Archivo para TV cubana

Amaury, con dos que se quieran es bueno, pero no basta…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , , on marzo 12, 2015 by el taburete

Por Fidel Díaz

Acabo de ver el programa de TV de Amaury Pérez entrevistando al trovador Carlos Varela. Debería alegrarme que Amaury haya traído a colación  el libro “Trovadores de la herejía: Frank Varela, Gerardo y Santiago”, recopilación que hicimos Bladimir Zamora y yo, con la Casa Editora Abril;  pero el manejo epidérmico-nebulósico  que hizo Amaury de él (ya sabemos que la TV –para muchos- tiene que venir cargadita de glamour, sensacionalismo…) me incita a aclarar algunas cosillas; no por lo que se refiere al Blado y a mí, que por gajes del oficio llevamos como 30 años (por lo bajo) promoviendo la trova cubana de todas las generaciones y vivan donde vivan sus exponentes; si no para que la mayor cantidad de personas pueda salir de los desvaríos conceptuales e informativos que dijo alrededor del libro (y de otros aspectos en los que no me voy a meter, como los “innombrados” trovadores de Habana Abierta -o conocidos así-, las más nuevas generaciones de trovadores –de la cual Amaury sabe bien poco pues nunca pasa por peña o evento trovadoresco por los que los muchachos peregrinan-, o de la misma crítica musical, o prensa cultural, a la que hizo referencias al vuelo, -lo que se conoce callejeramente como “puyitas”, con visos de irreverencia).

Lo primero a señalar es el tratamiento al libro, no solo a “Trovadores…”, al libro como objeto cultural;  los “libros” que llevó al programa, y a los que trata como postales de floripondios por San Valentín. Si supuestamente los iba a tomar como referentes, sea alabando o criticando (que son sus derechos) debió dar los datos elementales, sobre todo para que el televidente sepa a qué se refiere: autores, editorial, una línea al menos de la temática. Los nombres de los que hicimos “Trovadores…” corrimos mejor suerte porque nos mencionó Carlitos.

Lo segundo es el misterio gratuito que armó alrededor de la foto de cubierta del libro “Trovadores de la herejía”, haciendo un símil con una creo que de la revolución rusa (y ya que el chaval se la da de valiente pudo usar el ejemplo de la foto de Fidel hablando a la radio en   enero de 1959, en la que algún zocotroco borró de un segundo plano a Carlos Franki, porque había traicionado). Ahí Amaury trazó una parábola de los que borran a gente de la historia y por qué habían borrado de esa foto a Donato Poveda y a Alberto Tosca. Me parece, Amaury, que hay que prepararse más para hacer un programa de TV y al menos hojear el libro y preguntar (si hasta mis correos tienes) para no disparatar ante tanta gente (con tan buena teleaudiciencia que te has ganado). Se trata de una foto, hasta famosa ya, de ellos cuatro (Gerardo, Santiago, Frank y Varela) y muchos saben que específicamente esa es así, con ellos nada más. Basta pasar las páginas del libro para ver que hay otras fotos de ese día; una en la que no está el Santi, otra, en la que aparte de ellos cuatro está Enrique Carballea (y un brazo de alguien). Realmente no parecen tiradas por un profesional pues en una tienen cortadas las piernas, no hay un plano encuadrado con precisión.  Como dijo Carlos, esa foto (esas) se las tiraron en Lawton, frente a la casa de Santiago ante el muro de un inmenso colegio que al parecer fue antes un convento o algo así. Yo le pregunté a Gerardo y a Santiago quién las tiró y no recuerdan bien, quizás se la hicieron entre ellos con algún amigo, pues entonces eran unos muchachos con guitarra buscando canciones y no tenían a un Korda, o al Plátano siquiera allí, -que ya por ese tiempo cazaba con su lente a los trovadores.

No hay misterio ni censura, ni ganas de borrar a nadie, ni tiene que ver con la revolución rusa, ni de estrechar generaciones.

Tal pareciera que a Amaury le regalaron el libro entrando al estudio y no le dio tiempo siquiera a echarle un vistazo, pues precisamente la introducción al libro comienza por responder la pregunta ¿por qué ellos cuatro (Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Santiago Feliú y Frank Delgado)? y no otros. Con un poquito de honestidad, en lugar de la nube oscura acerca del concepto antologador, espesando el humo en un supuesto reduccionismo o intención de dejar fuera a otros, especialmente a un Donato Poveda, pudo haber dicho que este era el primer libro en serio abordando una parte de  esa “generación” de la llamada nueva trova, con entrevistas a ellos cuatro, 40 textos de cada uno, de cada trovador con cifrados para guitarra y buenas fotos. En los que se mencionan y hay imágenes de muchos otros.

Aunque en esta entradita al blog aprovecho para publicar esa Introducción que explica lo que Amaury no leyó, -y también el prólogo de Vicente que da otras luces-, quiero precisar la idea. Este libro, que vino tras uno sobre la llamada Trova Tradicional (Cualquier flor de la Trova Tradicional Cubana), y otro sobre Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola (Una guitarra un buen amor), han pretendido ser solo primeros acercamientos a un proyecto que iría creciendo; como primeras miradas buscando a los más reconocidos por tener más mano toda la información. La primera idea con “Trovadores…” era incluir  también a otros, incluso Donato al que le envié un par de correos a una dirección que me envió Santiaguito y nunca recibí respuesta. En casos como estos que tienen disqueras y editoriales, es especialmente complejo, pues se necesitan documentos de autorizo. Luego, el poco tiempo del que disponíamos para entregar a la Casa Editora Abril, nos llevó a centrar en unos cuantos. Concebimos entonces hacer un libro solo con estos cuatro, por traer un trabajo en paralelo durante más de 3 décadas, por tener una obra equivalente y una resonancia similar, y por ser poéticas que se diferencian y se complementan. No quiere decir que no pueda ser cuestionado el concepto con que se antologó, pero quien conoce cómo hemos trabajado el Blado y yo (y especialmente Bladimir que es todo un gurú de la trova), en nuestros programas de radio, de televisión, en El Caimán Barbudo, o en el resto de la prensa, y en peñas cuasi incontables, incluyendo la que este miércoles 11 de marzo cumple 6 años, religiosamente semana tras semana, no se le ocurre siquiera hociquear que estemos discriminando o apartando a trovador alguno. De paso, queda invitado Amaury a la peña Trovando de los miércoles, (promo) de 5.00 a 8.00 pm en el patio bar de los Estudios Areito de la EGREM, en San Miguel y Campanario, para que conozca a buena cantidad de  trovadores variopintos, de todas las generaciones  e influencias, no solo las de Silvio y Pablo (aunque, hombre, al César lo que es del César). De seguro esa experiencia  le dará nuevos argumentos.

