Archivo para España

M, de gira…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on septiembre 19, 2011 by el taburete

segunda cita con la historia…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on septiembre 5, 2011 by el taburete

tomado de Segunda Cita, el Blog de Silvio Rodriguez>

RESPUESTA A UNA PROVOCACION DEL SEÑOR CARLOS ALBERTO MONTANER

 Aquí estamos de nuevo, como tantas veces desde aquel año en que por primera vez el generoso  pueblo de casi todo el Estado español dio bienvenida a nuestras canciones.  Siempre hemos vuelto con legítimo orgullo, como cuando se visita la casa de un abuelo con honra.  Nunca vinimos a quejarnos de lo que, del hogar, nos pudiera inquietar; porque aunque el mundo es la gran casa, tenemos un rescoldo caribeño que hemos sabido mantener tibio con el compromiso del amor.

Pero sabemos que hay quienes no piensan ni sienten como nosotros.  Incluso existen quienes se proclaman artistas y mienten, se engañen o no a sí mismos, porque han sembrado tanto odio que supone imposible una cosecha de gracia.

Por ser parte de un proceso revolucionario como el cubano, como el nuestro, no basta con escribir frases lapidarias desde una inmaculada urna de cristal; hay que desgarrarse con toda la realidad que entraña el quehacer cotidiano de mujeres y hombres que aman y sufren, que lo hacen mal, regular o bien, que se equivocan y que son víctimas de equivocaciones, pero que no eluden el reto que implica hacer cada día mejor y siempre más humana una obra revolucionaria que indiscutiblemente es un ejemplo para América Latina.

Nadie confunda la humildad con el temor.  Hemos tomado las armas, incluso las terribles, para defender, sin reparar en riesgos, lo que consideramos justo; el pueblo que edifica nuestra Revolución, la Revolución que edifica nuestro pueblo.  Y nadie  nos paga para defender lo que creemos.  Sólo nuestra propia conciencia nos somete cada día a un riguroso pero necesario examen y cuando no estamos de acuerdo con algo, así como cuando estamos de acuerdo, lo cantamos y lo  asumimos en Cuba y donde sea necesario.  La única prisión que padecemos es la de no poder librarnos de la espantosa verdad de las guerras, la miseria, la  ignorancia y toda la injusticia que mantienen el egoísmo y la explotación en el mundo.

Aquí estamos de nuevo y como siempre regresaremos a Cuba.  Estamos orgullosos de vivir, de trabajar, de crear allí, de discutir y pelear a los cuatro vientos para que todo se haga mejor, para nosotros mismos hacerlo mejor; nunca creyendo que tenemos la verdad absoluta en nuestras manos, porque la sencilla verdad, la nuestra, hace tiempo que la comparte la gran mayoría de nuestro pueblo; y juntos, la recrearemos, como ahora, en trabajo, en amor, en canciones, en dignidad.

Pablo Milanés                                                         Silvio Rodríguez

Madrid, 28 de mayo de 1986

continúa en La Habana el homenaje al Poeta…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on junio 6, 2011 by el taburete

La Qasba en Madrid…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , , on mayo 21, 2011 by el taburete
Santiago Alba Rico
Rebelión

(A Alma Allende)

Para los que hemos seguido de cerca las dos ocupaciones de la Qasba de Túnez, es muy difícil no sucumbir al emocionado vértigo de un déjà vu ante las imágenes de los jóvenes que desde el lunes pasado dignifican la Puerta del Sol con su presencia: las lonas y los cartones, los papelitos con consignas pegados en los muros, las asambleas permanentes, las comisiones de abastecimiento, limpieza y comunicación, la obstinación frente a esa lluvia torrencial que tantas veces se ha utilizado para justificar la abstención electoral. No nos engañemos: las protestas en España se inscriben sin duda en la misma falla tectónica global y prolongan y readaptan el mismo modelo organizativo inventado en Túnez y en Egipto (y en Bahrein, Jordania, Yemen, etc.). El capitalismo ha fracasado en todo, salvo en globalizar las respuestas.

