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Silvio Rodríguez: “En Cuba sabemos que hay que hacer cambios y evolucionar”…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , on noviembre 7, 2011 by el taburete
Por Diego M. Vidal, tomado de Cubadebate. La foto es de Iván Soca.
El autor de “Ojalá” llega a Argentina: el 10 se presenta en Córdoba; el 12 , en Rosario, y el 18 en Ferro. Desde La Habana, anticipa su visita y habla de lo hecho y de lo que falta por hacer en la revolución.
“Eramos como los Beatles”, rememora Silvio Rodríguez sus días de la Nueva Trova cubana en exclusiva para Miradas al Sur desde La Habana a punto regresar a la Argentina para presentarse en Córdoba, Rosario, Montevideo y Buenos Aires: “Haré canciones que considero inevitables, algunas de mi último disco y también un par del que voy a empezar a grabar dentro de poco”.
El cantautor cubano había pisado la Argentina hace 27 años, junto a Pablo Milanés, y acabaron realizando 14 presentaciones a lleno total en el Estadio de Obras Sanitarias de la Ciudad de Buenos Aires. “Recuerdo que las primeras veces que vinimos había gente con pancartas de bienvenida en el aeropuerto. Al día siguiente teníamos que ir a la policía, que retenía el pasaporte y nos daba un documento con foto y huellas dactilares para circular. Y después aquellos conciertos apoteóticos, aviones en que hasta los pilotos venían a saludarnos, estar en las portadas de todos los periódicos y revistas”, dice Silvio.
Por entonces, con Milanés componían una dupla inseparable a la hora de representar el mascarón de proa de la canción revolucionaria. Luego, ambos regresarían por separado. Y Silvio volvería más para actuaciones testimoniales que para recitales propios, como en el acto de repudio al Alca en Mar del Plata o la asunción de Cristina Fernández en la Plaza de Mayo.
–En 2008 dijo que le gustaría cantar en el Teatro Colón. ¿Lo hará en esta próxima visita, piensa que el Gobierno de la Ciudad lo permita, ahora que lo declararon Huésped de Honor?
–Parece no ser mi karma que actúe en el Colón. Hace unos años dijeron que no se podía porque lo estaban arreglando. Cuando lo terminaron, dijeron que tampoco se podía. No me quedó clara la dificultad, pero no vamos a insistir. Lo más importante es encontrarnos con la gente que quiere que le cantemos.
–Estuvo en los Estados Unidos, luego de muchas idas y vueltas para obtener el permiso de actuar. ¿Cómo lo recibió el público allí?
–En el verano pasado hicimos seis conciertos en excelentes auditorios y con buen público. Por la explosividad de la gente, supongo que buena parte eran cubanos y latinoamericanos. La prensa especializada sin duda estuvo, porque salieron críticas, por cierto buenas, incluso en The New York Times. En el segundo concierto que hicimos en el Carnegie Hall tuvimos el honor de ver a Pete Seeger, un ícono de la canción norteamericana, además de un enorme amigo que ya anda por los 90 años.
De aquellas actuaciones con Pablo Milanés no sólo los separa poco más de un cuarto de siglo. Hay también diferencias personales y políticas que los distancian desde hace dos décadas. Hace menos de un mes, unas declaraciones de Milanés ácidamente críticas hacia la revolución desataron una serie de respuestas rotundas de artistas e intelectuales de la isla, pero las del autor de “La Maza” fueron certeras y dolorosas para con el ex compañero de escenarios. Aunque las diatribas fueran compartidas (de hecho lo son), el escenario elegido por Milanés (la Florida, TV y Radio Martí) desató la polémica que Rodríguez zanjó con un “perdonen, pero yo me muero como viví”.
–¿Piensa actuar en Miami alguna vez o supone que se convulsionará demasiado?
–El año pasado evitamos Miami porque allí algunos medios, que pertenecen a cubanos de derecha, suelen ejercer mucha presión sobre los que vivimos en la isla. Todo está muy politizado, ofensas incluidas. No hay un clima distendido, en el que cada cual pueda manifestarse como realmente es. Por eso actuamos en Orlando, a donde fueron algunos de Miami.
