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Amaury, con dos que se quieran es bueno, pero no basta…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , on marzo 12, 2015 by el taburete

Por Fidel Díaz

Acabo de ver el programa de TV de Amaury Pérez entrevistando al trovador Carlos Varela. Debería alegrarme que Amaury haya traído a colación  el libro “Trovadores de la herejía: Frank Varela, Gerardo y Santiago”, recopilación que hicimos Bladimir Zamora y yo, con la Casa Editora Abril;  pero el manejo epidérmico-nebulósico  que hizo Amaury de él (ya sabemos que la TV –para muchos- tiene que venir cargadita de glamour, sensacionalismo…) me incita a aclarar algunas cosillas; no por lo que se refiere al Blado y a mí, que por gajes del oficio llevamos como 30 años (por lo bajo) promoviendo la trova cubana de todas las generaciones y vivan donde vivan sus exponentes; si no para que la mayor cantidad de personas pueda salir de los desvaríos conceptuales e informativos que dijo alrededor del libro (y de otros aspectos en los que no me voy a meter, como los “innombrados” trovadores de Habana Abierta -o conocidos así-, las más nuevas generaciones de trovadores –de la cual Amaury sabe bien poco pues nunca pasa por peña o evento trovadoresco por los que los muchachos peregrinan-, o de la misma crítica musical, o prensa cultural, a la que hizo referencias al vuelo, -lo que se conoce callejeramente como “puyitas”, con visos de irreverencia).

Lo primero a señalar es el tratamiento al libro, no solo a “Trovadores…”, al libro como objeto cultural;  los “libros” que llevó al programa, y a los que trata como postales de floripondios por San Valentín. Si supuestamente los iba a tomar como referentes, sea alabando o criticando (que son sus derechos) debió dar los datos elementales, sobre todo para que el televidente sepa a qué se refiere: autores, editorial, una línea al menos de la temática. Los nombres de los que hicimos “Trovadores…” corrimos mejor suerte porque nos mencionó Carlitos.

Lo segundo es el misterio gratuito que armó alrededor de la foto de cubierta del libro “Trovadores de la herejía”, haciendo un símil con una creo que de la revolución rusa (y ya que el chaval se la da de valiente pudo usar el ejemplo de la foto de Fidel hablando a la radio en   enero de 1959, en la que algún zocotroco borró de un segundo plano a Carlos Franki, porque había traicionado). Ahí Amaury trazó una parábola de los que borran a gente de la historia y por qué habían borrado de esa foto a Donato Poveda y a Alberto Tosca. Me parece, Amaury, que hay que prepararse más para hacer un programa de TV y al menos hojear el libro y preguntar (si hasta mis correos tienes) para no disparatar ante tanta gente (con tan buena teleaudiciencia que te has ganado). Se trata de una foto, hasta famosa ya, de ellos cuatro (Gerardo, Santiago, Frank y Varela) y muchos saben que específicamente esa es así, con ellos nada más. Basta pasar las páginas del libro para ver que hay otras fotos de ese día; una en la que no está el Santi, otra, en la que aparte de ellos cuatro está Enrique Carballea (y un brazo de alguien). Realmente no parecen tiradas por un profesional pues en una tienen cortadas las piernas, no hay un plano encuadrado con precisión.  Como dijo Carlos, esa foto (esas) se las tiraron en Lawton, frente a la casa de Santiago ante el muro de un inmenso colegio que al parecer fue antes un convento o algo así. Yo le pregunté a Gerardo y a Santiago quién las tiró y no recuerdan bien, quizás se la hicieron entre ellos con algún amigo, pues entonces eran unos muchachos con guitarra buscando canciones y no tenían a un Korda, o al Plátano siquiera allí, -que ya por ese tiempo cazaba con su lente a los trovadores.

No hay misterio ni censura, ni ganas de borrar a nadie, ni tiene que ver con la revolución rusa, ni de estrechar generaciones.

Tal pareciera que a Amaury le regalaron el libro entrando al estudio y no le dio tiempo siquiera a echarle un vistazo, pues precisamente la introducción al libro comienza por responder la pregunta ¿por qué ellos cuatro (Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Santiago Feliú y Frank Delgado)? y no otros. Con un poquito de honestidad, en lugar de la nube oscura acerca del concepto antologador, espesando el humo en un supuesto reduccionismo o intención de dejar fuera a otros, especialmente a un Donato Poveda, pudo haber dicho que este era el primer libro en serio abordando una parte de  esa “generación” de la llamada nueva trova, con entrevistas a ellos cuatro, 40 textos de cada uno, de cada trovador con cifrados para guitarra y buenas fotos. En los que se mencionan y hay imágenes de muchos otros.

Aunque en esta entradita al blog aprovecho para publicar esa Introducción que explica lo que Amaury no leyó, -y también el prólogo de Vicente que da otras luces-, quiero precisar la idea. Este libro, que vino tras uno sobre la llamada Trova Tradicional (Cualquier flor de la Trova Tradicional Cubana), y otro sobre Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola (Una guitarra un buen amor), han pretendido ser solo primeros acercamientos a un proyecto que iría creciendo; como primeras miradas buscando a los más reconocidos por tener más mano toda la información. La primera idea con “Trovadores…” era incluir  también a otros, incluso Donato al que le envié un par de correos a una dirección que me envió Santiaguito y nunca recibí respuesta. En casos como estos que tienen disqueras y editoriales, es especialmente complejo, pues se necesitan documentos de autorizo. Luego, el poco tiempo del que disponíamos para entregar a la Casa Editora Abril, nos llevó a centrar en unos cuantos. Concebimos entonces hacer un libro solo con estos cuatro, por traer un trabajo en paralelo durante más de 3 décadas, por tener una obra equivalente y una resonancia similar, y por ser poéticas que se diferencian y se complementan. No quiere decir que no pueda ser cuestionado el concepto con que se antologó, pero quien conoce cómo hemos trabajado el Blado y yo (y especialmente Bladimir que es todo un gurú de la trova), en nuestros programas de radio, de televisión, en El Caimán Barbudo, o en el resto de la prensa, y en peñas cuasi incontables, incluyendo la que este miércoles 11 de marzo cumple 6 años, religiosamente semana tras semana, no se le ocurre siquiera hociquear que estemos discriminando o apartando a trovador alguno. De paso, queda invitado Amaury a la peña Trovando de los miércoles, (promo) de 5.00 a 8.00 pm en el patio bar de los Estudios Areito de la EGREM, en San Miguel y Campanario, para que conozca a buena cantidad de  trovadores variopintos, de todas las generaciones  e influencias, no solo las de Silvio y Pablo (aunque, hombre, al César lo que es del César). De seguro esa experiencia  le dará nuevos argumentos.