“Miles de jóvenes españoles protestan contra las dificultades económicas”, titula el diario francés Le Monde. Es verdad. También en Túnez el paro, la pobreza y la inflación tuvieron mucho que ver en el estallido de las revueltas. Pero lo impresionante no es esto. Lo impresionante es que en ambos casos los manifestantes hayan reclamado y reclamen “democracia”. En el caso de Túnez y del mundo árabe todos esperaban que sus ciudadanos invocasen la sharia -una variante religiosa de la Ley- frente a la arbitrariedad y la corrupción; en España todos los análisis apuntaban a una penetración rampante del discurso neofascista como respuesta a la inseguridad económica y social y al desprestigio de la política: la derecha conservadora parecía, a uno y otro lado del Mediterráneo, la única fuerza capaz de canalizar, deformándolo, el malestar general. Pero hete aquí que lo que los jóvenes piden por igual, aquí y allí, en Túnez y en Madrid, en El Cairo y en Barcelona, es “democracia”. ¡Democracia de verdad! Que la pidan los árabes parece razonable, pues vivían y viven todavía sometidos a dictaduras feroces. Pero que la pidan los españoles es más extraño. ¿Acaso España no es ya una democracia?

No, no lo es. En Túnez, un pasito por detrás, aún se confía en que sea suficiente con tener constitución, elecciones, parlamento y libertad de prensa para que haya democracia. En España, calzada de pronto con botas de siete leguas, se ha comprendido en un relámpago que las instituciones no bastan si quien gobierna las vidas de los ciudadanos es el mercado y no el parlamento. Estos jóvenes sin casa, sin trabajo, sin partido, han asociado con intuición certera las “dificultades económicas” al gobierno dictatorial, no de una persona concreta, no, sino de una estructura económica que desactiva ininterrumpidamente todos los mecanismos políticos -de la judicatura a los medios de comunicación- que deberían garantizar el juego democrático. Estos jóvenes sin futuro han sabido desnudar de un golpe la falacia subcutánea que durante décadas ha sostenido la legitimidad del sistema: la identidad entre democracia y capitalismo. En Túnez y en Egipto el capitalismo daba palos; en España unas pocas golosinas. Ningún régimen económico ha exaltado tanto la juventud como valor mercantil y ninguno la ha despreciado tanto como fuerza real de cambio: mientras la publicidad ofrecía una y otra vez la imagen inmutable de un deseo siempre reverdecido, eternamente joven, los jóvenes españoles sufrían el paro, el trabajo precario, la descalificación profesional, la exclusión material de la vida adulta y, a poco que se sustrajesen a las normas socialmente aceptadas del consumo pequeñoburgués, la persecución policial. En el mundo árabe, para que no reclamasen una existencia digna, a los jóvenes se les golpeaba y metía en prisión; en Europa, para que no reclamen una existencia digna, se les ofrece comida basura, televisión basura, el tiempo basura de los supermercados y las movidas. En Túnez, los jóvenes que no podían acceder a una vida adulta, eran retenidos en sus cuerpos a porrazos; en España, los jóvenes que no pueden comprar su propia casa ni vender sus competencias laborales, aún pueden adquirir tecnología barata, ropa barata, pizzas baratas. Retenida lejos de los centros de decisión, despreciada o sobreexplotada en el mercado laboral, moldeada por hábitos homogéneos de consumo, la juventud ha acabado por convertirse (en Europa y en el mundo árabe) en una “clase social” que, por sus propias características materiales, no reconoce límites de edad. Pero nos habíamos equivocado: si la represión no funciona, tampoco sirve lo que Pasolini llamaba en los años 70 el “hedonismo de masas”. Golpes o golosinas, los jóvenes no aceptan que los traten como a niños; no se dejan amedrentar (“sin miedo”, gritan aquí y allí) ni comprar (“no somos mercancías”). La puerta del Sol en Madrid demuestra también el gran fracaso “cultural” del capitalismo, que ha querido mantener a las poblaciones europeas en una permanente minoría de edad alimentando sólo el hambre: de chucherías, de imágenes, de intensidades puras. Asustados o corrompidos, a los niños se les podía dejar votar sin peligro de que su voto mantuviese ninguna relación real con la democracia. Por eso, en Túnez y en Madrid, los jóvenes piden precisamente democracia; y por eso, en Túnez y en Madrid, han comprendido certeramente que la democracia está orgánicamente ligada a esa cosa misteriosa que Kant situaba tajantemente fuera de los mercados: la dignidad.

