y no otros. Con un poquito de honestidad, en lugar de la nube oscura acerca del concepto antologador, espesando el humo en un supuesto reduccionismo o intención de dejar fuera a otros, especialmente a un Donato Poveda, pudo haber dicho que este era el primer libro en serio abordando una parte de  esa “generación” de la llamada nueva trova, con entrevistas a ellos cuatro, 40 textos de cada uno, de cada trovador con cifrados para guitarra y buenas fotos. En los que se mencionan y hay imágenes de muchos otros.

Aunque en esta entradita al blog aprovecho para publicar esa Introducción que explica lo que Amaury no leyó, -y también el prólogo de Vicente que da otras luces-, quiero precisar la idea. Este libro, que vino tras uno sobre la llamada Trova Tradicional (Cualquier flor de la Trova Tradicional Cubana), y otro sobre Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola (Una guitarra un buen amor), han pretendido ser solo primeros acercamientos a un proyecto que iría creciendo; como primeras miradas buscando a los más reconocidos por tener más mano toda la información. La primera idea con “Trovadores…” era incluir  también a otros, incluso Donato al que le envié un par de correos a una dirección que me envió Santiaguito y nunca recibí respuesta. En casos como estos que tienen disqueras y editoriales, es especialmente complejo, pues se necesitan documentos de autorizo. Luego, el poco tiempo del que disponíamos para entregar a la Casa Editora Abril, nos llevó a centrar en unos cuantos. Concebimos entonces hacer un libro solo con estos cuatro, por traer un trabajo en paralelo durante más de 3 décadas, por tener una obra equivalente y una resonancia similar, y por ser poéticas que se diferencian y se complementan. No quiere decir que no pueda ser cuestionado el concepto con que se antologó, pero quien conoce cómo hemos trabajado el Blado y yo (y especialmente Bladimir que es todo un gurú de la trova), en nuestros programas de radio, de televisión, en El Caimán Barbudo, o en el resto de la prensa, y en peñas cuasi incontables, incluyendo la que este miércoles 11 de marzo cumple 6 años, religiosamente semana tras semana, no se le ocurre siquiera hociquear que estemos discriminando o apartando a trovador alguno. De paso, queda invitado Amaury a la peña Trovando de los miércoles, (promo) de 5.00 a 8.00 pm en el patio bar de los Estudios Areito de la EGREM, en San Miguel y Campanario, para que conozca a buena cantidad de  trovadores variopintos, de todas las generaciones  e influencias, no solo las de Silvio y Pablo (aunque, hombre, al César lo que es del César). De seguro esa experiencia  le dará nuevos argumentos.

Ah, y el programa me encanta, desde la anterior versión.  (Mira, cabría decir mejor como Boris Larramendi –de Habana Abierta): Marea, pero me encanta.

Aquí va la Introducción que escribí con el Blado y el Prólogo de Vicente Feliú para el libro “Trovadores de la herejía: Frank Varela, Gerardo y Santiago”, Casa Editora Abril 2012

Introducción

Varela, Santiago, Frank y Gerardo ¿por qué ellos cuatro?

Si se trata de antologar a trovadores cubanos existen variantes infinitas, algunas casi imposibles de recoger en un libro, ya que desde mediados del siglo XIX viene esa figura, guitarra al hombro, andando en el tiempo, escudriñando en él para cantar luego sus verdades con la mejor poética posible, la que dicta su espíritu. El trovador es un bohemio cantor que pulsa voz y cuerdas ante una mujer asomada al balcón; los compañeros en la manigua; los amigos en una taberna, en un parque, en un café, en la sala de una casa; o ante una multitud en un teatro, incluso, en un estadio. Han transcurrido desde  aquellos borrosos inicios hasta hoy más de ciento cincuenta años ininterrumpidos de creaciones, por lo que podemos imaginarnos cuántas canciones habría que rescatar; muchas de ellas perdidas para siempre, pues ni siquiera fueron registradas.

