Archivo para Luis Alberto García

Dialoga Luis Alberto García con jóvenes artistas…

Posted in américa, arte, arte digital, cine, cine cubano, Cine Documental, cortos, cuba, debate, espejos with tags , , , , , on agosto 30, 2010 by el taburete

El destacado actor cubano Luis Alberto García acudió este jueves al espacio Encuentro con… en el Pabellón Cuba para dialogar con jóvenes artistas y reveló que sentía “un poco de temor pues por aquí ya han estado grandes personalidades de la cultura cubana, por eso agradezco esta invitación que me emociona e incita a continuar mi trabajo”.

La periodista Magda Resik, moderadora del espacio, al interesarse cómo llegó García a la actuación, este respondió que “desde niño me interesó la actuación, porque mi padre Luis Alberto García me llevaba a los ensayos de teatro y televisión, me interesaba cómo aquellas personas de pronto se convertían en otros personajes que yo desconocía, era algo mágico y a la vez raro.

“Más adelante comprendí que la actuación es una especie de juego de máscaras, donde tú puedes apropiarte de tus propios demonios y llevarlos a diversos caracteres”.

Sobre su formación en el Instituto Superior de Arte (ISA) el protagonista de la película Clandestinos reveló que se presentó en la pruebas del ISA “con una obra que escogió mi padre. Estuvimos cerca de seis meses ensayándola, después de una serie de peripecias logré que me aceptaran.  Aunque protestábamos por el plan de clases y la calidad de algunos profesores considero que fue una experiencia enriquecedora y descubrí que nuestra escuela es una maravilla”.

Ante la pregunta de Resik acerca del primer personaje que tuvo importancia para Luis Alberto García afirmó que “en el tercer año del ISA tuve que participar en la obra La muerte de un viajante de Arthur Miller, pero yo no estaba preparado, porque hay personajes que un joven como no tiene esas vivencias no puede interpretar fácilmente. Para un joven hacer “Romeo y Julieta” no es problema, pero en La muerte… había que tener la experiencia de tener un hijo y eso estaba fuera de mis posibilidades. La actuación no es para firmar autógrafos a las muchachas, ni expresar determinados narcisismos, sino que es arte lo que se está realizando y tienes que trabajar con tu cuerpo, tu sensibilidad y tus experiencias”.

Sobre su participación en la radio, la televisión y el cine, Luis Alberto García comentó que su formación fue eminentemente teatral “pienso que esa es la manera en que el actor se prepara para enfrentar los demás géneros ya con una técnica más acabada, claro que cada actor se siente mejor en uno u otro medio. Confieso que ha sido el cine mi espacio de preferencia, aunque yo empecé en el Teatro Estudio bajo la dirección de Raquel Revuelta.

“Para escoger un determinado personaje, lo primero que hago es leer bien el guión sin importarme el personaje que me toca, ni los minutos que aparece. Si dice algo que me atrapa, si reconozco a la que acaece en la sociedad y de acuerdo con lo que pienso y vivo solo entonces acepto el personaje”.

Ante la interrogante de cómo veía la transgresión entre su personaje Ernesto en el filme Clandestino y el de Nicanor O`Donell en la serie con Eduardo del Llano, Luis Alberto comentó que como él considera la actuación como un juego “puedo encarnar un personaje u otro, forman parte de lo que soy y pienso sobre la vida, no existe una diferencia entre uno y otro.  Me gusta ser polémico, no crítico acérrimo, sino pensar mi realidad y participar de ella sin temores. El Ernesto de Clandestino me llevó a conocer a ese gran director que es Fernando Pérez, que confió en Isabel Santos y en mí para realizar las escenas más fuertes de la película sin un ensayo previo, pero ya entre los tres habíamos llegado a entender hasta dónde podía llegar cada personaje y sobre esa base confiamos el uno en el otro y creo que ahí está el resultado, es una excelente cinta”.

“Ser cubano, reveló Luis Alberto García, es ser un patriota (sin miedos a decir esa palabra), defender a tu pueblo, su música, la manera de sentir, de ser consecuente con los demás, estar orgulloso de las cosas que acontecen en tu país. Es verdad que hay luces y sombras, pero pesan más las luces. Solo logro ser un cubano si soy capaz de mostrar a mi gente cómo es y cómo piensa”.

