Archivo para Humberto Manduley

Humberto Manduley: la historiografía musical cubana tiene una deuda con el Rock…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , , on febrero 24, 2014 by el taburete

manduEs difícil hablar de Humberto Manduley en pocas líneas, más y cuando se le tiene como referente y maestro en los medios, particularmente en la radio. Devenido autodidacta, Manduley ha sabido investigar los pasos de diferentes géneros musicales en la isla y fuera de ella. Estrechamente vinculado a la trova cubana y el Rock, por décadas estuvo trabajando en los medios de comunicación cubanos a favor de una propuesta alternativa diferente, indispensable para una generación que creció escuchando radio y puliendo sus gustos musicales gracias a ello, en una época en la que el pan nuestro (y único) de cada día llegaba por la libreta y su espacio comenzaba justo a la misma hora que abría la bodega del barrio.

Columnista fijo en el “Caimán Barbudo” no deja de producir y proponer desde cualquier sitio donde se inserte; incluso desde las redes sociales. 

Para el año 2001 saca su libro “El Rock en Cuba”, con elogió de la critica especializada, donde nos muestra un recorrido cronológico del género en Cuba y  brinda análisis del mismo desde las bandas que se fueron formando en el proceso a lo largo del tiempo.  

Recientemente acaba de publicar su último trabajo  “Hierba Mala; Una Historia del Rock en Cuba” y por tal motivo lo invitamos a sentarse en este Taburete que es tan suyo como nuestro y brindar algunos detalles de interés para nuestros amigos lectores.

Gustazo enorme tenerte por acá Humberto…

… decíamos que en el 2001 sacas tú libro “El Rock en Cuba” y ahora, luego de 13 años nos llega “Hierba Mala; Una Historia del Rock en Cuba”… se trata de retomar el tema del primero o después de estos años tienes nuevos enfoques sobre el tema?

Sucede que es una historia que continúa. Había transcurrido más de una década, con suficientes elementos nuevos, y pensé que se necesitaba actualizar aquel trabajo, además de hacerlo mucho más abarcador (algo que no pude en el primer libro por una serie de factores logísticos) y corregir errores e imprecisiones que se escaparon antes. Por supuesto que hay nuevos enfoques, mi propia percepción ha variado en algunos aspectos. De manera que re-escribí el texto, conservando pasajes y agregando nuevas visiones e información, y modifiqué la estructura interna, suprimiendo las fichas (que irán en un volumen aparte, en preparación) y agregando y re-distribuyendo el materia fotográfico.

Hierba_Mala_Cover_for_KindlePor qué seguir con el Rock, cuando eres un profundo conocedor de otros géneros musicales dentro de la isla; dentro del Continente.

No me considero un “profundo conocedor” de nada; uno siempre está apenas arañando la superficie. De todos modos tengo una afinidad personal con el rock, y siento que es un género huérfano en lo tocante a información, sobre todo el rock que se hace en Cuba. Curiosamente se han publicado libros que tratan sobre el rock internacional, así como hay textos dedicados a la trova y el jazz en Cuba, por ejemplo; pero no así sobre el rock. Además, es un hobby que me ha seguido por más de cuarenta años, y creo (una opinión muy personal) que la historiografía musical cubana tiene esa deuda con el rock.

Sabemos que la Agencia de Rock Cubana fue un triunfo esperado por muchos, para otros no tanto. Luego de algunos errores, se estrena una nueva dirección en la misma, con una trayectoria de lucha por salvaguardar el género…. ¿Qué opinas de este nuevo proceso que vive la Agencia?

Me parece positivo, aunque se asiente sobre un terreno resbaladizo y complejo. No creo que la institucionalización del rock en Cuba sea la solución a la mayoría de los problemas que enfrenta. De todos modos el liderazgo de María Gattorno está fuera de discusión, y si además se ha rodeado de parte de su equipo previo, mejor aún. De todos modos no conviene perder de vista que las circunstancias de toda índole hoy son muy diferentes a las que llevaron a la creación y sostén del “Patio”, así que hay que esperar a ver qué pasa, aunque pienso que los pasos serán positivos. Al menos yo declaro mi confianza en María y su gente.

