Archivo para Ariel Díaz

Ariel Díaz… Liliana Héctor… Pueblo sin Ley

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on abril 16, 2012 by el taburete

El Patio de Baldovina recibirá a Ariel y Lily

La nueva producción discográfica del dúo trovadoresco de Ariel Díaz y Lilliana Héctor tendrá su presentación el próximo 20 de abril, a las 5:00 p.m., en el espacio habitual de El Patio de Baldovina, de la Revista de Cultura Cubana La Jiribilla, en su sede de 5ta. y D, Vedado, La Habana. Canciones de Pueblo sin ley, título del volumen, serán interpretadas en el concierto, que presenta además la nueva banda que los acompaña.

Según la crítica especializada, esta unión de Héctor y Díaz con varios músicos resulta una evolución en sus carreras, situadas dentro de la vanguardia de la canción cubana. El binomio interpreta canciones de la autoría de ambos y se caracteriza por la coherencia entre la propuesta musical y la proyección escénica. Juntos grabaron el disco Ven a mi Cuba y Colores, este último recientemente promocionado en Francia.

Ariel Díaz es uno de los integrantes de la generación trovadoresca que comenzó a difundirse a mediados de la década de los 90, conocida como los Cantores de la Rosa y la Espina, a la que también se suman otros como Leonardo García, Rolando Berrío, Fernando Bécquer, Samuel Águila y Axel Milanés. Además de la música, varios textos suyos aparecen en revistas y publicaciones periódicas y es el autor del libro La primera piedra, editado por el Centro Pablo de la Torriente Brau, en el cual recoge sus visiones sobre la trova cubana.

De más reciente aparición en la escena musical es Lilliana Héctor Balance, quien se inició con el grupo de trovadores conocidos como la Séptima Cuerda, en el que también estuvieron Pedro Beritán, Adrián Berazaín y Mauricio Figueiral. Con ellos integró el disco Verdadero complot, editado a propósito del proyecto homónimo de la Asociación Hermanos Saíz.

El Patio de Baldovina busca difundir la nueva canción cubana. Por su sede han pasado importantes cantautores como Santiago Feliú, David Torrens, William Vivanco, Eduardo Sosa, Tony Ávila y Rolando Berrío, entre otros. Las memorias de estos conciertos se recogen en formato audiovisual y pueden ser consultadas a través del enlace http://www.lajiribilla.cu.

Anuncios

La Utopía este sábado 17: el regreso de Ariel y Liliana, de estreno con banda… y especial con Pedro Guerra

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , , , , on marzo 14, 2012 by el taburete
En varias ocasiones hemos disfrutado del arte trovadoresco de Ariel Díaz y Liliana Héctor Balance, siempre con propuestas nuevas y siempre con elevado nivel poético, musical, y de comunicación. Solos con sus guitarras, con músicos acompañándolos (presentando parte de su concierto Pueblo sin Ley), o —la más reciente aparición— en que Liliana llegó a la Caverna de los Trovadictos vestida de clásicos, han resultado momentos muy especiales gracias el rigor con que se preparan y la coherencia en torno a una idea confluyendo en un puñado de canciones que dicen, (mucho y bien) y sienten (idem). El más reciente encuentro nos trajo a Liliana, con un grupo acompañante (incluyendo a Ariel en calidad de guitarrista), recreando piezas antológicas de autores como Atahualpa Yupanqui, Fito Paéz, Djavan, Rubén Blades, Joan Manuel Serrat, Juan Luis Guerra, y Roly Berrio, demostrando que no solo es Liliana la típica creadora que canta sus canciones, sino una intérprete capaz de transmitir con intensidad páginas que traen consigo la agravante de ser conocidas por grabaciones de sus creadores, todos grandes de la canción, por lo que el mérito de su encanto es doble.