Por: Giovanni Fernández Valdés tomado de la web de la AHS

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del cine cubano… Pleiesteichon

Posted in américa, arte, arte digital, cine, cine cubano, cuba, espejos, LaHabana with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on febrero 25, 2010 by el taburete

Pleiesteichon se escribe a lo cubano, como mismo se pronuncia el nombre que denomina en inglés a una estación de juego (play station). Con este resorte lúdico nos alerta el joven realizador Ian Padrón, desde el título de su nueva película, que estamos en presencia de una historia muy criolla, que se apropia del lenguaje actual y, especialmente, de la visión de aquellos que más gustan de tener esta clase de juguetico entre sus dedos. Esta, que según su realizador es «una historia básicamente de niños», toma como punto de referencia la zona caliente que más se ciñe a los intereses infantiles, el juego, el cual se ha visto seriamente transformado por la modernidad.  Pero a Ian Padrón le llaman la atención las connotaciones sociales que pueden venir acompañando al fenómeno. En su opinión, aunque «los juegos electrónicos son muy entretenidos y desarrollan la rapidez mental de quienes los utilizan y disfrutan, estos han llegado a convertirse, a la vez, en un medidor social entre los niños y adolescentes, lo que es equivalente a tener tal o más cual auto entre los adultos. Mi película tiene que ver más con la valoración de éxito o fracaso que tienen muchos niños a nivel mundial, por poseer o no este tipo de aparatos, o por tener el modelo más adelantado o más viejo».

Esta temática que se esboza desde el título, no es abordada con las intenciones de un ensayo cinematográfico ni mucho menos, sino de la manera más clara y armónica que se pudiera ajustar a una cinta que va dirigida, en buena medida, al público infantil. Se trata de un argumento tejido a la manera de un cuento de aventuras donde esta vez son dos niños los protagonistas, Andy y Ernestico, ambos actores de esa gran compañía de teatro que es La Colmenita.

Andy interpreta a Carlos Roque, un niño que ha repetido dos veces de grado, mientras que su compañero le da vida al personaje de Mario Arlay, un alumno que, por el contrario, es un modelo de disciplina y amor al estudio. Ambos coinciden en la misma aula de clase, aunque no por ello se conocen a fondo, hasta que un día, por esas casualidades del destino, llegan a pasar una jornada juntos y a confrontar sus ideas de la vida y sus maneras de pensar.

Junto a Andy Fornaris y a Ernesto Escalona, debuta en la gran pantalla la actriz Claudia Alvariño —en el papel de la maestra—, quien al igual que los dos protagonistas creció física y profesionalmente entre los pasillos de la casona de G y 13, donde radica la sede de la compañía infantil de teatro, que el pasado 14 de febrero arribó a sus 20 años.

Otro gran elenco de primeros actores hacen los secundarios: Luis Alberto García, Blanca Rosa Blanco, Raúl Pomares, Miriam Socarrás, René de La Cruz, Rigo Ferrera y Herón Vega.

A estos pormenores que siempre son de gran interés para los cinéfilos, Ian Padrón agrega otros no menos importantes: «Llevo casi una década esperando la oportunidad de poder hacer esta película. El guión fue escrito a cuatro manos con Felipe Espinet, basado en un argumento que escribí hace ocho años. La música estará a cargo de Miguel Núñez, mientras que Buena Fe hará la canción tema».

Con paciencia y buena estrella

Hijo de Juan Padrón, el creador de Elpidio Valdés, Ian ha recorrido un largo camino como realizador de audiovisuales, antes de llegar ahora con Pleiesteichon a su primer largometraje de ficción.

La escalada cuesta arriba comenzó con su corto de ficción Motos, su tesis de graduación del ISA, la cual produjo en 35 mm y se colocó en la sección oficial de importantes festivales internacionales como los de Sao Paulo, Toulousse y Nueva York. Después llegarían los premios por el documental Luis Carbonell: después de tanto tiempo. El filme Fuera de Liga, que realizara acerca del popular equipo de pelota capitalino Industriales forma parte también de su reconocida obra.

