X BIENAL DE LA HABANA

Invitados de lujoDécima Bienal de La Habana: Invitados de lujo

Por: Yuris Nórido

Son maestros de maestros, habituales de los más importantes encuentros de las artes visuales en el mundo. Entre los más de 300 artistas de todos los continentes que participarán en la Décima Bienal de La Habana, destacan los nombres de nueve referentes indiscutibles del arte contemporáneo universal.

El comité organizador del encuentro ha decidido distinguirlos como invitados especiales, y sus obras ocuparán algunos de los principales espacios expositivos.

Proceden de tres continentes, representan diversas maneras de asumir el arte, diversas elecciones temáticas, universos y medios expresivos. Pero los une la calidad de su obra, la repercusión de sus mensajes, la solidez de sus planteamientos conceptuales.

Sus propuestas entroncan de manera significativa con el eje central de esta Décima Bienal: Integración y resistencia en la era global. Sus obras son miradas singulares a una contemporaneidad marcada por desafíos comunes.

Entre pescadores

La sudafricana Sue Williamson es ya una habitual de las bienales habaneras, con propuestas centradas fundamentalmente en la capacidad crítica del arte.

Williamson desarrollará ahora un proyecto de inserción en una comunidad del litoral habanero, al Este de La Habana. Se trata de establecer un diálogo entre la artista y los pobladores del lugar, entre el universo creativo y el peculiar entorno.

Con el título What About El Max, la experiencia tuvo su origen hace algún tiempo, cuando la artista escogió una pequeña comunidad de pescadores cerca de la ciudad de Alejandría, en Egipto, como punto de partida de un proyecto de inserción del arte en espacios poco convencionales.

Llevar el arte a la gente y llevar la gente al arte, parece ser la premisa de esta artista, que ahora irrumpirá –en el mejor sentido- en la sosegada rutina de uno de los más conocidos pueblos de pescadores en Cuba.

Williamson también expondrá algunas de sus obras en el Centro Wifredo Lam, de La Habana Vieja.

Lo último de Camnitzer

Luis Camnitzer se ha erigido en uno de los principales referentes del arte conceptual en el hemisferio. El devenir artístico de este alemán nacionalizado uruguayo está fuertemente marcado por un compromiso ético y político, desde el que aborda temas como el exilio, la libertad y la identidad del individuo y el grupo.

A Camnitzer, más que narrar, que explicar un hecho concreto, le interesa evocar, estimular la imaginación del espectador. Sus obras, casi siempre desde el ámbito de las instalaciones, apuestan por una implicación del público, por un debate que alumbre conclusiones personales, interpretaciones disímiles.

A lo largo de su cuarto de siglo de existencia, la Bienal de La Habana ha contado con la sistemática presencia de Camnitzer, ya sea como artista invitado o como jurado.

El Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam ofrece desde el 28 de marzo una muestra de su creación más reciente, obras fechadas entre 2005 y 2008.

El mundo de los números

Los números pueden resumir la huella del hombre sobre la tierra, pueden hacer la crónica del progreso de la humanidad, al menos desde cierto punto de vista. El canadiense Herve Fischer, artista y filósofo, ha dedicado buena parte de su obra actual a investigar las estructuras numéricas del mundo actual.

Fischer, que acude por primera vez a esta cita habanera, se interesa especialmente por esos lenguajes numéricos que marcan las rutinas de la gente, de manera más o menos visible: el lenguaje binario de la informática, los códigos de barra, los diagramas del sistema financiero, la redes numéricas del ciberespacio…

Con pintura acrílica, el artista evoca sobre tela este “mundo algorítmico” sobre el que se sustenta el mundo más palpable.

En su currículo están las invitaciones a dos de las más importantes bienales del mundo: la de Venecia, en 1976, y la de Sao Paulo, en 1981. Desde 1999 centra su trabajo en lo que ha denominado la edad numérica.

En la Bienal de La Habana presentará una muestra personal: El retorno paradójico a la pintura en la era digital, que ocupará uno de los espacios expositivos del Centro Wifredo Lam.

El juego del diseño

El gran diseñador japonés Shigeo Fukuda dejó inconcluso un cartel dedicado al aniversario 50 de la Revolución Cubana. Su reciente fallecimiento consternó a sus muchos amigos cubanos, que lo esperaban en esta edición de la Bienal.

La relación de Fukuda con las instituciones cubanas data de 1988, cuando participó en un encuentro internacional de diseño celebrado aquí, ocasión en la que donó una importante colección de su obra gráfica. En 2007 regresó a La Habana para participar en el Congreso Mundial de Diseño Icograda.

no concebía al diseño separado de una función lúdica, que afianzara su relación con la vida cotidiana. No concedía gran importancia a la forma, asumida como principio y fin. Su interés era dinamitarla para establecer un juego con el espectador.

Lo seducían las infinitas posibilidades de transformación de un elemento, descomponiéndolo o recomponiéndolo, hasta el punto de que corriera el riesgo de desaparecer en ese vertiginoso proceso.

La Décima Bienal le rinde homenaje con la muestra Inquietud lúdica, que reúne varias de sus singulares propuestas en el Centro Wifredo Lam.