De alguna manera hemos tratado de apresar fragmentos de nuestra cancionística. Gracias a la

Casa Editora Abril publicamos Cualquier flor… de la Trova Tradicional Cubana, cincuenta textos

de algunos de lo más notables creadores como Sindo Garay, María Teresa Vera, Miguel Matamoros, Manuel Corona, entre otros. Luego —también con la gracia de Abril— Una guitarra, un buen amor, cien obras de Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés. Pero adentrarnos en la llamada Nueva Trova (nadie debe dudar que la trova es una sola desde su semilla hasta hoy, repoetizándose siempre con su tiempo) es  una tarea de años, y hacer una selección total no es humano. Por otra parte, sentimos urgencia de sacar a la luz todo ese tesoro espiritual, especialmente para que no lo pierdan las nuevas generaciones de coterráneos que, de seguro, podrán ser más plenos y amar con mayor intensidad si han bebido la savia de esa parte importante de la raíz nacional.

Recopilando estamos, y soñamos con abarcar toda la Nueva Canción que en la década del sesenta cambió la historia musical en el continente y gran parte del mundo a través de  valiosos autores: Violeta Parra, Chico Buarque, Atahualpa Yupanqui, Joan Manuel Serrat, Bob

Dylan, Charly García, Víctor Jara, Joaquín Sabina, Daniel Viglietti, en un proceso que llega a nuestros días, paralelo al de la trova cubana.

Al encontrar la respuesta a una pregunta nace otra, se alcanza la respuesta y surge, a su vez, la

nueva interrogante que nos lleva más allá. Así, mientras buscamos, más creadores aparecen, y

muchísimas obras asombrosas, poco conocidas  en su mayoría, pues ya se sabe que la gran maquinaria mediática no fue hecha para la canción  auténtica, poética, sino que la combate, la arrincona, trata de aniquilarla con música desechable, empobrecida, despersonalizada y despersonalizadora.

Compilar una antología que abarque la llama-da Nueva Trova lleva un nivel de recopilación,

selección e investigación que estamos haciendo, pero queda demasiado por delante. Y pensando en lo poco “asentados” de quienes nos implicamos en el asunto, sospecho que eso será un proyecto a cumplir por nuestros herederos.

Hemos optado por mencionar a los creadores más representativos de algunos momentos, como “aperitivo” de lo que debe ser ese cancionero soñado. Ya rozamos la Trova Tradicional

y los inicios de la Nueva Trova, ahora queremos dar un toque a la segunda generación que, tras

aquella de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Vicente Feliú, Noel Nicola, Amaury Pérez, Sara González, Pedro Luis Ferrer, Augusto Blanca, Lázaro García, entre otros, surgió en los años ochenta.

Por esta razón, nuevamente la Casa Editora Abril nos dio la oportunidad de editar un cancionero. En pocos meses nos vimos en la necesidad de hacer —como en anteriores ocasiones—, un corte generacional, con un mínimo de autores. Esta vez escogimos la generación de “los topos”, o “los hijos de Guillermo Tell”, que es muy amplia. Entre ellos se incluyen: Alberto Tosca, Marta Campos, Pepe Ordás, Donato y Roberto Poveda, Juan Carlos Pérez, Carlos Varela, Santiago Feliú, Frank Delgado y Gerardo Alfonso.

Al final nos decidimos por cuatro trovadores que han venido trabajando en paralelo, cuyas obras tienen mucho en común, con dimensiones y resonancias equiparables y que, en cierto

momento inicial, fueron nombrados por algún crítico como “Los Beatles de la trova cubana”:

Carlos Varela, Gerardo Alfonso, Frank Delgado y Santiago Feliú. Cada cual con su poética.

Varela: teatral, se muestra distante en escena, como si nos cantara de reojo para hacernos cómplices de alguna noble maldad; con historias alusivas, personajes desgarrados, reales o mitológicos, y una sonoridad entre el rock y el country. Gerardo: inagotable, sereno, buscando lo mismo del son que de ritmos afrocubanos, hasta del blues o el rock; lírico o guerrero, siempre poético. Frank: jaranero, de humor desbordante, agudo, en ocasiones tierno y golpeado; con sabor criollo a son, guaracha y a veces cierto toque de blues, interactúa con el público hasta en los discos. Santiago: existencialista; filosofando en su intenso y peculiar guitarreo, entre el flamenco y el rock argentino; explota en escena; extratosférico, a veces algo impaciente, eléctrico.