Ian es también el creador de una veintena de videoclips con los cuales ha promovido la música de artistas y agrupaciones cubanas como Buena Fe, Moneda Dura, Vocal Sampling, Adalberto Álvarez y su Son, Ernán López-Nussa y los Van Van.

Justamente la historia musical del «tren» de Juan Formell ha sido la cinta más reciente que presentara el autor a finales del año pasado, bajo el título de Eso que anda, con la cual celebra las cuatro décadas de la agrupación.

Así, «con paciencia y con buena estrella», me asegura Ian que ha llegado hasta este, su primer largometraje de ficción. Y añade para los que estamos deseosos de ver Pleiesteichonen la pantalla grande: «Pienso que estará lista para el verano de 2010. Pero no tengo apuro con ninguna fecha. Solo intento que quede bien y eso será un gran logro para todos los que la hicimos».

fuente cubacine

de errores y disculpas…

Posted in américa, arte, debate, el Taburete, espejos with tags , , , , , , , , on noviembre 5, 2009 by el taburete

El pasado 20 de octubre nos hicimos eco de una noticia que publicaba Kaos en la Red sobre una polémica entre el periodista de Granma Lazaro Barredo y el actor Luis Alberto García en torno a un artículo que Lazaro barredo había publicado en el periódico Granma tituladoÉl es paternalista, tú eres paternalista, yo soy paternalista… “. Asimismo Kaos en la red atribuía una carta de respuesta a este artículo al actor Luis Alberto Garcia que también publicamos en el taburete. Hoy un buen amigo nos ha hecho llegar un correo electrónico con el siguiente texto:

Ruego a mis amigos y conocidos que circulen la pequeña nota que aparece a continuación. Recuerden que una mentira repetida mil veces, fácilmente llega a convertirse en una verdad. Prefiero parar este sinsentido de manera tajante y rápida, porque conozco lo que una pequeñita bola de nieve desencadena montaña abajo. Luisito.

21/10/09

NOTA ACLARATORIA

Alguien que me quiere mucho o alguien que me quiere joder mucho, me ha puesto a firmar una carta abierta dirigida a Lázaro Barredo, a propósito de un comentario suyo  titulado “Él es paternalista, tú eres paternalista, yo soy paternalista… “ que apareciera publicado en el periódico Granma, el cual dirige. Me parece un procedimiento infortunado y alarmante.

Lamento desinflar a entusiastas y detractores, a los necesitados de nuevos héroes o de nuevas víctimas, pero dicha carta no fue escrita por mí. Ni una sola de sus líneas. Mi sentido de la ética impide que me apropie de un texto escrito por otra persona. Y no se trata de que comulgue o no con los postulados que en él se expresen ni de su mayor o menor calidad literaria. Es un problema de principios.

Luis Alberto García Novoa

Actor

Queremos disculparnos desde el taburete por lo que podamos haber contribuido con la publicación de dicha carta a que esa bola de nieve se agrandara y por ello pedimos siceras disculpas a L. A. Garcia, a quien admiramos por su trabajo,  por por no haber contrastado tal información antes de publicarla.

No obstante, en el taburete nos preguntamos si, ahora que el artículo es anónimo, mejor dicho, de un impostor, ha perdido su esencia crítica y reflexiva. Pues seguramente sí y, en esta impostura, hayamos perdido todos un poco. Quien fuera el que lo escribió debió firmar con su nombre y profesión y haber añadido, ciudadano cubano. A nosotros nos hubiera servido igual.

eltaburete

La polémica a primera… ¿paternalismo estatal?

Posted in américa, cine, cine cubano, cortos, cuba, debate, Memorias, Opinión with tags , , , , , , , on octubre 22, 2009 by el taburete

21/10/09

NOTA ACLARATORIA

Alguien que me quiere mucho o alguien que me quiere joder mucho, me ha puesto a firmar una carta abierta dirigida a Lázaro Barredo, a propósito de un comentario suyo titulado “Él es paternalista, tú eres paternalista, yo soy paternalista… “ que apareciera publicado en el periódico Granma, el cual dirige. Me parece un procedimiento infortunado y alarmante.