Este sábado regresan Ariel y Liliana a La Utopía, tras terminar la mezcla de su más reciente disco, a probar no solo nuevos temas sino también una etapa de trabajo acompañados por una banda de músicos. Los pequeños avances que hemos tenido auguran un peldaño más arriba en la obra de estos creadores que, no por jóvenes (ella más) dejan de ocupar ya un lugar importante en la vanguardia de la canción cubana.
Ariel Díaz, de la generación conocida como los Cantores de la rosa y de la espina, que conformaron Diego Cano, Samuel Águila, Fernando Bécquer, Silvio Alejandro y Axel Milanés, tiene ya varios discos grabados. Durante un tiempo hizo dúo con Amanda Cepero. Entre sus canciones destacan títulos como “Trova de las flores”, “La marina”, “Alicia”, “No estoy en casa”, “Quiero decir” y “Clasificados” Articulista, dibujante, crítico, ha publicado en varias revistas y un libro que recoge su visión sobre trovadores y sucesos relacionados con el arte musical “La primera piedra” editado por el Centro Pablo.
Liliana Héctor Balance pertenece a una generación más cercana, si bien no fue parte del grupo de la peña “La séptima cuerda” se le vincula a ella pues participó en el concierto-disco Verdadero complot en el que los jóvenes trovadores liderados por Adrián Berazain se dieron a conocer. De esta manera queda ella vinculada a Mauricio Figueiral, Pedrito Beritán, Juan Carlos Suárez y Adrián Berazain. En apenas cinco años ha crecido mucho esta trovadora no solo por canciones que redondean su poética sino por la madurez de su interpretación y la solidez de cada propuesta y la visión y éticidad que rigen su concepto de arte. Entre sus canciones primeras están “Queja de la luna llena”, “Días de calor” o “Cosas de mujeres” y más recientes “Colores” “Canta de nuevo”, “Para siempre”.
La descarga tendrá como siempre los conejos que saltan de la chistera, y dos invitados: el  guitarrista y compositor Jorge Herrera de 3.2.1 y el tresero Pouso del mundo rock, del grupo Radical OH de la CUJAE.
 
La segunda tanda, la hora de bailar con la cabeza puesta, encabezada por los siempre solicitados Van Van, Juan Luis Guerra, y Rubén Blades, y otros como Maná, Estopa, Habana abierta… en fin nos esperan 4 horas (bajo la bandera auténticamente roja) de goce intenso y creativo, como nos toca a los seres realmente humanos.Un adelanto de las tandas de videos, aun por preparar: la Primera, la de las 5. pm contendrá un especial con Pedro Guerra, cantautor canario que siguen muchos jóvenes en nuestra cofradía y del que apenas se conocen sus videos. Así mismo traerá novedades de Sting, Calle 13, y ya sabes que no faltarán clásicos como Charly García, Silvio, Sabina, Fito, Bob Marley, Los trivalistas, Djavan…
Nos vemos en el ideal
Te abraza
Fidelito
———————————————————————-
A los amigos dos recomendaciones:
*Ver esta y otras de trova en http://eldiablo-ilustrado.blogspot.com/
                      http://eldiabloilustrado.blogcip.cu/
*Escuchar el programa radial Cantautores, que sale al aire por Radio Cadena Habana (99.9 de la FM y 1080 AM) los sábados en la mañana de 9 a 10. Este sábado 17 con William Vivanco como invitado.
La Utopía, 17 de marzo
Lugar: Piano Bar Tun Tun Avenida 35 esq. a 20, Miramar, Playa. Ciudad de la Habana.
Precio de entrada: 30.00 MN
PRECIO DE ENTRADA PARA ESTUDIANTES: 10.00 MN (mostrando Carnet FEU)
Precio de entrada para extranjeros 5 CUC (Estudiantes extranjeros residentes
—mostrando carnet— 30.00 MN)
Telf. (53-7) 2040447 202-6147
No pueden entrar menores de edad
Auspiciado por la EGREM y su Casa de la Música de Miramar y con la colaboración de la Casa Editora Abril y su revista El Caimán Barbudo.
*Anfitrión: Fidelito Díaz
*Productor: Ihosvany Bernal
 ——————————
 AGRADECIMIENTOS a un grupo de amigos que están contribuyendo a La utopía aportando videos: Mitchel Lobaina, Juan Carlos Travieso, los Ale, Maylen, el Yoyo, Julio César Guanche,  Lilian Lombera (William Vivanco), los  trovadores Gerardo Alfonso, Vicente Feliú, Frank Delgado, Ivan Latour, Ihosvany Bernal, Samuel Aguila, Pedrito Beritán, Heidi Igualada, Ariel y Liliana, al piquete venezolano encabezado por Dayana y Adrián, a la otra Dayana (López) de La Mancha y a los hermanos colombianos Andrea y Tito. Desde Telesur Consuelo y Leonardo (Colombia y Brasil); a Adrián y Gillen de eltaburete.wordpress.com y a la Tere Crespi, trovadicta argentina de http://www.radioexpedicion.com, también de la tierra del tango Marta Rosin, Lety y Francisco (hermanos misioneros).  Agradecimientos especiales al Centro Pablo de la Torriente y a la Casa Editora Abril por su apoyo pleno.