Ah, y el programa me encanta, desde la anterior versión.  (Mira, cabría decir mejor como Boris Larramendi –de Habana Abierta): Marea, pero me encanta.

Aquí va la Introducción que escribí con el Blado y el Prólogo de Vicente Feliú para el libro “Trovadores de la herejía: Frank Varela, Gerardo y Santiago”, Casa Editora Abril 2012

Introducción

Varela, Santiago, Frank y Gerardo ¿por qué ellos cuatro?

Si se trata de antologar a trovadores cubanos existen variantes infinitas, algunas casi imposibles de recoger en un libro, ya que desde mediados del siglo XIX viene esa figura, guitarra al hombro, andando en el tiempo, escudriñando en él para cantar luego sus verdades con la mejor poética posible, la que dicta su espíritu. El trovador es un bohemio cantor que pulsa voz y cuerdas ante una mujer asomada al balcón; los compañeros en la manigua; los amigos en una taberna, en un parque, en un café, en la sala de una casa; o ante una multitud en un teatro, incluso, en un estadio. Han transcurrido desde  aquellos borrosos inicios hasta hoy más de ciento cincuenta años ininterrumpidos de creaciones, por lo que podemos imaginarnos cuántas canciones habría que rescatar; muchas de ellas perdidas para siempre, pues ni siquiera fueron registradas.

De alguna manera hemos tratado de apresar fragmentos de nuestra cancionística. Gracias a la

Casa Editora Abril publicamos Cualquier flor… de la Trova Tradicional Cubana, cincuenta textos

de algunos de lo más notables creadores como Sindo Garay, María Teresa Vera, Miguel Matamoros, Manuel Corona, entre otros. Luego —también con la gracia de Abril— Una guitarra, un buen amor, cien obras de Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés. Pero adentrarnos en la llamada Nueva Trova (nadie debe dudar que la trova es una sola desde su semilla hasta hoy, repoetizándose siempre con su tiempo) es  una tarea de años, y hacer una selección total no es humano. Por otra parte, sentimos urgencia de sacar a la luz todo ese tesoro espiritual, especialmente para que no lo pierdan las nuevas generaciones de coterráneos que, de seguro, podrán ser más plenos y amar con mayor intensidad si han bebido la savia de esa parte importante de la raíz nacional.

Recopilando estamos, y soñamos con abarcar toda la Nueva Canción que en la década del sesenta cambió la historia musical en el continente y gran parte del mundo a través de  valiosos autores: Violeta Parra, Chico Buarque, Atahualpa Yupanqui, Joan Manuel Serrat, Bob

Dylan, Charly García, Víctor Jara, Joaquín Sabina, Daniel Viglietti, en un proceso que llega a nuestros días, paralelo al de la trova cubana.

Al encontrar la respuesta a una pregunta nace otra, se alcanza la respuesta y surge, a su vez, la

nueva interrogante que nos lleva más allá. Así, mientras buscamos, más creadores aparecen, y

muchísimas obras asombrosas, poco conocidas  en su mayoría, pues ya se sabe que la gran maquinaria mediática no fue hecha para la canción  auténtica, poética, sino que la combate, la arrincona, trata de aniquilarla con música desechable, empobrecida, despersonalizada y despersonalizadora.

Compilar una antología que abarque la llama-da Nueva Trova lleva un nivel de recopilación,

selección e investigación que estamos haciendo, pero queda demasiado por delante. Y pensando en lo poco “asentados” de quienes nos implicamos en el asunto, sospecho que eso será un proyecto a cumplir por nuestros herederos.

Hemos optado por mencionar a los creadores más representativos de algunos momentos, como “aperitivo” de lo que debe ser ese cancionero soñado. Ya rozamos la Trova Tradicional

y los inicios de la Nueva Trova, ahora queremos dar un toque a la segunda generación que, tras

aquella de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Vicente Feliú, Noel Nicola, Amaury Pérez, Sara González, Pedro Luis Ferrer, Augusto Blanca, Lázaro García, entre otros, surgió en los años ochenta.

Por esta razón, nuevamente la Casa Editora Abril nos dio la oportunidad de editar un cancionero. En pocos meses nos vimos en la necesidad de hacer —como en anteriores ocasiones—, un corte generacional, con un mínimo de autores. Esta vez escogimos la generación de “los topos”, o “los hijos de Guillermo Tell”, que es muy amplia. Entre ellos se incluyen: Alberto Tosca, Marta Campos, Pepe Ordás, Donato y Roberto Poveda, Juan Carlos Pérez, Carlos Varela, Santiago Feliú, Frank Delgado y Gerardo Alfonso.

Al final nos decidimos por cuatro trovadores que han venido trabajando en paralelo, cuyas obras tienen mucho en común, con dimensiones y resonancias equiparables y que, en cierto

momento inicial, fueron nombrados por algún crítico como “Los Beatles de la trova cubana”:

Carlos Varela, Gerardo Alfonso, Frank Delgado y Santiago Feliú. Cada cual con su poética.