La obra de estos autores resulta imprescindible para calibrar los últimos treinta años de la música cubana. Baste nombrar canciones al azar y pensar en ellas para que se nos presente Cuba en dimensiones diversas: Sábanas blancas; Vida;  Guillermo Tell; Cuando se vaya la luz, mi negra; Jalisco Park; Son los sueños todavía; Veterano; Trovatur; Odisea perpetua; Habáname; Monedas al aire; Dicen que…; Con la adarga al brazo.

Nosotros los consideramos trovadores de la herejía porque son fieles a la tradición trovadoresca y cantan lo que han visto, sufrido y soñado con voces propias y universales. Mal mirados por algunos, malcriados, —que para eso son humanos— pero, sobre todas las cosas, auténticos trovadores, consecuentes, que dicen lo que piensan y lo reflejan desde la poesía de sus guitarras criticando, amando, desafiando. La honestidad es la mejor manera de estar comprometidos con su tierra; por eso son trovadores, herejes, y a la vez hijos que dan testimonio de esa gran herejía que es la Cuba que hacemos para el bien de todos.

Los autores

La Habana,

20 de octubre de 2010

……………………………………………………

Prólogo

Prologar siempre me ha resultado embarazoso por varias razones. Porque hay que saber suficiente sobre lo que viene después. Porque  muchas personas saltan la introducción y van

directamente al contenido, cosa que hago yo mismo a menudo y porque la mayoría de las veces resulta una suerte de compromiso ineludible —e insufrible— para el infeliz prologador.

Pero como este libro está escrito por amigos trovadores, trovadictos y trata de cuatro hermanos de profesión, además de uno de sangre, pues no me queda más honroso remedio que subirme las  mangas para acometer el tema, como si estuviéramos en Cuba, al aire libre, en agosto, al mediodía, justamente.

Breve recuento histórico

A mediados de los años setenta apareció una nueva camada de trovadores en la Isla, sobre todo en la capital, donde, por desgracia, solían ocurrir las cosas más importantes. Ellos nacieron alrededor de 1960, por lo que su infancia transcurrió en la maravillosa hecatombe social que significó la Revolución Cubana, en la cual el día siguiente ya era el futuro y la semana pasada historia antigua. Años en los que un pueblo acontecido devolvió a la nación las propiedades extranjeras mal habidas; ofreció trabajo digno a las personas; convirtió al país en el primer territorio libre de analfabetismo en las américas; pateó las nalgas del imperialismo yanqui en Playa Girón; se irguió como pequeño gigante ante los más poderosos en la Crisis de los Misiles de 1962; colaboró con las luchas de independencia de los pueblos de Asia, África y América Latina; lloró la caída del Che y sus compañeros en Bolivia y generó la Nueva Trova, continuidad de la de siempre, en 1968.

Esos fueron algunos hechos culturales de los que se impregnaron los creadores. A ninguno se

le puso una pistola en la cabeza para que siguiera esta línea fundamental —fundadora— de la

canción y la nación cubanas. Desconocían al empezar que continuaban la tradición ética iniciada en 1851 por Rafael Castillo, José Fornaris y Carlos Manuel de Céspedes, quienes compusieron una canción de rescate para Luz Vázquez, esposa del primero de ellos. No sabían entonces que ni un solo trovador del siglo xix dejó de participar en las tres guerras de independencia; ni de la figura descomunal de José Martí que, al elevarse en los principios del siglo xx, instauraría una ética caracterizadora de la cubanía. Tampoco sabían que, con el tiempo, y como sus antecesores, serían cronistas de una época y de un lugar. Porque una de las cualidades de quien se considere trovador —o trovadora— es ser esponja, que nada humano le sea ajeno; tener conciencia de que el pasado, el presente y el futuro no existen, solo el siempre.

Fue una loable intención de quienes conformaron este grupo desprenderse lo más posible, sin despreciarlas, de las influencias cercanas de las generaciones precedentes para buscar sus paradigmas musicales y estéticos. A mi modo de ver, lo lograron.

A partir de los años ochenta ocurrió el despegue de nuevos creadores como: Carlos Varela, Santiago Feliú, Frank Delgado y Gerardo Alfonso, a quienes de alguna manera homenajea este

libro. En sus entrevistas cuentan cómo les ha ido con la profesión, quizás solo acotar, sin el fardo de la modestia que pudiera mutilar un análisis por parte de ellos, que, musicalmente, aunque en todos se nota la esencia de los demás, cada uno posee su estilo particular. Sus obras han servido de abrigo y apoyo a muchísimas personas del mundo y han abierto puertas a la comunicación, pues la cultura cubana de los últimos treinta años no puede hacer su historia sin contar con las canciones de estos trovadores.

