Archivo para El Hombre que amaba a los perros

Leonardo Padura… con todo el optimismo que se puede

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on febrero 13, 2011 by el taburete

reproducimos la entrevista a Leonardo Padura aparecida ayer en el pais de España bajo el título ” Cuba se merece vivir mejor…”

Este mes de febrero trae dos buenas noticias al escritor Leonardo Padura (La Habana, 1955). La primera es que, por fin, sale a la venta en su país ‘El hombre que amaba a los perros’, su último libro, basado en la historia del asesino de León Trotsky, Ramón Mercader, quien vivió en la isla los últimos años de su vida. La novela, una crítica sangrante del estalinismo, ha vendido decenas de libros en todo el mundo y es uno de los acontecimientos de la XX Feria Internacional del Libro, que acaba de abrir sus puertas en La Habana. En Cuba se venderán 4.000 ejemplares al módico precio de 30 pesos cubanos (alrededor de un euro). Padura es en estos momentos el autor cubano contemporáneo con más éxito fuera de la isla y por sus méritos artísticos el Gobierno español le ha concedido hace unos días la nacionalidad. Él lo considera un gran “honor”, aunque a algunos no les haga mucha gracia en su país.

Pregunta: El hombre que amaba a los perros se publica en Cuba la próxima semana. El libro se editó en España en 2009. ¿Por qué ha tardado tanto en llegar a los lectores cubanos?

Respuesta: La demora solo ha sido por razones técnicas y economicas. Primero porque Tusquets, mi editorial, cede gratuitamente los derechos a Ediciones Unión, en La Habana, para que haga una tirada en pesos que resulte asequible a los lectores cubanos. Pero Tusquets siempre le pide más o menos un año de plazo a Unión para hacer esa edición. Luego, cuando ya todo parecía listo para que el libro saliera en agosto, se acabó el papel. Así, como le digo, se acabó el papel… No se pudo hacer la tirada hasta finales del año pasado, y ya montados en esa fecha decidimos guardarlo para la Feria del Libro.

P: Aunque no se ha vendido en su país, muchos cubanos ya se han agenciado el libro … ¿Qué le han comentado? R: Con este libro, más que con ningún otro, ha ocurrido algo curioso: a pesar de los 22 euros que cuesta en España, más que el salario medio cubano, han llegado a Cuba una cantidad notable de ejemplares. Muchas personas me han llamado o escrito, y la reacción más frecuente ha sido de gratitud por ponerlos en contacto con una historia que tanto tiene que ver con la vida de nosotros.

P: ¿Cuál es la peor secuela que dejó en Cuba el estalinismo?

R: Un modelo económico. La economía socialista la creó Stalin a partir de las colectivizaciones a las que se lanzó en 1929, justo cuando estaba desterrando a Trotski. El resto de la historia corre por ese derrotero que nació con todos los traumas que acompañaron a aquel proceso.

P: ¿Cuantos males actuales de su país se derivan de aquellos truenos?

R: Muchísimos. La entronización de una burocracia siempre retardataria y cobarde; la eliminación de diversas formas de propiedad en favor de la estatal y la formación de un macro Estado que lo controla (o pretende) todo; la retórica; la verticalidad en las decisiones; la fusión de Estado, gobierno y partido único…

P: En estos momentos el Gobierno cubano acomete reformas para flexibilizar ciertos aspectos de la vida económica. ¿Que credibilidad le da?

R: Toda la que puedo, con todo el optimismo que puedo, pues creo que la gente en Cuba se merece vivir mejor… Pienso que se ha puesto en marcha una maquinaria de transformaciones que solo ha dado sus primeros pasos, en lo social y en lo económico. Presiento que en un futuro no muy lejano vamos a ver más transformaciones y los resultados que éstas traerán para la sociedad y la economía van a cambiar muchísimo la vida cubana. Sé que este proceso va a generar traumas, pero lo importante es que algo se mueve donde se había establecido el inmovilismo. Sigue leyendo

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Presentará sello cubano “Unión” obras de Lezama y Padura…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on enero 28, 2011 by el taburete

El sello editorial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) presentará aquí en la próxima feria del libro 30 títulos, entre ellos dos dedicados al poeta y novelista Jose Lezama Lima y El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura.

Con la puesta en circulación de los libros José Lezama Lima, ese misterio que nos acompaña y Así hablaba Lezama, Unión cierra sus homenajes por el centenario del natalicio del autor de Paradiso, nacido el 19 de diciembre de 1910, y prolongados ahora en la feria.