Ah, y el programa me encanta, desde la anterior versión.  (Mira, cabría decir mejor como Boris Larramendi –de Habana Abierta): Marea, pero me encanta.

Aquí va la Introducción que escribí con el Blado y el Prólogo de Vicente Feliú para el libro “Trovadores de la herejía: Frank Varela, Gerardo y Santiago”, Casa Editora Abril 2012

Introducción

Varela, Santiago, Frank y Gerardo ¿por qué ellos cuatro?

Si se trata de antologar a trovadores cubanos existen variantes infinitas, algunas casi imposibles de recoger en un libro, ya que desde mediados del siglo XIX viene esa figura, guitarra al hombro, andando en el tiempo, escudriñando en él para cantar luego sus verdades con la mejor poética posible, la que dicta su espíritu. El trovador es un bohemio cantor que pulsa voz y cuerdas ante una mujer asomada al balcón; los compañeros en la manigua; los amigos en una taberna, en un parque, en un café, en la sala de una casa; o ante una multitud en un teatro, incluso, en un estadio. Han transcurrido desde  aquellos borrosos inicios hasta hoy más de ciento cincuenta años ininterrumpidos de creaciones, por lo que podemos imaginarnos cuántas canciones habría que rescatar; muchas de ellas perdidas para siempre, pues ni siquiera fueron registradas.

De alguna manera hemos tratado de apresar fragmentos de nuestra cancionística. Gracias a la

Casa Editora Abril publicamos Cualquier flor… de la Trova Tradicional Cubana, cincuenta textos

de algunos de lo más notables creadores como Sindo Garay, María Teresa Vera, Miguel Matamoros, Manuel Corona, entre otros. Luego —también con la gracia de Abril— Una guitarra, un buen amor, cien obras de Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés. Pero adentrarnos en la llamada Nueva Trova (nadie debe dudar que la trova es una sola desde su semilla hasta hoy, repoetizándose siempre con su tiempo) es  una tarea de años, y hacer una selección total no es humano. Por otra parte, sentimos urgencia de sacar a la luz todo ese tesoro espiritual, especialmente para que no lo pierdan las nuevas generaciones de coterráneos que, de seguro, podrán ser más plenos y amar con mayor intensidad si han bebido la savia de esa parte importante de la raíz nacional.

Recopilando estamos, y soñamos con abarcar toda la Nueva Canción que en la década del sesenta cambió la historia musical en el continente y gran parte del mundo a través de  valiosos autores: Violeta Parra, Chico Buarque, Atahualpa Yupanqui, Joan Manuel Serrat, Bob

Dylan, Charly García, Víctor Jara, Joaquín Sabina, Daniel Viglietti, en un proceso que llega a nuestros días, paralelo al de la trova cubana.

Al encontrar la respuesta a una pregunta nace otra, se alcanza la respuesta y surge, a su vez, la

nueva interrogante que nos lleva más allá. Así, mientras buscamos, más creadores aparecen, y

muchísimas obras asombrosas, poco conocidas  en su mayoría, pues ya se sabe que la gran maquinaria mediática no fue hecha para la canción  auténtica, poética, sino que la combate, la arrincona, trata de aniquilarla con música desechable, empobrecida, despersonalizada y despersonalizadora.

Compilar una antología que abarque la llama-da Nueva Trova lleva un nivel de recopilación,

selección e investigación que estamos haciendo, pero queda demasiado por delante. Y pensando en lo poco “asentados” de quienes nos implicamos en el asunto, sospecho que eso será un proyecto a cumplir por nuestros herederos.

Hemos optado por mencionar a los creadores más representativos de algunos momentos, como “aperitivo” de lo que debe ser ese cancionero soñado. Ya rozamos la Trova Tradicional

y los inicios de la Nueva Trova, ahora queremos dar un toque a la segunda generación que, tras

aquella de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Vicente Feliú, Noel Nicola, Amaury Pérez, Sara González, Pedro Luis Ferrer, Augusto Blanca, Lázaro García, entre otros, surgió en los años ochenta.

Por esta razón, nuevamente la Casa Editora Abril nos dio la oportunidad de editar un cancionero. En pocos meses nos vimos en la necesidad de hacer —como en anteriores ocasiones—, un corte generacional, con un mínimo de autores. Esta vez escogimos la generación de “los topos”, o “los hijos de Guillermo Tell”, que es muy amplia. Entre ellos se incluyen: Alberto Tosca, Marta Campos, Pepe Ordás, Donato y Roberto Poveda, Juan Carlos Pérez, Carlos Varela, Santiago Feliú, Frank Delgado y Gerardo Alfonso.

Al final nos decidimos por cuatro trovadores que han venido trabajando en paralelo, cuyas obras tienen mucho en común, con dimensiones y resonancias equiparables y que, en cierto

momento inicial, fueron nombrados por algún crítico como “Los Beatles de la trova cubana”:

Carlos Varela, Gerardo Alfonso, Frank Delgado y Santiago Feliú. Cada cual con su poética.

Varela: teatral, se muestra distante en escena, como si nos cantara de reojo para hacernos cómplices de alguna noble maldad; con historias alusivas, personajes desgarrados, reales o mitológicos, y una sonoridad entre el rock y el country. Gerardo: inagotable, sereno, buscando lo mismo del son que de ritmos afrocubanos, hasta del blues o el rock; lírico o guerrero, siempre poético. Frank: jaranero, de humor desbordante, agudo, en ocasiones tierno y golpeado; con sabor criollo a son, guaracha y a veces cierto toque de blues, interactúa con el público hasta en los discos. Santiago: existencialista; filosofando en su intenso y peculiar guitarreo, entre el flamenco y el rock argentino; explota en escena; extratosférico, a veces algo impaciente, eléctrico.