Varela: teatral, se muestra distante en escena, como si nos cantara de reojo para hacernos cómplices de alguna noble maldad; con historias alusivas, personajes desgarrados, reales o mitológicos, y una sonoridad entre el rock y el country. Gerardo: inagotable, sereno, buscando lo mismo del son que de ritmos afrocubanos, hasta del blues o el rock; lírico o guerrero, siempre poético. Frank: jaranero, de humor desbordante, agudo, en ocasiones tierno y golpeado; con sabor criollo a son, guaracha y a veces cierto toque de blues, interactúa con el público hasta en los discos. Santiago: existencialista; filosofando en su intenso y peculiar guitarreo, entre el flamenco y el rock argentino; explota en escena; extratosférico, a veces algo impaciente, eléctrico.

La obra de estos autores resulta imprescindible para calibrar los últimos treinta años de la música cubana. Baste nombrar canciones al azar y pensar en ellas para que se nos presente Cuba en dimensiones diversas: Sábanas blancas; Vida;  Guillermo Tell; Cuando se vaya la luz, mi negra; Jalisco Park; Son los sueños todavía; Veterano; Trovatur; Odisea perpetua; Habáname; Monedas al aire; Dicen que…; Con la adarga al brazo.

Nosotros los consideramos trovadores de la herejía porque son fieles a la tradición trovadoresca y cantan lo que han visto, sufrido y soñado con voces propias y universales. Mal mirados por algunos, malcriados, —que para eso son humanos— pero, sobre todas las cosas, auténticos trovadores, consecuentes, que dicen lo que piensan y lo reflejan desde la poesía de sus guitarras criticando, amando, desafiando. La honestidad es la mejor manera de estar comprometidos con su tierra; por eso son trovadores, herejes, y a la vez hijos que dan testimonio de esa gran herejía que es la Cuba que hacemos para el bien de todos.

Los autores

La Habana,

20 de octubre de 2010

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Prólogo

Prologar siempre me ha resultado embarazoso por varias razones. Porque hay que saber suficiente sobre lo que viene después. Porque  muchas personas saltan la introducción y van

directamente al contenido, cosa que hago yo mismo a menudo y porque la mayoría de las veces resulta una suerte de compromiso ineludible —e insufrible— para el infeliz prologador.

Pero como este libro está escrito por amigos trovadores, trovadictos y trata de cuatro hermanos de profesión, además de uno de sangre, pues no me queda más honroso remedio que subirme las  mangas para acometer el tema, como si estuviéramos en Cuba, al aire libre, en agosto, al mediodía, justamente.

Breve recuento histórico

A mediados de los años setenta apareció una nueva camada de trovadores en la Isla, sobre todo en la capital, donde, por desgracia, solían ocurrir las cosas más importantes. Ellos nacieron alrededor de 1960, por lo que su infancia transcurrió en la maravillosa hecatombe social que significó la Revolución Cubana, en la cual el día siguiente ya era el futuro y la semana pasada historia antigua. Años en los que un pueblo acontecido devolvió a la nación las propiedades extranjeras mal habidas; ofreció trabajo digno a las personas; convirtió al país en el primer territorio libre de analfabetismo en las américas; pateó las nalgas del imperialismo yanqui en Playa Girón; se irguió como pequeño gigante ante los más poderosos en la Crisis de los Misiles de 1962; colaboró con las luchas de independencia de los pueblos de Asia, África y América Latina; lloró la caída del Che y sus compañeros en Bolivia y generó la Nueva Trova, continuidad de la de siempre, en 1968.

Esos fueron algunos hechos culturales de los que se impregnaron los creadores. A ninguno se

le puso una pistola en la cabeza para que siguiera esta línea fundamental —fundadora— de la

canción y la nación cubanas. Desconocían al empezar que continuaban la tradición ética iniciada en 1851 por Rafael Castillo, José Fornaris y Carlos Manuel de Céspedes, quienes compusieron una canción de rescate para Luz Vázquez, esposa del primero de ellos. No sabían entonces que ni un solo trovador del siglo xix dejó de participar en las tres guerras de independencia; ni de la figura descomunal de José Martí que, al elevarse en los principios del siglo xx, instauraría una ética caracterizadora de la cubanía. Tampoco sabían que, con el tiempo, y como sus antecesores, serían cronistas de una época y de un lugar. Porque una de las cualidades de quien se considere trovador —o trovadora— es ser esponja, que nada humano le sea ajeno; tener conciencia de que el pasado, el presente y el futuro no existen, solo el siempre.

Fue una loable intención de quienes conformaron este grupo desprenderse lo más posible, sin despreciarlas, de las influencias cercanas de las generaciones precedentes para buscar sus paradigmas musicales y estéticos. A mi modo de ver, lo lograron.

A partir de los años ochenta ocurrió el despegue de nuevos creadores como: Carlos Varela, Santiago Feliú, Frank Delgado y Gerardo Alfonso, a quienes de alguna manera homenajea este

libro. En sus entrevistas cuentan cómo les ha ido con la profesión, quizás solo acotar, sin el fardo de la modestia que pudiera mutilar un análisis por parte de ellos, que, musicalmente, aunque en todos se nota la esencia de los demás, cada uno posee su estilo particular. Sus obras han servido de abrigo y apoyo a muchísimas personas del mundo y han abierto puertas a la comunicación, pues la cultura cubana de los últimos treinta años no puede hacer su historia sin contar con las canciones de estos trovadores.