Yo no soy ese cubano…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on diciembre 19, 2011 by el taburete

Por: Ariel Díaz

He dejado refrescar un tiempo estas palabras en la mente, que suele estar ocupada en cosas más terrenales. Para hablar (otra vez) del tema Reggaetón, hay que sobreponerse a esta sensación de estar alzando a un género que cae por su propio peso, dándole una importancia que a nivel cultural, artístico y musicológico en realidad no tiene.

Pero una explosión insensata y mal dirigida ha salpicado mis pies, como si un botero desprendiendo humo y atestado de vulgaridad hubiese pasado frente a mí, pisando el charco negrísimo de la cotidianidad cubana. Me refiero a la carta “Respuesta de Osmani García” que circuló por las redes, donde el “artista” (las comillas no son un error del Microsoft Word) despotrica a diestra y siniestra contra el ministro de cultura Abel Prieto por sus declaraciones en el programa Mesa Redonda de la televisión cubana acerca del tema “musical” Chupi, chupi y sus connotaciones.

Quiero diseccionar este documento que, si pasa a la historia, (cosa que dudo) puede pasar como uno de los ejemplos de lo que nunca debe escribirse.

En primer lugar el uso de las mayúsculas refiere un grave problema psicológico del autor, sobre todo de ego- manía compulsiva, al señalar siempre términos como “YO”, “MI VOZ”,”FIELES Y POPULARES”, INTERNACIONALES Y PRESTIGIOSOS” y otros tantos que usted podrá comprobar si tiene acceso a dicho texto. Sería bueno aclararle al escribano que la rayita de variados colores en forma de dientes de serrucho que sale debajo de las letras mientras uno escribe en este programa, no es un adorno propio de postales de navidad o invitaciones de boda, sino una alerta de que algo estamos escribiendo mal y debemos revisar.

No sé quién le dijo a este cantante que es gracias a una decisión del Ministro de Cultura que este tema ha sido puesto en la palestra pública bajo tales enfoques. Realmente sería sano que supiera que es el resultado de la indignación de una parte del “pueblo” que, en su pleno derecho, se ha manifestado a través de cartas, e-mails, llamadas telefónicas o de manera pública y abierta. También quiero cuestionar la infeliz mención al tan manipulado “premio de la popularidad” que para colmo, según él, es otorgado por el “PUEBLO de CUBA a base de mandar mensajes de texto de 16 centavos CUC con el dinero del sudor de su TRABAJO…” Analicemos el punto: En el año 2010, en una triunfalista nota de prensa la empresa CUBACEL anunciaba la llegada al millón de teléfonos celulares en el país, o sea que sólo un millón de los más de 11 millones de cubanos tienen acceso a un móvil, si descontamos la gran suma de contratos con empresas, ministerios y otros servicios prepagos pudiéramos reducir considerablemente esa cifra, digamos que a unos setecientos mil (siendo conservadores). No me atrevería a decir cuántos de estos cubanos realmente ganan el dinero para este lujo gracias al “sudor de su trabajo” ya que prácticamente ningún salario formal alcanza para tales menesteres así que,  señor García: ¡Felicitaciones!, han votado por esta vía apenas unos miles de afortunados, según este axioma tiene usted el premio de más baja popularidad porcentual.