La obra de estos autores resulta imprescindible para calibrar los últimos treinta años de la música cubana. Baste nombrar canciones al azar y pensar en ellas para que se nos presente Cuba en dimensiones diversas: Sábanas blancas; Vida;  Guillermo Tell; Cuando se vaya la luz, mi negra; Jalisco Park; Son los sueños todavía; Veterano; Trovatur; Odisea perpetua; Habáname; Monedas al aire; Dicen que…; Con la adarga al brazo.

Nosotros los consideramos trovadores de la herejía porque son fieles a la tradición trovadoresca y cantan lo que han visto, sufrido y soñado con voces propias y universales. Mal mirados por algunos, malcriados, —que para eso son humanos— pero, sobre todas las cosas, auténticos trovadores, consecuentes, que dicen lo que piensan y lo reflejan desde la poesía de sus guitarras criticando, amando, desafiando. La honestidad es la mejor manera de estar comprometidos con su tierra; por eso son trovadores, herejes, y a la vez hijos que dan testimonio de esa gran herejía que es la Cuba que hacemos para el bien de todos.

Los autores

La Habana,

20 de octubre de 2010

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Prólogo

Prologar siempre me ha resultado embarazoso por varias razones. Porque hay que saber suficiente sobre lo que viene después. Porque  muchas personas saltan la introducción y van

directamente al contenido, cosa que hago yo mismo a menudo y porque la mayoría de las veces resulta una suerte de compromiso ineludible —e insufrible— para el infeliz prologador.

Pero como este libro está escrito por amigos trovadores, trovadictos y trata de cuatro hermanos de profesión, además de uno de sangre, pues no me queda más honroso remedio que subirme las  mangas para acometer el tema, como si estuviéramos en Cuba, al aire libre, en agosto, al mediodía, justamente.

Breve recuento histórico

A mediados de los años setenta apareció una nueva camada de trovadores en la Isla, sobre todo en la capital, donde, por desgracia, solían ocurrir las cosas más importantes. Ellos nacieron alrededor de 1960, por lo que su infancia transcurrió en la maravillosa hecatombe social que significó la Revolución Cubana, en la cual el día siguiente ya era el futuro y la semana pasada historia antigua. Años en los que un pueblo acontecido devolvió a la nación las propiedades extranjeras mal habidas; ofreció trabajo digno a las personas; convirtió al país en el primer territorio libre de analfabetismo en las américas; pateó las nalgas del imperialismo yanqui en Playa Girón; se irguió como pequeño gigante ante los más poderosos en la Crisis de los Misiles de 1962; colaboró con las luchas de independencia de los pueblos de Asia, África y América Latina; lloró la caída del Che y sus compañeros en Bolivia y generó la Nueva Trova, continuidad de la de siempre, en 1968.

Esos fueron algunos hechos culturales de los que se impregnaron los creadores. A ninguno se

le puso una pistola en la cabeza para que siguiera esta línea fundamental —fundadora— de la

canción y la nación cubanas. Desconocían al empezar que continuaban la tradición ética iniciada en 1851 por Rafael Castillo, José Fornaris y Carlos Manuel de Céspedes, quienes compusieron una canción de rescate para Luz Vázquez, esposa del primero de ellos. No sabían entonces que ni un solo trovador del siglo xix dejó de participar en las tres guerras de independencia; ni de la figura descomunal de José Martí que, al elevarse en los principios del siglo xx, instauraría una ética caracterizadora de la cubanía. Tampoco sabían que, con el tiempo, y como sus antecesores, serían cronistas de una época y de un lugar. Porque una de las cualidades de quien se considere trovador —o trovadora— es ser esponja, que nada humano le sea ajeno; tener conciencia de que el pasado, el presente y el futuro no existen, solo el siempre.

Fue una loable intención de quienes conformaron este grupo desprenderse lo más posible, sin despreciarlas, de las influencias cercanas de las generaciones precedentes para buscar sus paradigmas musicales y estéticos. A mi modo de ver, lo lograron.

A partir de los años ochenta ocurrió el despegue de nuevos creadores como: Carlos Varela, Santiago Feliú, Frank Delgado y Gerardo Alfonso, a quienes de alguna manera homenajea este

libro. En sus entrevistas cuentan cómo les ha ido con la profesión, quizás solo acotar, sin el fardo de la modestia que pudiera mutilar un análisis por parte de ellos, que, musicalmente, aunque en todos se nota la esencia de los demás, cada uno posee su estilo particular. Sus obras han servido de abrigo y apoyo a muchísimas personas del mundo y han abierto puertas a la comunicación, pues la cultura cubana de los últimos treinta años no puede hacer su historia sin contar con las canciones de estos trovadores.

Vicente Feliú

Alamar, La Habana,

septiembre de 2010

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Ray Fernández: Trova desde los riñones…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , on septiembre 5, 2011 by el taburete

Por Pavel López Guerra
Fotos: Elio Mirand

tomado de http://www.almamater.cu

Ray Fernández

Esta historia arrancó diez años atrás, cuando un melómano de Alamar, de formación culinaria, dejó —para ponerse a cantar— una «pila» de pollos quemándose a fuego vivo en la cocina de su centro laboral. El incidente le costó el puesto; aunque Ray Fernández supo sacarle partido.

Se avecinaba el debut del artista en las noches del malecón capitalino, con sombrero invertido al frente, en tiempos cuando por cantar en el asfalto no se pagaban impuestos ni se tenía derecho a la seguridad social.

Poco a poco llegaron presentaciones en ediciones del festivalLongina, en el Centro Hispanoamericano de Cultura, y otros espacios alternativos «de descarga», muchos de ellos organizados por la revista El Caimán Barbudo, hasta convertirse en protagonista de una peña en la Casa de la Música de Miramar, conductor del programa sobre trova Entre manos (Canal Habana), sin olvidar la salida en 2009 de su primera producción discográfica oficial bajo el sello EGREM.