Vicente Feliú

Alamar, La Habana,

septiembre de 2010

Ray Fernández, tres tanquistas y un perro de gira por Euskal Herria…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on febrero 26, 2015 by el taburete

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Dafne Usorach en el Centro Pablo…

Posted in el Taburete with tags , , , , , on febrero 19, 2015 by el taburete

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Rock por la Paz en Cuba de la mano de los Dead Daisies…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on febrero 9, 2015 by el taburete
Los conciertos de The Dead Daisies en Cuba están organizados por el Instituto de la Música y el Maxim Rock. Foto: Cortesía del grupo

Grandes Ligas. Todos los cubanos que llevan el rock and roll en la sangre estarán ante una  oportunidad única durante este mes de febrero. La banda The Dead Daisies (Las margaritas muertas), que agrupa a figuras históricas del rock, aterrizará en La Habana para ofrecer dos conciertos: el próximo 25 en el Maxim Rock, donde además compartirá un taller con músicos cubanos, y el  sábado 28 en el Salón Rosado de la Tropical.

The Dead Daisies es una de las alineaciones que resume la trascendencia de una etapa altamente significativa del rock y mantiene en pie el sonido de las bandas que hicieron época en las décadas del 70 y 80. En su núcleo se unen músicos de bandas cuya sola mención puede poner un estadio a reventar. Hablamos, ni más ni menos, que de Bernard Fowler (Rolling Stones), Jon Stevens (INXS), Richard For­tus (Guns N’ Roses, Thin Lizzy), Dizzy Reed (Guns N’ Roses), Marco Mendoza (Thin Lizzy, Whi­tes­nake) Brian Tich (Whitesnake, Ozzy Osbourne), John Corabi (Motley Crue) y David Lowy (Red Phoenix and The Angel).

La fundación de esta banda multinacional fue resultado de la unión entre  el vocalista y compositor neozelandés Jon Stevens y el guitarrista australiano David Lowy en el 2012. Luego, ambos músicos le cursaron una invitación a monstruos del rock and roll que desde entonces han ido itinerando por la tierra de las margaritas muertas. De­butaron con el sorprendente The Dead Daisies, un álbum en el que la alineación suena como si sus músicos hubieran estado de gira juntos durante toda la vida y registra fuertes ecos del country, el blues, el soul y el rock de tintes más clásicos. La música de The Dead Daisies, es en resumen, el viaje hacia sus  orígenes  de unos músicos de indiscutible linaje que quieren traer al presente los elementos que hicieron grande el rock (por su espíritu salvaje y libertario) para patentar una música  poderosa y llena de intensidad rockera, que descansa solo en su interés por crear algo distinto, fresco y novedoso, como mismo hicieron cuando debutaron hace años con sus bandas nodrizas.

Desde que puso un pie en los escenarios The Dead Daisies ha estado integrada, como se dijo, por varias estrellas que han alternado su trabajo en sus bandas de origen con este proyecto. Pero aho­ra va­mos a acercarnos a la carrera de estos personajes que pondrán de cabeza la escena rockera cubana cuando se asomen a la Isla. Empecemos, obviamente, por el cantante y compositor neoyorkino Bernard Fowler, conocido como el quinto Rolling Stone. Y no en vano le han estampado esa etiqueta, porque el corista de los Stones, quien además ha trabajado como productor de Herbie Hancock, Phillip Glass, Duran Duran, Michael Hutchence y Alice Cooper, representa toda la majestuosidad de la banda de Mick Jagger y en la fuerza evocadora de su voz habitan las resonancias místicas, los personajes y la imaginería de la banda inglesa, algo que no solo deja ver en sus conciertos junto a la célebre alineación, sino también en sus giras mundiales  con su propia banda, con la que ha tomado como punto de partida sus raíces afroamericanas para interpretar con furia un rosario de temas de los Rolling y de otras bandas como Queen y Stone Temple Pilots.

INXS es un grupo australiano que lo alcanzó  todo desde que llegó a los primeros puestos de las listas tras participar en el festival Live AID en 1985. Por aquella época arrasaba en su país gracias, entre otras armas, al contagioso carisma de su cantante Michael Hutchence, pero luego de robarse el show en el festival— que se transmitió en vivo a casi todo el mundo—, se convirtió en una de las grandes revelaciones del universo rockero con discos como Kick o X. En 1997 sufrieron un punto de quiebre con la muerte de su cantante Michael Hutchence, quien fue sustituido por John Stevens. Como vocalista de The Dead Daisies, Stevens no escatima en mostrar un performance de respeto, muy potente y robusto, en el que reposa uno de los principales atributos de la agrupación.

Cualquier seguidor del rock podrá reconocer  enseguida los aportes de Dizzy Reed a los álbumes Use Your Illusion 1 y 2 de la banda estadounidense Guns N’ Roses. El tecladista se in­corporó a sus filas precisamente durante la grabación de esos legendarios álbumes y en la ac­tualidad sigue en activo con la banda, aunque  su líder, AXl Rose, como se sabe, hace tiempo dejó pasar su mejor forma. El guitarrista Richard For­tus, por su lado, se incorporó en el 2002 y como Dizzy sigue haciendo honor a la leyenda de la escudería de las pistolas y las rosas.

Como sucede con los verdaderos clásicos todavía se escuchan en las emisoras temas como Whiskey in the Jar o The Boys Are Back in Town. Estos hits pertenecen al repertorio de la banda irlandesa más importante de todos los tiempos: Thin Lizzi, un grupo que también redefinió el rock del siglo XX tras su fundación en 1969 por Phil Lynott, a quien Bob Dylan catalogó como “un genio”. La formación, que reunió a iconos como el guitarrista Gary Moore, llamó a sus filas al bajista Marco Mendoza en 1994 y a partir de ahí el músico estadounidense de origen mexicano se ha mantenido trabajando con ella.