–Alejado de las actuaciones públicas, se dedicó más a componer, grabar y recorrer las cárceles de Cuba en una función social de llevarle cierto aire de esperanza y poesía a quienes están privados de libertad. Después, se dedicó a cantar por los barrios y suburbios de la isla. ¿Cómo resultó esa experiencia y cuál es el balance que hace?
–No era la primera vez que cantaba en las cárceles cubanas y espero que no sea la última. Esos conciertos suelen ser muy edificantes porque los reclusos necesitan sentir que no fueron olvidados por la sociedad. Los conciertos por los barrios más pobres los continuamos en septiembre. Van a ser unos 30 en total y después vamos a seguir por los lugares del interior que más nos necesiten. En la realidad económica de Cuba solo un segmento tiene acceso a los teatros. El arte, como yo lo entiendo, tiene que volver a los lugares de donde surge. Eso hacemos.
–¿Qué cosas lo inspiran para componer una canción?
–Algo que veo, algo que le sucede a otro, una reflexión acerca de lo que sea. Cualquier cosa.
–¿Siente que, aún cuando tiene una enorme producción de temas, la gente sigue esperando más de usted?
–Yo sigo esperando más de mí; he ahí el asunto.
“A desencanto, opóngase deseo / Superen la erre de revolución / Restauren lo decrépito que veo”, canta Silvio Rodríguez en uno de sus temas de Segunda Cita, su último disco. Sus canciones, aún las que parecieran más “poéticamente inofensivas” remiten a cuestiones de la realidad cotidiana y hace varias referencias a la realidad cubana actual y a cierta expresión de deseos sobre el porvenir de Cuba y la revolución.
–¿Cómo cree que repercuten en la gente y la dirigencia del país sus palabras?
–En Cuba, desde hace rato sabemos que hay que hacer cambios, que debemos evolucionar. La revolución se hizo. Tenemos una buena base para construir a partir de ahí. Se trata de no perder lo bueno que se ha logrado, de superar los errores y de replantearnos todo lo que merezca ser modificado. En realidad hay mucho por hacer.
–¿Piensa que, como artista, carga la responsabilidad de marcar los errores, de decir que debe venir algo nuevo?
–No me creo “LA” conciencia crítica de la sociedad. Todos los que vivimos y trabajamos somos parte de la conciencia social. Cuando yo empecé, en los ’60, los artistas teníamos micrófonos, escenarios, cámaras desde donde proyectar ideas y, los llamados “artistas conscientes”, nos sentíamos responsables. Hoy día, con la velocidad de las comunicaciones, internet y todo eso, prácticamente cualquiera puede proyectar sus ideas a multitudes. A veces me pregunto si todo el mundo será responsable.
–En cierta época, usted era casi un “cantante maldito”. Sintió la censura en carne propia y los cuestionamientos de personajes que estaban muy lejos hasta de comprender sus letras. Hoy, en Cuba, ¿eso ha desaparecido o, al menos, no es tan frecuente?
–En todas partes hay niveles de censura. Mi generación fue censurada porque los burócratas no concebían que la canción podía ser crítica y a la vez positiva. Nosotros inauguramos esa posibilidad en Cuba: pagamos el precio pero dejamos abierto el espacio. Como la nuestra es una sociedad que no para de cambiar, hoy día hay otras zonas que parecen intolerables. Pero, ¿quién quita que vuelva a pasar lo mismo, que se pague el precio y se abra el espacio?
–Entre los países de Latinoamérica da la impresión de que con Chile tiene una relación especial. De hecho, una hija suya se llama Violeta, por Parra. Hoy, la juventud chilena ha salido a las calles y ese país parece estar despertando del letargo que impuso la dictadura de Pinochet. ¿Está en contacto con la situación, cuál es su visión de lo que pasa allí?
–El régimen militar lo dejó todo dispuesto para que nadie pudiera cambiar un modelo neoliberal que impuso a punta de pistola y con una tubería de dólares que le llegaba del norte. Para colmo, supo dejar a la Concertación como custodio. Para que haya otro Chile todo eso deberá cambiar. Pero eso es algo que le corresponde exclusivamente a los chilenos. Ellos dirán.
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Silvio Rodríguez: No me he olvidado del joven que fui…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on junio 22, 2011 by el taburete