Por lo visto aquel acto de incineración avícola en nombre de la música dio sus frutos, no obstante su desencuentro con los calderos no pasó de una eventual «pelea de enamorados». Lo atestigua la columna ¿Dónde quieres que te ponga el plato?, que mantuvo por varios años en el sitio digital La Jiribilla, inusual confluencia de cultura culinaria, literatura y humor.

Entretanto, le fastidia profundamente que le endilguen la etiqueta de intelectual, definirse a sí mismo o a su generación, su entorno o su música, razones todas que pusieron esta entrevista muy cerca del criollísimo «escache».

Mas, como sabemos que el ser humano no se reafirma solamente por «lo que es», sino también por aquello «que no quiere ser», seguimos adelante tomando como coartada la provocación, a riesgo de que Ray nos mandara de paseo hacia cierto lugar de cuyo nombre no quiero acordarme.

Con esos bríos lanzamos el primer disparo:

En la publicación El taburete, apareció un comentario sobre tus canciones, a las cuales les atribuyen «poco vuelo poético», quizá por tu desinhibido uso del registro coloquial. ¿Crees que persisten esquemas sobre lo que debe ser la poesía, mucho más aquella gestada dentro del movimiento de la trova?

Mira, yo no soy crítico de arte. Leo poesía, pero la consumo para deleite mío, no me pongo a hurgar mucho en el asunto. Utilizo sus elementos, pues me crea imágenes. Si algunos piensan que tienen poco vuelo poético, se debe, quizá, a que soy bastante escatológico, en la cuerda del realismo sucio, «una onda por ahí».

Por ejemplo, hice una canción sobre Gastón Baquero, que dice: «Alguna noche tonta, atrapo alguna tonta ilusión, que se pega a mis cuerdas como vello púbico en un jabón». Parece soez, grosera. Tanto que ha pasado a la historia como «la canción del pendejo».

La verdad es que me gusta crear sensaciones, impactar, que es al final lo que me llama la atención de la poesía, su capacidad para sorprender.

¿Cuánta culpa tendrá esa trova de los sesenta y setenta del pasado siglo, tan llena de imágenes «luminosas» y trascendentales, de palomas en vuelo, espinas y rosas, en esa visión que ciertas personas conservan?

Cada etapa ha tenido sus características y no me gustaría ser absoluto.

Si analizas los textos de la trova tradicional, supuestamente tenían poco alcance poético, eran kitsch, pero funcionaron y están ahí, como una viga hacia las estrellas.

Con Silvio y Pablo se complicó el asunto. Ellos incorporaron palabras nunca antes usadas e influyeron en las generaciones posteriores. Después viene el salto de la novísima trova, con la llamada «metatranca», aquel «bla bla bla» para no decir nada. Creo que entonces se extravió un poco la sencillez, con claras excepciones. A veces me burlo de esa etapa, la he criticado un poco.

Ahora mismo estoy componiendo una pieza donde escribo: «…hubo canciones brillantes y temas, justo es decirlo, que más que canciones eran puros algoritmos. Ecuaciones trasnochadas, metasones, burundanga, el metaintelectualoide, creando la metatranca». Como ves, suena feo «a la cara». A varios, incluso, les dolerá, pero para mí las canciones son juguetes.

Me gusta lo lírico, pero no me siento cómodo con el término, al menos en su acepción convencional. Puede ser prejuicio mío, estar manifestando incultura. Habrá creadores intelectuales, pero yo no me considero intelectual. Me molesta tal clasificación.

Cuando se habla de un trovador evocamos a un artista con sensibilidad «especial». ¿Cuál será su cimiento? ¿Cuál fue el tuyo?

Mi historia no es la del «niño que actuaba en el matutino» y tal. Empecé a cantar aquí en la Casa de Cultura de Alamar, al Este del centro de la ciudad habanera. Hacía poemas, malísimos, más bien intentos de poemas, hasta que un amigo me sugirió musicalizar los textos y aprovechar la voz que tenía.

Les hice arreglos, incorporé música y funcionaron. De ahí me quedó el gancho de componer con la guitarra. Ese fue el germen de mi carrera artística.

En unas Romerías de Mayo, conozco a Eduardo Sosa cantando, y me enamoré de su voz, su proyección escénica. Otra vez coincidimos él, Bladimir Zamora y yo por la Plaza Vieja y de ahí vino, paulatinamente, el convite a las peñas del Caimán, festivales Longina, y todo lo demás.

Yo no pretendo cambiar conciencias. Lo mío es decir las cosas que me pasan. Algo así como un cronista del día a día. No tengo mayor pretensión con lo que hago.

Ya que lo mencionas, ¿consideras que la trova, el trovador y su público han perdido ese halo de espontaneidad y sencillez que los caracterizó una vez o, simplemente, tales conceptos se han convertido en camisas de fuerza?

En mi caso, he sido blanco de críticas, sobre todo por la imagen. Soy muy camaleónico. Me afeito hoy y mañana me pongo un sombrero, un bigote, la barba, porque me da la gana. Dicen que eso puede afectar la promoción, que hay que mantenerse igual para que el público te identifique, pero me molesta.

Creo que el trovador debería defender eso de cantar lo que siente, lo que le sale de adentro, sin importarle mucho si la gente lo va a aprobar o no.

El aplauso siempre es muy bueno y el abucheo… te «rejode». Pero yo no trabajo para provocar lo uno ni lo otro. Es muy «zoqueta» esa actitud. Y muchas veces se vende como «autenticidad» y «sencillez».

¿Será  una espontaneidad «construida»?

Exactamente. Brother, tú tienes unas palabras…
Sería muy bueno que el trovador se conservara como el artista sencillo que andaba con su guitarra por ahí, trasnochando. Yo soy un gran trasnochador. A veces estoy obstinado en la casa y me voy a caminar, a buscar la vida, la inspiración, a que me pasen cosas. Y la noche es genial para eso. La noche, la nocturnidad. ¿Me entiendes?

