Archivo para Choco

apoteosis brouwer-gismontiana…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , , , on octubre 17, 2010 by el taburete

por Silvio Rodriguez en su blog Segunda Cita

Ayer 15 terminó el II Festival Leo Brouwer de Música de Cámara. Era una tarde espléndida y llegué más tarde que el día del ciclón, esta vez por mi culpa. Por eso me perdí la Sonata del caminante (para guitarra), interpretada por el Maestro rosarino-habanero Víctor Pellegrini, y llegué cuando el juvenil Quinteto de Vientos Santa Cecilia concluía tres obras de Egberto Gismonti, a quien estuvo dedicada la última jornada. 

Sin embargo llegué a tiempo para ver a Harold López-Nussa acometer seis de los Diez bocetos para piano que Leo compuso como homenaje a pintores cubanos. Los diez trabajos son preciosos, pero me tocan muy particularmente los dedicados a Raúl Milián, con claroscuros angustiosos, como la obra del pintor; el dedicado a Choco, que lleva y trae magistralmente un tumbao sonero; y la diafanidad transparente de las texturas que evocan la imaginería de Roberto Fabelo. No sé si lo más difícil de conseguir en estas piezas sea continuar en estilo los espacios de improvisación que el compositor deja al intérprete. Un sutil juego de “terreno minado” que la profundidad de análisis y la creatividad de Harold sorteó con ingenio y elegancia.

Cuando fue a anunciar el intermedio, Leo invitó a Egberto Gismonti a tocar “siquiera cuatro notas”, para “redondear” la primera parte del programa. El gran músico brasilero dedicó afectuosas palabras a la calidad de los intérpretes del Festival y dijo que iba a hacer una improvisación basada en la música de Leo y en la sensibilidad del pianista que acababa de tocar. Gismonti improvisó durante un cuarto de hora una música que, por su planteo y consecuente desarrollo, parecía escrita. Después invitó a la Maestra del violonchelo Amparo del Riego a dibujar el tema de Pan y Vino, una de las piezas más delicadas de su legendario disco de piano Alma. El resultado fue la belleza de una música austera que, sin la más mínima concesión al sentimentalismo, puso piel de gallina en mucha gente.

Mientras Gismonti hablaba de las virtudes de los músicos cubanos, yo me preguntaba en cuántos países podría hacerse un Festival de tal diversidad e interés. Recuerdo que la primera música que sonó, en el primer concierto, fueron lasRondas, refranes y trabalenguas para coro mixto, de Leo Brouwer, en mágica versión del coro Entrevoces, dirigido por la maestrísima Digna Guerra. Hubo dos fechas dedicadas a cubanas compositoras, desde el siglo XIX hasta nuestros días. En ese ciclo el Trío José White me descubrió una composición para violín, cello y piano, de Cecilia Ariztí, de una belleza conmovedora. Y en el espacio dedicado a cubanas en otras tierras me impactó el quehacer de compatriotas como Keyla Orozco, Tania León y Magaly Ruiz. Qué linda sorpresa descubrir que la entrañable María Álvarez Ríos escribió una obra como Ghetto. Qué estimulante ver crecer a intérpretes jóvenes como Fernando Muñoz, Ana Gabriela Fernández, Dianelys Castillo y Alí Jorge Arango; y constatar la creciente madurez de jóvenes maestros como Anolan González y Leonardo Gell.

La imantación de Leo ―asistida por la voluntad incansable de Isabelle Hernández― atrajo también a excelentes intérpretes de otras tierras: los maestros guitarristas Marcelo de la Puebla y Miguel Trápaga, de Chile y de España, y el virtuoso trombonista andaluz Rafael Martínez Guillén. Trápaga tiene un sonido espectacular. Rafael es capaz de escribir y ejecutar una cadencia cubana perfecta. Marcelo, en intimidad, se alivia con canciones del inmortal Víctor Jara.

La última obra que se escuchó fue el estreno mundial de Gismontiana para cuatro guitarras y orquesta de cuerdas, obra que Leo compuso en 2004, versionada ayer por cuatro guitarras y cuarteto de cuerdas. Seis movimientos que se van levantando desde texturas de gran sutileza, con contrapuntos de elementos rítmicos brasileros y cubanos, a veces solos y otras superpuestos, creando fusiones de afortunadas simpatías. Música que el mundo escuchó ayer por vez primera y que, por su impresionante belleza, sentí deseos de seguir recorriendo como espiral eterna.