Creo que es tiempo ya de sacarnos ese cartelito de los mejores del mundo y sentarnos a remodelar nuestra realidad, revisar nuestras tradiciones y re conceptualizar la cubanidad que solo nos lleva a una mirada superficial y colonialista de quiénes y cómo somos los cubanos. Yo no soy ese cubano vulgar, maleducado; y no prefiero la fiesta a la reflexión. Para colmo no me gusta el ron y me molesta tremendamente el tropical repiqueteo del tambor. Me creo tan celta como africano y tan deudor de John Lennon como de Ñico Saquito. Usted debería contar con que no me siento representado dentro de la cubanía que  invoca como sagrada y original, como si el hombre, en vez del mono, viniera de los cubanos.

Lo del nivel escolar a que nos condujo la insustituible (e irremediable) Revolución lo dejo a la libre interpretación de los lectores, pues definitivamente hay algo que no encaja bien.

No entiendo lo de la falta de respeto del ministro a El Macry. Perteneciente al tan manipulado fenómeno Buena Vista…que a mí siempre me dejó un sabor a colonización del gran mercado y ridiculización de la verdadera música cubana. Más allá, por supuesto, de la innegable calidad de quienes lo integraron. De todas maneras no me parece serio introducir el son tradicional y la salsa cubana en el mismo canasto del Reggaetón. De verdad, no es correcto.

Es rigurosamente cierto que la música cubana ha hecho mover el esqueleto a millones de personas en el mundo, por cierto, mayoritariamente en voces como las de Rubén Blades, Oscar de león o Juan Luis Guerra, quienes parecieran reverenciar esta música mucho más que los creadores cubanos, llevándola a niveles artísticos verdaderamente insuperables. Así que no me explico a qué millones de personas ha llegado el Reggaetón cubano, mala copia de un género salido de los laboratorios callejeros del gran mercado, simplemente para ganar dinero y mostrar lo peor del latinoamericano. Para hacerlo menos pensante y más bailador, o sea…más dócil.

La diversidad cultural no es que todo el mundo haga lo que se le ocurre y encima se le llame arte. La libertad no es decir lo que te da la gana mientras ofendes al resto. Les contaré que nunca escuché un Reggaetón en Francia, ni en Italia, mucho menos en Corea del sur ni en Argelia, no digo que no haya, solo que nunca lo escuché.

Arremeter contra una personalidad como la de Abel Prieto, por hacer su trabajo, tiene que ser un desvarío mental. El Chupi chupi, es grosero, de mal gusto, es pornográfico para ciertos sectores sociales. La censura no es una solución que personalmente apruebe. En muchos lugares del mundo se dicen y transmiten cosas peores, es cierto, pero hay impuestos, horarios de protección al menor, advertencias en la tapa de los discos y mecanismos claros para que la gente se queje si es ofendida o molestada e incluso para emprender acciones legales.

Tiene Osmani razón al enumerar las utilidades de la música, pero no debe olvidar que el arte verdadero es enemigo de la tontería, del machismo, de los lugares comunes y de la altanería. Y lo de la universalidad del “arreglo musical” es verdaderamente patético si se refiere al Reggaetón, un género que se caracteriza justamente por la pobreza armónica y la orfandad de buenas voces. De ritmo monótono y poco audaz, más cerca de una extinta danza tribal que de la pujante y virtuosa música contemporánea. Ya cuando expresa: “Quien se cree que

es para hacer callar a la expresión más pura de dios que es la música porque

a él no le guste (…)” llegamos a la cúspide de lo increíble. Recuerdo aquellas palabras de Salieri en la película Amadeus acerca de que dios hablaba a través de las manos de Mozart. Dios, si existiera, no tendría tan mal gusto.