Brian Tich es un baterista estadounidense de largo aliento que ha trabajado junto con Ozzy Os­bourne, Foreigner, y Billy Idol. Cuando defiende tras las baquetas su puesto en The Dead Daisies salen a flote todos sus méritos como un drummer de categoría que cualquiera quisiera tener en su banda. John Corabi, por su lado, remplazó al histórico vocalista de Motley Crue, Vince Neil en 1992 y grabó en 1994 el álbum homónimo de la banda, un disco en el que estos héroes del glam metal alcanzaron un sonido más oscuro y tormentoso. Si bien no fue recibido con los brazos abiertos por la crítica más ortodoxa, confirma a Corabi como un vocalista de rock del más puro linaje.

Como se puso en evidencia, los nombres que forman esta banda hablan por sí solos. Solo basta esperar entonces que el grupo debute en La Ha­bana para ver a estos veteranos de las guerras del rock and roll y escuchar  cómo suenan las margaritas muertas.

Viernes 27 de febrero: Próximo concierto de la gira por los barrios…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on febrero 6, 2015 by el taburete

silvioEl viernes 27 de febrero a las 6:00 p.m. tendrá lugar el concierto número 64 de la “Gira Interminable” de Silvio por los barrios. La presentación será en calle Oriente entre Calixto García y Zenea (Párraga, municipio Arroyo Naranjo).

En esta ocasión tendremos como invitado al cantautor paraguayo Ricardo Flecha, quien comenzará de este modo una serie de presentaciones para celebrar sus 35 años de carrera artística.

Los músicos que acompañarán a Silvio serán Niurka González, Oliver Valdés y el trío Trovarroco, integrado por Rachid López, César Bacaró y Maykel Elizarde.

Se presentarán además el trovador Augusto Blanca y la actriz Corina Mestre.

nos gustas si te gusta…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on enero 15, 2015 by el taburete

del correo…

«Amigos queridos. Con gran emoción les contamos que ya está el clip «Big Ben” después de un año de minucioso trabajo.
En La Habana comenzamos fotografiando pequeñas piezas de reloj y armando los objetos a partir de ellas para luego animarlas y hacerlas parte de la historia que contamos en el clip. Fue un proceso emocionante e inolvidable, mi padre que ama la relojería y la practica como hobby nos iba sacando sus “tesoros” de distintas cajitas y mientras creábamos los objetos nos hacía la historia de las piezas. Mi madre también se apasionó con la idea y nos acompañó en todo el despliegue del armado y hasta diseñó un gran pez. Luego continuamos en Buenos Aires donde además se hicieron las filmaciones. Hace unos días   lo estrenamos y quisiéramos compartir esta alegría con ustedes.
Abrazo grande de Fito y mío.
Xóchitl.»

lectura de poemas, enigmas y otras conversaciones con Tony Guerrero en el Centro Pablo…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on enero 13, 2015 by el taburete

Este libro es de los poetas, músicos, artistas que han sido generosos y fraternos con nuestra justa causa y con los que he dialogado, por diversas vías, a lo largo de estos años, en una conversación que felizmente continúa y crece en los territorios del amor y la amistad.

Este libro es de mi madre y de mi hermana, así como de todos los que han hecho posible que ellas hayan construido, en estos años, un archivo amplio y eficaz de mi correspondencia y de mi obra plástica y literaria.

Y con todos ellos, y con todo aquel a quien esta obra llegue y se sienta pa

rte de ella, este libro es de Gerardo, Ramón, Fernando, René y mío. 

Antonio Guerrero Rodríguez

LECTURA DE POEMAS DE TONY GUERRERO EN EL CENTRO PABLO

El próximo viernes 16 de enero, a las 5 de la tarde, Tony Guerrero leerá textos suyos reunidos bajo el título de Diez poemas con historia en el patio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en la calle Muralla 63, La Habana Vieja.

Esa misma tarde se realizará la primera presentación del libro Enigmas y otras conversaciones en la que participará su autor. El volumen, de 420 páginas, fue publicado por Ediciones La Memoria dos años atrás, cuando Tony se encontraba aun sufriendo injusta prisión, junto a sus cuatro hermanos, por defender la paz y la tranquilidad del pueblo cubano.

Enigmas… fue preparado por el autor desde la prisión de Marianna, en la Florida, con la imprescindible ayuda de su hermana Maruchi y de su madre, Mirtha, que conservaron con amor y dedicación los documentos y las obras plásticas creadas por Tony durante tres lustros.

El libro incluye poemas, crónicas y testimonios escritos a lo largo de esos años, reunidos en las secciones tituladas: Enigmas, Entre esos poetas que admiro, Diálogos en la distancia (y en la cercanía) y En la celda hay un hombre.

El testimonio gráfico que aparece al final del volumen incluye fotos y pasteles que pertenecen a la exposición La gira interminable, que la Sala Majadahonda del Centro Pablo albergó en el año 2013 para documentar, desde esos lenguajes artísticos, la intensa labor que realiza el trovador Silvio Rodríguez, junto a sus talentosos músicos invitados,  llevando la canción y la belleza a barrios populares de La Habana y otras provincias.

Los poemas que Tony leerá la tarde de ese viernes y las conversaciones que los acompañarán son parte de la memoria batalladora que trajo de regreso a los cinco hermanos queridos. Este encuentro será, a su vez, un nuevo homenaje a su coraje, su fidelidad y su ejemplar capacidad de resistencia.

planeando La Habana…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on enero 8, 2015 by el taburete

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exposición: cómo lo vemos a usted…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on diciembre 25, 2014 by el taburete

Pospuestas las presentaciones de León Gieco en Cuba…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on diciembre 25, 2014 by el taburete

Fuente: Centro Pablo

Sentimos mucho informar que las presentaciones de León Gieco, con Luis Gurevich, en La Habana y Santa Clara en la primera quincena de enero, hantenido que trasladarse para una fecha posterior, dentro de este año. Conocemos las expectativas que estas actividades formidables habían despertado en tantas y tantos. Por eso nos proponemos continuar trabajando, junto al Ministerio de Cultura de Argentina y la Oficina de León Gieco, para confirmar una fecha próxima -y ojalá que cercana- para tener a León y al Guro entre nosotros, fortaleciendo aún más los lazos de nuestra cultura común latinoamericana.