fin de semana con mucho arte en La Rampa…

Posted in américa, arte, arte digital, cortos, cuba, debate, dibujo, espejos, Jazz, LaHabana, literaura, música, pintura, poesia, poprock, Trova with tags , , , , , , , , , , on julio 22, 2010 by el taburete

La XI Feria Arte en La Rampa ofrece una atractiva programación a partir de este jueves 22 hasta el domingo 25. Hoy, a las 4:00 p.m. en el espacio Encuentros, bajo la conducción de la periodista Magda Resik, el invitado será el artista Eduardo Roca (Choco); mientras que dos horas después contará con una sesión de jazz a cargo del pianista Robertico Fonseca. El viernes 23, a las 4:00 p.m. se hará la presentación del libro Cartas de José Lezama Lima por el escritor César López; y a las 5:00 p.m., la carpeta de reproducciones de Servando Cabrera, preparada por la empresa Génesis Galería, tras ser comentada por el  fundador del ICAIC Alfredo Guevara, estará a disposición del público. Ese mismo día a las 6:00 p.m., tendrá un concierto Patricio Amaro. El sábado 24, a las 2:00 p.m. Arnaldo Rodríguez, director del grupo Talismán, promoverá su obra. A las 6:00 p.m., será el momento de Vocal Sampling; y al día siguiente le llegará a la misma hora el turno a la versátil cantante Ivette Cepeda. vía cubarte.

Choco: ser cubano es una religión y fuerte…

Posted in américa, arte, cortos, debate, dibujo, el Taburete, espejos, LaHabana, literaura, música, Memorias, Opinión, pintura, poesia, relato, televisión, Trova with tags , , , , , , , , , , on mayo 20, 2010 by el taburete

Con 2 que se quieran… tomado de Cubadebate.cu

Amaury Pérez. Muy buenas noches. Estamos en “Con 2 que se quieran”, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy está conmigo y con ustedes, en el programa, uno de los más grandes artistas plásticos, el rey de la colagrafía en Cuba, grabador, pintor, escultor, bueno, es que él lo ha hecho todo y además, es una de las más maravillosas personas que he conocido en mi vida, Eduardo Roca, más conocido por el público y por la firma de sus cuadros como Choco. Bienvenido, Chocolate. Muchas gracias por aceptar estar aquí conmigo. ¿Qué significa para ti especialmente, y para tu generación, Servando Cabrera Moreno?

Choco. La vida, yo creo. Servando, no fue de mis primeros maestros, fue de mi segunda generación de maestros, fabuloso, y que entró profundamente en mi cuerpo y alma, no solamente mía, sino de mi generaciónen total. Nos influenció, nos amó y por tanto pienso que dejó bien firme su obra y que nosotros fuimos, yo pienso, buenos hijos suyos y que hemos continuado con mucho amor.

Amaury Pérez. En tu casa nueva, que está en mi barrio, hay un cuadro inmenso, que preside el gran salón, es como el custodio de la casa, es un cuadro de Servando, ¿cómo llegó a ti?

Choco. Tiene una historia tremenda.

Amaury Pérez. Adelante.

Choco. Primeramente yo vivía en un apartamento en el que vivió Rafael Paneca, mi gran amigo, que formó parte de una frase que nosotros la hemos llevado siempre encima, Los Cuatro Jinetes dela Apocalipsis: Rafael Paneca, Edmundo Orozco, Ernesto García Peña y yo. Ese cuadro presidió siempre ese apartamento. Después Paneca permutó y ese cuadro como pertenecía a él, se fue.

Siempre, nosotros, en mi casa, mi familia, mis hijos, mi esposa, pensábamos que ese cuadro tenía que volver y volvió, no recuerdo bien de qué forma. Yo sé que no se fue nunca. Creo que es, además del cuadro de Servando, la Yemayá de mi casa porque preside los tonos azules. Dicen los religiosos, los de la religión afrocubana, mis amigos, brujeros, babalaos, que yo soy hijo de Yemayá y por tanto ese cuadro tiene que estar en mi casa.

Amaury Pérez. Bueno, normalmente ellos tienen la razón, así que, ¡qué bueno que está en tu casa!

