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Fidel, el Síndrome de Miami y la nueva juventud cubana…

Posted in américa, arte, cuba, debate, el Taburete, espejos, LaHabana, Memorias, Opinión with tags , , , , , , , , , , , , on septiembre 5, 2010 by el taburete

por Enrique Ubieta Gómez tomado de La Isla Desconocida

Foto  Ismael Francisco

Miami es un espejo. Tóquelo, verá la superficie lisa, y cesará la ilusión de que las cosas allí tienen volumen. Miami es un espejo que refleja el rostro de Cuba. A veces alguien se confunde y dice: “hay dos Cubas”, la de aquí y la de allá. Pero los espejos invierten la imagen. Un viajero despistado escuchará asombrado los anuncios de los astutos vendedores: “la verdadera cerveza de Cuba”, “el verdadero café de Cuba”. Muchos espacios públicos han recibido el nombre de un equivalente en la isla. Las palabras también se transforman: Fidel es Castro, Playa Girón es Bahía de Cochinos, el bloqueo es embargo y el héroe de Girón es el mercenario de Bahía de Cochinos, para el que se ha erigido un pequeño monumento. Hay grupos e individuos contrarrevolucionarios que se autodefinen como revolucionarios. Los cinco presos políticos cubanos –que salvaron vidas de aquí y de allá–, son llamados espías en tono despectivo, y Posada Carriles, autor de atentados a un avión civil (que ocasionó la muerte de todos sus pasajeros civiles) y a hoteles y lugares públicos en la isla, es tratado como héroe. El Che Guevara, que renunció al poder para empezar de cero, para entregar su vida por los demás, allí es llamado asesino y Fulgencio Batista es considerado una figura relevante de la historia, víctima de la propaganda comunista.

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el triunfo de Silvio en Nueva York y las versiones de la derecha…

Posted in américa, arte, ¡qué Arte!, censura, cortos, cuba, debate, LaHabana, Opinión with tags , , , , , , , , on junio 7, 2010 by el taburete

Enrique Ubieta Gómez

Hay un segmento del alma humana que es intocable, inexpugnable. Los ideólogos del capitalismo –que son en definitiva los que establecen las estrategias culturales de la contrarrevolución–, a pesar del poder totalitario que ejercen sobre los medios de información, saben que hay barreras infranqueables. Son símbolos que se alojan en profundos pliegues interiores, que se enraízan en la memoria, en la más íntima y afectiva y en la racional, y no pueden ser exterminados por la sistemática difusión de medias verdades o medias mentiras. Acuden entonces al mercado: venden el símbolo en versiones ligth, lo desnaturalizan, liman sus puntas de filo. Aún así, no siempre tienen éxito. Han sido infructuosos, por ejemplo, los intentos por domesticar el rostro amenazante del Che. Su presencia en prendas de vestir, en tatuajes, en afiches que los adolescentes cuelgan en las paredes de sus cuartos, son acciones combativas de resultados impredecibles, que no necesariamente siguen la lógica del mercado…. sigue leyendo