Nota de los Estudios Ojalá-Oficina de Silvio Rodríguez: El concierto de Silvio anunciado para el 11 de enero se mantiene. Próximamente ampliaremos esta información.

el silencio del miedo… exposición personal de Yamel Santana en la Casa del Alba

Posted in el Taburete with tags , , , on noviembre 18, 2014 by el taburete

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Festival Leo Brouwer de Música de Cámara: Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías de la América Oculta…

Posted in américa, arte, cuba, Cultura with tags , , , on septiembre 29, 2014 by el taburete

La Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías de la  América Oculta parte de la concepción de otorgar a los instrumentos nativos de América la misma «dignidad ontológica» que a los instrumentos heredados de la tradición europea y los desarrollados por la tecnología digital, una experiencia única que Ud. podrá disfrutar este martes 30 en el Teatro Mella.

planeando La Habana…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on septiembre 24, 2014 by el taburete

perrea niña perrea… ¡Fuera el reguetón de las escuelas!

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on septiembre 23, 2014 by el taburete

REAcabamos de sacar un artículo en la revista El Caimán Barbudo (/www.caimanbarbudo.cu) que quiero como partir porque aborda un mal que nos toca a todos, y aprovecho para hacer algunas consideraciones.

El tema, que Julio Martínez Molina aborda, con la profundidad y claridad que le caracteriza, es el de las seudomúsicas des-socializadoras, des-cerebrantes (de la que el reguetón es el ejemplo-colmo), cómo tenemos que sufrirla en centros “culturales”, medios de transporte, y, lo que rebosa la copa, en las escuelas, incluyendo las primarias y hasta círculos infantiles.

No me da la gana que mis hijos, a los que he –hemos, pues para eso he escogido pareja-  formado con un sentido cultural de la música, y de desplegar la existencia lo más poéticamente posible, se conviertan en unos inadaptados sociales cuando tienen actividades “culturales” o “recreativas” en sus centros estudiantiles. Y no lo digo con énfasis por sus centros específicos (que no son de los peores al respecto), tampoco lo digo realmente por mis hijos Amalia, José Julián y Abel, pues ellos tienen una sólida formación que les permite discriminar de inmediato, y mirar con pena hacia los otros cuando ocurren estos cruentos hechos des-espirituales a su alrededor. Creo que la Revolución en si misma ha sido un trascendental hecho cultural de esta nación y la tiramos por la borda con la “cultura presidiaria” que contamina el ambiente musical de la isla.

Vas a una actividad en la primaria, los niños representan Los zapaticos de rosa de José Martí, y luego te espantan un reguettón o un invento macabro que se llama La aventura que es como Los pasteles verdes elevado a la N (lo cual habría parecido un imposible en los 80); no me explico cómo puede expandirse un producto tan limitado, tan elemental y edulcorado; miro con asombro y espanto los rostros de los que consumen esas melcochas sonoras anormalizantes; expresiones duras, inexprresivas, ojos vidriosos, como de peces; sin dudas son el reflejo de un acelerado proceso de descerabramiento que nos invade con la globalización de la seudocultura consumista. Algo que es viejo, la cultura comercial, banalizadora es consustancial al desarrollo de los medios masivos y el interés de sus dueños, los comerciantes. Cada día son más violentos censores de las expresiones auténticas de los pueblos, y propagadores de un sistema de estrellas crecientemente insustancial, pues el objetivo es convertirnos en homus de consumus, o sea, marionetas del mercado.

No sé cuándo va a llegar nuestra censura; le hemos cogido miedo al término como si no fuera parte de la promoción y jerarquización en todos los sectores de la vida y en todos los países de la tierra.

La censura (para no ir con eufemismos) es un hecho imprescindible para convivir socialmente; uno no puede salir encuero para la calle (aunque el calor lo sugiere). Ni puede coger un arma y disparar y dañar físicamente a otra persona, ni manejar un auto por la acera, en fin, nos atenemos a una serie de prohibiciones que nos permiten convivir más o menos en paz y armonía.

Podría ser discutible una censura musical en los medios y en los espacios públicos (estatales o particulares), lo que nadie puede cuestionar es la imprescindible regulación en los centros estudiantiles. Un derecho que tiene el sistema de educación. De hecho en la historia de nuestra radio y TV hay antológicas censuras (que aun no han sido extinguidas), lo que regularmente han sido censuras incultas, que prohíben o el rock, por extranjerizante, o Silvio, Pablo, o canciones de Carlos Varela, Pedro Luis Ferrer, por “conflictivas” o Celia Cruz, porque dijo algún disparate contra el gobierno de la isla, o a otros porque emigraron, o hasta a Mercedes Sosa, porque alguna vez hizo alguna declaración ni sé contra qué, tomada por inapropiada. Por suerte muchas de estas “censuras” han quedado en el pasado (aunque no han muerto); y no está de más que deje claro que estoy en contra de que se censure cualquier obra de arte, pero no lo contrario.

A propósito, una curiosidad, nadie sabe en la mayoría de estos casos quién censura, alguien llega y te dice “no se puede poner esto”, y ese no sabe quién lo dijo, a él se lo informó su jefe inmediato superior y a ese el suyo, pero nadie sabe un nombre ni aparece un papel. Es un misterio sin sentido (o con el sentido de los que saben ni asumen lo que hacen), los medios tienen todo el derecho (y eso se da por sentado en cualquier rincón del mundo) a ejercer su política promocional, y por tanto, se pone y prioriza lo que le conviene al dueño del medio, y lo que no le conviene se prohibe. Yo supongo que el problema en Cuba es que como los medios no son de nadie en particular y el “de todos” es diverso y trae contradicciones, pues los que ejercen la censura no quieren marcarse, quizás porque obedecen más a caprichos que a cumplir con la política cultural del país.