Tú naciste en Santiago de Cuba, eso se sabe, porque cualquiera que averigua de ti sabe que eres santiaguero, y a mi me gusta mucho…

Choco. Y de pura cepa… Sigue leyendo

Mensaje desde Cuba a los artístas e intelectuales afronorteamericanos…

Posted in américa, arte, censura, cuba, debate, Memorias, Opinión with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on diciembre 4, 2009 by el taburete

Un proverbio yoruba reza: “La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza un día”. Aunque por largo tiempo a la opinión pública norteamericana le han tratado de imponer, desde los círculos políticos más intolerantes y los medios de comunicación más poderosos, una imagen distorsionada de la sociedad cubana contemporánea, siempre, de un modo u otro, termina por abrirse paso la realidad.
Así sucederá, estamos seguros, cuando se conozcan los argumentos que nos llevan a refutar las falaces afirmaciones sobre nuestra sociedad contenidas en un documento circulado el pasado 1ro. de diciembre a nombre de un grupo de intelectuales y líderes afronorteamericanos.
Decir que entre nosotros existe un “insensible desprecio” por los cubanos negros, que se coartan las “libertades civiles por razones de raza”, y exigir que se ponga fin “al innecesario y brutal acoso de los ciudadanos negros en Cuba que defienden sus derechos civiles”, parecería una delirante elucubración si no fuera porque detrás de esas ficciones se evidencia la aviesa intención de sumar a respetables voces de la comunidad afronorteamericana a la campaña anticubana que pretende socavar nuestras soberanía e identidad.
Si la Cuba de estos tiempos fuera ese país racista que se quiere inventar, sus ciudadanos no hubieran contribuido masivamente a la liberación de los pueblos africanos. Más de 350 000 voluntarios cubanos combatieron junto a sus hermanos de África contra el colonialismo. Más de 2 000 combatientes de la Isla cayeron en tierras de aquel continente. Una personalidad de indiscutible relieve mundial, Nelson Mandela, ha reconocido el papel de esos voluntarios en la quiebra definitiva del infamante régimen del apartheid. De África solo trajimos los restos de nuestros muertos.
Si la Cuba de hoy sintiera ese desprecio por el negro, más de 35 000 jóvenes africanos no hubieran sido formados en nuestras escuelas durante los últimos 40 años, ni 2 800 jóvenes de una treintena de países de esa región estudiaran ahora mismo en nuestras universidades.
Un pueblo enfermo de racismo se negaría a colaborar en la formación de médicos y recursos humanos en el área de la Salud en Facultades de Ciencias Médicas fundadas en Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Gambia y Eritrea; daría la espalda a los programas de asistencia sanitaria que han salvado miles de vidas en varios territorios de América Latina y el Caribe donde resulta significativa la presencia de la diáspora africana, y se hubiera desentendido de los más de 20 000 haitianos y afrocaribeños de habla inglesa que han recuperado la vista mediante operaciones quirúrgicas practicadas gratuitamente en nuestro país.
Es muy probable que la mayoría de los firmantes del documento desconozca cómo a raíz de la devastación de Nueva Orleáns por el huracán Katrina, decenas de médicos y personal paramédico cubano se ofrecieron para asistir voluntariamente a las víctimas del meteoro en un gesto humanitario que no halló respuesta en las autoridades norteamericanas.
En otro orden, quizá también ignoren de qué modo, desde los primeros días que siguieron a la victoria popular de 1959, fueron desmanteladas aquí las bases institucionales y jurídicas de una sociedad racista. La Revolución Cubana encontró en 1959 una situación desesperada en la mayoría de la población. Los afrodescendientes cubanos, que estaban entre las más sufridas víctimas del modelo neocolonial imperante en la Isla, se beneficiaron de inmediato con la batalla que dio el gobierno revolucionario para erradicar toda forma de exclusión, incluido el feroz racismo que caracterizaba a la Cuba de entonces.
La política de Cuba contra cualquier tipo de discriminación y en favor de la igualdad tiene respaldo constitucional y se expresa en los capítulos de la Carta Magna que se refieren a los fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado y a los derechos, deberes y garantías de sus ciudadanos. Los derechos constitucionales, así como los mecanismos y medios para hacerlos efectivos y restablecer la legalidad ante cualquier violación de estos, se garantizan mediante una muy precisa legislación complementaria.
Como nunca antes en la historia de nuestro país, los negros y mestizos han hallado, en el proceso de transformaciones emprendido en el último medio siglo, oportunidades de realización social y personal, sustentadas en políticas y programas que han propiciado el despegue de lo que llamó el antropólogo cubano Don Fernando Ortiz la impostergable fase integrativa de la sociedad cubana.
