Archivo para Vladia Rubio

Vladia Rubio: Hecho en casa…

Posted in el Taburete with tags , , , , , on mayo 22, 2014 by el taburete

 

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Vladia Rubio, negro sobre blanco…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , on marzo 9, 2014 by el taburete

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Ya nos habíamos acostumbrado a seguirle la pista a través de las páginas de la revista Bohemia, donde sin duda ha sido una de sus mejores plumas de los últimos tiempos y, como que no quiere la cosa, descubrimos gratamente que Vladia Rubio ha dejado por un momento la tinta impresa para mostrarnos su lado artístico. Vladia se maneja sobre la cartulina con libertad, utilizando diferentes técnicas que se mezclan en el papel en una suerte de caos editorial cargado de simbolismos, evadiendo el color, jugando con los claroscuros o perfilando ideas para conformar un todo a descifrar, con una marcada influencia de la figura de la mujer y de las tareas que la rodean, al menos en algunas de las obras que hemos podido disfrutar. Ha sido una grata sorpresa, y desde ya le deseamos lo mejor en esa aventura.

pueden ver algunas de sus obras aquí http://galeria.todocuadros.com/exposicion/dibujos/se_cayo_el_boton/

¿Todo vale?…

Posted in el Taburete with tags , , , , , , , on noviembre 3, 2010 by el taburete

 

por Vladia Rubio, tomado de su blog

Hace poco escuché una curiosa denominación: prensa amarilla revolucionaria. Era referida a la supuesta validez de emplear imágenes, averiguaciones y comentarios para desacreditar a quienes en la Isla opinan y actúan en contra de nuestro proyecto social.

Desde ya, olfateo que me voy a meter en camisa de once varas -como diría mi abuela y que actualizado el dicho pudiera ser en camisa XXL-, pero no tengo a menos hacerlo, sobre todo porque estoy persuadida de la justeza de la tesis que defiendo.

Soy del criterio de que, aun cuando nuestros adversarios, porque lo son, apelen a los más miserables recursos -burlándose hasta del sentido común, que es burlarse de ellos mismos-, eso no justifica que para defender nuestros credos respondamos con la misma moneda. Me refiero en particular a algunos blogs y a tweets con los que muy recientemente he tropezado. Si el oponente es tan, pero tan miserable, no merece la pena ni ripostarle porque hasta los enemigos uno tiene el derecho de escogérselos, y prestigian o desprestigian a cada cual. Mas si el contrincante merece réplica, entonces que sean argumentos serios y convincentes los que ocupen el lugar de la ofensa o la burla. Creo que esa es la mejor manera que merece una causa digna. Lo otro, siempre se volverá un boomerang contra el polemista.

Sé que es la primera vez que Cuba se enfrenta a una campaña mediática como la actual, implacable, desenfrenada; y que en el ciberespacio el que da primero da dos veces, a veces; sé que el silencio no podrá ser nunca la respuesta ante quienes intentan implantar matrices de opinión; pero, aun cuando no hayamos tenido entrenamiento previo para este novedoso y muchas veces artero combate, más que polémica devenido enfrentamiento, opino que lo cortés no quita lo valiente; o mejor, que ser cortés es también ser valiente.

Martí lo escribió en 1875, y mira que apelamos al Maestro, pero hay quien en la cotidianidad lo olvida: “Las causas no necesitan solamente razón: necesitan razón y cortesía, derecho y mesura”. También insistió ese hombre grande: “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace, ganémosla a pensamiento”,  que yo sepa, nunca dijo ganémosla a ofensas. ¿Estoy equivocada?

 

Parque de G, diez años…

Posted in américa, arte, cuba, debate, espejos, hip hop, Jazz, LaHabana, música, Memorias, Opinión, poprock with tags , , , , , , , on agosto 31, 2010 by el taburete


Por Camilo Ernesto Olivera. tomado de http://www.maximrock.com

En la edición correspondiente al mes de marzo del magazine ¨La calle del medio¨ se publicó un artículo – entrevista, bajo la autoría de Vladia Rubio, titulado “Calle G, guarida o espejo”. Este fue escrito a propósito de una investigación desarrollada por la master Daybel Pañelas Álvarez y estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana.
El acercamiento al espacio de confluencia social por parte de este equipo de trabajo resultainteresantenecesario. Sin embargo saltan a la vista algunos erroresomisiones.

Entonces vale la pena que hagamos un poco de historia.

Es muy posible que casi ningún parque notorio de la capital cubana, haya sido obviado por la presencia noctámbula de losrockeros en las últimas décadas. Desde aquel, enmarcado a un costado del entonces denominado, Teatro Auditórium(Calzada y D) en el Vedado donde buscaron un espacio, al abrigo del duro año 1970, los denominados ¨pepillos¨ o ¨hippies¨. Sus pasos también anduvieron, en distintas épocas, por ese inmenso y mítico parque en forma de heladería que es Coppelia. Pudieran mencionarse, además, el parque Córdova ubicado en el reparto Sevillano, el de la 14 en la esquina de Calzada de 10 de Octubre y Maria Auxiliadora, el denominado ¨De los tarros¨ enH y 21 o inclusive el parque Central, este ultimo, en los años 80.