Es impresionante -impresionante, sí- oír gritar a estos jóvenes apartidistas, sin mucha formación ideológica o directamente “ideolofóbicos”, la palabra “revolución”, como en la Qasba de Túnez. Son pacíficos, disciplinados, ordenados, solidarios, pero lo quieren cambiar Todo. Quieren cambiar el régimen, como en Túnez: monopolio bipartidista de las instituciones, corrupción, degradación del sector público, manipulación mediática, impunidad de los responsables de la crisis. Como en la Qasba de Túnez, todos los partidos institucionales, también los de izquierdas, se han visto cogidos a contrapié o empujados fuera de juego. Los jóvenes de Sol (y de las otras ciudades españoles) no representan a ninguna fuerza política ni se sienten representados por ninguna fuerza política. Pero el error -claramente instrumentalizado por los que se sienten amenazados por el estallido- es pensar que nos encontramos ante un rechazo, y no ante una reivindicación, de la política. A la luz de experiencias históricas precedentes podríamos concluir que el desprestigio de las instituciones y de la clase dirigente franquea el paso a las soluciones populistas o demagógicas y a la irrupción de un “líder fuerte” cuya voluntad desate mágicamente todos los nudos y resuelva milagrosamente todos los problemas. Es el fascismo clásico. Pero el fascismo clásico, cuya sombra se hinchaba ya en el horizonte, es más bien lo que estos jóvenes han venido a impedir y denunciar. El populismo y la demagogia nos están gobernando ya; los “líderes fuertes” son los que dominan los partidos y tratan de imponer sus adhesiones fiduciarias, puramente emocionales, a los niños eternos en los que han querido convertirnos. Estamos en plena campaña electoral y los españoles se pasean entre reclamos publicitarios de los candidatos. ¿Hay alguna duda? “¿Por qué dice usted que en Japón no hay democracia”?, le preguntaban al novelista Kenzaburo Oé. “Por la sonrisa del primer ministro”. Los timadores, los violadores, los paidófilos, los caudillos sonríen precisamente así. Nos han robado hasta la pureza de las sonrisas.

La Qasba de Túnez, como la puerta del Sol, se rebelaba justamente, en nombre de la democracia, contra toda clase de liderazgo caudillista. Había allí, como hay aquí, una afirmación ingenua de democracia pura, clásica, casi griega. El historiador Claudio Eliano cuenta la anécdota de un candidato ateniense que descubrió a un campesino escribiendo su nombre en las listas de los que debían ser condenados al ostracismo. “Pero si no me conoces”, se quejó el oligarca. “Precisamente por eso”, respondió el campesino, “para que no llegues a ser conocido”. En la Qasba de Túnez era muy poderosa esta susceptibilidad frente a todo lo conocido; nadie que hubiera salido en televisión, nadie a quien los manifestantes reconociesen,era bienvenido en la plaza. Eran los desconocidos los que estaban autorizados para hablar y hacer propuestas; eran los desconocidos los que tenían la autoridad que el mercado -y su gemelo político, el electoralismo- acumula, al contrario, en las caras famosas. Pero resulta que los desconocidos somos nosotros; los desconocidos son los “cualquiera” a los que esos candidatos sonrientes piden el voto para excluirlos luego de los centros de decisión. En la Qasba de Túnez, como en la Puerta del Sol de Madrid, hay una tentativa de democratizar la vida pública devolviendo la soberanía a los desconocidos. Nadie puede negar los riesgos ni los límites de esta apuesta, pero nadie puede tampoco negar sin fraude que esta “revolución contra los conocidos” constituye precisamente una denuncia del populismo mercantil y la demagogia electoralista, los dos rasgos centrales de las instituciones políticas del capitalismo.