Se trata, lo sabemos, de un proceso no exento de conflictos y contradicciones, sobre los que gravitan tanto desventajas sociales heredadas como prejuicios secularmente enraizados.
Hace seis años, Fidel Castro, al dialogar en La Habana con pedagogos cubanos y extranjeros, comentó cómo “aún en sociedades como la de Cuba, surgida de una revolución social radical donde el pueblo alcanzó la plena y total igualdad legal y un nivel de educación revolucionaria que echó por tierra el componente subjetivo de la discriminación, ésta existe todavía de otra forma. La califico como discriminación objetiva, un fenómeno asociado a la pobreza y a un monopolio histórico de los conocimientos”.
Quien observe la vida cotidiana en cualquier sitio del país, podrá advertir cómo se lleva a cabo un ingente esfuerzo por superar definitivamente los factores que condicionan tal situación mediante nuevos programas orientados a eliminar toda desventaja social.
Los intelectuales afronorteamericanos deben saber cómo sus colegas cubanos han abordado estos temas y promueven acciones desde el lugar prominente que ocupan en la sociedad civil. Algunos de los programas anteriormente aludidos surgieron a partir de los debates suscitados en 1998 durante el VI Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en diálogo franco y abierto con las máximas autoridades del Estado y el entonces presidente Fidel Castro.
Debe recordarse que la organización que agrupa a la vanguardia del movimiento intelectual y artístico cubano tuvo como presidente fundador a un poeta negro, Nicolás Guillén, uno de los más notables poetas de la lengua castellana del siglo XX, activo luchador contra la discriminación racial, y amigo personal de Langston Hughes y Paul Robeson.
En el seno de la UNEAC, organización que nunca estuvo a espaldas de esta problemática se ha creado un Comité permanente para luchar, desde una perspectiva cultural, contra todo vestigio de discriminación y prejuicios raciales.
En un país racista sería impensable la fundación y el funcionamiento de instituciones como la Casa de África, la Fundación Fernando Ortiz, la Casa del Caribe de Santiago de Cuba, el Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas y el Instituto Nacional de Antropología, que, entre otras, investigan a fondo el legado africano en nuestra cultura y las relaciones interraciales en nuestro país. Ni recibieran apoyo ni tendrían el más amplio reconocimiento social entidades artísticas de tanta jerarquía como el Conjunto Folclórico Nacional, el Ballet Folclórico de Camagüey, o el Conjunto Folclórico de Oriente. Ni existiera el Museo de La Ruta del Esclavo, primero de su clase en América Latina y el Caribe y uno de los principales resultados del compromiso de Cuba con el programa auspiciado por la UNESCO para vindicar el aporte de los africanos arrancados por la fuerza de sus tierras de origen a estas otras donde contribuyeron a la forja de nuevas identidades.
Si el odio racial fuera una tónica predominante en nuestra sociedad, no pasaría de ser un gesto retórico la conmemoración del centenario de la fundación del Partido Independiente de Color, sobre la base de recuperar la memoria histórica de una etapa de las luchas y afanes del pueblo cubano por sus derechos y su liberación de todas las dominaciones.
Genuinos portadores de la cultura musical tradicional, sumamente apreciados por públicos norteamericanos, como Los Muñequitos de Matanzas y los conjuntos Yoruba Andabo y Clave y Guaguancó tendrían que desempeñarse como braceros mal pagados en los puertos, parqueadores de autos, limpiabotas y empleados domésticos, de no haberse reconocido sus extraordinarios valores.
Una sociedad racista no se hubiera empeñado en traducir y publicar centenares de obras literarias de decenas de autores africanos y afrocaribeños. En una de sus visitas a Cuba, el Premio Nobel nigeriano, Wole Soyinka, declaró: “Es difícil encontrar otro lugar en el hemisferio occidental donde la avidez por conocer a los escritores africanos trascienda, como he visto aquí, el interés de las instituciones académicas”.
Los intelectuales y artistas cubanos agradecemos la solidaridad, la comprensión y el respeto que muchas personalidades afronorteamericanas han mostrado hacia la realidad cubana a lo largo de medio siglo. Nunca les hemos pedido compartir nuestras ideas políticas ni hemos condicionado el diálogo a algún tipo de respaldo o adhesión. Por un elemental sentido de la ética respetamos sus puntos de vista.
Tal vez fuera oportuno que los firmantes de la declaración que comentamos escucharan desprejuiciadamente esos criterios. Estamos convencidos de que al hacerlo, como proclama el refrán yoruba, la verdad tenga su día.

La Habana, 3 de diciembre de 2009

Nancy Morejón, poetisa y ensayista
Miguel Barnet, poeta y antropólogo
Esteban Morales, politólogo y ensayista
Eduardo Roca (Choco), artista
Heriberto Feraudy, historiador y ensayista
Rogelio Martínez Furé, africanista
Pedro de la Hoz, periodista y ensayista
Fernando Martínez Heredia, sociólogo y ensayista