Vicente Feliú

Alamar, La Habana,

septiembre de 2010

Silvio Rodríguez: No me he olvidado del joven que fui…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on junio 22, 2011 by el taburete

con dos que se quieran… tomado de Cubadebate.cu

Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ª Avenida y calle 32, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy, cerrando el primer ciclo del programa, un invitado especial, y especial para mí por varios motivos. Muchas veces se ha dicho que yo invito a mis amigos, bueno, ahora soy mucho más osado, ahora invité a un hermano, que en mi caso es mucho más que un amigo. Al trovador, Silvio Rodríguez.

Mi hermano, buenas noches.

Silvio. Buenas noches.

Amaury. Yo sé que en tu apretadísima agenda has hecho un esfuerzo grande por estar conmigo, lo sé, y, no nos hagamos sufrir. Tú me dijiste una vez algo que yo he utilizado mucho: “Estate atento a cómo te quieren y a cómo te tratan los hijos de tus amigos y así sabrás cuánto te quieren tus amigos”.

Silvio. Realmente es algo que aprendí sin darme cuenta, o sea, con el tiempo, con los años, de pronto me percaté de que los hijos de mis mejores amigos me trataban muy bien y me había pasado también, que los hijos de algunas personas que yo creí amigos, y después con el tiempo resulta que no lo han sido tanto, guardaban cierta distancia de mí y entonces fue una cosa que aprendí de la vida. Lo aprendí observando lo que me pasaba.

Amaury. ¿Tú eres una persona de muchos amigos o de buenos amigos, pocos?

Silvio. Yo he querido a mucha gente, realmente. No te sabría decir si todos han sido mis amigos o no. Pero he querido a mucha gente y lógicamente a través de los años, también hay muchas personas que se han mantenido, traspasando las eras.  Entonces esos son los grandes amigos, aquellos amigos de toda la vida, que se suele decir. Pero de pronto hay amigos de etapas de mi vida que pasaron, amigos que hice en el Ejército; amigos que hice cuando estaba con los pescadores en el Playa Girón y que son personas que conocí circunstancialmente, en quienes deposité realmente grandes sentimientos y de quienes tengo una memoria extraordinaria y los recuerdo con un afecto tremendo, aunque no se hayan mantenido como amigos de toda la vida.

Amaury. En el caso hipotético en que tú tuvieras que exigirle cosas a un amigo, ¿qué le exigirías? Lealtad, agradecimiento…

Silvio. Que me soportaran.

Amaury. ¿Que te soportaran, nada más que eso? (risas)

Silvio. Me parece que no hace falta más. (risas)

Amaury. Tampoco es tan complicado soportarte, Silvio. (risas)

Silvio. ¡Bueno, imagínate tú!

Amaury. Hay gente que piensa lo contrario.

Silvio. Sí, posiblemente. “Yo sé que hay gente que me quiere; yo sé que hay gente que no me quiere”.

Amaury. Cuando yo escucho tus canciones y no es un secreto que escucho mucho tus canciones, de toda la vida, siento que tus canciones están recorridas por un halo de tristeza. Incluso, las más optimistas, las más movidas, las que tienen los arreglos más vitales y la pregunta entonces sería (no me hables de la tristeza en tus canciones), sino ¿tú eres una persona triste?

Silvio. Hace poco una persona me dijo que yo era triste desde los tres meses de engendrado, que algo sucedió que me hizo triste. Yo creo que he sido triste y que he sido alegre. Es probable que sea maniaco-depresivo, para hablar un poco científicamente. Por suerte, mis fases maniacas suelen ser muy visibles, ¿no?, y las depresivas no tanto, porque me escondo. No me gusta que me vean triste ni nada de eso. Pero yo creo que todos pasamos un poco por las verdes y las maduras también, ¿no?.

Amaury. Pero te considerarías, por ejemplo…

Silvio. …¿Especialmente triste?

Amaury. Sí.

Silvio. No me parece. ¿A ti te parece?

Amaury. Hummm. A mí me parece. Me ha tocado muchas veces verte triste, solo, dentro de ti mismo.