con dos que se quieran… tomado de Cubadebate.cu

Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ª Avenida y calle 32, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy, cerrando el primer ciclo del programa, un invitado especial, y especial para mí por varios motivos. Muchas veces se ha dicho que yo invito a mis amigos, bueno, ahora soy mucho más osado, ahora invité a un hermano, que en mi caso es mucho más que un amigo. Al trovador, Silvio Rodríguez.

Mi hermano, buenas noches.

Silvio. Buenas noches.

Amaury. Yo sé que en tu apretadísima agenda has hecho un esfuerzo grande por estar conmigo, lo sé, y, no nos hagamos sufrir. Tú me dijiste una vez algo que yo he utilizado mucho: “Estate atento a cómo te quieren y a cómo te tratan los hijos de tus amigos y así sabrás cuánto te quieren tus amigos”.

Silvio. Realmente es algo que aprendí sin darme cuenta, o sea, con el tiempo, con los años, de pronto me percaté de que los hijos de mis mejores amigos me trataban muy bien y me había pasado también, que los hijos de algunas personas que yo creí amigos, y después con el tiempo resulta que no lo han sido tanto, guardaban cierta distancia de mí y entonces fue una cosa que aprendí de la vida. Lo aprendí observando lo que me pasaba.

Amaury. ¿Tú eres una persona de muchos amigos o de buenos amigos, pocos?

Silvio. Yo he querido a mucha gente, realmente. No te sabría decir si todos han sido mis amigos o no. Pero he querido a mucha gente y lógicamente a través de los años, también hay muchas personas que se han mantenido, traspasando las eras.  Entonces esos son los grandes amigos, aquellos amigos de toda la vida, que se suele decir. Pero de pronto hay amigos de etapas de mi vida que pasaron, amigos que hice en el Ejército; amigos que hice cuando estaba con los pescadores en el Playa Girón y que son personas que conocí circunstancialmente, en quienes deposité realmente grandes sentimientos y de quienes tengo una memoria extraordinaria y los recuerdo con un afecto tremendo, aunque no se hayan mantenido como amigos de toda la vida.

Amaury. En el caso hipotético en que tú tuvieras que exigirle cosas a un amigo, ¿qué le exigirías? Lealtad, agradecimiento…

Silvio. Que me soportaran.

Amaury. ¿Que te soportaran, nada más que eso? (risas)

Silvio. Me parece que no hace falta más. (risas)

Amaury. Tampoco es tan complicado soportarte, Silvio. (risas)

Silvio. ¡Bueno, imagínate tú!

Amaury. Hay gente que piensa lo contrario.

Silvio. Sí, posiblemente. “Yo sé que hay gente que me quiere; yo sé que hay gente que no me quiere”.

Amaury. Cuando yo escucho tus canciones y no es un secreto que escucho mucho tus canciones, de toda la vida, siento que tus canciones están recorridas por un halo de tristeza. Incluso, las más optimistas, las más movidas, las que tienen los arreglos más vitales y la pregunta entonces sería (no me hables de la tristeza en tus canciones), sino ¿tú eres una persona triste?

Silvio. Hace poco una persona me dijo que yo era triste desde los tres meses de engendrado, que algo sucedió que me hizo triste. Yo creo que he sido triste y que he sido alegre. Es probable que sea maniaco-depresivo, para hablar un poco científicamente. Por suerte, mis fases maniacas suelen ser muy visibles, ¿no?, y las depresivas no tanto, porque me escondo. No me gusta que me vean triste ni nada de eso. Pero yo creo que todos pasamos un poco por las verdes y las maduras también, ¿no?.

Amaury. Pero te considerarías, por ejemplo…

Silvio. …¿Especialmente triste?

Amaury. Sí.

Silvio. No me parece. ¿A ti te parece?

Amaury. Hummm. A mí me parece. Me ha tocado muchas veces verte triste, solo, dentro de ti mismo.

Silvio. Puede ser. A veces también uno no sale de uno mismo porque no se anima mucho por lo que ve afuera. Es una ventaja también poder tener un mundo interno, Amaury; o sea, es una ventaja como podría decir otra ventaja: tener el hábito de la lectura. Eso es una forma también de introspección. Poderse sumergir, tener un mundo abstracto, poder acudir a pensamientos, a conjeturas.

Amaury. Claro, lo que puede ser muy peligroso y esto me ha pasado a mí, es que no encuentres la llave después para salir de esa introspección.

Silvio. Eso son los esquizofrénicos, Amaury.