Lo mejor sería pegarse a crear y ya está. Yo necesito crear, aunque tal afirmación no excluye mi interés por las motivaciones que mi obra despierta en el público.

¿No te preocupa el matrimonio irrevocable con el «aquí» y el «ahora», la crítica como fin y no como medio, tan frecuente en el discurso artístico cubano contemporáneo y que salpica en cierta medida a la trova?

A mí me encasillaron en determinado momento, porque fui muy crítico por experiencias amargas. Era una forma de exorcizar «los demonios», pues yo disfruto la crítica, siempre en tono jocoso.

Pero, como te decía, me empezaron a encasillar. Quisieron cogerme de bandera para cuestiones «complicadas». Complicadísimas de verdad y eso me lo he querido quitar de encima. Me molestan las etiquetas.

Asimismo, las canciones siempre van a quedar para el futuro si están grabadas o si permanecen en la mente del público, pero no me importa el tema de la trascendencia, lo que pase con la canción, su suerte.

En cuanto al resto del movimiento, no sé si ocurre igual, puede parecer tonto, pero yo no me preocupo por lo que están haciendo los demás. En ocasiones alguien me sorprende con un tema o voy a ver a un amigo actuar, primero por afinidad personal; nunca para compararlo conmigo.

Perdóname por insistir, pero en esas salidas «para desconectar» ¿Has advertido algún tema reincidente en las canciones de tus colegas? Si el desencanto fue el leitmotiv de los ochenta y noventa ¿Cuál será el de las primeras décadas del XXI?

Creo que existe una tremenda diversidad de discursos. Unos están en el desencanto todavía. Muchos son críticos, pero creo que a la mía, quizá la última, la más fresca «camadita», no la distingue un sello o discurso específico como generación.  Hay más bien una necesidad de convertirse en cronistas de su tiempo.

Berazaín habla de la calle G, las tribus urbanas; Oscar Sánchez, profundiza en la raíces del changüí, pero con similar actitud. Conozco a uno, Juan Carlos Pérez, que me gusta porque es sincero y muy intimista. Canta para él. Si lo escuchan, bien, si no, «qué más da».

Inti Santana sí tiene, a mi modo de ver, esa vertiente más política, es decir, al igual que Ariel Díaz, es más abierto a lo que pasa en el mundo y no creo que lo hagan por oportunismo, para pegar los temas en esos lugares, aunque otros sí piensan en tales términos.

Hay, tal vez, un deseo de que la música sea más universal y creo que es un error, pues somos fabricantes entonces, artesanos de la canción, no artistas auténticos.

Es mi criterio. La creación tiene que ser espontánea, porque si te obsesionas con vender, terminas echándolo todo por la borda. La verdad es que yo soy un ignorante de esos asuntos. La trova me interesa para escucharla, no para teorizar sobre ella. Me da la mismo «chicha que limoná’» con el tema.

¿Qué me cuentas de tu disco? Muchos artistas sueltan «hasta la última gota» para llegar a ese punto, aunque pocos advierten que el camino no termina ahí. ¿Crees que tu carrera dio un salto adelante con la salida del fonograma?

Con el primer disco tuve problemas en el acápite de la producción. La EGREM me dijo que no podía echarme todo el peso encima, y yo busqué algunos productores, pero a la mayoría les interesaba, exclusivamente, cuánto iban a cobrar. Aquello iba a ser «matando y salando». Entonces asumí yo la tarea.

No sé si fue un error, pero la verdad es que el CD pudo quedar mejor.
Para la próxima quiero buscar un productor que ayude el disco a crecer. Paciencia, sin embargo, constituyó una grata experiencia. Los temas viejos se enriquecieron. Quedó muy auténtico porque me sentí cómodo. Tuve apuros de tiempo y un poco lo grabé «a la bartola», pero disfruté esa libertad creativa. Lo hice, además, «a puertas abiertas», aceptando sugerencias de muchos amigos artistas, a diferencia de otros que se encuevan cuando están creando un disco y lo convierten en «secreto de Estado».

No considero que mi carrera se haya transformado mucho con la existencia del fonograma, pero es apenas un primer intento. En la segunda vuelta puliré mejor las cosas y pensaré más en la promoción, incluidos los videos clips, que cuestan muchísimo, queden o no queden bien. Tendré que tener, sobre todo, una buena idea y trabajar en función de eso.

Te preguntaba también sobre el trabajo de las casas productoras una vez editada la obra musical…

Ya estaríamos hablando de las discográficas cubanas. Hay personas que hacen los discos por su cuenta y los venden. Como son los productores, en cada concierto hacen «pri pa pa pa» y lo distribuyen. Al día siguiente su obra ya está en Santiago de Cuba y hasta en China.

De Paciencia, la EGREM creo que hizo unas mil copias. No sé cuántas se han vendido. Yo compro bastante para regalarlas a los socios. Va y a lo mejor yo soy el que tiene el récord de compras.

Pienso que la promoción está un poco «jodí’a». La presentación de este disco fue en la Casa de la Música y asistió bastante gente, pero creo que falta trabajo publicitario con los discos y también hacer los video clips, aunque sea así, «al pecho production».

¿Te sientes cómodo con tu formación autodidacta? ¿La crees pertinente para un trovador? ¿Cuánto le debe El librero, aquel tema donde afirmas que los libros no te enseñaron na’, a tu visión sobre el asunto?

Todo artista tiene que cultivarse, leer lo suficiente. No solo poesía, sino también ensayo, ficción.

Esa canción es un poco cínica, ¿sabes? Los libros te enseñan, es verdad, aunque otras veces te confunden, porque yo he leído volúmenes de Historia con fechas no muy distantes de publicación y tienen contradicciones.

Al final es algo prefabricado. Ahora con Internet estos relatos tienen un carácter más dinámico. La Historia se escribe casi al momento, pero igual, siempre surge después de los acontecimientos, y se piensa, se interpreta según la óptica y los intereses de quienes regentan el mundo. Alguien dijo que la escriben los que vencen, a eso me refería con El librero.