Entre las propuestas para la venidera cita editorial -cuya etapa habanera se extenderá del 10 al 20 de febrero- figuran cuatro obras del escritor y periodista cubano Jaime Sarusky, Premio Nacional de Literatura 2004.

Estas son Los fantasmas de Omaja, Las dos caras del paraíso, El unicornio y otras invenciones y Glauber en La Habana: el amor y otras obsesiones, basado en la estancia del cineasta brasileño en la isla.

Olga Marta Pérez, directora del sello Unión, añadió que también se pondrán a la venta Café bajo sombrillas junto al Sena, de Emerio Medina, recién galardonado con el Premio Casa 2011 en el género de cuento, y El límite del tiempo abolido, de Alberto Marrero.

El director editorial de la casa impresora Gente nueva, Enrique Pérez Díaz, que aúna esfuerzos con Ediciones UNIÓN, precisó que habrá una abundante oferta pata niños y jóvenes con más de 100 títulos.

La Uneac abrirá varios stands durante la feria. Además de la sede habitual del Parque Morro-Cabaña, funcionarán otros en su sede, en la Sociedad Cultural José Martí y el Pabellón Cuba.

Por otra parte y según hemos leído en la prensa de hoy, el gobierno concedió la nacionalidad española al escritor cubano Leonardo Padura Fuentes, según acordó el viernes el gabinete a petición del Ministerio de Justicia.

Padura Fuentes, de 55 años, recibió la ciudadanía por “carta de naturaleza”, una figura que concede discrecionalmente el ejecutivo cuando concurren circunstancias excepcionales.

En el caso del autor cubano, el Ministerio de Justicia destacó sus vínculos con la cultura de España, donde pública casi todas sus novelas, y colabora habitualmente con diarios y revistas.

Padura Fuentes es uno de los novelistas cubanos de mayor repercusión internacional. De su extensa obra, destacan novelas como “La neblina del ayer”, “El hombre que amaba a los perros” y “La novela de mi vida”.

La ciudadanía española no obliga al escritor a renunciar a su nacionalidad cubana.

Leonardo Padura: Siete días en La Habana…

Posted in américa, arte, cine, cine cubano, cortos, cuba, el Taburete, LaHabana, literaura, Memorias, noticias with tags , , , , on agosto 20, 2010 by el taburete

Siete días en La Habana es el título de la película en la que trabaja el escritor y guionista cubano Leonardo Padura . El autor de Adiós, Hemingway, ha adelantado esta mañana su participación en el proyecto, que comenzará a rodarse el año que viene, desde la Universidad Internacional Menéndez Pelayo donde imparte un curso de novela policíaca.

La película, una producción de Morena films, consta de siete historias diferentes, bajo la mirada de “seis directores internacionales y uno cubano”, según ha explicado. Padura está trabajando en el guión de dos de esas historias junto a Juan Carlos Tabío y Benicio del Toro .

El autor de El hombre que amaba a los perros ha revelado también que “un importante director y productor norteamericano” se ha interesado por la adaptación al cine de su serie de novela policiaca protagonizada por el investigador Mario Conde, pero no ha querido revelar el nombre, ya que “hace 12 años” que acaricia la idea de ver alguna de estas obras en la gran pantalla y no quiere gafar el proyecto.

Cuba: Algo más que una aspirina…

Posted in américa, arte, cuba, debate, el Taburete, LaHabana, Leonardo Padura, literaura, Memorias, Opinión with tags , , , , , , on abril 12, 2010 by el taburete

por Leonardo Padura*  tomado de Kaosenlared

Pronto hará tres años que el presidente cubano Raúl Castro advirtió la necesidad de introducir cambios estructurales y conceptuales en el modelo social y económico de la isla, aquejado de las más diversas ineficiencias, de incontables incongruencias y arbitrariedades, asediado por medidas y contramedidas burocráticas que cierran el camino hacia una posible incorporación de todas las potencialidades productivas y creativas de la isla caribeña y de sus habitantes.

Y aunque desde un inicio el todavía entonces gobernante interino advirtió que una implementación inmediata de esos cambios resultaba imposible y pidió un plazo para la ejecución de medidas para evitar la caída en nuevos errores, la vida cotidiana del país sigue reclamando, cada vez con más urgencia, modificaciones en las más disímiles estructuras de sus mecanismos productivos y sociales. Se trata de una a todas luces necesaria introducción de cambios más o menos profundos que garanticen, sobre todo, una elevación de los niveles de vida de una población que, desde los albores de la década de 1990, vio caer drásticamente sus niveles de consumo y su acceso a mejoras materiales y a servicios básicos, encabezados por la alimentación y la vivienda, los mayores dolores de cabeza con los que deben lidiar día a día millones de cubanos.