Silvio. Puede ser. A veces también uno no sale de uno mismo porque no se anima mucho por lo que ve afuera. Es una ventaja también poder tener un mundo interno, Amaury; o sea, es una ventaja como podría decir otra ventaja: tener el hábito de la lectura. Eso es una forma también de introspección. Poderse sumergir, tener un mundo abstracto, poder acudir a pensamientos, a conjeturas.

Amaury. Claro, lo que puede ser muy peligroso y esto me ha pasado a mí, es que no encuentres la llave después para salir de esa introspección.

Silvio. Eso son los esquizofrénicos, Amaury.

Amaury. Exactamente. ¿Tú me estás diciendo esquizofrénico? (risas)

Silvio. No, no, no, (risas) espero que tú no me lo estés diciendo a mí. (risas)

Amaury. Ya empezamos, ya empezamos… (risas)

Silvio. …Pero esquizoide, a lo mejor, sí soy. (risas)

Amaury. Para muchos, y para mí, tú eres un fundador, sin embargo, tú te consideras un aprendiz.

Silvio. Es que la vida es una aprendizaje, todos los días uno aprende cosas. Muchas veces me di cuenta de que creyéndome que sabía, hacía “papelazos”. Entonces llegué a la conclusión de que mejor era no creerse que uno sabía tanto, porque en definitiva, la vida, las experiencias te demostraban que siempre había algo nuevo que aprender y entonces ya, me lo quité. Me lo quité y ya más nunca me creí que era el bárbaro en nada.

Amaury. Sí, pero yo sé, me pasa a mí y le pasa a muchos de tus amigos, nos ocurre que nosotros vamos a hablar contigo, a pedirte consejos sobre determinados temas: artísticos, políticos, familiares, y tú tienes siempre una respuesta importante para cada una de esas preguntas que muchas veces son arriesgadas, porque uno está hablando de su propia vida. Eso ¿qué te lo da?: ¿los años, el instinto?

Silvio. A lo mejor ustedes no notan que la mayoría de las veces, yo lo que estoy es dialogando con ustedes, o contigo, si es el caso, y que realmente no te estoy dando respuestas, sino que estoy tratando en la interlocución de encontrar algún tipo de respuesta, incluso para mí mismo. Sigue leyendo

carteles y trova contra la homofobia…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , , , on mayo 5, 2011 by el taburete
Con el objetivo de contribuir a la educación de toda la sociedad en el respeto al derecho a la libre y responsable orientación sexual, se desarrollará del 3 al 26 de mayo la Jornada Cubana contra la Homofobia, en la que participará el Centro Cultural Pablo de la Torriente Braucon un concierto de trovadores y la convocatoria a un concurso de carteles sobre la diversidad.

El concierto, en cuya organización toma parte también la trovadora Sara González, se efectuará el 8 de mayo a las 5 de la tarde en su peña habitual El patio de la gorda, y contará con cantautores de varias generaciones que han abordado en sus canciones el respeto a las diferencias y la crítica a la discriminación de cualquier tipo.

Ya han asegurado su participación Sara González, Marta Campos, Amaury Pérez, Gerardo Alfonso, Heidi Igualada, Ángel Quintero, Manuel Argudín, Erick Sánchez y Lilliana Héctor.

Ese mismo día se convocará al concurso de carteles Por la diversidad, organizado por el Centro Pablo junto a La jiribilla, en homenaje a los diez años de esa revista cultural. La convocatoria “invita a los diseñadores gráficos a reflexionar y expresarse sobre la diversidad en su sentido más amplio, que puede abarcar los temas de especie, número, género o forma, resaltando la importancia de la variedad, la desemejanza y la diferencia”.

El Centro Nacional de Educación Sexual, principal promotor de esta jornada contra la homofobia, otorgará un premio especial.

La exposición con los carteles seleccionados será inaugurada en noviembre de este año en el XI Salón de Arte Digital, que organiza el Centro Pablo.

Lugar: Patio de la Gorda

           Casa de la Décima Calle A e/ 25 y 27 Vedado
Fecha: 8 de Mayo de 2011
Hora: 5 p.m

Antón Arrufat: Asumir a este país es otra forma de nacer…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on febrero 16, 2011 by el taburete

Con 2 que se quieran. Tomado de cubadebate.