Los jóvenes de la Qasba de Madrid, de las Qasbas de toda España, quieren democracia real, pues saben que de ella depende su futuro y el de toda la humanidad; aún no saben que esa democracia, como nos recuerda Carlos Fernández Liria, es lo que otros hemos llamado siempre comunismo. Tendrán que descubrirlo a su modo. Nosotros, los más viejos, lo que venimos descubriendo desde hace cinco meses, en el mundo árabe y ahora en Europa, es que “los nuestros” -así los llama Julio Anguita- no son como nosotros. En Deseo de ser punk, la extraordinaria novela de Belén Gopegui, la adolescente Martina, ejemplar vivo de esta nueva clase social construida en las aristas de los mercados, le reprocha a su padre: “no has sido un buen ejemplo”. No hemos dado, no, un buen ejemplo a los jóvenes y, a pesar de eso, cuando desde la izquierda los despreciábamos sólo un poco menos de lo que los desprecia Botín o la Warner, cuando creíamos definitivamente formateadas todas las subjetividades en un horizonte blindado, son ellos los que se han levantado contra el “hartazgo de golosinas” para reclamar una “revolución” democrática. Martina está en la Puerta del Sol y puede que también fracase, como fracasó su padre. Pero que ningún cincuentón de derechas (ni de izquierdas) venga a decirle que ha tenido la vida fácil; que ningún cincuentón de derechas (ni de izquierdas) venga a decirle que sin lucha no se consigue nada en este mundo. La segunda década del siglo XXI anuncia un futuro terrible, incierto, quizás apocalíptico, pero nos ha deparado ya algunas sorpresas que deberían rejuvenecernos.

Una es que, si todo va tan mal como decimos, es seguro que habrá resistencia.

Otra es que lo que verdaderamente une es el poder y que la Puerta del Sol, pase lo que pase, tiene ya poder.

Y otra es que todos los análisis, por agudos y meticulosos que sean, dejan fuera un residuo que acabará desmintiéndolos.

No habrá una revolución en España, al menos de momento. Pero una sorpresa, un milagro, una tormenta, una conciencia en las tinieblas, un gesto de dignidad en la apatía, un acto de coraje en la anuencia, una afirmación antipublicitaria de juventud, un grito colectivo de democracia en Europa, ¿no es ya un poco una revolución? Todo ha empezado muchas veces en los últimos 2.000 años. Y cuando ya sólo esperábamos finales, he aquí que en muchos sitios, los más inesperados, hay gente nueva empeñada en comenzar de nuevo.

Los concentrados en la Puerta del Sol anuncian una manifestación para el sábado…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on mayo 18, 2011 by el taburete

La Junta Electoral madrileña ha desautorizado la concentración convocada para esta tarde en la Puerta del Sol para reclamar cambios políticos y sociales. Sin embargo, cientos de personas han secundado la movilización y han llamado una manifestación para el sábado.

  • Manifiesto de Democracia Real Ya: es – eus

18/05/2011 8:43:00

Cerca de dos mil personas han vuelto a pasar la noche en la Puerta del Sol de Madrid, después de que comenzaran a congregarse ayer a partir de las 20.00. (Dominique FAGET/AFP)

MADRID-. La resolución, adoptada a primera hora de esta tarde por la Junta Electoral tras la petición efectuada ayer por varias personas, señalaba que “no se considera que concurran causas extraordinarias y graves que justifiquen la urgencia de la convocatoria solicitada en un espacio de 24 horas”, según han indicado fuentes cercanas al organismo arbitral citadas por Efe.