Pero vamos al pollo del arroz.  No me explico cómo el Ministerio de Educación no acaba de prohibir terminantemente la música por la libre en las escuelas. ¿No irán a la escuela los hijos de los que dirigen allí? No hay centro estudiantil que escape de ese imperio de los que ponen el audio; llegan y con su habitual mal gusto espetan al estudiantado toda la seudomúsica que se les antoja convirtiendo la escuela en una discoteca de ese ruido, diría que desmoralizante, que caracteriza a las actividades bailables contemporáneas.

Es hora (desde hace años) que los ministerios de Educación y Cultura, hagan un módulo musical que llegue a todas las escuelas del país, como mismo se reparten lápices, libretas y libros. Acompañado de una resolución que prohíba, bajo pena de fuertes sanciones a profesores y directores de centros estudiantiles, poner en cualquier tipo de actividad con estudiantes, sea en el centro o una fiesta de fin de curso en otro lugar, una sola pieza que no esté en ese módulo.

El “modulo musical” podría contener las mejores contradanzas, danzones, rumbas, zarzuelas, sones, boleros, guarachas, chachachá, filin, trova, jazz, en fin una antología de la música cubana, (desde sus orígenes hasta hoy) que pueda servir para coreografías bailables, apoyar clases, actividades, recesos…pienso en discos que vayan desde el trío Matamoros, la Aragón, el Septeto Nacional, hasta los Van Van, Irakere, Silvio, Pablo,  los Muñequitos de Matanzas o Adalberto y su son; discos en que nuestros cantautores han musicalizado a Martí, Guillén, Eliseo… y, por supuesto, en ese módulo no podría faltar el cancionero infantil tan hermoso que tenemos con Teresita Fernández, Liuba María Hevia, Rita del Prado, y el dúo Karma, por mencionar algunos. No estaría mal otros cancioneros clásicos infantiles como el de la argentina Maria Elena Walsh.

Claro que en un inicio habría resistencia, incluso de algunos profesores, y especialmente de tanto niño atrofiado o dañado por la contaminación espiritual en nuestro medio ambiente; precisamente por ello, urge tomar estas medidas. Y creo que en poco tiempo los mismos profesores se empaparían con la esencia de esa música, la estudiarían (al menos,  algunos) y la propagarían, unos con entusiasmo, otros, porque no les quede más remedio.

Esto no es para mañana, el rancho está que arde, la música acompaña al ser humano, cada vez más; con las nuevas tecnologías, hasta transitando por las calles, va con nosotros. La música contiene espiritualidad, elevada y poética, o primitiva, egoísta, inhumana (aunque a esta prefiero llamarle seudomúsica o música apócrifa).

Reitero que esto no lo hago por mis hijos… digamos de sangre, ellos tienen un sentido cultural y crítico que les permite desechar automáticamente todo lo que no va en dirección auténtica. Son fanes, por ejemplo a Silvio Rodríguez, Chico Buarque, Beatles, Charly García, Gerardo Alfonso, Fito Páez, Calle 13, Pedro Guerra, Queen, Santiaguito Feliú, Luis Eduardo Aute, (esto es, literalmente, lo que más ponen cuando se sientan a escuchar música o hasta a jugar un rato en la computadora)… y yo no tengo que dictar nada, ni prohibir porque el ambiente que los formó fue propicio; de tal manera que ellos creen (o saben) que toda la buena música es de su tiempo, no importa el rincón del mundo o la época en que fue creada. Así los puedes sorprender cantando una canción de Violeta Parra, de Nico Saquito, Lila Downs, Ariel Barreiro, Ana Carolina, Roly Berrio, los Trivalistas, o de León Gieco… en fin más que ellos, me preocupan los demás hijos de Cuba, aunque también los propios, pues pueden compartir sus gustos culturales con pocos amiguitos. Y no se trata de gustos, sino de maneras de apreciar la música, de toda la carga de conocimiento, poesía, cultura de los pueblos, del alimento espiritual del que se nutre el ser humano mediante una canción. La salud del alma depende del alimento cultural del que te nutres, y lo que se está comiendo hoy es masa cárnica texturizada sonora que está disecando en vida a muchos seres.

Perrea, niña, perrea

Por: Julio Martínez Molina. 12|8|2014

Ni conservador ni victoriano; ni pacato ni gazmoño. Solo portador —creo—, de un mínimo de sentido común. Cuando se pensó sería tan solo una moda pasajera, otra más… prendió fuerza con tanta saña en Cuba como la burocracia, el maltrato al prójimo o el marabú. El reguetón, no contento con desbordar en cada cuadra los tímpanos de personas mayores o de cualquier edad lancinadas por ese patrón ritmático primitivo (nunca música), se hizo dueño, hace años, del sistema general de transporte de la nación —privado y estatal—, instituciones de distinto signo, centros recreativos…

En estos últimos, hasta en los menos pensados, existen canales internos de reproducción por DVD donde las 24 horas torturan al cliente con los tambores de Kong de “grandes machos” con tremendos complejos de inferioridad, porque ningún hombre, en pos de confirmar su sexo ante la colectividad, precisa ser tan prepotente, humillador, ofensivo y denostador de mujeres, niños, ancianos, las buenas costumbres o los valores cívicos de un país.

Lamentablemente, pese a que los congresos van y los congresos vienen, los planteamientos de los intelectuales son ignorados en cada sitio, o feudo, por administraciones desentendidas del todo de los encargados del tema música. Ellos, manus militaris, atacan con artillería pesada a quienes no desean oír esa retahíla de imbecilidades machistas a decibeles estratosféricos.