Amaury. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Avenida y Calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy es una noche privilegiada para mí, y espero que para ustedes, nos acompaña, está aquí, en un minuto frente a mí, ya está, el eminente escritor, ensayista, teatrista, cuentista, poeta. Una de esas personas maravillosas…, el día que lo vi en persona por primera vez fue en Guadalajara, México, yo entraba a un hotel, había una jornada de la cultura, él estaba sentado y me dijo mi esposa: Ahí está. Yo me viré, fui, me arrodillé y me presenté besándole la mano. Hoy puedo darle la mano, ya es una persona con la que tengo una gran relación. Como dije, el gran Antón Arrufat.Antón, muy buenas noches, bienvenido.

Arrufat. Muy buenas noches, buenas noches, Amaury.

Amaury. Muchas gracias…

Arrufat. Y gracias por recordarme aquel bonito gesto como de un caballero antiguo.

Amaury. Me tiré en el piso, le besé su mano, y además, la mano con la que escribe.

Arrufat. Sí.

Amaury. O con la que escribía, porque ahora andamos con las máquinas. A ver, yo quiero empezar, Antón, porque encontré unos fragmentos, como estamos en televisión, encontré unos fragmentos en su discurso de aceptación del Premio Nacional de Literatura, que he comentado varias veces sobre ese discursoporque es uno de los más estremecedores, pero encontré tres citas ahí que quiero comentar. Una dice, la primera: “Cuando me asomaba al balcón de mi casa, me saludaban los vecinos desde los balcones satisfechos de tener por vecino a un escritor que salía por televisión”.

Segunda vez que se habla de televisión en el mismo discurso: “En nuestro país la TV otorga también su carné de identidad”.

Y la tercera, la más arriesgada: “Para las mayorías populares, quien no aparece en la pequeña pantalla, no existe”

¿Usted cree en eso o es otra de sus ironías?

Arrufat. Yo creo en algo a partir de ese momento, fíjate. Cuando yo vivía ahí, he vivido mucho tiempo en el lugar donde vivo, en la calle Trocadero, cerca de donde vivía Lezama, a media cuadra, alguien en Madrid me dijo, Álvaro Pombo: ¡Mira que tú eres snob! mudartea la calle de Lezama, (risas)pero yo me mudé allí cuando ya Lezama había muerto, con el cual tuve una gran amistad, como toda la gente sabe. Pero yo entraba y salía, sin darme cuenta de que me había ido, lentamente, convirtiendo en una especie de personaje.Y un día, después del Premio Nacional, me asomé al balcón y la gente empezó a decirme: ¡Ay, tenemos un Premio Nacional en la cuadra! Yo vivo en una cuadra de gente muy desenfadada, ¿eh?, esto me puede costar que me abofeteen cuando llegue allí.

Amaury. No, porque sale por televisión. (risas)

Arrufat. Sí, claro. Entonces, la televisión aporta una especie de figura que destruye el vacío entre el artista y su público lector o su público admirador. Y eso es lo que sucede, que es lo que yo llamo carné de identidad ¿no?, o sea, alguna gente después del Premio Nacional, pues, me ve por la calle, siempre…, me acostumbré a salir con un bolígrafo. A la gente le apasiona tener autógrafos hasta de un autor que seguramente no han leído.Pero indudablemente la televisión en este país, y creo que en el mundo entero ya, es una fuerza inconmensurable de comunicación. Sigue leyendo

Osvaldo Doimeadiós: La risa salva…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on enero 12, 2011 by el taburete

Con 2 que se quieran. Tomado de Cubadebate. Foto Petí.

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Avenida y Calle 32, en Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy nos acompaña uno de los más versátiles actores cubanos. Se mueve con la misma pasión, con la misma certeza, con la misma inteligencia en el mundo del humor y en el mundo del arte dramático. Mi querido, admiradísimo Osvaldo Doimeadiós.

¿Qué tal, Osvaldito, cómo estás? Buenas noches.

Osvaldo. Buenas noches.

Amaury. Bueno, en la revista Temas, en una entrevista que revisaba en estos días, metido en tu vida hasta dónde uno puede meterse, dijiste esto: “El humor es algo implosivo, un poco más para adentro. Es como la sonrisa de la Mona Lisa, que uno no sabe de qué se ríe, pero dura en el tiempo. Lo cómico es más instantáneo, como una gran descarga –imagino que eléctrica-, que dura poco.”