Osmani García quien, en todo su derecho, se hace llamar “La voz”, como Frank mafia Sinatra (que sí la tenía), termina su diatriba diciendo que espera que la dirección del país se dará cuenta de que tenemos “un freno incoherente en la dirección de las artes del país (…)En todo caso, tenemos el freno de la ignorancia, el traspié del dinero por encima de la cultura, la resaca interminable del período especial que cada día aleja más a nuestra sociedad de ser la más culta y, por ecuación martiana, la más libre. La corrupción en los medios de difusión, la saturación de bobería y la falta de acceso a la información a niveles masivos. Todos estos “frenos” benefician a mercachifles y falsos mesías, a musiquillos y al star system de mentiritas. El ministro Abel Prieto Jiménez ha sido, cuando menos, un quijote contra tales molinos. Siendo así comprendo el desprecio que por él y sus políticas sienten no pocos en este país maltrecho y atrasado.

El firmante de tan desafortunada carta debería disculparse y pretender el arte (si es que en realidad le interesa) para que seamos una mejor nación. Cantar no te hace cantante, bailar no te hace un bailarín, hilvanar unas pocas notas no te convierten en un músico y ordenar algunas palabras no te hacen escritor. Mover las caderas, extorsionar a los turistas, prostituirnos, tener más dinero y el auto más caro, usar a la mujer como a papel higiénico, creer que hacemos bien el sexo; drogarnos, emborracharnos, pelear, gritar y cubrirnos el cuerpo de oro no puede ser los que nos haga cubanos. Sería muy triste.

Yo, definitivamente, no soy ese cubano.

Ariel Díaz, trovador.

nos gustas si te gusta…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , , on diciembre 7, 2011 by el taburete

Ariel Díaz y Liliana Héctor trovando en Córcega…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on julio 19, 2011 by el taburete

El excelente dúo de juglares cubanos Ariel Díaz y Liliana Héctor están  de  gira por la bella Región de Córcega, en el estado francés. Invitados por una empresa local, brindan  su arte en esta ocasión a masas de obreros y trabajadores franceses en una suerte de encuentros solidarios y maravillosos, como nos hace saber vía correo la propia Liliana. El dúo se ha presentado con excelente convocatoria de público, presentando su disco “Colores” por varias ciudades y pueblos como, Borgo, St. Florent, Porto Bechio, Petreto Bischisano, Bastia, Ajjaccio, Calvi… entre otros.

Ariel y Liliana se han convertido en elementos imprescindibles de la mejor canción trovadoresca de la isla, dando pruebas fehacientes del compromiso con el arte y la vida desde la obra que los identifica.

 La última presentación del dueto en la isla antes de partir a Europa fue en la histórica “1era Jornada de Música por la Izquierda” en el poblado de Punta Brava, en Ciudad de La Habana.

Próximamente retornarán a la isla y dentro de los muchos proyectos que tienen entre manos está la próxima entrega discográfica que lleva por título “Pueblo sin Ley” y que ya presentaran en directo al público cubano a principios de este año. El Taburete.

foto click…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on junio 27, 2011 by el taburete

Farándula cubana: El Star System de bagazo…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , on junio 9, 2011 by el taburete

Por: Ariel Díaz para El Taburete.