Lamento desinflar a entusiastas y detractores, a los necesitados de nuevos héroes o de nuevas víctimas, pero dicha carta no fue escrita por mí. Ni una sola de sus líneas. Mi sentido de la ética impide que me apropie de un texto escrito por otra persona. Y no se trata de que comulgue o no con los postulados que en él se expresen ni de su mayor o menor calidad literaria. Es un problema de principios.

Luis Alberto García Novoa

Actor

Queremos disculparnos desde el taburete por lo que podamos haber contribuido con la publicación de dicha carta a que esa bola de nieve se agrandara y por ello pedimos siceras disculpas a L. A. Garcia, a quien admiramos por su trabajo, por por no haber contrastado tal información antes de publicarla.

No obstante, en el taburete nos preguntamos si, ahora que el artículo es anónimo, mejor dicho, de un impostor, ha perdido su esencia crítica y reflexiva. Pues seguramente sí y, en esta impostura, hayamos perdido todos un poco. Quien fuera el que lo escribió debió firmar con su nombre y profesión y haber añadido, ciudadano cubano. A nosotros nos hubiera servido igual.

eltaburete

Articulo de Lazaro Barredo y respuesta de Luis Alberto García que circula por diversos medios de la red. Reproducimos ambos escritos íntegros y… ustedes mismos…

El es paternalista, tú eres paternalista, yo soy paternalista…

LÁZARO BARREDO MEDINA en Granma

Para que nuestro proyecto socialista salga adelante debe predominar en cada uno de nosotros la racionalidad y el sentido económico. No debe apreciarse como una consigna, una frase, un cliché, el llamado del compañero Raúl para ajustarnos a vivir con lo que tenemos. No podemos aspirar a más si no hay una evaluación objetiva y adoptamos las medidas para actuar con realismo y no con optimismo infundado.

En las intervenciones del Segundo Secretario está subrayada de manera reiterada la voluntad política de nuestro Partido de llevar adelante decisiones trascendentales para afrontar las tareas de fortalecimiento de la institucionalidad, el redimensionamiento de la planificación y la organización del trabajo, la supresión de la doble moneda y una estimulación salarial que desate a las fuerzas productivas, el cobro de impuestos, el cese de muchos subsidios, la revisión de las gratuidades y otros asuntos que no van a despojar al Estado de su responsabilidad, sino pretenden lograr formas de prestación más ágiles y directas en pequeños servicios, entre otros propósitos.

La mayoría de esas cuestiones requieren de la movilización y la comprensión de la sociedad para encarar, en un plazo prudente de tiempo, el proyecto de país que queremos, podemos y necesitamos.

El daño terrible de los huracanes y tormentas tropicales del año pasado que devastaron una extensa parte de la Isla y causaron pérdidas por cerca de diez mil millones de dólares a lo cual se agregaron, en coincidencia en el tiempo, los nocivos efectos de la crisis económica y financiera global, obligaron a desacelerar el ritmo de la aplicación de muchas de las ideas que se venían estudiando tras el amplio debate nacional que se desarrolló en torno al discurso de Raúl el 26 de julio del 2007 en Camagüey.

El impacto de esos elementos ha obligado al Gobierno a realizar profundos reajustes en los planes económicos y el presupuesto, para “apretarnos el cinturón” sin abandonar la búsqueda de nuestras propias soluciones que giran en torno a las posibilidades de incrementar la producción material, pese a las carencias importadoras que ahora tiene el país, con las reservas materiales de que disponemos, sobre todo en la producción agrícola, el ahorro y otras prácticas que provean eficiencia real y concreta.

Precisamente, esa es la intención del debate que ahora transcurre en los núcleos del Partido junto a los colectivos obreros para mirarnos hacia adentro y discutir “a camisa quitada” cómo podemos crear más, qué vamos a hacer para salir de la rutina y de la convivencia con las cosas que se sabe no funcionan bien, porque muchas insuficiencias hay que resolverlas ante todo en nuestras propias colectividades, sin doble moral y sin fanfarrias.

Está probado que solamente con más trabajo saldremos de la crisis y si, en paralelo, miramos críticamente al paternalismo, fenómeno arraigado hasta los tuétanos en la mayoría de las personas, un vicio que no nos deja avanzar y entorpece la claridad sobre las decisiones que debemos tomar entre todos.

