Archivo para Blanca Rosa Blanco

del cine cubano… Pleiesteichon

Posted in américa, arte, arte digital, cine, cine cubano, cuba, espejos, LaHabana with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on febrero 25, 2010 by el taburete

Pleiesteichon se escribe a lo cubano, como mismo se pronuncia el nombre que denomina en inglés a una estación de juego (play station). Con este resorte lúdico nos alerta el joven realizador Ian Padrón, desde el título de su nueva película, que estamos en presencia de una historia muy criolla, que se apropia del lenguaje actual y, especialmente, de la visión de aquellos que más gustan de tener esta clase de juguetico entre sus dedos. Esta, que según su realizador es «una historia básicamente de niños», toma como punto de referencia la zona caliente que más se ciñe a los intereses infantiles, el juego, el cual se ha visto seriamente transformado por la modernidad.  Pero a Ian Padrón le llaman la atención las connotaciones sociales que pueden venir acompañando al fenómeno. En su opinión, aunque «los juegos electrónicos son muy entretenidos y desarrollan la rapidez mental de quienes los utilizan y disfrutan, estos han llegado a convertirse, a la vez, en un medidor social entre los niños y adolescentes, lo que es equivalente a tener tal o más cual auto entre los adultos. Mi película tiene que ver más con la valoración de éxito o fracaso que tienen muchos niños a nivel mundial, por poseer o no este tipo de aparatos, o por tener el modelo más adelantado o más viejo».

Esta temática que se esboza desde el título, no es abordada con las intenciones de un ensayo cinematográfico ni mucho menos, sino de la manera más clara y armónica que se pudiera ajustar a una cinta que va dirigida, en buena medida, al público infantil. Se trata de un argumento tejido a la manera de un cuento de aventuras donde esta vez son dos niños los protagonistas, Andy y Ernestico, ambos actores de esa gran compañía de teatro que es La Colmenita.

Andy interpreta a Carlos Roque, un niño que ha repetido dos veces de grado, mientras que su compañero le da vida al personaje de Mario Arlay, un alumno que, por el contrario, es un modelo de disciplina y amor al estudio. Ambos coinciden en la misma aula de clase, aunque no por ello se conocen a fondo, hasta que un día, por esas casualidades del destino, llegan a pasar una jornada juntos y a confrontar sus ideas de la vida y sus maneras de pensar.

Junto a Andy Fornaris y a Ernesto Escalona, debuta en la gran pantalla la actriz Claudia Alvariño —en el papel de la maestra—, quien al igual que los dos protagonistas creció física y profesionalmente entre los pasillos de la casona de G y 13, donde radica la sede de la compañía infantil de teatro, que el pasado 14 de febrero arribó a sus 20 años.

Otro gran elenco de primeros actores hacen los secundarios: Luis Alberto García, Blanca Rosa Blanco, Raúl Pomares, Miriam Socarrás, René de La Cruz, Rigo Ferrera y Herón Vega.

A estos pormenores que siempre son de gran interés para los cinéfilos, Ian Padrón agrega otros no menos importantes: «Llevo casi una década esperando la oportunidad de poder hacer esta película. El guión fue escrito a cuatro manos con Felipe Espinet, basado en un argumento que escribí hace ocho años. La música estará a cargo de Miguel Núñez, mientras que Buena Fe hará la canción tema».

Con paciencia y buena estrella

Hijo de Juan Padrón, el creador de Elpidio Valdés, Ian ha recorrido un largo camino como realizador de audiovisuales, antes de llegar ahora con Pleiesteichon a su primer largometraje de ficción.

La escalada cuesta arriba comenzó con su corto de ficción Motos, su tesis de graduación del ISA, la cual produjo en 35 mm y se colocó en la sección oficial de importantes festivales internacionales como los de Sao Paulo, Toulousse y Nueva York. Después llegarían los premios por el documental Luis Carbonell: después de tanto tiempo. El filme Fuera de Liga, que realizara acerca del popular equipo de pelota capitalino Industriales forma parte también de su reconocida obra.

Ian es también el creador de una veintena de videoclips con los cuales ha promovido la música de artistas y agrupaciones cubanas como Buena Fe, Moneda Dura, Vocal Sampling, Adalberto Álvarez y su Son, Ernán López-Nussa y los Van Van.

Justamente la historia musical del «tren» de Juan Formell ha sido la cinta más reciente que presentara el autor a finales del año pasado, bajo el título de Eso que anda, con la cual celebra las cuatro décadas de la agrupación.

Así, «con paciencia y con buena estrella», me asegura Ian que ha llegado hasta este, su primer largometraje de ficción. Y añade para los que estamos deseosos de ver Pleiesteichonen la pantalla grande: «Pienso que estará lista para el verano de 2010. Pero no tengo apuro con ninguna fecha. Solo intento que quede bien y eso será un gran logro para todos los que la hicimos».

fuente cubacine

Anuncios

del cine cubano… el premio gordo de J.C. Cremata

Posted in américa, arte, arte digital, cine, cine cubano, Cine Documental, cuba, espejos, LaHabana, literaura, Memorias, noticias, Opinión, relato with tags , , , , , , , , , on octubre 16, 2009 by el taburete

premio flaco

Probablemente ningún espectador salga ileso del cine luego de ver “El premio flaco” (el más reciente filme de Juan Carlos Cremata y del ICAIC). Hasta el más ajeno asistente percibirá esa corriente de sentimientos encontrados que genera la obra, inspirada en la pieza homónima del dramaturgo cubano Héctor Quintero.