Sin embargo, los concentrados han desafiado la prohibición de la Junta Electoral y a las ocho de la tarde, hora en la que estaba prevista la desautorizada concentración, la emblemática plaza madrileña estaba llena de gente.

A pesar de la prohibición, a las 20.00 un gran número de personas continuaba llegando hasta la Puerta del Sol a través de las calles adyacentes, con el beneplácito de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía, que permitía el paso.

Manifestación el sábado

La organización del acto de protesta ha anunciado la convocatoria de una manifestación para el sábado coincidiendo con la jornada de reflexión para las elecciones del domingo.

Minutos antes de las nueve de la noche, una joven ha tomado el micrófono para anunciar por megafonía a los presentes esta iniciativa. “No somos un partido político y no tenemos que hacer ninguna reflexión porque quienes tienen que reflexionar son ellos”, ha dicho la chica ante el aplauso de los presentes.

Acampada de la pasada noche

Cerca de un millar de personas han vuelto esta noche a acampar en la madrileña plaza de Puerta del Sol en protesta por la actual situación económica y han reivindicado el “derecho a indignarse” ante el desalojo policial padecido en días anteriores. Las protestas, como en días previos, se han extendido a distintas capitales españolas.

Los concentrados en Madrid han elaborado un manifiesto en el que se han autodenominado como “Acampada Sol” y reclaman una “democracia y política reales”.

La mayoría de los acampadados, jóvenes, se han distribuido en distintas comisiones de trabajos para elaborar un diseño de la campaña de protestas a seguir realizando.

Tres detenidos en Granada

Las movilizaciones han sido abortadas en algunos puntos del Estado español, como en Granada, donde la Policía española ha desalojado durante la madrugadas la plaza del Carmen, frente al Ayuntamiento, donde se mantenían concentrados dos centenares de personas.

La Policía les ha conminado a desalojar la plaza, y ante la sentada que han protagonizado los concentrados, las FSE han optado por levantarles uno a uno y desalojar así la plaza.

Al término de la sentada, según han informado las agencias de información, tres personas han sido detenidas acusadas de “resistencia grave” a la autoridad.

Fuente GARA

Belén Gopegui: “Todo arte es político” es la última consigna que nos atrevemos a pronunciar”

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on marzo 5, 2011 by el taburete

Por Sheyla Valladares Quevedo, tomado de cubadebate…

“Porque imagina que se te rompe algo, el vaso, por ejemplo,
ese que tiras sin querer, y la gente se limita a traer una bayeta para
el agua y una escoba para los cristales. Pero imagina que tú no
quieres la bayeta. Querías ese vaso. Te importaba ese vaso. No
entiendes que esté roto. Y entonces te pones a recoger los cristales
uno a uno. Y tratas de pegarlos. Aunque, claro, mientras haces eso, se
te ha olvidado secar el agua con la bayeta. Y también se te ha
olvidado la hora que es. Y, encima, hay veces que las cosas se rompen
en siete trozos y vale, las puedes pegar. Pero a veces se rompen en
cien o más. ¿Entonces qué haces? Pues lo que él hacía era intentar
pegarlas de todas formas. No abandonaba, aunque en el suelo hubiera
cuatrocientos trozos. Y al final, sin querer, acababa dejando tirada a
mucha gente, porque él estaba con el vaso. Que no era un vaso: era una
persona”


Este es un pasaje de la novela Deseo de ser punk, es la voz de Martina, su protagonista y también es la voz de su autora la escritora española Belén Gopegui. Al mismo tiempo es el sistema de combates de otro personaje entrañable, el padre de Vera. Un sistema de combate, una manera de vivir un tanto en desuso; quizá anacrónica, quizá olvidada pero que Gopegui insiste en poner delante de los ojos de los jóvenes, de todas las personas que leamos su libro.