Enciendo el televisor y automáticamente entro en la fantasía que se esparce por el éter. Escenografías oscuras que pretenden luminosidad entre tablas mal montadas, muebles que crujen y puntillas a la vista, bailarinas cuya descoordinación llega a parecer coordinada mientras tratan de reproducir, sin éxito y con agujeros en las medias, la coreografía de la película Chicago, locutoras con dejes a lo CNN pero con noticias aún más aburridas. Bajo el micrófono de insípidas entrevistas hay artistas tapizados en prendas de oro y ropa “de marca” hecha en Hong Kong, que luego de mostrar poses de súper estrella y hablarnos de su “gira de invierno por Europa” se van a casa, en el mejor de los casos, en un auto de uso que compraron luego de una montaña de papeles y cartas. Héroes fabricados a la medida de un consumidor que no consume, divas de un pueblo sin opciones, vedettes de teatros húmedos, “glorias” desafinadas, jóvenes valores sin valores, mercaderes de un mercado que no vende. Es el país de las maravillas simulado, la clonación que salió mal. Es el Star System de bagazo.
Desde que era pionerito estoy escuchando esos tópicos que nos llenaban de un orgullo casi ingenuo: La caña de azúcar más dulce del mundo, la playa más hermosa del mundo, el mejor helado del mundo, las mulatas más lindas, el pueblo más culto, el mejor equipo de pelota. Pero resulta que fui creciendo y un día, tocado por el indecible privilegio que resulta en esta latitud, viajar por el mundo; descubrí la dulzura de la caña venezolana, dejé los ojos en las playas de la costa del sol, sucumbí a los encantos del helado argentino y a golpe de batucada temblé ante las mulatas de Sao Paulo. Por si fuera poco todos los días padezco la falta de cultura del transeúnte común y sobre la pelota…mejor no hablar.
Pero mi país, en cambio, tiene otras cosas únicas. Detalles que nunca fueron resaltados por la grandilocuencia insular, tesoros como la autenticidad de su cultura rural, la sencillez de sus voces, el patrimonio de su diversidad y la fuerza de su pensar. Por sobre todas las cosas el sismo de un proceso transformador que no solo convirtió los cuarteles en escuelas como reza la consigna sino, mansiones en casas de cultura, comerciales de jabón en spots educativos y concursos de banalidad en maratones de sabiduría. A pesar de los censores y burócratas de turno, de políticas de choque y tornados ideológicos siempre prevaleció la verdadera cultura, el arte profundo y rebelde.
No alcanzo a definir exactamente en qué cruce de caminos torcimos el rumbo, pero me atrevo a afirmar que algo cambió desde la primera vez que tuve un dólar en la mano, hasta ese día solo visto por mí en el pequeño instante de las películas donde cierran el portafolios luego de la transacción que consuma el delito. A partir de entonces todo fue mutando del color verde de las palmas, al verde prohibido del dólar primero, y al azul artificial del C.U.C. luego. No sé si alguien ha notado que, mientras en la llamada moneda nacional (apelativo que casi convierte a la otra en extranjera) nuestros héroes aparecen en gallardo primer plano, en el C.U.C. se convirtieron en estatuas. Una siniestra metamorfosis.
Poseer la divisa como una especie de bendición sustituyó al cargo público, al carro del estado o las vacaciones en centros turísticos inalcanzables. Una nueva actitud pareció emerger formando nuevas y complicadas relaciones sociales. Una actitud que se manifiesta incluso en la forma de hablar o de caminar. Un pequeño juego al capitalismo subdesarrollado e incompleto terminó por socavar los pilares de un proyecto socialista esperanzador.