Amaury. Exactamente. ¿Tú me estás diciendo esquizofrénico? (risas)

Silvio. No, no, no, (risas) espero que tú no me lo estés diciendo a mí. (risas)

Amaury. Ya empezamos, ya empezamos… (risas)

Silvio. …Pero esquizoide, a lo mejor, sí soy. (risas)

Amaury. Para muchos, y para mí, tú eres un fundador, sin embargo, tú te consideras un aprendiz.

Silvio. Es que la vida es una aprendizaje, todos los días uno aprende cosas. Muchas veces me di cuenta de que creyéndome que sabía, hacía “papelazos”. Entonces llegué a la conclusión de que mejor era no creerse que uno sabía tanto, porque en definitiva, la vida, las experiencias te demostraban que siempre había algo nuevo que aprender y entonces ya, me lo quité. Me lo quité y ya más nunca me creí que era el bárbaro en nada.

Amaury. Sí, pero yo sé, me pasa a mí y le pasa a muchos de tus amigos, nos ocurre que nosotros vamos a hablar contigo, a pedirte consejos sobre determinados temas: artísticos, políticos, familiares, y tú tienes siempre una respuesta importante para cada una de esas preguntas que muchas veces son arriesgadas, porque uno está hablando de su propia vida. Eso ¿qué te lo da?: ¿los años, el instinto?

Silvio. A lo mejor ustedes no notan que la mayoría de las veces, yo lo que estoy es dialogando con ustedes, o contigo, si es el caso, y que realmente no te estoy dando respuestas, sino que estoy tratando en la interlocución de encontrar algún tipo de respuesta, incluso para mí mismo. Sigue leyendo

X Alfonso: Ni francotirador ni clandestino…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on abril 10, 2011 by el taburete

vía Cubadebate >>> Como casi todo en el siglo XXI, una urbe es un espacio multimedia. Desde los textos, los sonidos que configuran ambientes e, incluso, a partir de las connotaciones que poseen determinados instrumentos o estructuras musicales, podemos rastrear calles, plazas, personas y relaciones sociales a partir de la música; lo mismo, en imágenes fotográficas, cinematográficas, gestuales. Ninguna de ellas es una representación particular: cada ciudad es la alquimia de sus olores, texturas, ambientes, flujos. Y el artista, ese ente que quizá exista para hacérnoslo ver.

En La Habana, X Alfonso ha creado una cosmópolis de cuatro mil personas que se renueva cada fin de semana, para dar paso a otras; una fábrica que involucra músicos, estudiantes, teatristas, bailarines, amas de casa, pintores, taxistas. Hijo de esa “síntesis” de tradición y futuro que ha sido su familia en la cultura musical cubana, sabe que el arte es fibra de un mismo tejido, un conector de personas y realidades. Desde mediados de 2010, la maquinaria ocupa Pabexpo, uno de los centros expositivos más amplios de la ciudad: producción en serie de sensibilidades y empeños.

“La Fábrica de Arte -recuerda X- surge después de un documental que realicé, Sin Título, con artistas y gente talentosa que hace arte. Cuando lo estrené, en el teatro Mella, mezclamos en vivo teatro, danza, música, artes plásticas… y me gustó la idea de hacer confluir todas las expresiones en un mismo sitio. Luego, me obsesioné con encontrar un lugar donde hacerlo de forma sistemática. Conocí mucha gente del medio que no conocía, especialmente artistas de la plástica. Han salido cosas muy buenas, a medida que se ha ido incorporando talento a la Fábrica. Así empezó todo y hasta hoy. Ha sido como una válvula”.

¿Crees que el arte, cuando interactúa con el espacio urbano -como lo ha hecho la Fábrica- también produce ciudad, relaciones sociales?

Por supuesto. Primero, la experiencia de la Fábrica desde el Mella nos demostró que muchas de las personas que habían acudido esa noche habían recibido dosis de teatro, por ejemplo, cuando nunca en sus vidas habían asistido a una puesta. A partir de ahí, muchos comenzaron a relacionarse con esas formas de expresión que les eran ajenas. Y todo eso, de la mano de la música, que fue lo que los atrajo.