El intercambio de opiniones que ha habido en las cartas a nuestro diario, por ejemplo, sobre los temas de la libreta de abastecimientos o de los comedores obreros, son una prueba meridiana de hasta qué punto han calado en nuestra conciencia algunas concepciones equivocadas sobre la justicia social.

La justicia social no es el igualitarismo, es la igualdad de derechos y oportunidades, es en el socialismo la distribución bajo el principio “de cada cual según su capacidad, y a cada cual según su trabajo”.

La libreta de abastecimientos fue una necesidad en un momento determinado, con sus actuales atributos se convierte en una impedimenta dentro del conjunto de decisiones que la nación tendrá que asumir, lo cual habrá que resolver no por decreto, sino con las medidas económicas que protejan y garanticen el acceso de las personas de bajos ingresos a esa canasta básica y estimule al resto a trabajar para obtener beneficios salariales a partir de los resultados.

Lo mismo pasa con los comedores obreros, para los que se adquieren alimentos por centenares de millones de dólares que se ofertan subsidiados y después buena parte de las veces este servicio no satisface a los propios trabajadores y sirve de fuente importante para el desvío inescrupuloso de recursos.

Nadie puede negar que en su labor de alta sensibilidad humana, el Estado revolucionario ha perseguido invariablemente ofrecer soluciones a las necesidades de los ciudadanos, muchas veces por encima de sus propias posibilidades, y ahí quizás radica una de las causas de que mucha gente se haya habituado a que hay que resolvérselo todo.

La Revolución fue desde sus inicios un torrente de justicia, que no siempre ha sido correspondido.

Un compañero me decía hace unos días que la sociedad cubana tiene que solucionar cuatro “síndromes” para desentumecerse de esa práctica paternalista:

1-. El síndrome del pichón: andamos con la boca abierta porque buena parte de los mecanismos que hemos diseñado están concebidos para que nos lo den todo. Usted no va a la bodega a comprar, va a que le den lo que le toca; usted no repara su casa o su apartamento en el edificio, porque además de que no tiene cómo adquirir los materiales, las cosas están concebidas para que le den las facilidades de esa reparación y así es en la mayoría de los asuntos de nuestra vida cotidiana.

2-. El síndrome del voleibol: nos hemos acostumbrado a saltar y lanzar la pelota para la otra cancha, porque supuestamente la mayoría de los asuntos no son nuestro problema, sino es del otro, y el peloteo burocrático es agobiante.

3-. El síndrome del avestruz: nos hemos habituado a meter la cabeza en el hueco, casi siempre para no ver los problemas ni actuar con toda la energía y la fuerza innovadora contra las rutinas y los hábitos negativos y, especialmente, dejar de ser sistemáticos.

4-. El síndrome del obstáculo: no se logra la transformación de la economía y la satisfacción de las necesidades básicas en un mes, pero algunos quieren que así sea, aunque en cuanto se encuentran el primer obstáculo se detienen y esperan a que otros lo quiten o salten por ellos.

Puede parecer algo humorístico, pero es para ponernos a pensar. De una manera u otra estos vicios o costumbres están en la mayoría de nosotros, tienen un reflejo en nuestras conductas y pienso que son de los “cascabeles al gato” que dice el compañero Raúl nos toca poner a todos.

respuesta de LUIS ALBERTO GARCÍA tomado de Kaosenlared

Es inaceptable su artículo porque es inaceptable eximir al estado de responsabilidad por el paternalismo reinante, cuando fue precisamente este quien lo engendró

Como no tengo alma de vocero y siento repulsión por los irresponsables que se abrogan el derecho de hablar inconsultamente en nombre del pueblo cubano, los cuales son, desafortunadamente, bastantes, me limitaré a relatar mi situación personal, a sabiendas de que coincide con la de un gran porcentaje de la población cubana. La aritmética – aunque a muchos ya no le parezca debido a tantos forcejeos y convenientes manipulaciones – sigue siendo una ciencia exacta, ajena a subjetividades y por ende una útil aliada a la hora de saber por dónde andamos, en este caso por dónde ando y por donde andan los que quieren sostener que 2 menos dos es 3.