Como por arte de magia brotaron aquellas célebres controversias entre salseros que apelaban a lo externo como carta de triunfo. Apareció la palabra entretener en los medios de difusión pronunciada como abra cadabra para la gran teleaudiencia, esos mismos medios crearon y apoyaron a los monstruos  Frankesteins que hoy repudia cuando abandonan la isla en consecuencia con sus mentalidades de siempre. La televisión, por ejemplo, diseñó programas que imitaban lo peor de la televisión capitalista centroamericana y como toda imitación, carente de originalidad. Viene a mi mente un lamentable programa diseñado para el verano con aires caribeños que prometía a bombo y platillo “una piscina dentro del estudio” que luego resultó ser no más que una breve palangana de plástico con dos muchachas en bikini dentro, con el agua a los tobillos. Mientras el cine cubano asumió exageradamente la marginalidad y la destrucción arquitectónica y moral, la telenovela situó los conflictos entre top models, gerentes, mansiones de Miramar y hasta solares bien pintados donde todos merendaban en C.U.C., tenían autos y practicaban infidelidades en habitaciones de hotel.
Aparentar, simular, mostrar, especular parecen ser los nuevos y exitosos verbos cotidianos. La aparición de una nueva clase social acaudalada como resultado de  grupos convivientes: los pequeños negocios privados, los afortunados que trabajan en la santísima trinidad turismo-arte-divisas y los que reciben remesas familiares del exterior, trae consigo la desproporción del poder adquisitivo en relación a un trabajador promedio que recibe su salario en moneda nacional. No podemos dejar fuera a los que ejercen la corrupción como forma de vida con ingresos nada despreciables. Esta clase pudiente  acapara por tanto la mayoría del acceso a la telefonía móvil, a la tenencia de vehículos de transporte, a las mejores viviendas, el control de determinados servicios y tramitaciones legales así como mejor alimentación y acceso a la información.
La estética Miami, la llamada cultura Di Tú, el  alfombrarrojismo de algunos eventos y premiaciones, los sueños de grandeza limitados por la realidad conforman un universo virtual que intenta llenar frustraciones y carencias en gran medida provocadas porque la alternativa a estas estéticas es pobre y mediocre a niveles de difusión, pues en realidad todo un caudal de talento, modernidad y buen gusto subyace bajo este monopolio de fantasía sin posibilidades de emerger. En un país donde los discos no se venden en grandes cantidades se habla de mercado discográfico como si realmente existiera y funcionara como medidor de éxito musical. El video clip, que ha llegado a niveles verdaderamente altos de calidad de realización se ha convertido, en no pocas ocasiones, en legitimador de estas imágenes chocantes y falsas, modos de vida ajenos al nuestro, donde se juega Básquet Ball en las esquinas como en el Bronx o se vive a lo Beverly Hill con fans persiguiendo a la estrella y flashes de cámaras. Las listas de éxito de emisoras y canales certificadas por unos pocos ciudadanos, premios de la popularidad definidos por 50 personas, encuestas de opinión que no salen de los alrededores de la heladería Coppelia. Así transcurre esta fantasía en una ciudad prácticamente sin vida nocturna, sin Internet, sin televisión por cable y (por suerte) sin expendio masivo de revistas del corazón ni prensa amarilla. En los bancos clandestinos de renta de películas se alquilan bodrios como El Show de Cristina desactualizado, o patéticos programas de Miami donde da náuseas ver a nuestros actores de otrora envueltos en las dinámicas de tan singular entorno. Pero, la fantasía funciona mejor que el rigor de la realidad. Parece ser que fabricamos un mundo de lentejuelas y luces artificiales para nuestra existencia diaria. Queremos creer que nuestro voto decide un premio, que nuestra llamada telefónica o nuestro sms es medidor de calidad artística o reconocimiento sin pensar que en el mundo estos mecanismos son diseñados solo para engrosar las ganancias de las empresas y las compañías de telefonía móvil, que quien más se enriquece con la obra de un artista de moda no es el artista sino la disquera y sus ejecutivos. Que los realmente agradecidos de nuestra conducta servil y consumista son los sponsors y las marcas cuyos artículos muchas veces son confeccionados por niños esclavos en Asia o mujeres en las maquiladoras de Nuevo México. A primera vista nada de esto tiene que ver con nosotros. La machacada conciencia revolucionaria, no parece incluir la conciencia ecológica, los derechos de los gays y las lesbianas o el respeto por nuestro idioma; por más que se esfuercen algunas instituciones.  