En Pabexpo, el lugar donde la Fábrica tiene su espacio, caben cuatro mil personas. En una galería de arte, normalmente, esa cifra no se logra. Ha sido una experiencia provechosa en el sentido de poner en común aquello que los artistas cubanos estamos creando, especialmente los más jóvenes. Quienes van a la Fábrica tienen acceso a los músicos, a los pintores, a los bailarines… es una cultura viva que se está produciendo allí mismo; sin embargo, lo más significativo es que se han logrado relaciones bastante cercanas entre los artistas de diferentes manifestaciones, entre ellos con el público, y entre el público y las obras. Incluso, entre el público mismo.

Justamente, los comentarios de los lectores en medios digitales o las crónicas en blogs suelen referirse a la Fábrica como un espacio para “divertirse” y “verse las caras”…

También. Los jóvenes, muchas veces, para encontrar sitios donde recrearse tienen que pagar bastante dinero y al final puede que no les complazca la propuesta. Por eso, la promoción de la Fábrica suele hacerse en las calles y también en las universidades. Suelen ser personas que comparten inquietudes, y el espacio los conecta. Uno siente que los temas de conversación allí son distintos, como también las formas de actuar y de dialogar con las propuestas artísticas.

¿Por qué conexiones apuesta una experiencia como esta?

Por todas las que se necesitan. Sobre todo, teniendo en cuenta que el público cubano tiene mucha información y no encuentra a veces lugares donde relacionarse, que sean ante todo espacios culturales.

¿La Fábrica es un espacio?

No, la idea de la Fábrica es precisamente que trascienda el espacio. Creo que ha logrado convertirse en un movimiento, en una generación de ideas constante. Hace unos días, por ejemplo, hicimos el Festival Peace and love, que incluso conectó la experiencia nuestra con ese certamen sueco que tanto tiene en común con la Fábrica. Entonces, se trata de una iniciativa que pretende moverse, incluso, por Cuba.

¿Qué resultó de esa experiencia con Peace and love?

Peace and love, en La Habana, no fue nada más novedoso de lo que ya habíamos experimentado. Lo que hicimos fue trasladar la Fábrica a un lugar abierto, con la posibilidad de tener a los músicos de Suecia. Cuando estuve en ese país, precisamente en el Festival, me di cuenta de que se parecía mucho a la Fábrica. No tenían pintores, pero sí escritores que confluían en un sitio, lugares donde se tomaba café y se hablaba de literatura. Era inspirador.

¿Cuál es tu concepto de “recreación”?

¡No tengo uno: no me alcanza el tiempo para eso! [Ríe] A veces escucho frases como “opción alternativa” y otras por el estilo; pero son solo palabras que la gente busca para nombrar propuestas como la Fábrica. Y no es así, necesariamente. Es una válvula, solo una idea de cómo hacer confluir, desde la diversión, el talento que se desborda en este país.

¿Una propuesta como la Fábrica es, por esencia, capitalina?

No, creo que no. De hecho, he conocido lugares en el resto del país donde se ve que hay mucha gente con talento, uniéndose para lograr ideas como esta. Ojalá pudieran extenderse a toda la Isla y hacerse comunes. Ojalá, incluso, pudieran enseñarse al mundo. Experiencias de este tipo, que hacen confluir artistas diversos, pueden ser una manera de compartir la cultura cubana contemporánea con quienes no la viven.

El público reconoce tu música como una feliz combinación de las raíces sonoras cubanas (tus “Ancestros”) con lo más vanguardista del pentagrama universal. Quizá la evidencia más clara sea tu X Moré. ¿Cómo logra eso ser atractivo, sin pecar de comercial?

Mis ancestros son eso, justamente: la fuente de la cual provengo y que no puedo negar, aun si lo quisiera. Lo único que he hecho, lo mismo en mi música que en la Fábrica, es partir de donde soy con la mirada un poco más allá. Estuve tocando en Síntesis, esa escuela musical y de vida diaria que es mi familia; pero siempre vinculado al pálpito de nuestro tiempo, como veo que ocurre en Cuba con la plástica, con el teatro. Eso siempre va a ser atractivo: cuando se hace de verdad, nadie puede negar de dónde viene y dónde se sitúa su contemporaneidad. Ni los artistas ni el público.

¿Es lo que tenían en común todos aquellos artistas que convocaste al primer proyecto de la Fábrica, el documental Sin Título?

Exactamente. Y también que -pese a cualquier circunstancia que viviera el país- siempre están creando. Más que todo, ese era el hilo conductor de las historias.