A fuerza de neuronas, cuando estas eran imprescindibles para graduarse de la educación superior, obtuve mi título. Luego de 6 años de práctica laboral he llegado a devengar la gloriosa cifra – gloriosa porque es el tope – de 480 pesos. El salario se desglosa, tomando en cuenta un mes estándar, más o menos de la siguiente manera: gracias a un viejo aire acondicionado que trato, válgame dios, de usar lo menos posible, 170 pesos. La vilipendiada libreta de abastecimiento, el tan nombrado “subsidio del estado”, me cuesta – no sé si alguien lo recibirá gratis – alrededor de 150 pesos, que se dividen en las libritas de aceite, el poquito de arroz, los escasos granos, el pan nuestro de cada día, el cafetín, algún que otro jabón una que otra vez, la pasta dental y otras pocas cosillas que constituyen la cuota mía y de mis 2 hijos. A esto le unimos el agua que se paga, el gas que también se paga y las cuotas del refrigerador y los calderos que generosamente el estado “nos entregó”, y por simple aritmética podemos llegar a la conclusión que después que uno paga los “subsidios” del estado, flaco se queda el bolsillo, más bien caquéctico, para afrontar el mar, no, el océano de artículos de primera necesidad que el estado no “subsidia” sino que tiene a bien aplicarle el llamado dos cuarenta, bueno, por ahí me quedé yo, aunque sospecho que ya es mucho más.

Resulta, compañero Lázaro, que debemos darle gracias al bondadoso estado por cobrarnos casi el 70 % del magro salario que nos paga para adquirir sus “subsidios”, y de paso – digo yo -, agradecerle también que nos quedemos como pichones con la boca abierta viendo como viviremos el resto del mes con lo poco de dinero que nos quedó luego de adquirir la cuota de alimentos de la libreta, que solo alcanza, con suma austeridad, para mal comer 13 días de los 30 o 31 que tiene el mes. Cualquiera que no fuese cubano pensaría, compañero, que los productos ofertados por la libreta son una especie de regalía del gobierno, pero los del patio sabemos de sobra que los precios de esos productos están en completa correspondencia con los salarios que paga el estado, empleador exclusivo de la fuerza de trabajo. Tomando esto en cuenta yo le pregunto: ¿Quién subsidia a quién? ¿El pueblo al estado con su trabajo mal pagado o, como usted dice, el estado subsidia la alimentación del pueblo? O mejor le preguntaría: ¿De dónde sale lo poco o lo mucho que el estado distribuye si no del esfuerzo casi desinteresado de los trabajadores? ¿O es que usted tiene la peregrina idea de convencernos de que el estado /per se/ es capaz de producir algo más que derroche? Sepa usted, compañero Barredo, pues parece no haberse enterado, que dentro de las características de este pueblo desde siempre han estado,el amor al trabajo, la capacidad de sacrificio, ampliamente demostrada, la valentía de asumir retos laborales por descabellados que hayan sido algunos o muchos. Esta isla – revise la historia – ha sido cuna de personas emprendedoras, con amplia inventiva, impregnadas de una pujanza poco común dentro de nuestra zona geográfica, sin chovinismos. Parece que convenientemente ignora que la diáspora cubana dispersa por los cuatro puntos cardinales de este mundo, se caracterizó y se caracteriza por ser una comunidad descollante y en sumo trabajadora. Ganadora del respeto y la admiración de las mas disímiles sociedades. Los avances educativos de los últimos 50 años o 45 – con todo respeto y responsabilidad pongo en duda los últimos 5 años – han servido para formar una sólida y capacitada fuerza laboral, envidia de no pocos países. Pero usted pone en duda nuestra inteligencia a contra viento, tratando burdamente de pasarnos gato por liebre. O es que usted, en un ejercicio de pereza intelectual, ignora o quiere ignorar o le conviene ignorar o le orientaron ignorar la verdadera génesis del paternalismo en nuestra sociedad siempre dúctil, que ha respondido a las directrices que vienen invariablemente de arriba como el eco a la voz. Como no somos tontos, al contrario, somos hijos de una revolución que supo desarrollar nuestro intelecto y nuestra suspicacia, al vuelo nos percatamos, por los tiempos que corren, que usted no es más que una mala suerte de vocero. La tesis, sobra decirlo, parte de otros de más arriba, redundancia, o quizás de todos los de arriba que, un poquito por aquí, un poquito por allá y mucho a través de usted, están tratando de enquistarle al pueblo un sentimiento de culpa, de sobra inmerecido. Pero usted, con la superficial semiología de sus síndromes, ha ofendido al pueblo cargándole culpas que no tiene, ni puede tener, si partimos de la máxima que el pueblo es el único soberano. De paso describe magistralmente su síndrome cervical que le impide mirar hacia arriba. Muy fácil es buscar culpables y sobre todo si estos están abajo.