Invariablemente, durante décadas, los rockeros y los gitanos compartimos una dinámica semejante, a pesar de la equidistancia geográfica. Una y otra vez los espacios de reunión y vida social eran forzados a la disolución. Al igual que sucedió con el rock durante décadas, se entendía de manera equivocada por parte de las autoridades que el carácter informal de estos espacios era delictivo.

Durante el crítico decenio de los noventa, la órbita social rockera coexistió con la de otras tribus urbanas. Emigramos desde el pequeño parque de L y 21(frente a Coppelia) hasta la denominada Fuente de la Juventud. Nos reunimos frente al centro recreativo juvenil ¨El Castillito¨ para luego ir a pasar las madrugadas en la zona alrededor del restaurante ¨La Punta¨, a un paso del túnel de Quinta Avenida. Los conciertos en el Patio de Maria habían sido reducidos a nada, y la única opción salvadora fue la rockoteca de los jueves en la noche. En ese espacio se tomaba el primer impulso de la noche y el fin de semana. Era el único lugar donde te ofrecían condones y no te ponían música de discotecas.
Después el espacio de reunión languideció durante un tiempo en el área de calle 23 y N (frente al Club Tikoa). Estábamos repitiendo la historia de nuestros padres pero por fortuna no era 1968 sino 1998.

En un determinado segmento del artículo en cuestión, se señalan los años 2001 – 2002 como fecha inicial de la confluencia nocturna de jóvenes seguidores del rock en la zona de la Avenida de los Presidentes. Adicionalmente se ubica en dichos años el cierre del emblemático Patio de Maria, lo cual también es un error.
Una noche, probablemente entre 1999 y el 2000, un grupo de rockeros provenientes de la rockoteca que tenía lugar en el club de F y Línea, decidió tomar como zona de paso la esquina de G y 23. Allí coincidían, y coinciden, varias rutas de transporte público. En los siguientes meses ese tramo del parque, en la denominada Avenida de los Presidentes, se convirtió en un permanente y polémico fenómeno social. Hasta octubre de 2003, la tribu urbana predominante fue la de rockeros ymetaleros. A comienzos de ese mes se produce el cierre del Patio… con todas las consecuencias que esto trajo en ese momento.

A partir de esa fecha, fuerzas de orden público intervinieron para obligar a los reunidos en el perímetro a desplazarse hacia el área de G y Malecón. Precisamente, en Malecón y calle D, funcionaba un establecimiento comercial destinado a la venta de cerveza. En ese lugar, conocido como “La Dispensada”, transcurrió el período de crisis que sobrevino para los rockeros capitalinos, tras el cierre del Patio de Maria. El retorno a los predios de la Avenida G ocurrió gradualmente y en una fecha posterior. Fue durante la segunda mitad de la década, cuando otras tribus urbanas asumieron el sitio como lugar de reunión social.

Hoy, la Avenida de los Presidentes resulta, durante el fin de semana, una especie de calidoscopio de la juventud capitalina. Lo realmente asombroso es el hecho, en si, de la permanencia de este lugar como sitio de confluencia social. En los últimos diez años, el parque de G ha sido testigo del entramado psicosocial y las mutaciones de una parte de este segmento poblacional. Una década de existencia para un lugar de confluencia, que nació al margen de casi todo control, es todo un record si tenemos en cuenta los antecedentes de esa índole a través de la historia.

Los rockeros y los metaleros, al igual que los personajes del celebre cuento “Casa Tomada” de Julio Cortazar, nos reunimos ahora en el tramo de G entre 23 y 25. Desde calle 23 hacia Línea, se extiende una curiosa y variopinta mezcla de modas y estilos. Una especie de zoológico tribal urbano donde sobresalen los “Reparteros” (fans del reggeton o la timba cubana), los “Mickys” (seguidores de la música Techno y la cultura Fashion) y los “Emos” (“Mickys” que quieren marcar la diferencia).
En los últimos tiempos una nueva tropa de Punkies, seguidores de aquella generación de finales de los ochentas, se ha dado a la tarea de “despejar a G de Emos”. Desde su perspectiva, consideran a estos como una versión falsa y fresa del Punk. Ahora, en estos predios, a los seguidores del metal extremo los han denominado con el calificativo de “Dinosaurios”, aunque recientemente se escucha más el término de “Radicales”. Un grupo de jóvenes de alguna Iglesia Protestante, llegan para traernos la palabra de cristo redentor. Se les acepta tal y como son y también se les sugiere que intenten llevar ese mismo mensaje a los asistentes en algún concierto bien caliente de Timba o de Reguettón.

Cada día son más evidentes las huellas del cambio generacional por el cual transita la tribu urbana rockera. Así cambia el color y la atmósfera de una avenida que sigue siendo el espejo de una generación que reta al enigmático destino de una nación.