Aquella obra coral que presentaste en el Mella, es una especie de tu propia Suite Habana

Sí, algo así. Como en la de Fernando Pérez, se trata de hacer, no de quejarse de lo que nos falta. ¡Da igual con qué: crea! En el documental, Raúl Martín, el teatrista, no tenía un teatro donde poner sus obras; tenía un espacio casi derruido, abandonado… y mira las maravillas que hace. Cuando sube a escena Teatro de la Luna, uno nota esa magia detrás.

[Silencio] Mi gran sueño es poder hacer muchas fábricas de arte, en lugares distintos, donde las personas puedan ir solas o reunirse en grupos, para hablar de cualquier cosa y vivir el arte. Todo el mundo es artista. Tanto valor tiene un músico como quien se las ingenia para vivir, arreglando cafeteras; el que tiene un restaurante o el que organiza conciertos. Los cubanos tenemos el arte dentro. Ojalá yo pudiera inventar más lugares donde todo eso pueda converger.

¿Tus proyectos suelen concretarse con la misma rapidez con que los piensas?

Trato. Mi lucha es con el tiempo.

Un artista es un francotirador o un clandestino, dijo una vez Marcel Duchamp…

¡Eso está bueno! [Silencio] No creo ser ni uno ni otro… solo un tipo normal, que sueña.

 

Belén Gopegui: “Todo arte es político” es la última consigna que nos atrevemos a pronunciar”

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on marzo 5, 2011 by el taburete

Por Sheyla Valladares Quevedo, tomado de cubadebate…

“Porque imagina que se te rompe algo, el vaso, por ejemplo,
ese que tiras sin querer, y la gente se limita a traer una bayeta para
el agua y una escoba para los cristales. Pero imagina que tú no
quieres la bayeta. Querías ese vaso. Te importaba ese vaso. No
entiendes que esté roto. Y entonces te pones a recoger los cristales
uno a uno. Y tratas de pegarlos. Aunque, claro, mientras haces eso, se
te ha olvidado secar el agua con la bayeta. Y también se te ha
olvidado la hora que es. Y, encima, hay veces que las cosas se rompen
en siete trozos y vale, las puedes pegar. Pero a veces se rompen en
cien o más. ¿Entonces qué haces? Pues lo que él hacía era intentar
pegarlas de todas formas. No abandonaba, aunque en el suelo hubiera
cuatrocientos trozos. Y al final, sin querer, acababa dejando tirada a
mucha gente, porque él estaba con el vaso. Que no era un vaso: era una
persona”


Este es un pasaje de la novela Deseo de ser punk, es la voz de Martina, su protagonista y también es la voz de su autora la escritora española Belén Gopegui. Al mismo tiempo es el sistema de combates de otro personaje entrañable, el padre de Vera. Un sistema de combate, una manera de vivir un tanto en desuso; quizá anacrónica, quizá olvidada pero que Gopegui insiste en poner delante de los ojos de los jóvenes, de todas las personas que leamos su libro.

Arte y Literatura es la editorial cubana que sumó este título a su catálogo. Existe el riesgo de que haya quedado diluido entre la marea de propuestas que las editoriales cubanas lanzaron sobre los lectores de esta isla, en medio de la celebración de la vigésima Feria Internacional del Libro de la Habana. Por ello – y deseando que haya ocurrido todo lo contrario- quiero proponer a manera de conjuro una conversación sostenida vía correo electrónico con su autora.

El pretexto fue la edición cubana de su libro, pero en el camino sus respuestas o proposiciones se convirtieron en la más eficaz  invitación a la lectura, a la reflexión. Porque como le gusta decir el Diablo es no pensar.

-¿Por qué tuvo la necesidad de escribirles a los adolescentes? ¿Qué elementos debe tener la literatura que se escribe para ellos? ¿Cómo hablarles?

-Quise contar una historia que también los adolescentes pudieran leer.

Te transcribo esto que escribí hace tiempo: “Todo arte es político, es la última consigna que nos atrevemos a pronunciar. Tan política es una película sobre el paro como una película sobre un tiburón. (…) Sin embargo, seguimos en la trampa. Aceptamos que la película sobre el desempleo es política de la nuestra, y que la película sobre el tiburón, política de la suya. Así, nos resignamos a que el arte comprometido y aún revolucionario sea el de ciertas materias (…) Al mismo tiempo, renunciamos, permitimos que nos hagan renunciar a un arte, a una ficción de clara intención revolucionaria que traten de abordar, refutar, construir a su modo los paradigmas propios del arte convencional, ya sean la adolescencia, la insatisfacción o el ansia de aventura”.