Pero tú has sido una persona que ha hecho momentos de humor que han sido más largos que esta sentencia. ¿Por qué dices esto?

Osvaldo. No, precisamente, bueno, con la revista Tema fue uno de esos debates que ellos hacen mensualmente y era un poco teorizando en torno al humor, en torno a lo cómico, a lo satírico, en cómo veíamos el humor. Y entonces lo cómico yo lo veía como más explosivo y el humor lo veía un poco más para adentro, ¿no?.

Mira, hay cosas cómicas que provocan una descarga instantánea que uno se muere de la risa, pero cuando termina, ya, uno se queda como vacío, ¿no?. Entonces el humor es como una nota que uno lleva, como una nota musical que se queda, o una melodía que se te queda en la cabeza y que vas tarareando.

Amaury. Que no tiene grandes saltos o que puede tener momentos cómicos y sigue.

Osvaldo. Puede tener, puede tener momentos cómicos dentro de eso y puede no tenerlos, y es esa cosa que provoca que a veces la gente te mira en la calle y se sonría, ¿no? y uno diga: bueno, ¿por qué?, a lo mejor están recordando un chiste que hiciste alguna vez, un momento que les hiciste pasar.

Amaury. Pero, ¿tú haces una separación entre lo cómico, el humor y arte? O sea, lo cómico puede no ser arte y lo que es humorístico sí.

Osvaldo. Puede no serlo y puede sí serlo, o sea, hay cosas que coinciden, que confluyen. A veces los tres momentos confluyen, pero a veces no.

Amaury. Es que tú también decías…

Osvaldo. Son menos, creo, los que confluyen que los que no confluyen. Sigue leyendo

Eusebio Leal: Patria y Fe han sido mi divisa personal…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on noviembre 10, 2010 by el taburete

Con 2  que se quieran. Tomado de Cubadebate.

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Ave, y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy me acompaña, no un amigo, sino uno de mis mejores amigos, de los que forman parte del núcleo central, de ese grupo de cuatro o cinco amigosque son los que lo saben todo o casi todo, y que han estado conmigo en las buenas y en las malas: el doctor, Historiador de la Ciudad de La Habana, y una de las personas más queridas por nuestro país, mi hermano, Eusebio Leal. Buenas noches, Eusebio.

Es, debe ser así, yo debo preguntarle si nos tratamos de usted, o nos vamos de tú, con todo el respeto que merece su talento, investidura y personalidad.

Eusebio. Como te sea más cómodo, Amaury.

Amaury. Bueno, lo voy a ir alternando entonces. Eusebio, usted dijo en una entrevista en el libro Legado y memoria, que acaba de publicar, lo más reciente que ha publicado, dice: “Quizás todo lo que hacemos es un reflejo de los dolores, de las carestías, de las alegrías y las tristezas”. ¿Qué cosas le alegran y qué cosas le entristecen todavía hoy? Y es una pregunta muy abarcadora y quiero que sea usted muy abarcador en su respuesta.

Eusebio. Creo que el tiempo se fue…, nos fuimos demasiado rápido en el tiempo, porque el tiempo está ahí y eso quizás es una cosa que ahora vuelve, a veces, con más fuerza al espíritu. Siempre he dicho que cada criatura construye el entorno a su manera. Los que me conocen saben que siempre reproduzco, más o menos, el mismo espacio donde trabajo, esto expresa un poco esa voluntad y ese deseo de buscar equilibrio en las cosas, a partir de esas que deseamos una vez y que después tuvimos.

Pero quizás lo más angustioso es el paso del tiempo por nosotros, por mí, en este caso. Querer volver con la misma fuerza, con el mismo brío a hacer lo que hicimos ayer, a veces, no es posible.

Amaury. Pero yo siempre que lo veo en público, cuando estamos juntos en público, veo la alegría que irradia su personalidad. Sin embargo, cuando nos vemos en privado, en un ambiente más familiar, me asalta, a veces, un Eusebio triste, ese Eusebio, que aunque usted diga que ha pasado el tiempo, no se nota. Lo entristece, evidentemente el paso del tiempo, pero ¿qué lo alegra?