Arte y Literatura es la editorial cubana que sumó este título a su catálogo. Existe el riesgo de que haya quedado diluido entre la marea de propuestas que las editoriales cubanas lanzaron sobre los lectores de esta isla, en medio de la celebración de la vigésima Feria Internacional del Libro de la Habana. Por ello – y deseando que haya ocurrido todo lo contrario- quiero proponer a manera de conjuro una conversación sostenida vía correo electrónico con su autora.

El pretexto fue la edición cubana de su libro, pero en el camino sus respuestas o proposiciones se convirtieron en la más eficaz  invitación a la lectura, a la reflexión. Porque como le gusta decir el Diablo es no pensar.

-¿Por qué tuvo la necesidad de escribirles a los adolescentes? ¿Qué elementos debe tener la literatura que se escribe para ellos? ¿Cómo hablarles?

-Quise contar una historia que también los adolescentes pudieran leer.

Te transcribo esto que escribí hace tiempo: “Todo arte es político, es la última consigna que nos atrevemos a pronunciar. Tan política es una película sobre el paro como una película sobre un tiburón. (…) Sin embargo, seguimos en la trampa. Aceptamos que la película sobre el desempleo es política de la nuestra, y que la película sobre el tiburón, política de la suya. Así, nos resignamos a que el arte comprometido y aún revolucionario sea el de ciertas materias (…) Al mismo tiempo, renunciamos, permitimos que nos hagan renunciar a un arte, a una ficción de clara intención revolucionaria que traten de abordar, refutar, construir a su modo los paradigmas propios del arte convencional, ya sean la adolescencia, la insatisfacción o el ansia de aventura”.

No pretendo saber qué elementos debe tener la literatura que se escribe para adolescentes, lo único que hice fue escribir una historia que se acercara a su mundo, y procuré buscar un estilo nítido, desnudo.

-Usted ha dicho que la literatura es para disfrutar pero que llegado el momento también puede servir para combatir, ¿Cómo puede Deseo de ser punk ayudar a los jóvenes en sus combates cotidianos, frente a las amenazas y tristezas?

-Los personajes pueden llegar a ser instrumentos, herramientas, con que afrontar el mundo. Forman parte del conocimiento, como las matemáticas o la filosofía. En un personaje hay experiencia, sentimiento y razón, en Martina esa combinación produce ganas de pelear, y sirve para poner en evidencia algunas ausencias en la sociedad española, en especial la falta de espacios para los adolescentes y jóvenes, espacios que sean algo más que unos metros cuadrados, que sean puntos de partida para proyectos colectivos.

-¿Por qué contar la  historia desde la vida de Martina? ¿De alguna forma intenta decir que la rebeldía, la inconformidad, las ganas de intentar, de transformar, también nos pertenece a las mujeres, qué también somos responsables de hacer algo?

-Por supuesto que también tenemos responsabilidad, pero además las mujeres hemos conocido una opresión diferente a la de los hombres explotados del mundo. Durante años se le robó expresamente a nuestro género, y aún hoy, el derecho a estudiar, a combatir, a trabajar, a participar en lo que otros han llamado la vida pública. Tenemos mucho que decir y que hacer, mucho por lo que luchar. A veces, en mi país al menos, se ven retrocesos graves en la lucha de las mujeres, y me parecía importante contar la rabia desde la mirada de una adolescente.

-¿Qué importancia le concede a que en esta Feria de la Habana se presente y ponga a la venta su libro Deseo de ser punk después de la presentación tan exitosa de El lado frío de la almohada?