 Conversar contigo y no pensar en Radio es imposible. Comienzas en los medios en el año 1989; Cuál crees que sea el mayor problema o desafío que enfrenta  la Radio Cubana y sobre todo, ¿ por qué decides dejar la misma?

Me resulta difícil responder la primera parte de la pregunta pues llevo más de 3 años fuera de la radio y no tengo elementos suficientes para juzgar su estado actual. Pero me gustaría una radio más abarcadora, con un mayor peso cultural, menos dogmatismos, menos censuras (aunque me han dicho que ya no existen las listas negras de prohibidos: episodio oscuro que está pendiente de aclarar), menos restricciones, y una representatividad social más amplia. En cuanto a lo segundo, me decidí por mantener una familia, aunque eso implicara dejar la radio.

 ¿Volverías a realizar Radio en Cuba?

Me gustaría. Disfruté y aprendí mucho haciendo los distintos programas por los cuales pasé. Pero el futuro no es predecible, y por ahora estoy al margen.

1939610_10152854170673797_1489930122_nLa muerte de Santiago Feliú nos afectó a muchos, sabemos la estrecha relación de amistad que compartías con el bardo…. Cómo definiría Humberto Manduley al Santi, ¿nos puedes contar alguna anécdota que se pueda compartir con nuestros lectores?.

Pienso que Santiago era un ser humano como todos, con sus cosas geniales y sus tropiezos. Un creador autoexigente que se estaba inventando constantemente nuevas maneras de exteriorizar su música. Prefiero recordarlo como el amigo y cómplice de las cosas de la vida, cantando de todo, planeando el futuro inmediato, conversando sobre los discos nuevos que nos apasionaban y la experiencia de manejar las adolescencias de nuestros hijos (cuando las nuestras no fueron exactamente “ejemplarizantes”, ja,ja).

Retornemos al libro… Está edición sale por NialaNai Ediciones. Existe alguna posibilidad que se lo presentes a algunas de nuestras editoras cubanas. Si lo has hecho, ¿ cuál ha sido la respuesta de las mismas?

Me encantaría que saliera en Cuba pues es su público natural, aunque también lo es todo ese mar de compatriotas que viven hoy fuera del país y que de alguna manera son y se sienten partícipes de la historia que plasmo en el libro. Pero parece que por ahora no hay opciones a la vista. Lo propuse hace un año a una editorial cubana que pareció interesada, pero al final no cuajó por problemas de los presupuestos que manejaban para imprimir libros. Sigo tocando puertas aunque por ahora no he visto mucho interés. Incluso estoy dejando abierta la posibilidad de actualizar el texto si finalmente alguna editorial cubana le hace swing. Veremos qué pasa. Ojalá se pueda.

MALAHIERBA COVERUna pregunta que siempre hemos querido hacerte: el Rock en Cuba o el Rock de Cuba… ¿Existe un Rock Nacional en la isla?

Querrán decir “¿rock en Cuba o rock cubano?”. Hace varios años presenté justamente una ponencia sobre ese tema cuando me invitaron a un festival Piña Colada. No soy musicólogo para hablar desde esa perspectiva, pero creo que lo que tenemos por ahora es “rock en Cuba”, dada la diversidad de líneas que coexisten, donde algunas toman elementos de lo que se acepta como “cubano” y otras no lo hacen. No me parece preocupante esa visión. Erigir un concepto estético de “rock cubano” pasa –por ahora- más por una especie de coartada artística para que dejen a algunos creadores trabajar en paz, que por un planteamiento consciente. Pienso que es un tema amplio, que tiene varias aristas, y sería interesante generar un debate sobre el mismo. Pero por el momento me quedo con “rock en Cuba”. La obsesión por definirle al rock un acento “cubano” (si es que “lo cubano” existe) no es una de mis prioridades.