Rebelde con causa

Un artista del performance, el mexicano Guillermo Gómez-Peña, debutará el domingo 28 de marzo a las 8 de la noche en el Centro Wifredo Lam. Para la ocasión ha invitado a la cubana Tania Bruguera.

No es un performer más, se trata de uno de los paradigmas históricos en el tratamiento de algunos de los temas que ha hecho suyos la Bienal: la otredad, los mecanismos de dominación, las tensiones entre el centro y la periferia.

A lo largo de estos años, Gómez-Peña ha alcanzado una extraordinaria notoriedad en los circuitos artísticos internacionales, conseguida con un discurso casi herético, contestario hasta el tuétano, que se opone a las estructuras impuestas y los comportamientos dogmáticos.

Esta andanada contra toda autoridad castrante (política, religiosa, sexual, estética…) la lanza desde un peculiar universo creativo, que rompe las fronteras entre territorios, culturas, idiomas y géneros.

Es su primera participación en la Bienal.

Un “almendrón” barroco

Los de las “galerías” rodantes –autobuses, camiones, bicicletas- no es nada nuevo, pero siempre resulta atractivo, sugerente. La Bienal de La Habana ya ha conocido experiencias de ese tipo. El puertorriqueño Pepón Osorio propone ahora “intervenir” uno de los vehículos más singulares del paisaje habanero: los viejos autos de alquiler, conocidos popularmente como “almendrones”.

Pepón utilizará varias técnicas en la “decoración” del automóvil: papier maché, pintura, objetos incrustados… La idea es convertirlo en una obra de arte con una estética marcada por el barroco, que puede encontrar sus orígenes en algunas manifestaciones populares del Bronx neoyorkino.

De esta manera se articula una peculiar reflexión sobre la emigración, la preservación de la identidad cultural, la diáspora y el rol de la memoria.

El interés principal Osorio es que el arte trascienda los espacios convencionales, de manera que llegue a personas que no asisten a galerías y museos. Las obras más recientes del artista dialogan con los sectores más populares, los enfrentan a sus sueños, realizaciones, retos y problemas.

El “almendrón” de Osorio recorrerá las calles de La Habana y luego se estacionará frente al Centro Lam.

Desde Pernambuco

Paulo Bruscky casi siempre ha estado en los márgenes. Su presencia en el panorama visual brasileño ha estado marcada por una vocación crítica que ha llegado a resultar incómoda.

Este pernambucano no ha querido circunscribirse a una temática localista, ni tampoco alinearse a corrientes, movimientos o estéticas preconcebidas.

Con tal de preservar su libertad creativa, de mantener intacta su capacidad de crítica y reflexión, ha llegado a convertirse casi en un marginal, en el sentido artístico del término. De hecho, la primera vez que participó en una feria de arte con fines comerciales fue en ARCO 2000, a pesar de que desde hacía varios años contaba con una obra significativa.

El trabajo de Bruscky, con fuerte énfasis en la experimentación, explora en las dinámicas de la sociedad contemporánea, criticando las obsoletas estructuras sociales, económicas y políticas que prevalecen en buena parte del mundo.

Particularmente relevantes son sus incursiones en la multimedia y sus intervenciones urbanas. La galería de la Biblioteca Rubén Martínez Villena ofrecerá una perspectiva de su obra.

Fotógrafo de la ciudad

La Fototeca de Cuba acogerá a uno de los mejores fotógrafos colombianos del siglo XX: Fernell Franco. He aquí un ejemplo de construcción de un lenguaje de altísimo vuelo estético a partir de las imágenes de la aparentemente más gris cotidianidad.

El contraste extremo entre luz y sombra, la manera en que la imagen se disuelve definen todo un estilo, que marca un discurso centrado en la comprensión de las dinámicas urbanas, particularmente expresadas por la violencia y la destrucción que sufren no pocas urbes del Tercer Mundo.

Pero el mensaje de Franco no es pesimista: el fotógrafo se ocupa también de las estrategias de sobrevivencia, de los mecanismos de adaptación que a la postre terminan labrando cauces.

Su serie Amarrados, que ahora pondrá a consideración del público habanero, constituye una síntesis de su poética, fuertemente influenciada por un contexto en constante ebullición: su país, Colombia; un continente, América Latina.

En movimiento

León Ferrari no deja a nadie indiferente. Se trata de uno de los más polémicos creadores latinoamericanos. El argentino reúne en Casa de las Américas obras que resumen su itinerario creativo: desde las primeras donaciones que hiciera a la Casa (heliografías y esculturas en alambre) hasta algunos de sus más recientes collages.

Recientemente recibió el León de Oro de la Bienal de Venecia, lo que viene a ser una especie de “bendición” de los más elitistas circuitos. Pero desde hacía un buen tiempo el maestro exhibía una obra contundente, iconoclasta, variopinta.

Ferrari, habitual en las bienales habaneras, es capaz de hacer confluir una visión feroz con la más avasalladora belleza.

La exposición León Ferrari, agitador de formas, es uno de los platos fuertes del Año Cinético de Casa de las Américas, y será, sin dudas, una de las principales atracciones de la Bienal.

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