Archivo para Ignacio Escolar

este diario huele a púbico…

Posted in américa, ¡qué Arte!, censura, cuba, debate, el Taburete, espejos, Euskalherria, Memorias, Opinión, relato with tags , , , , , , , , on abril 30, 2010 by el taburete

por Carlos Tena en Kaosenlared

Ya he tenido más de una discusión amistosa sobre la manía de seguir leyendo Público, y pagando, claro, a un colectivo que vende una publicación bastante tendenciosa hacia la derecha de la izquierda, pero que adjunta buenas películas o libros de valor indiscutible, porque los empresarios que decidieron (en nombre de un Consejo de Administración en la sombra, que actuaba con y para Prisa), el lanzamiento de un nuevo diario madrileño, lo hicieron pensando en los miles de lectores defraudados por ese nuevo Alcázarque es El País, periódico preferido, como ya es notorio, por los fans habituales del PP-PSOE, miopes de IU, liberales de la Fundación Francisco Franco, miembros de asociaciones clasistas como Colegas, carcamales de Manos Limpias, latinos racistas del Tea Party y numerarios de la secta Opus Dei, además de otras gentes de plumaje variopinto.

Hace unos días, los mentores de eso que se dio en llamar Público, ofrecido bajo el sofisma, no declarado, de un nuevo talante para una sociedad moderna, vetaron la inserción de un cartel, pagado de antemano como publicidad, sobre la exitosa manifestación contra el acoso mediático al sistema político cubano, ofreciendo como explicación un fallo técnico, para mayor escarnio de su equipo directivo, en particular, y colaboradores, trabajadores, y lectores en general. Una censura que se viene aplicando en todos los medios de comunicación, tan libres, grandes y únicos del régimen español.

Público salió al mercado en medio de un más que sonoro petardeo ideológico-periodístico, ya que en sus páginas, se nos decía, podríamos darnos el gustazo de elegir un insólito menú literario, en el que no faltarían los comentarios bien cocinados por el rebelde periodista Pascual Serrano, los horneados bajo la lupa del no menos combativo matemático y escritor Carlo Frabetti, o guisados con el inmejorable estilo del sociólogo y economista Vicenç Navarro, amén de algunas editoriales escritas por personalidades de indiscutible prestigio intelectual (Carlos Taibo, sobre todos ellos), las siempre divertidas y sagaces críticas literarias de Rafael Reig, las crónicas de corresponsales de honestidad y valentía demostradas, como Antonio Albiñana (destacado en Colombia), comentarios de actualidad firmados por el novelista Isaac Rosa, etc. Aquello duró menos que la sobriedad del Rey en una noche de francachela.

La ironía, la perspicacia, la objetividad y el rigor informativo se fueron al garete. Toda aquel espejismo fue barrido de inmediato, cuando los responsables económicos y censores habituales levantaron de la dirección al entonces recién nombrado Ignacio Escolar, honesto colega que ha tenido que conformarse con un hueco en la última página del diario, cuando defenestraron a Reig, en una de los más viscosos casos de censura habidos en los últimos años, o cuando, poniendo la guinda al pastel, redujeron la plantilla en noviembre de 2009, que supuso la expulsión de dieciséis trabajadores de diferentes sectores.

De nuevo se engañaba a quienes creyeron estar frente a un nuevo y fresco disfrute público, que además sólo costaba la mitad de precio de otras publicaciones (que únicamente deparan sufrimientos o despistes al cliente del kiosko), o sea, medio euro, pero aquel placer, que fuera flor de un día, mermó en calidad y dobló su precio, con lo que el orgasmo del comprador entusiasta de los primeros días, descendió en intensidad y brío, o sea, no se alcanzaba el clímax ni por asomo.

La eyaculación fue entonces propiedad de aquellos estafadores que hoy siguen dando gato por liebre, en un patético esfuerzo por vender 40 mil ejemplares o más, pero lo malo no es eso, sino que honestos y probados intelectuales, militantes comunistas, anticapitalistas y otros miembros de ideología lejana al partido único PPSOE, siguen metiendo un euro en la ranura púbica del diario en cuestión, mientras su bolsillo parece sospechosamente semivacío cuando la causa no debe ser el mantener viva una publicación en coma ideológico, sino otras de mayor compromiso y enjundia política, que están en mente de todos los visitantes de Kaos.

Resumiendo, los mentores del diario en cuestión siguen ofreciendo su exitoso truco para un público inquieto, pero conformista, ávido de críticas y opiniones que no suenen adejá vu, sabiendo que su espectro de lectores no acostumbra a tragarse las diarias mentiras y manipulaciones de los homólogos de la prensa diaria.

Sin embargo, hay una solución para terminar con la actual estafa que encarna el diario Público, que pocos ciudadanos que no sean residentes en el País vasco pueden satisfacer, y es pasarse a GARA, adquisición que en este país, cuyo régimen monárquico-bananero dice respetar la libertad de expresión, puede llevarle al quiosquero al hospital y a un trabajador a la calle. Y no me hagan pucheros, por favor.

Público se quitó hace ya tiempo su primer disfraz, un periódico ni siquiera de izquierda blanda, que hiede a PSOE por las axilas, por los pies, cuya caspa cae en forma de catarata hasta el pubis,  dejando con las ganas de una inocente escalada a los amantes de lMonte de Venus (gracias siempre, Georges Brassens), yo incluido.

O sea, un diario parecido al Coño de la Bernarda, y que me perdone la de Utrera.

Anuncios