-Me parece muy interesante que el libro pueda ser leído en Cuba. Creo que servirá para generar debates sobre los problemas comunes entre los y las adolescentes de la isla y también sobre las diferencias, sobre lo que un adolescente formado en el capitalismo de un país explotador como el de Martina no puede ni siquiera imaginar.

-¿Qué puede decirle la historia de Martina a los jóvenes cubanos, sobretodo a las adolescentes de esta isla?

-Como decía el físico Richard Feynman: la excepción no confirma la regla, por el contrario, la excepción prueba que la regla es falsa. Creo que Martina diría que no hay que cansarse de buscar la excepción, porque no será algo puntual sino, casi seguro, la prueba de que la norma que parecía tan general e inevitable, podía cambiarse. Hay que discutir, argumentar ante todo aquello que no nos parezca justo, y tal vez descubramos que sí lo es, o tal vez que no, que debemos cambiarlo.

-Muchos han encasillado Deseo de ser punk como una novela para adolescente algo que particularmente no comparto. ¿Ha pensado en la manera que esta novela puede influir en la vida de los jóvenes o en la de cualquier persona que la lea?

-Cada historia tiene su camino, yo he pensado mucho en la persona a cuya memoria está dedicada la novela. Era alguien que se atrevía a tocar los conflictos de esta sociedad, se arriesgaba a entrar en ellos y a tocar las vidas de otras personas aun sabiendo que a veces es más fácil no hacer nada, porque si intentas algo también puedes fracasar. La cuestión es que esto, así contado, es general, abstracto, cada uno puede verlo como quiera, y en cambio, dentro de una historia se vuelve concreto, se convierte en una verdad imaginada y al mismo tiempo concreta que quisiera fuese también un punto de apoyo.

 

Luis Eduardo Aute saca nuevo disco, “Intemperie”, y libro, “No hay quinto aniMalo”…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , , , , , on noviembre 11, 2010 by el taburete

Aute: “Refundar el capitalismo me parece absurdo”

Pintor, cineasta, escritor y cantautor. Luis Eduardo Aute (Manila, 1943) es uno de esos artistas tan completos que da la sensación de que podría hacer cualquier cosa. Durante sus 42 años de carrera ha mostrado una preocupación por la sociedad que lo ha llevado a ser considerado, además, un crítico de los críticos. De sus 14 nuevas canciones, ha dedicado algunas al declive de la televisión o la dictadura de las nuevas tecnologías, al amor y hasta al cine de Buñuel.

Intemperie, título del álbum, “tiene un denominador común: el estado de ánimo de los tiempos que corren, o más bien que no corren”, comenta Aute. Se trata de una sensación, la de estar en manos de lo que designa esta intemperie “en la que puede ocurrir algo en cualquier momento”, explicó a Público.

El nuevo rumbo de la política cubana le parece positivo: “Se incentivará la iniciativa privada desde unas bases sociales definidas donde se cubren las primeras necesidades del ser humano”, señala el autor de la canción Al Alba. Para él, el capitalismo está agotado y ha tenido como consecuencia la acuciante crisis. “Por eso, intentar refundar el capitalismo me parece absurdo, lo que hay que hacer es reflotar y refundar el socialismo”, explica el cantautor.

El barco de la política

Comparar la política con un barco parece la mejor opción para comprender su forma de entender el mundo: “El occidental es un barco que se hunde y el único proyecto que hay es poner parches para que tarde en hacerlo”. Sin embargo, ve en América Latina cierta esperanza, pues allí cree que están construyendo el barco, “unos de una manera más moderada y otros más radical, pero construyen”, argumenta.

Presume de no tener móvil. “No sé hasta qué punto nos servimos de las tecnologías o ellas se sirven de nosotros”, comenta el artista mientras apagaba un cigarro. Sin pudor, se somete al tabaco. “Sí, por eso no quiero más. Si pudiera, lo dejaría, aunque hay épocas en las que el tabaco me deja a mí”, concluye Luis Eduardo Aute. visto en Público.es.