Cierto es que en el lapso transcurrido desde el 26 de julio de 2007 se han generado varios cambios, casi todos de carácter económico y destinados unos a recaudar divisas que están en manos de ciertos sectores de la población acceso de los cubanos a los centros turísticos, apertura de cuentas de teléfonos celulares-, a eliminar subsidios y gratuidades supresión de becas en el sistema educacional medio, eliminación de comedores obreros en varios ministerios, reducción de los productos subsidiados por la cartilla de racionamiento-, a tratar de hacer más eficiente la agricultura repartición de una parte de las numerosas tierras estatales que (increíblemente) permanecían ociosas a través de un muy controlado sistema de usufructo, conexiones más directas entre productores y consumidores-, o a combatir el descontrol y la corrupción estatal con la creación de un aparato central de contraloría que entre sus funciones tiene o debe tener- la persecución de las más variadas formas de robo, “desvío de recursos” y los más inimaginables trapicheos que se producen en casi todas las esferas productivas, de servicio y burocráticas del país, a los distintos niveles.

En realidad todas esas readecuaciones, obvias y necesarias, apenas han generado modificaciones en la estructura centralizada y estatalista del país y sus efectos apenas tocan las esencias de los problemas cubanos, que siguen siendo más o menos las mismas y tan pesadas como en las dos últimas décadas: el bajo nivel adquisitivo que garantizan los salarios estatales, lo que obliga a unos ciudadanos a buscar otras alternativas o induce a otros miles a vivir del “invento”, sin vínculos laborales; el desabastecimiento en los mercados agropecuarios y los altos precios de los productos (un kilogramo de carne de cerdo cuesta el salario de tres días de un trabajador) en virtud de un sistema que hasta ahora ha fracasado en todas las variantes aplicadas; los problemas casi eternos y al parecer insolubles de la vivienda y el hacinamiento (con todas las secuelas sociales que esto genera)… a los que se han sumado las grietas cada vez más alarmantes en los sistemas de salud (cuya expresión más dramática fue la muerte por frío de varias decenas de enfermos en el hospital psiquiátrico de La Habana, un hecho cuya investigación, al parecer, sigue en curso), en el de educación (la merma de su nivel y labor educativa, constatable a simple vista y varias veces comentado, al fin, por los órganos de prensa oficiales) y hasta en el terreno del deporte (donde se han producido la más inconcebibles debacles, incluidas las de disciplinas tradicionales como el boxeo y el beisbol).

Una tabla de salvación para muchas familias ha sido el levantamiento, por el gobierno de Obama, de las restricciones existentes para que los cubanos residentes en Estados Unidos pudieran enviar remesas a la isla e incluso viajar cada vez que quisieran. Pero los recursos llegados por esa vía, si bien alivian la cotidianidad de muchos en el país y luego nutren las arcas del Estado, no se revierten en una posible agilización inmediata de mecanismos económicos fuera del ámbito centralizado, pues no existen vías para hacerlo. Lo contradictorio de esa situación es que esos recursos en todos los casos sí generan diferencias de acceso a ventajas económicas, lo cual acentúa aun más la existencia de diversos niveles de posibilidades que hoy tienen unas capas de población surgidas no por capacidad y esfuerzos propios, sino por la obtención más o menos frecuente de divisas. Es por ello que al mismo tiempo que algunas jóvenes cubanas tienen suficiente dinero para invertir casi mil dólares en un implante de senos, la mayoría de sus compatriotas viven contando sus devaluados pesos cubanos para poder garantizar la supervivencia.

Mientras en los últimos meses las temperaturas políticas en la isla han ascendido notablemente, los cambios esenciales que muchos esperan siguen sin llegar y la vida cotidiana de la gente es tan ardua y complicada como en los años anteriores y hasta se ve amenazada con más recortes de beneficios sociales de un Estado que pretende dejar de ser paternalista sin abandonar la esencia de esa práctica política y filosófica. Por eso, aunque en las farmacias del país ya es posible comprar aspirinas, el dolor de cabeza cubano de resolver el día a día no se alivia pues creo que todos lo saben-, se necesita más que un simple calmante para ello.

(*)  Leonardo Padura, escritor y periodista cubano. Sus novelas han sido traducidas a más de quince idiomas y su más reciente obra, El hombre que amaba a los perros, tiene como personajes centrales a León Trotski y su asesino, Ramón Mercader.