Gracias Humberto por esta pequeña charla…

fotosmanduley

Van Morrison…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on mayo 14, 2011 by el taburete

por Humberto Manduley,                                            para Matxitxa…

tomado del Caimán Barbudo

No siempre ha vivido en su Irlanda natal, pero Van Morrison (Belfast, agosto de 1945) es algo así como el epítome de esa tierra. Cantante y compositor de largo historial, siempre se las arregla para volver una y otra vez sobre las tradiciones musicales y narrativas de su país. Los sonidos celtas y cierta fascinación por la mística nacional han ido jalonando su obra, sin caer —por suerte— en un folclorismo estéril. Sucede que Van es también fruto de otras culturas entremezcladas, que aprendió a degustar desde edad temprana, y que hoy forman parte integral de su cancionero. A estas alturas es todo un veterano, pero su capacidad de investigación y reelaboración de influencias es el cimiento vital de un devenir que se aprecia en constante actualización.

Después de escaramuzas juveniles tocando saxo en bandas de tercera categoría, pasó al frente de Them, el primer gran aporte irlandés al rock internacional. El éxito fulminante de un tema de su autoría, “Gloria”, en 1964, lo acompaña desde entonces. Con eso no hay dudas: se trata de uno de los clásicos del género, tres acordes básicos, un texto de solapada —o explícita, según cada cual— sensualidad, y un estribillo fácil de memorizar, tocado y retocado por múltiples entusiastas hasta hoy. La sencillez del tema ganaba con un juego de tensiones manejado por los cambios de tiempo; los pocos minutos originales se transformaban en descargas de media hora, según el ánimo de su creador cuando subía a un escenario. The Doors, Shadows of Knight y Patti Smith sentaron cátedra con sus versiones, pero incontables músicos se la han apropiado, desde los cabecillas punk hasta Pachy Hanks y la mayoría de los combos cubanos de los años 60 y 70. También con aquel grupo Morrison comenzó su excursión por estilos variados, algo que consolidaría en su carrera posterior. No obstante, aprendió muy rápido algunas de las desventajas de trabajar en una formación estable, y antes que terminara esa década ya estaba debutando como solista.

Si obviamos por un momento sus álbumes con Them, se puede decir que la proyección de Van Morrison es más discernible a través de su discografía en solitario. Lejos de las exigencias contractuales y lógicas ataduras sonoras de una banda fija, su música adoptó aires más libres y hasta a veces insospechados. Su segundo disco, por ejemplo,Astral weeks (1968), es una obra de arte que ha resistido el paso del tiempo. Ubicado en algún punto donde coexistían la canción de autor, el rock y las formas tradicionales, con una instrumentación ecléctica —la guitarra acústica y el contrabajo dominando— dejaba claro que Van se labraba su propio camino, sin concesiones. Saludable actitud posible en momentos en que el rock, como lenguaje sonoro, estaba construyendo su identidad, desembarazándose de los grilletes de las modas. En ese sentido toda la trayectoria de Morrison ha sido como un zigzag, tan impredecible como el eventual éxito comercial o de crítica para algunos de sus trabajos.

Su discografía es de trazos bien logrados, temprana madurez que le permitió definir un estilo, cante lo que cante. Sin dudas, la década del 70 fue la más productiva, con álbumes de notable fuerza interior como Moondances (1970),Veedon fleece (1974), Wavelength (1978), Into the mystic (1979) y el doble en vivo It’s too late to stop now, también de 1974, que por la calidad del repertorio, los arreglos y la misma grabación, es señalado como buen punto de partida para los interesados. Esos títulos pavimentaron una trayectoria que se diversificaría en años siguientes, con puntos climáticos en No guru, no method, no teacher (1986), The healing game (1997), What’s wrong with this picture? (2003) y Pay the devil (2006), entre alrededor de cuarenta discos. A los ya citados yo agregaría colaboraciones con crédito compartido, como Irish heartbeat (1988) junto al colectivo The Chieftains, con un magnífico rescate de piezas tradicionales, How long has this been going on (1996) con el pianista Georgie Fame, donde el hálito jazzístico domina toda la producción, y, desde luego, The skiffle sessions (2000) junto a Lonnie Donnegan y Chris Barber, pioneros de ese estilo en Gran Bretaña y mentores de los airados chicos que como Van, se lanzaron a hacer música desde fines de los 50. Sigue leyendo