Así es, aunque algunos que leen en este momento no estén de acuerdo o consideren que es un extremismo mío les recuerdo: El mundo es extremo. Entonces, importar todos estos mecanismos a nuestra realidad es contraproducente, pues el cubano, masivamente, todavía no compra por marcas en nuestra maltrecha capacidad de oferta, el cubano compra…lo que hay o…lo que le toca. Cuando lo hace tiene casi la seguridad de que son bienes de consumo de segunda, burdas falsificaciones, pero no le da importancia porque el mundo donde se manifiestan todas estas características de las que hablamos también es de segunda, es una imitación sin sus bases económico-sociales y mucho menos políticas. Es como el puente sobre un río que no existe.
Así nos deleitamos con géneros foráneos que ya no se funden o mixturan con nuestras tradiciones sino que se importan tal y como fueron concebidos desde otra realidad, con vestuarios, accesorios, acentos y estereotipos. Últimamente hemos padecido y, por qué no, tolerado el fenómeno Reggaetón. Este es tal vez el ejemplo más elocuente de la ensoñación por un escenario completamente ajeno a nuestra realidad. Una estética que ha llegado a importar localismos idiomáticos de Puerto Rico o República Dominicana en el habla de nuestra juventud, ademanes y gestos calcados de los videos, señas que son utilizadas en la triste y violenta supervivencia de las pandillas callejeras centroamericanas. Todo desde una mirada externa.
Si al menos importáramos los verdaderos valores de movimientos musicales o tendencias ideológicas progresistas de todo el planeta o pusiéramos en su lugar manifestaciones culturales surgidas entre los avatares de esta calle nuestra, dígase Hip Hop, Grafitti, cuando la Trova deje de estar custodiada por dos matas de Areca en el rinconcito patriótico y la Rumba se despoje de los turistas y el  jineteo cultural. En cambio tenemos una puesta en escena donde aparecen tribus urbanas (más que tribus, cuadrillas): Emos que no conocen a Andy Warrol, Hippies que no saben que hubo una guerra en Viet Nam o un concierto en Woodstock , Vampiros que beben Red Bull y Bloggers sin conexión. Gente que dice “hicistes” y “estuvistes”, otros que piensan “de que…” Lo más terrible, en mi opinión, es ver a especialistas y personalidades de indiscutible prestigio tratando de legitimar estas estéticas, teorizando sobre valores musicales o convenciéndonos de la relevancia cultural de la maquinaria hollywoodense o la comida chatarra (que aquí es todavía peor).
Como señalaba Eduardo Galeano, el mundo está patas arriba. Nada escapa a la irrealidad virtual. Incluso en los sectores que tradicionalmente fueron alternativos florecen los artistas que huyen despavoridos ante el apelativo canción social, o se auto declaran “apolíticos”. Que prefieren  los teatros llenos aunque el público no alcance más que a tararear dos palabras de su estribillo. He visto el desfile de los “arrepentidos” que regresan del “exilio cultural” a ocupar lugares de difusión más altos que cuando se fueron, levantando las banderas que un día plegaron. Todos quieren formar parte del show de mentiritas donde el dinero es el protagonista (en dos monedas), la poesía un pecado capital y la patria, pedestal.
Nuestro país pareciera culturalmente dividido en dos, por un lado el sueño pseudo capitalista que puja por imponerse sin tener idea de lo que significa, que pretende consumir sin aportar, con sus cualidades variadas y defectos únicos, carente de profundidad, que clama por acceso a la información para desinformarse, que pide progreso personal y tiene manías de superioridad. Por otra parte los que procuran transformar la realidad desde el pensamiento, los que queremos avanzar con conocimiento y participación real, para quienes el arte es una necesidad fisiológica y un arma peligrosa y liberadora. En medio siempre están los que fluctúan según la marea. Pero la libertad no es solo la ausencia de rejas, es también la abundancia de espacio.
Esta noche nuestra ya veterana televisión cubana anuncia hasta el cansancio un espectáculo de variedades donde una compañía (asalariada del Estado) reproducirá escenas de La sirenita, El Rey león, Aladino y La bella y la bestia pero, no las de Andersen, o los maravillosos poetas anónimos de Las mil y una noches sino…las de Disney.
De momento me queda la opción de apagar el televisor y abrir un libro, el que yo decida. No sumarme a la fiestecilla, al baile sin cabeza. Al fin y al cabo el bagazo no es buena madera para construir puertas.