Preparan edición cubana de novela de Padura “El hombre que amaba a los perros”…

Posted in américa, arte, cuba, feria del libro, LaHabana, literaura, Memorias, noticias, relato with tags , , , , , , , , , on noviembre 25, 2009 by el taburete

La más reciente novela del escritor cubano Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros, tendrá su edición cubana con el sello de Ediciones Unión y deberá salir de imprenta en la Isla el próximo verano, afirmó su autor.

Padura, quien leyó partes de la novela en un encuentro con sus lectores este martes en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), aseguró que la editorial cubana está trabajando ya el texto.

“Tengo un acuerdo de exclusividad con Tusquets Editores -la editorial de Barcelona que publica en primicia todos sus libros-, que no impide publicar la novela en Cuba, pero nos pide esperar un tiempo después de su salida en España, pues aquí los lectores la compran a 20 pesos cubanos -menos de un dólar- y eso es un mal negocio”, bromeó.

El escritor anticipó detalles de su nueva obra y de la investigación que sustenta El hombre que amaba a los perros, cuya esencia, dijo, “es que la utopía sigue siendo necesaria (…) La utopía es lo que suspira debajo de todas las historias de esta novela”.

Contó que este es una historia que se desarrolla en Rusia, Turquía, Francia, Noruega, Estados Unidos, México y Cuba, pero “es un libro escrito desde aquí, desde la perspectiva cubana, desde mi visión como cubano”.

Evocó las impresiones que tuvo durante su primera visita, en octubre de 1989, un mes antes de la caída del muro de Berlín, a la casa donde vivió y fue asesinado León Trotski en Coyoacán, México.

Recordó que para la mayoría de los cubanos de su generación el líder soviético, figura clave junto a Lenin en la Revolución de Octubre, era un hombre prácticamente desconocido.

La historia central de la novela recrea los preparativos y el asesinato en México de Trotski a manos del español Ramón Mercader, como final de una oscura trama urdida por Stalin. Pero la novela comienza en el 2004, cuando Iván, aspirante a escritor y veterinario de segunda en La Habana, reconstruye la historia que le había contado en 1977 un enigmático hombre que paseaba por la playa a dos galgos rusos y que le confiesa detalles de la vida de Mercader, también conocido como Jacques Monard.

La trama gira, afirmó Padura, alrededor de la misteriosa figura del asesino, quien vivió en Cuba desde 1974 hasta 1978, y está enterrado en un cementerio en las afueras de Moscú.

Contó las dificultades que entrañó la búsqueda de fuentes confiables sobre Ramón Mercader, pues durante muchos años “el hombre que amaba a los perros” vivió en el anonimato. “Las personas que se relacionaron con él en Cuba no sabían de quién se trataba… Todo el testimonio que tengo de él en la Isla es oral”, aseguró.

En la UNEAC, los escritores Reinaldo Montero y Rafael Acosta de Arriba antecedieron en la palabra a Padura e hicieron sendas presentaciones de esta novela, “un libro sencillamente estremecedor”, al decir de Rafael Acosta.

Leonardo Padura (La Habana, 1955) es uno de los más importantes escritores cubanos, con gran notoriedad por sus novelas de misterio protagonizadas por el detective Mario Conde. También, por sus extraordinarios reportajes periodísticos en el diario Juventud Rebelde en la década del 80 del siglo pasado, sus cuentos y ensayos, y por una obra de plena madurez literaria, La novela de mi vida, donde la figura central es el poeta cubano José María Heredia.

Fuente: cubadebate

de la novela cubana… El hombre que amaba a los perros

Posted in américa, arte, cuba, el Taburete, LaHabana, literaura, Memorias, noticias, Opinión, relato with tags , , , , , , , , , on septiembre 17, 2009 by el taburete

Ramón Mercader fue un creyente que se convirtió en fanático y luego en asesino, “siempre por la fe”, dice el escritor cubano Leonardo Padura, quien acaba de publicar su novela El hombre que amaba a los perros (Tusquets), cimentada en ese personaje, “esencia de lo más tétrico del estalinismo”. 
La saga de novelas policiacas, donde el inspector Mario Conde rastrea a la Cuba contemporánea, está traducida a 16 idiomas y le ha dado a Padura (La Habana, 1955) tres veces el Premio Dashiell Hammet de Novela Negra, entre otros reconocimientos. 

Ahora, el autor penetra en la vida y la mente del asesino de Trotsky, en una reconstrucción en la que obligadamente vienen a escena la madre del homicida, la alucinante Caridad Mercader; la guerra civil española, y, por supuesto, el puño de hierro de Stalin. La novela empieza a circular este mes en España y llegará a México en noviembre. 

Padura, uno de los autores cubanos contemporáneos más leídos dentro y fuera de la isla, dice a La Jornada que uno de sus personajes siente compasión por Mercader, por creer que fue manipulado. 

