Archivo para Golf en Cuba

la alarma del golf…

Posted in américa, cuba, debate, el Taburete, espejos, LaHabana, Memorias, Opinión, silvio with tags , , , , , , on agosto 31, 2010 by el taburete

por Guillermo Rodríguez Rivera tomado de segunda cita

He recordado en estos días a Dwight D. Eisenhower y a Nicolás Guillén.

Al viejo Ike, ya de regreso de sus tiempos de general en jefe de las tropas norteamericanas en la Segunda Guerra Mundial, dedicado al golf, su pasatiempo favorito, y a reprimir a los latinoamericanos que querían ser un poco más libres, como pasó con la democrática Guatemala de Árbenz.

Nicolás, burlón, satirizaba su “blanca pelotilla, presidencial”, que iba rodando “como un planeta mínimo” por el césped de los campos de golf. Resulta que ha aparecido la alarma del golf.

Varios compañeros, empezando por Lohania Aruca que hizo una carta abierta a Miguel Barnet para instarlo a solicitar una reunión con todos los integrantes de la UNEAC que así nos erigiríamos en verdadera “conciencia crítica de la sociedad” para exigir cuentas de por qué La Jornada, el serio periódico mexicano, puso en boca de Marrero, el ministro cubano del Turismo, la noticia de que se construirán 16 campos de golf a todo lujo, con las correspondientes zonas residenciales anexas para recibir golfistas millonarios ―preferentemente norteamericanos— en un turismo que se supone de altísima rentabilidad.

La compañera Aruca después se lamentaba que su carta hubiera sido publicada. No entiendo bien: si era “abierta” era para publicarse, que así son las cartas abiertas. Si era cerrada, ¿quién la abrió y la difundió?

Hace un par de días, Roberto Fernández García dramatizaba el asunto hasta el punto de calificar el supuesto plan de “venta del alma al diablo”.

Cuba ha renunciado por razones de ética y de principios ―a pesar de que los enemigos hacen los juicios que le parecen— al turismo basado en los casinos y los juegos de azar, al turismo sexual, a la más mínima implicación con la droga. Me pregunto: ¿es tan grave vender turismo en unos campos de golf exclusivos para gente de mucho dinero que va a rodar su “graciosa pelotilla” millonaria de golf, dejando sólidos ingresos para el país? ¿No es muchas veces más contaminador el turismo que llega a nuestras ciudades, a nuestros jóvenes, trayendo muchas veces lo que no deseamos?

Bien, señores: vivimos en el mundo, que no es ni por asomo aséptico, y no van a derrocar la Revolución ni a pervertir a los cubanos de verdad, unos golfistas millonarios que usen unos kilómetros de nuestra isla para jugar y acaso dejarnos ingresos para reparar nuestros estadios, nuestras escuelas, nuestras piscinas deportivas.

¿Quieren saber una cosa? Tengo muchas ganas de comerme una langosta Thermidor, pero sé que venderlas nos permite comprar o producir el más humilde pollo o los mucho más humildes huevos que comemos en Cuba.

Ningún cubano cargó un fusil al hombro para que vinieran golfistas millonarios a jugar en Cuba, pero nadie que cargara un fusil se va a asustar por ello.

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