No pretendo saber qué elementos debe tener la literatura que se escribe para adolescentes, lo único que hice fue escribir una historia que se acercara a su mundo, y procuré buscar un estilo nítido, desnudo.

-Usted ha dicho que la literatura es para disfrutar pero que llegado el momento también puede servir para combatir, ¿Cómo puede Deseo de ser punk ayudar a los jóvenes en sus combates cotidianos, frente a las amenazas y tristezas?

-Los personajes pueden llegar a ser instrumentos, herramientas, con que afrontar el mundo. Forman parte del conocimiento, como las matemáticas o la filosofía. En un personaje hay experiencia, sentimiento y razón, en Martina esa combinación produce ganas de pelear, y sirve para poner en evidencia algunas ausencias en la sociedad española, en especial la falta de espacios para los adolescentes y jóvenes, espacios que sean algo más que unos metros cuadrados, que sean puntos de partida para proyectos colectivos.

-¿Por qué contar la  historia desde la vida de Martina? ¿De alguna forma intenta decir que la rebeldía, la inconformidad, las ganas de intentar, de transformar, también nos pertenece a las mujeres, qué también somos responsables de hacer algo?

-Por supuesto que también tenemos responsabilidad, pero además las mujeres hemos conocido una opresión diferente a la de los hombres explotados del mundo. Durante años se le robó expresamente a nuestro género, y aún hoy, el derecho a estudiar, a combatir, a trabajar, a participar en lo que otros han llamado la vida pública. Tenemos mucho que decir y que hacer, mucho por lo que luchar. A veces, en mi país al menos, se ven retrocesos graves en la lucha de las mujeres, y me parecía importante contar la rabia desde la mirada de una adolescente.

-¿Qué importancia le concede a que en esta Feria de la Habana se presente y ponga a la venta su libro Deseo de ser punk después de la presentación tan exitosa de El lado frío de la almohada?

-Me parece muy interesante que el libro pueda ser leído en Cuba. Creo que servirá para generar debates sobre los problemas comunes entre los y las adolescentes de la isla y también sobre las diferencias, sobre lo que un adolescente formado en el capitalismo de un país explotador como el de Martina no puede ni siquiera imaginar.

-¿Qué puede decirle la historia de Martina a los jóvenes cubanos, sobretodo a las adolescentes de esta isla?

-Como decía el físico Richard Feynman: la excepción no confirma la regla, por el contrario, la excepción prueba que la regla es falsa. Creo que Martina diría que no hay que cansarse de buscar la excepción, porque no será algo puntual sino, casi seguro, la prueba de que la norma que parecía tan general e inevitable, podía cambiarse. Hay que discutir, argumentar ante todo aquello que no nos parezca justo, y tal vez descubramos que sí lo es, o tal vez que no, que debemos cambiarlo.

-Muchos han encasillado Deseo de ser punk como una novela para adolescente algo que particularmente no comparto. ¿Ha pensado en la manera que esta novela puede influir en la vida de los jóvenes o en la de cualquier persona que la lea?

-Cada historia tiene su camino, yo he pensado mucho en la persona a cuya memoria está dedicada la novela. Era alguien que se atrevía a tocar los conflictos de esta sociedad, se arriesgaba a entrar en ellos y a tocar las vidas de otras personas aun sabiendo que a veces es más fácil no hacer nada, porque si intentas algo también puedes fracasar. La cuestión es que esto, así contado, es general, abstracto, cada uno puede verlo como quiera, y en cambio, dentro de una historia se vuelve concreto, se convierte en una verdad imaginada y al mismo tiempo concreta que quisiera fuese también un punto de apoyo.

 

Antón Arrufat: Asumir a este país es otra forma de nacer…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on febrero 16, 2011 by el taburete

Con 2 que se quieran. Tomado de cubadebate.