Pero el escritor cree que no hay perdón posible. “Siempre queda un resquicio para la ética, para la justicia, para la dignidad; Mercader entregó todo sin demasiados remordimientos ni dudas. Quiso que lo utilizaran y ese deseo lo convirtió en un asesino capaz de cometer un crimen deleznable. Mercader y sus mentores –subimos por esa línea hasta Stalin– no merecen compasión, pues también nos manipularon a ti y a mí y a todos los que alguna vez creímos en la justicia de un proyecto social.” 

Hallazgos “insultantes, dolorosos” 

Hace cinco años, Padura comenzó la búsqueda maratónica de información sobre el caso. Absorbió miles de páginas, habló con cientos de personas y visitó decenas de lugares, incluyendo Moscú. “Ha sido una investigación dolorosa, reveladora, insultante, que me permitió conocer más a fondo una historia que, en casi todos sus detalles y consecuencias, todavía hoy sigue bastante oculta.” 

–En un asunto tan estudiado y discutido, ¿había algo por descubrir? 

–No creo que el asunto haya sido tan estudiado ni discutido: el estalinismo y sus efectos siguen siendo fuente inagotable de revelación de horrores, una historia amarga de la que no sabemos cuándo lo sabremos todo. En la vida de Mercader, en aspectos como la conversión de un revolucionario español en un asesino político, o en su vida en Cuba (1974-1978), había mucho por descubrir y todavía queda mucho por conocer. El manto de silencio que envolvió todo eso es más denso de lo que podemos imaginar.

–Entró al corazón de la gran utopía igualitaria del siglo XX. ¿Cómo ve esa utopía después de escribir esta novela?

–La sigo viendo como una exigencia de la sociedad humana. Necesitamos, mucho, un mundo con mayor equidad, verdadero respeto por el individuo y sus libertades, con una democracia real y efectiva (la democracia de la mayoría), con menos miseria y más justicia y, sobre todo, sin miedo. Pero de esas ideas a la práctica soviética hubo una gran distancia, y lo ocurrido allí durante seis décadas fue una de las perversiones más lamentables de la esperanza humana, uno de los engaños colectivos más desastrosos, uno de los fraudes históricos más catastróficos que ha sufrido el hombre y veo esa utopía traicionada, como una de las mayores traiciones cometidas contra los sueños y las necesidades de la humanidad. 

–De Stalin y de Trotsky no se escribe ni se habla en público en Cuba. Aunque sea en forma literaria, ¿está rompiendo un tabú?

–No sé si será un tabú, pero es un asunto alrededor del cual hay gran desconocimiento, falta de información e incluso hay pasiones e historias nunca resueltas. Sobre el lado oscuro de Stalin (más grande de lo que cualquiera se imagina) no se habló ni se escribió en largos años, y Trotsky sólo fue visto como el traidor renegado, y muy poco se ha hecho para recolocarlo en el ajedrez de las luchas políticas soviéticas. 

Cómo sería una verdadera sociedad socialista

“Hoy, lentamente, las cosas cambian y los juicios se matizan, pero sin demasiado énfasis, a pesar de que toda esa historia es también en parte nuestra, desde que Cuba asumió el modelo socialista soviético. Desde los años 90 del siglo pasado y hasta hoy, la sociedad cubana ha cambiado mucho, respecto de estos y otros temas, y aunque no se discutan ciertas evidencias, hay una conciencia mayor de la verdad histórica. Como siempre he creído que la literatura es también fuente de conocimiento de la realidad, pues confío en que mi novela dé mayor capacidad de juicio a quienes la lean.” 

Reabrir el expediente del estalinismo puede decir algo a quienes eran adultos el siglo pasado. ¿Le dice algo a los más jóvenes?

–Si no les dice nada es porque nada les diría nada. El gran problema es que todavía hoy nadie ha dicho cómo sería una nueva y verdadera sociedad socialista, a salvo de una perversión estalinista, un estalinismo que quizás no tendría que llegar al horror de los crímenes masivos, pero que podría pervertir algunos de los principios básicos de esa equidad real y democracia efectiva que debe acompañar a la soñada y necesaria sociedad de los iguales. 

“Aprender del pasado es la única manera de mejorar el futuro, y si hay jóvenes que desean esa mejoría, el estudio del estalinismo y sus traiciones, los modos en que Stalin pervirtió las ideas y las condiciones que le permitieron hacerlo, es una asignatura básica. Espero que les diga algo, por el propio bien de esos jóvenes y del futuro de todos.”

Fuente Uneac.org.cu