En 1958, Iluminada, una noble mujer que vive en la periferia deLa Habana en una casa de madera, encuentra una balita premiada dentro de un jabón Rina, muy promocionado en esa época.

La suerte le concedió la casa de sus sueños. Sin embargo a partir de ese momento su vida, que ya era miserable, se vuelve una pesadilla y poco a poco va descubriendo que las personas a las que ella ha ayudado siempre la rechazan.

Aun con las pinceladas humorísticas que caracterizan a los cubanos- capaces de reír con lo más triste e insólito- “El premio flaco” es una película dramática hasta la médula, tanto por su argumento original como por el altísimo nivel de interpretación que alcanza, principalmente del protagónico: Iluminada, encarnada magistralmente por Rosa Vascocelos.

No en vano el propio Héctor Quintero confesó que esa es la Iluminada que él escribió hace más de 40 años. Hay que decir que el resto de los actores están de lujo igualmente: desde Blanca Rosa Blanco, Alina Rodríguez y Carlos Gonzalvo (tan popular por su personaje humorístico de Mentepollo en la TV) hasta todos los demás, que se entregaron completamente.

Cremata supo explotar cada rasgo de sus actores, gestos, miradas y parlamentos de los personajes que en una misma escena generan innumerables sentimientos a la vez.

Según comenta el realizador, desde niño estuvo enamorado de esa obra y siempre quiso llevarla a la pantalla grande. El resultado es apasionante, inesperado, totalmente diferente a sus dos películas anteriores (Nada y Viva Cuba), y no es atrevido asegurar que es la más emotiva. Como él mismo dice: “es una película que sale del alma” y a todos nos llega.

No obstante el enfoque trágico no le quita el tono optimista. En medio de la tristeza la heroína nunca abandona sus ilusiones: “No dejo de tener fe en las personas”, le dice a su marido, un hombre degenerado por la vida y por su propia miseria humana, que nunca la quiso en todos sus años de matrimonio.

Si lo miramos con nuestra lupa, encontramos en el filme situaciones irreales, por decirlo de alguna manera, sólo creíbles en el teatro, en la ficción; pero es que “los cubanos somos tan teatrales…”. Para cualquiera que lo vea es fácil cuestionarse si acaso existe gente tan ingenua como Iluminada, tan ilusa, tan crédula. Y que además de soportar tanto sufrimiento y rechazo de los demás no pierda las ilusiones.

Cada fragmento de “El premio flaco” nos llega al alma. Cremata se esmeró en el aprovechamiento de los recursos cinematográficos y usó bastantes planos cerrados muy narrativos que mantienen en vilo al espectador. En ningún momento el cineasta baja la parada, cada instante deviene un clímax, una catarsis.

La escena de Iluminada bajo la lluvia- cuando se descubre traicionada por quienes la rodean- y el final donde todo el barrio va arrollando en la conga- burlándose de ella mientras toca la trompeta con la cara pintada de payaso pero llena de esperanzas- son impresionantes.

Todo eso ligado a la música le da más valores a la cinta. La banda sonora engrana a la perfección con la dramaturgia de “El premio…, es alma del filme. Las discusiones entre Iluminada y su marido transcurren en susurro pero son sumamente dolorosas.

Fotográficamente la película parece una postal antigua; hay un tratamiento fascinante del color. Cremata venció el riesgo de las películas de época con las locaciones y se las arregló para que el espectador no extrañara la ciudad de mediados de siglos. El filme se desarrolla en pocos espacios: la casa de madera de Iluminada, sus alrededores con las casas vecinas y un camino desde donde se ve el capitolio a lo lejos.

Aun cuando la historia se refiere a los años 50 y fue escrita en los 60 del siglo XX, su tema no envejece sino que gana actualidad porque continúa con la interminable reflexión sobre el ser humano. Cremata tomó como pretexto las carencias materiales para hablar de la miseria espiritual de las personas. Desde el inicio juega con la consigna publicitaria del jabón Rina: “Hay que tener fe que todo llega”.

“El premio flaco” es un texto de probada eficacia en el público. El realizador se enfrentó al reto que siempre supone adaptar una obra ya conocida de la literatura o el teatro. Él mismo viene de una formación teatral y así es el filme, muy a su estilo. Y aunque su versión encaja muy bien en el lenguaje cinematográfico, está cargada de esa energía que caracteriza el arte de las tablas.

Si a alguien le parece insólita su propuesta, no será por lo absurdo sino por lo extraordinario. Creo que esta es una muy buena película en estos momentos del cine cubano. Yo diría que se ganó el premio gordo. Y esto ya no es un juego de palabras.

Elizabeth López Corzo en Cubasí.cu