Amaury. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Avenida y Calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy es una noche privilegiada para mí, y espero que para ustedes, nos acompaña, está aquí, en un minuto frente a mí, ya está, el eminente escritor, ensayista, teatrista, cuentista, poeta. Una de esas personas maravillosas…, el día que lo vi en persona por primera vez fue en Guadalajara, México, yo entraba a un hotel, había una jornada de la cultura, él estaba sentado y me dijo mi esposa: Ahí está. Yo me viré, fui, me arrodillé y me presenté besándole la mano. Hoy puedo darle la mano, ya es una persona con la que tengo una gran relación. Como dije, el gran Antón Arrufat.Antón, muy buenas noches, bienvenido.

Arrufat. Muy buenas noches, buenas noches, Amaury.

Amaury. Muchas gracias…

Arrufat. Y gracias por recordarme aquel bonito gesto como de un caballero antiguo.

Amaury. Me tiré en el piso, le besé su mano, y además, la mano con la que escribe.

Arrufat. Sí.

Amaury. O con la que escribía, porque ahora andamos con las máquinas. A ver, yo quiero empezar, Antón, porque encontré unos fragmentos, como estamos en televisión, encontré unos fragmentos en su discurso de aceptación del Premio Nacional de Literatura, que he comentado varias veces sobre ese discursoporque es uno de los más estremecedores, pero encontré tres citas ahí que quiero comentar. Una dice, la primera: “Cuando me asomaba al balcón de mi casa, me saludaban los vecinos desde los balcones satisfechos de tener por vecino a un escritor que salía por televisión”.

Segunda vez que se habla de televisión en el mismo discurso: “En nuestro país la TV otorga también su carné de identidad”.

Y la tercera, la más arriesgada: “Para las mayorías populares, quien no aparece en la pequeña pantalla, no existe”

¿Usted cree en eso o es otra de sus ironías?

Arrufat. Yo creo en algo a partir de ese momento, fíjate. Cuando yo vivía ahí, he vivido mucho tiempo en el lugar donde vivo, en la calle Trocadero, cerca de donde vivía Lezama, a media cuadra, alguien en Madrid me dijo, Álvaro Pombo: ¡Mira que tú eres snob! mudartea la calle de Lezama, (risas)pero yo me mudé allí cuando ya Lezama había muerto, con el cual tuve una gran amistad, como toda la gente sabe. Pero yo entraba y salía, sin darme cuenta de que me había ido, lentamente, convirtiendo en una especie de personaje.Y un día, después del Premio Nacional, me asomé al balcón y la gente empezó a decirme: ¡Ay, tenemos un Premio Nacional en la cuadra! Yo vivo en una cuadra de gente muy desenfadada, ¿eh?, esto me puede costar que me abofeteen cuando llegue allí.

Amaury. No, porque sale por televisión. (risas)

Arrufat. Sí, claro. Entonces, la televisión aporta una especie de figura que destruye el vacío entre el artista y su público lector o su público admirador. Y eso es lo que sucede, que es lo que yo llamo carné de identidad ¿no?, o sea, alguna gente después del Premio Nacional, pues, me ve por la calle, siempre…, me acostumbré a salir con un bolígrafo. A la gente le apasiona tener autógrafos hasta de un autor que seguramente no han leído.Pero indudablemente la televisión en este país, y creo que en el mundo entero ya, es una fuerza inconmensurable de comunicación. Sigue leyendo

Sofocan incendio en “El Palenque”, popular restaurante de La Habana…

Posted in el Taburete with tags , , , , on enero 30, 2011 by el taburete

Este domingo se registró un incendio en el restaurant “El Palenque” en La Habana. Cubadebate confirmó que no se reportaron heridos, aunque se afectó el 40 por ciento del área del local. Situado en el centro de la ciudad, al lado del centro de exposiciones “Pabexpo”, es un sitio muy concurrido y de gran capacidad de servicio.

ver más…

la noticia perdida de la BBC…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on enero 14, 2011 by el taburete

tomado de cambios en cuba

Algo muy extraño está suciendo en la red. Además de los agujeros negros que Youtube debe haber abierto en una buena cantidad de páginas donde se reflejan las razones de Cuba, ahora también han comenzado a desaparecer enlaces.
Una noticia publicada por la BBC, y en enlazada a este blog como puede apreciarse en la imagen de arriba, en la que se daba parte de la censura por parte de Youtube al sitio cubano en Internet Cubadebate, también ha desaparecido.

 

Por suerte para los lectores la noticia perdida de la BBC fue replicada en el blog del reconocido cantautor cubano Silvio Rodriguez.

¿Se tratará solo de problemas técnicos o de algo más?