¿El conocimiento como instrumento de poder?

Algo así. En otro orden, para ser trovador no es imprescindible tener formación académica, pero si la tienes no es un estorbo, le puedes sacar provecho. Si tienes buena voz también, aunque no es una exigencia.

Hay gente que ha estudiado piano, guitarra y después no tiene objeciones para cultivar el género.

Es que ser trovador constituye una actitud. Siempre ha sido el tipo con la guitarra a su lado, como un rifle.
Luego existen otros, que aunque toquen el piano, para mí son trovadores.

Billy Joel es un ejemplo. El instrumento no es determinante. Así toques un tres, bandoneón, piano, puedes ser trovador.

Lo de la guitarra ha sido casual. Si un piano no pesara tanto, de seguro habría personas que lo llevarían a la espalda cantando de pueblo en pueblo. La guitarra ha sido característica, pero yo creo que un trovador es aquel cronista a quien encuentras dondequiera, cantando por cualquier esquina, incluso, a capella.

El disfrute y la sabrosura del margen…

Puede ser. En algún momento me he sentido en el margen. Yo vengo del malecón de La Habana. En mi etapa «caimanera» gocé con mi condición «alternativa», pero las realidades de uno cambian y el margen no puede ser impostado.

Ahora yo no me siento en el margen, al menos en términos artísticos. Hay quien dice que soy una figura «consagrada», me dan una relevancia, que yo no sé… Incluso mis canciones hablan de temas diferentes, porque mi realidad, hasta económica, ha cambiado.

En otro sentido el margen geográfico se mantiene y eso llega a mi obra de cierto modo.

¿Alamar al duro y sin guante?

Alamar es periférico. Aunque yo me transforme en términos musicales, mis vecinos y los socios del barrio siguen sus vidas y yo estoy en contacto con ellos. No soy del margen pero sigo ahí, esa es la paradoja. Eso queda reflejado en mis composiciones. No dirá lo mismo un trovador de Miramar, que uno de Centro Habana, pues tendrá otra realidad, otra visión.

Yo estoy institucionalizado con Alamar desde hace más de treinta años. Nunca me fuera de aquí. Es la gente, el ruido, el ritmo del reparto. Se inventan palabras, se usa otro lenguaje. Los dicharachos esos que se crean, que salen así, de la noche a la mañana. Cada espacio tiene su encanto.

De hecho, hay trovadores hasta en el campo como Freddy Laffita, que tiene imágenes guajiras, muy de Las Tunas. Eso lo identifica y está bien.

Queda hablar un poco sobre tu programa en Canal Habana. ¿Qué le faltaría al espacio?

El programa debiera ser en vivo, pues se pierden muchas situaciones que surgen tras las cámaras. También hay un poco de pacatería con el elemento escenográfico, cierta bobería. Si el trovador quiere darse «un buchito», no debería haber problemas. Al menos un licorcito.
Marta Campos, mi compañera en la conducción, ha comentado que el programa debería estar ambientado en un bar, con un sillón y una farola.

O por lo menos que sea más largo. Yo quería que la conducción fuera una «carrera de relevo», que cada invitado se quedara para presentar la siguiente emisión, y así.

No obstante, ha sido un paso adelante. Mucha gente se ha dado a conocer. A Tony Ávila pocos lo habían visto y ahora está «robando vidrio» a cada rato.

Si las emisiones gustan o no, se debe al carisma personal y a la proyección de los invitados.
No ha habido censuras a la hora de elegir entrevistados, aunque sí un poco con el lenguaje. Se ha dado el caso de trovadores que no han querido estar porque creen que sus obras serán mutiladas. Otros han ido y han «chapeado» algún texto.

La censura existe en cualquier lugar, tanto propia como oficial. Pretender lo contrario sería un espejismo. Pero, en general, el programa ha cumplido su función, aunque haya que liberarlo un poco, ser más agresivos con los temas.

Para cerrar el maratón te propongo «un tiroteo» resumen: ¿Cómo definirías la trova?

– Un grito.

– A la guitarra.

– La amante.

– A Ray.

– «Coño» compadre. Un duende utópico, un soñador, en otras palabras, «un comemierda».

– A Cuba. 

– La casa, lo  más grande, el corazón, Cuba es mi corazón.

– Y Alamar.

– Esos serían mis riñones.

Silvio Rodríguez: No me he olvidado del joven que fui…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on junio 22, 2011 by el taburete

con dos que se quieran… tomado de Cubadebate.cu

Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ª Avenida y calle 32, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy, cerrando el primer ciclo del programa, un invitado especial, y especial para mí por varios motivos. Muchas veces se ha dicho que yo invito a mis amigos, bueno, ahora soy mucho más osado, ahora invité a un hermano, que en mi caso es mucho más que un amigo. Al trovador, Silvio Rodríguez.

Mi hermano, buenas noches.

Silvio. Buenas noches.

Amaury. Yo sé que en tu apretadísima agenda has hecho un esfuerzo grande por estar conmigo, lo sé, y, no nos hagamos sufrir. Tú me dijiste una vez algo que yo he utilizado mucho: “Estate atento a cómo te quieren y a cómo te tratan los hijos de tus amigos y así sabrás cuánto te quieren tus amigos”.

Silvio. Realmente es algo que aprendí sin darme cuenta, o sea, con el tiempo, con los años, de pronto me percaté de que los hijos de mis mejores amigos me trataban muy bien y me había pasado también, que los hijos de algunas personas que yo creí amigos, y después con el tiempo resulta que no lo han sido tanto, guardaban cierta distancia de mí y entonces fue una cosa que aprendí de la vida. Lo aprendí observando lo que me pasaba.

Amaury. ¿Tú eres una persona de muchos amigos o de buenos amigos, pocos?

Silvio. Yo he querido a mucha gente, realmente. No te sabría decir si todos han sido mis amigos o no. Pero he querido a mucha gente y lógicamente a través de los años, también hay muchas personas que se han mantenido, traspasando las eras.  Entonces esos son los grandes amigos, aquellos amigos de toda la vida, que se suele decir. Pero de pronto hay amigos de etapas de mi vida que pasaron, amigos que hice en el Ejército; amigos que hice cuando estaba con los pescadores en el Playa Girón y que son personas que conocí circunstancialmente, en quienes deposité realmente grandes sentimientos y de quienes tengo una memoria extraordinaria y los recuerdo con un afecto tremendo, aunque no se hayan mantenido como amigos de toda la vida.