¿Tendré yo, simple mortal, que demostrarle a usted que todos esos vicios sociales que describe fueron engendrados a conciencia por un estado que legisló hasta qué tipo de ropa íntima debían usar sus trabajadores? ¿Tengo yo que recordarle que el estado dejó espacio cero a la iniciativa popular? ¿Tengo que invitarlo a ver los ridículos chalecos de parqueadores estatales que adornan la ciudad, como muestra de la omnipresencia de la burocracia?

Es inaceptable su artículo porque es inaceptable eximir de responsabilidad al estado del paternalismo reinante, cuando fue precisamente este quien lo engendró y hasta lo utilizó a su conveniencia. Reducir el problema económico del país a los pesados “subsidios” que el estado tiene que aplicar a los alimentos tomando en cuenta que el mismo bondadoso estado sustrae del bolsillo de los trabajadores un gran porciento del bajísimo salario que el mismo paga, es simplificar la desgracia y, peor aún, abandonar a la clase obrera. ¿Por qué usted, señor periodista, no nos hace un favor a los cubanos de a pie, a la clase obrera en general y nos sirve de portavoz a la inversa? No hace falta escribir artículos, tanto no le vamos a pedir, no es necesario disculparse, eso no es costumbre. Pero bien pudiera ayudarnos a encontrar la cura de otro síndrome por usted no descrito. El síndrome de la hipoacusia al parecer relacionado con la falta de oxígeno que sufren o disfrutan las personas de las alturas. Tomando en cuanta su problema cervical aprovéchelo para conocer y trasmitir las disímiles propuestas que comunistas del mundo real han hecho para combatir esos mismos síndromes de los que usted nos acusa.

preludio de una tormenta…

Posted in arte, cine cubano, cortos, cuba, festival de cine pobre with tags , , , , , on abril 27, 2009 by el taburete

… diálogo en círculo con el team de Brainstorm

brainstormin2No estoy esperando llamada alguna para publicar esta entrevista”, les digo para romper el hielo. En el aire capto todavía un poco de escepticismo. Nos hemos sentado formando una circunferencia, aunque sin mesa redonda por medio. Completo la broma con esta aclaración: “No estarán en la primera plana sino en la tercera, que es el espacio del periódico que dedicamos a las entrevistas”. Y enseguida comienzo el “interrogatorio” al cuarteto de involucrados en la ejecución de Brainstorm, un cortometraje de ficción en competencia dentro del Festival Internacional del Cine Pobre de Humberto Solás.

Monte Rouge, el primero de los cortos de Producciones Sex Machine generó mucha polémica. Ahora con Brainstorm, que ya es el sexto, está ocurriendo lo mismo… ¿Qué piensa de esto su director y guionista Eduardo del Llano?

Si Monte Rouge y Brainstorm son los que mayor interés han despertado, creo que eso está relacionado con la magia, ese misterio que determina qué logra el éxito y qué no. Nuestra intención es filmar hasta completar un Decálogo, siempre a partir de cuentos míos en que las tribulaciones del personaje Nicanor —una caracterización del cubano de a pie—, sirven para que toquemos aristas difíciles de nuestra sociedad. Pero no buscábamos ahora provocar nada en especial; simplemente, es una decisión de equipo el elegir cuál es el tema y la historia que vamos a realizar en ese momento. Si algo resalta en Brainstorm es que tiene uno de los elencos más impresionantes del cine cubano, pero siempre nos hemos esforzado por alcanzar la misma calidad técnica….sigue leyendo…