Su mejor defensa cuando son interpelados es que complacen al público con su preferencia. Se equivocan: es nada más a un receptor condicionado mentalmente a recibirlo, porque fue inducido por todas las vías a ello. Porque los medios siguen sin jugar su papel; porque la educación artística y musical en el sistema docente cubano es precaria; porque quien no entra en la “horma” resulta incomprendido por la masa: mucho más si es un (a) adolescente o joven.

Así andamos y así vamos, lo cual no está bien, supongo. A lo mejor no queda otra que coincidir con un gran escritor cubano contemporáneo, cuando, pocos años atrás, escribió que el de marras era el ritmo que se merecía una época tan sórdida.

Ahora bien, deben existir ciertos topes, determinados flancos no factibles de someterse a semejante contaminación sonora. Hace escasos días asistí a la reapertura del palacio de pioneros de un municipio cienfueguero. El recibimiento fue una grabadora en el patio con un reguetón de los bien “tú sabes” enlodando las percepciones de esos inocentes.

Echaron basura en el verde jardín; en la sábana blanca vertieron hollín. Los ratones entraron al huerto de los pioneros, con Guaso y Carburo de vacaciones. Por fortuna, una de las funcionarias que nos acompañaba se lo hizo notar a la responsable de la musicalización del acto. Lo quitó, al menos de momento.

Lo mismo sucede en parques de diversiones u otros sitios destinados al público infantil, a la vista, al oído de todos, sin quejas. Si hay reticencias, son acaso internas. La gente no verbaliza, por miedo a parecer extraña, a contrariar.

Semanas antes, la televisión local publicaba un reportaje sobre el montaje de una suerte de “banda” rítmica. Entre las entrevistadas figuraba una niña de algo más de dos años, quien apenas sabía hablar, pero a la cual le enseñaron a contorsionarse como las bailarinas de Pitbull. Aquello era visto, por los enfocados por la cámara y el entrevistador, como algo sumamente gracioso.

Que cada quien, de modo individual, fragüe la banda sonora de su vida con el ritmo que le convenga, pero en su casa. Las direcciones de las instituciones (de cual tipo fueren), deben desempeñar su papel, precisan poner ojo avizor para impedir desaguisados tales.

Si además de vivir en medio de una crisis económica, con divorcios en crecimientos exponenciales, violencia al aumento, alcoholismo desenfrenado u otros males, a nuestras niñas las vamos enseñar a “perrear” desde que nacen en nuestros propios palacios de pioneros, parques de diversiones u otros centros infantiles, ¿qué les podremos pedir mañana?

Cuba será sede del Festival de Rock Latinoamericano “Patria Grande”…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on septiembre 22, 2014 by el taburete

Patria-Grande-portada

Por: Marianela Dufflar en Cubadebate

Del 14 al 18 de noviembre se celebrará por primera vez en Cuba, el Festival de Rock Latinoamericano “Patria Grande”. Así lo dieron a conocer sus organizadores en conferencia de prensa realizada en el “Submarino Amarillo”, Centro Cultural de ARTex.

Agrupaciones como No te va a gustar (Uruguay), de gran prestigio y convocatoria, así como Puya (Puerto Rico), Ra la Culebra (Colombia), Milixia (Costa Rica) y Curva Sur (Venezuela), serán las encargas por la parte extranjera de mostrar su talento en la capital cubana y en las provincias Cienfuegos y Villa Clara.

Humberto Cruz Hernández, presidente de ARTex y del comité organizador del evento auspiciado por el Ministerio de Cultura, declaró a la prensa que serán varias las instituciones culturales cubanas que se suman a las jornadas de este festival; entre ellas, ARTex, la EGREM, la Agencia Cubana de Rock y la Casa del Alba Cultural.

Por su parte, Sebastián Heredia, promotor argentino, quien también preside el festival, comentó que dentro de los principales objetivos de este espacio está la posibilidad de que los jóvenes cubanos y seguidores del rock conozcan lo que ocurre con el género en toda América Latina. De igual manera será una  buena ocasión para que los músicos invitados puedan conocer e interactuar con agrupaciones cubanas de alta calidad, que con su producción musical y obra han marcado pauta dentro de ámbito del rock latino.

Otra de las noticias dadas por Heredia es que el festival contará con la presencia de Horacio González, Director de la Biblioteca Nacional de la República de Argentina, quien tendrá a su cargo, en La Casa del Alba, la presentación de un audiovisual en Homenaje a Luis Alberto Spinetta, precursor del rock latino, que muestra aspectos de la vida y obra de este músico y compositor argentino.

Con esta muestra, el público tendrá la oportunidad de adentrarse a través de documentos, poemas y fotografías testimoniales, en la historia del autor del conocido tema “Muchacha ojos de papel”.

En cuanto a la programación, Sebastián informó que el concierto inaugural tendrá lugar el día 14 de noviembre en la Tribuna Antiimperialista a cargo de todas las agrupaciones invitadas. El 15 de noviembre, el Salón Rosado de la Tropical abrirá sus puertas al grupo No te va a gustar.

Ese mismo día, en la Casa de la Música de Miramar se presentará Puya, mientras que Ra la Culebra, Curva Sur y La Milixia lo harán en el Teatro Terry de Cienfuegos. La Loma del Papiro, en Villa Clara, será el lugar donde brindarán su arte los grupos, No te va a gustar, Ra la Culebra, La Milixia y Curva Sur.

Aunque aún están por definirse las agrupaciones cubanas que participarán y el lugar del concierto del día 17, la clausura del evento se efectuará el 18 de noviembre en el Maxim Rock.

El Festival “Patria Grande” logrará una convergencia entre los hacedores del rock y sus seguidores, a través de conciertos donde el Heavy metal, la fusión de ritmos, el rock alternativo y, sobre todo, en español, tendrán un lugar protagónico durante cinco intensas jornadas en defensa de un género que, cultivado en Latinoamérica, toma características sui géneris, no solo en lo musical sino como concepto estético; que refleja un modo de asumir la vida.