Amaury. En el caso hipotético en que tú tuvieras que exigirle cosas a un amigo, ¿qué le exigirías? Lealtad, agradecimiento…

Silvio. Que me soportaran.

Amaury. ¿Que te soportaran, nada más que eso? (risas)

Silvio. Me parece que no hace falta más. (risas)

Amaury. Tampoco es tan complicado soportarte, Silvio. (risas)

Silvio. ¡Bueno, imagínate tú!

Amaury. Hay gente que piensa lo contrario.

Silvio. Sí, posiblemente. “Yo sé que hay gente que me quiere; yo sé que hay gente que no me quiere”.

Amaury. Cuando yo escucho tus canciones y no es un secreto que escucho mucho tus canciones, de toda la vida, siento que tus canciones están recorridas por un halo de tristeza. Incluso, las más optimistas, las más movidas, las que tienen los arreglos más vitales y la pregunta entonces sería (no me hables de la tristeza en tus canciones), sino ¿tú eres una persona triste?

Silvio. Hace poco una persona me dijo que yo era triste desde los tres meses de engendrado, que algo sucedió que me hizo triste. Yo creo que he sido triste y que he sido alegre. Es probable que sea maniaco-depresivo, para hablar un poco científicamente. Por suerte, mis fases maniacas suelen ser muy visibles, ¿no?, y las depresivas no tanto, porque me escondo. No me gusta que me vean triste ni nada de eso. Pero yo creo que todos pasamos un poco por las verdes y las maduras también, ¿no?.

Amaury. Pero te considerarías, por ejemplo…

Silvio. …¿Especialmente triste?

Amaury. Sí.

Silvio. No me parece. ¿A ti te parece?

Amaury. Hummm. A mí me parece. Me ha tocado muchas veces verte triste, solo, dentro de ti mismo.

Silvio. Puede ser. A veces también uno no sale de uno mismo porque no se anima mucho por lo que ve afuera. Es una ventaja también poder tener un mundo interno, Amaury; o sea, es una ventaja como podría decir otra ventaja: tener el hábito de la lectura. Eso es una forma también de introspección. Poderse sumergir, tener un mundo abstracto, poder acudir a pensamientos, a conjeturas.

Amaury. Claro, lo que puede ser muy peligroso y esto me ha pasado a mí, es que no encuentres la llave después para salir de esa introspección.

Silvio. Eso son los esquizofrénicos, Amaury.

Amaury. Exactamente. ¿Tú me estás diciendo esquizofrénico? (risas)

Silvio. No, no, no, (risas) espero que tú no me lo estés diciendo a mí. (risas)

Amaury. Ya empezamos, ya empezamos… (risas)

Silvio. …Pero esquizoide, a lo mejor, sí soy. (risas)

Amaury. Para muchos, y para mí, tú eres un fundador, sin embargo, tú te consideras un aprendiz.

Silvio. Es que la vida es una aprendizaje, todos los días uno aprende cosas. Muchas veces me di cuenta de que creyéndome que sabía, hacía “papelazos”. Entonces llegué a la conclusión de que mejor era no creerse que uno sabía tanto, porque en definitiva, la vida, las experiencias te demostraban que siempre había algo nuevo que aprender y entonces ya, me lo quité. Me lo quité y ya más nunca me creí que era el bárbaro en nada.

Amaury. Sí, pero yo sé, me pasa a mí y le pasa a muchos de tus amigos, nos ocurre que nosotros vamos a hablar contigo, a pedirte consejos sobre determinados temas: artísticos, políticos, familiares, y tú tienes siempre una respuesta importante para cada una de esas preguntas que muchas veces son arriesgadas, porque uno está hablando de su propia vida. Eso ¿qué te lo da?: ¿los años, el instinto?

Silvio. A lo mejor ustedes no notan que la mayoría de las veces, yo lo que estoy es dialogando con ustedes, o contigo, si es el caso, y que realmente no te estoy dando respuestas, sino que estoy tratando en la interlocución de encontrar algún tipo de respuesta, incluso para mí mismo. Sigue leyendo

explosión en depósito de las FAR en La Habana…

Posted in el Taburete with tags , , , , , on marzo 6, 2011 by el taburete

Una nota de las Fuerzas Armadas Revolucionarias leída hace unos minutos por la TV Cubana precisa que se produjeron varias explosiones en un depósito de municiones de las FAR en Santiago de las Vegas, en las afueras de La Habana.

No ha habido fallecidos ni heridos, y se investigan las causas de los hechos. Una buena parte de los vecinos del lugar fueron evacuados de forma inmediata.  y a la hora que se reportaban los hechos la situación estaba controlada.

Nota del MINFAR

Aproximadamente a las 20:00 horas del sábado 5 de marzo se produjo una explosión en un depósito de municiones, en el municipio de Boyeros, provincia La Habana. No se reportaron heridos ni fallecidos. Al producirse el hecho fue activado el Consejo de Defensa Municipal. A las 22:45 horas, fuerzas conjuntas de las FAR y el MININT dieron por controlada la situación.
La comisión creada al efecto investiga las causas del accidente.

el story board: Los cuentos de Panchito…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , , , on febrero 17, 2011 by el taburete

Un hermoso proyecto de dibujos animados está por estrenarse en la capital cubana próximamente: “Los cuentos de Panchito”. Con dirección a cargo del buen hermano de este Taburete Karel Ducasses, la historia gira alrededor de las leyendas que se forjaron entorno a los primeros habitantes en la isla, nuestros aborígenes, basicamente relacionadas con los elementos de la naturaleza: el agua, los mares, los peces, el casabe….entre otros.