Eusebio. Bueno, yo creo que es a la inversa. Quizás cuando nos encontramos privadamente, soy el que soy. Y cuando estoy en público, interpretando el papel de Eusebio Leal, el rol de Eusebio Leal, entonces la cosa es diferente, es necesariamente distinta.

Amaury. Ah, claro

Eusebio. Esa es una verdad, ese personaje pesa mucho. Sigue leyendo

Gerardo Alfonso: Para mí el racismo es un tema eminentemente cultural…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on octubre 20, 2010 by el taburete

Con 2 que se quieran, tomado de cubadebate

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, aquí en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC. Hoy está con nosotros una persona que yo admiro mucho, un gran músico, un gran compositor, un gran cantautor, un gran trovador. Un ser humano maravilloso, entero y completo, siempre con todo lo que opina y con todo lo que hace. Con una obra inmensa, mi amigo Gerardo Alfonso. ¿Qué tal, Gerardito?

Gerardo.  Muchas gracias por haberme invitado.

Amaury. ¿Cómo no te voy a invitar, chico?, si no te invito a ti no invito a nadie.

Gerardo. Es un honor, la verdad.

Amaury. A ver, Gerardo, la primera pregunta. Tú has dicho: “Cada canción es un taller de trabajo hasta que llega la luz que ilumina todo con la palabra justa”. ¿Puedo inferir que tú crees en las musas y en la inspiración?

Gerardo. Sí, por supuesto, creo en las musas, creo en el hecho de la inspiración, que es una llegada redonda de elementos ignotos, desconocidos, ¿no?, pero cuando yo me refiero a cosas como esas, estoy hablando más del acto del taller, del trabajo.

Amaury. De trabajar constantemente.

Gerardo. Sí, el cincel ahí pegado al verso y a la melodía.

Amaury. Sí, pero como hablaste de luz, tú sabes que uno siempre tiene la tendencia a pensar que la luz es una cosa como divina, ¿no?

Gerardo. Claro, porque es como un parto, es dar a luz también terminar una canción. Y dentro de ese proceso viene el toque divino, ese toque redondo que viene del cosmos y se condensa en un tema que es para siempre y para todos.

Amaury. Eso me llevaría entonces a esta otra pregunta. Tú sabes que este programa, si lo has seguido.

Gerardo. Sí, claro.

Amaury. Sabes que tiene un foro en Cubadebate donde se publica la entrevista, la gente interactúa conmigo y dan sus opiniones. Y mucha gente me dice, como una queja, y yo lo admito, porque es el público y este programa está hecho para ellos, que por qué yo no invito al programa a personas comunes y corrientes. ¿Tú te consideras que tú no eres una persona común y corriente?

Gerardo. Por supuesto que soy una persona común y corriente. Es decir, sencillamente tengo una actividad, una actividad que es de masas, una actividad que es arte y eso tiende a colocarse en un espacio de élite, me refiero a la canción, al arte, pero el individuo, yo, soy una persona común que vengo del éter también. Mi mamá me parió un día y he hecho el recorrido como cualquier otra persona común, en los estudios, en el trabajo, en la convivencia social y, aparte, necesito esa comunidad y esa comunicación de un hombre común para poder alimentar lo que después se convierte en las canciones que uno escribe y que uno siente, ¿no?

Amaury. Ahora, hablaste de tu mamá. Tú naciste en el año 1958. ¿No tienes lío con eso de la edad?

Gerardo. No, para nada.

Amaury. ¿Dónde?

Gerardo. Yo nací en San Miguel del Padrón. San Miguel del Padrón en aquel entonces todo estaba dentro de Guabanacoa. Nací en un barrio que se llama El barrio obrero, en el reparto Martín Pérez. Y nació aquel niñito a las tres de la tarde del domingo primero de noviembre del 58, o sábado, algo así, que se llama.

Amaury. ¿Quién será?

Gerardo. Gerardo Alfonso.

Amaury. Tú te llamas Gerardo Alfonso, ¿no tienes otro nombre?

Gerardo. Alfonso es mi primer apellido, Alfonso Morejón que es el apellido de mi mamá.

Amaury. Claro, Alfonso. Hay varios, hay pintores, está Carlitos Alfonso…

Gerardo. Está Juan Carlos Alfonso. Sigue leyendo