Con excelente trabajo  de investigación por Carlos Díaz y Meibol Sánchez se presentó la idea de guión a los estudios de animación del ICRT y fue validada inmediatamente por su potencial de aporte cultural a niños y jóvenes cubanos, muchas veces saturados de tanta tele-basura extranjerizante que pasan por nuestra televisión.

Se pretende lanzar el primer capítulo, de una serie de cinco, para Marzo de este año y les daremos cuenta previamente de la premier desde nuestro sitio.

La historia se teje sobre  un personaje principal, el abuelo Panchito, que a su vez narra a los niños de la comunidad (Luna, Pedrito, Tomasito, Rosita, Fernandito) las leyendas aborígenes de las cuales se van desarrollando en los diferentes capítulos.

El nombre de Panchito se toma en homenaje a un cacique que actualmente vive junto a su familia en la región oriental de Cuba, en Baracoa y que forma parte de una de las pocas familias que aún existen de origen aborigen en Cuba, los cuales fueron desapareciendo producto al mestizaje y el exterminio por parte de los colonizadores en nuestras tierras.

Este primer capítulo lleva por nombre; “Los mares y los peces” y ya está casi terminado. El episodio estará acompañado de un documental y un making off.

Noticia grata fue saber que la música del proyecto viene de la mano y de la guitarra de un excelente trovador cubano, Yolo Bonilla, al cual, nos cuentan, le engancho la idea desde un principio.

Ciertamente el tema de nuestros aborígenes ha sido pocas veces abordado en nuestros medios de comunicación y nuestra cultura general. Sirva esta magnífica serie  entonces, para conocernos más como nación y como fórmula útil de acercar a los más jóvenes por los caminos necesarios de nuestra historia. El taburete.

 

Antón Arrufat: Asumir a este país es otra forma de nacer…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on febrero 16, 2011 by el taburete

Con 2 que se quieran. Tomado de cubadebate.

Amaury. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Avenida y Calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy es una noche privilegiada para mí, y espero que para ustedes, nos acompaña, está aquí, en un minuto frente a mí, ya está, el eminente escritor, ensayista, teatrista, cuentista, poeta. Una de esas personas maravillosas…, el día que lo vi en persona por primera vez fue en Guadalajara, México, yo entraba a un hotel, había una jornada de la cultura, él estaba sentado y me dijo mi esposa: Ahí está. Yo me viré, fui, me arrodillé y me presenté besándole la mano. Hoy puedo darle la mano, ya es una persona con la que tengo una gran relación. Como dije, el gran Antón Arrufat.Antón, muy buenas noches, bienvenido.

Arrufat. Muy buenas noches, buenas noches, Amaury.

Amaury. Muchas gracias…

Arrufat. Y gracias por recordarme aquel bonito gesto como de un caballero antiguo.

Amaury. Me tiré en el piso, le besé su mano, y además, la mano con la que escribe.

Arrufat. Sí.

Amaury. O con la que escribía, porque ahora andamos con las máquinas. A ver, yo quiero empezar, Antón, porque encontré unos fragmentos, como estamos en televisión, encontré unos fragmentos en su discurso de aceptación del Premio Nacional de Literatura, que he comentado varias veces sobre ese discursoporque es uno de los más estremecedores, pero encontré tres citas ahí que quiero comentar. Una dice, la primera: “Cuando me asomaba al balcón de mi casa, me saludaban los vecinos desde los balcones satisfechos de tener por vecino a un escritor que salía por televisión”.

Segunda vez que se habla de televisión en el mismo discurso: “En nuestro país la TV otorga también su carné de identidad”.

Y la tercera, la más arriesgada: “Para las mayorías populares, quien no aparece en la pequeña pantalla, no existe”

¿Usted cree en eso o es otra de sus ironías?

Arrufat. Yo creo en algo a partir de ese momento, fíjate. Cuando yo vivía ahí, he vivido mucho tiempo en el lugar donde vivo, en la calle Trocadero, cerca de donde vivía Lezama, a media cuadra, alguien en Madrid me dijo, Álvaro Pombo: ¡Mira que tú eres snob! mudartea la calle de Lezama, (risas)pero yo me mudé allí cuando ya Lezama había muerto, con el cual tuve una gran amistad, como toda la gente sabe. Pero yo entraba y salía, sin darme cuenta de que me había ido, lentamente, convirtiendo en una especie de personaje.Y un día, después del Premio Nacional, me asomé al balcón y la gente empezó a decirme: ¡Ay, tenemos un Premio Nacional en la cuadra! Yo vivo en una cuadra de gente muy desenfadada, ¿eh?, esto me puede costar que me abofeteen cuando llegue allí.

Amaury. No, porque sale por televisión. (risas)

Arrufat. Sí, claro. Entonces, la televisión aporta una especie de figura que destruye el vacío entre el artista y su público lector o su público admirador. Y eso es lo que sucede, que es lo que yo llamo carné de identidad ¿no?, o sea, alguna gente después del Premio Nacional, pues, me ve por la calle, siempre…, me acostumbré a salir con un bolígrafo. A la gente le apasiona tener autógrafos hasta de un autor que seguramente no han leído.Pero indudablemente la televisión en este país, y creo que en el mundo entero ya, es una fuerza inconmensurable de comunicación. Sigue leyendo

Enseñarán por TV cómo construir una casa en Cuba…

Posted in el Taburete with tags , , , , on enero 8, 2011 by el taburete

La televisión cubana transmitirá a partir del domingo un curso sobre cómo construir una casa, nueve meses después de que se autorizara a los cubanos a hacerlo con esfuerzos y recursos propios, informó este sábado la prensa local.

“Con tus propias manos: Cómo construir y mantener tu vivienda” dará “a la población imprescindibles conocimientos sobre las acciones constructivas a realizar para la ejecución de nuevas viviendas o la rehabilitación de las existentes mediante el esfuerzo propio”, señaló el diario Juventud Rebelde.

El curso (24 clases), que también informará sobre “los requisitos legales” y “las principales regulaciones urbanísticas y arquitectónicas” que deben cumplir los cubanos, será transmitido por uno de los dos canales educativos de la televisión local, añadió el periódico.

(Con información de AFP, foto Gillen2011)